Cannino

Festival de Cannes 2009

DIA 4 – SABADO A LA NOCHE

17 May 2009
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Me ha costado buena parte del día reponerme de una proyección tempranera de “Politist, Adjectiv”, la nueva película de Corneliu Porumboiu (el mismo de “12.05 al Este de Bucarest”). Como ya llevaba la lección aprendida de antemano sabía que el film era una especie de subida al Monte Carmelo   que culmina en 20 minutos finales deslumbrantes. Y si hay que aguantar se aguanta, no? Además ya saben que el nuevo término exiliado en los glosarios de la corrección política cinéfila es “aburrimiento”

De un salto me planto en “Villa Amalia” de Benoit Jacquot, un director con una carrera tan torrencial como irregular, a veces puro exceso pero con una destreza especial para pegar los planos y marcarse unos diseños de sonido puro vacile. La película es otro retrato de mujer agobiada que decide quemar sus naves y emprender un viaje de autodescubrimiento sin  mirar atrás, es un motivo recurrente en su filmografía. La heroína en cuestión es esta vez  Isabelle Huppert, cada vez me cuesta más creermela.

La noche del Sábado es siempre así, un desfile de galas inmejorables por Antibes y la Croissette, música a todo trapo, coches de lujo, bolsos de mano relucientes, un grupo de bimbos (aspirantes a modelo o así) se arremolinan en torno a una ambulancia, hay un espectáculo de pirotecnia en la playa, gente que se pone años encima y gente que se quita años de encima… en fin, todo eso que se imaginan que es Cannes y que visto de cerca da bajón. Al menos a mi que soy un agonías.

Ah, olviden todo lo que yo o cualquier otro haya podido decir sobre Cannes y la crisis, hoy esto es el despiporre.

Desconsolado corro al apartamento tras la última sesión, pasada la medianoche.  A veces es peor el remedio que la enfermedad: por la tele pasan un concierto de Alan Stivell. Ahora sí que me muero.

Así que debo  escoger entre volver a la calle y que algún maromo de 1.90 me arregle la cara o bien quedarme con los graznidos del arpista bretón.

No, existe una tercera opción: me hinco de rodillas en el suelo y rezo: “Santina de Covadonga, que mañana no baje el Sporting. Santina de Covadonga, que mañana no baje el Sporting”


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