Cannino

Festival de Cannes 2009

Día 7 – Flop! sin luces

20 May 2009
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El acabose: hay un apagón en la rue d’Antibes a las 3 de la tarde, en plena hora punta del festival. Se cancelan proyecciones, los semáforos no funcionan y las zapaterías, joyerías, boutiques, todos los exclusivos establecimientos de esta calle, sin sus puntos de luz, neones y luminosos  tienen un aspecto medio cavernoso.  El caos en el tráfico se acentúa con una manifestación de la CGT, que intenta sin éxito alcanzar la alfombra roja.

Aunque el mercado no se clausura hasta el Viernes mañana la actividad da una bajada de  vértigo, de modo tácito los compradores han decidido adelantar por su cuenta el cierre de esta edición yéndose de Cannes el Miércoles, ahorrarse dos jornadas de hotel y comidas en esta ciudad no es ninguna broma.

La gente empieza a dormirse en los cines de modo sistemático, a veces de con gran estruendo y fanfarria. Las sesiones de las tres de la tarde, o en general todas las de digestión,  suelen ser temibles y pocos pueden jactarse de no haber siesteado en ninguna película.

El día arrancó hoy con dos comedias galas, “Les Beaux gosses ” de Riad Sattouf y “Le roi de l’evasion” de Alain Guiraudie, así que los ánimos a lo largo de la jornada han sido de alborozo y júbilo. “Les Beaux gosses ” es una especie de versión trash de “La Esquiva” de Kechiche, una comedia muy sinvergüenza sobre un grupo de adolescentes en un instituto con un punto casi de esperpento valleinclanesco, pero en clave teen. Jude Apatow necesita producir algo así cuanto antes o la humanidad acabará por descubrir el satirista republicano que lleva oculto en su interior. “Le roi de l’evasion” es una farsa bastante más rebuscada y absurda, divertidísima por momentos, que hará las delicias de la comunidad universal de Osos. El final es desde ya para la antología del delirio  y su retrato de la Francia rural, sazonado con secuencias  de cruising, raíces alucinógenas, gerontofilia  y lorzas saltarinas, no tiene precio, créanme.

Están siendo pocos los encuentros mágicos de este año en Cannes. Recuerdo hace como seis o siete ediciones darme de bruces varias veces en el mismo día con Jean Claude Van Damme, enfundado en un elocuente chándal de táctel y portando un maletín a la salary man.

¿Dónde estás, Jean Claude? Se echa de menos tu savoir faire, no sabes cuánto. 


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