16 de agosto
Me avergüenzo
La visita del papa va a tener un coste de millones de euros, la mayoría a costa de los contribuyentes, católicos o no. La parafernalia que rodea al acontecimiento sonroja a cualquiera con un mínimo de sensibilidad. Lo llaman Jornada Mundial de la Juventud, arrogándose el derecho de representar a toda la juventud cuando en este país no practica la religión católica ni la mitad de los jóvenes. Yo lo definiría como Jornada Mundial del Comercio dado su vergonzoso alarde mercantilista. Van a vender hasta el alma con la bandera del Vaticano impresa. Y hablan de la caridad cristiana.
Según datos de Médicos Sin Fronteras, bastan 30 euros para aportar 121 raciones alimenticias. Nos vamos a gastar alrededor de 50 millones. Hagan la cuenta. Como ni el papa, ni sus cardenales ni sus peregrinos ni nuestro Gobierno se van a avergonzar nunca, me avergüenzo yo por ellos.
Alicia García Romera
Madrid
El Partido Popular saca la guadaña
Como un anticipo de lo que nos espera si el PP llega al poder, las autonomías populares ya han iniciado los recortes. En Castilla-La Mancha, María Dolores de Cospedal, que sigue de vacaciones, va a dejar a 32.000 viudas sin el complemento de 400 euros que el PSOE les daba para sus pensiones y no paga a las farmacias. Entretanto, ella sigue cobrando cantidades astronómicas y sube a 4.000 euros el sueldo de sus asesores.
En Valencia, Barberá ha anunciado que va a triplicar la tasa de basuras, medida que afectará principalmente a todas aquellas familias con ingresos más bajos, ya que las personas humildes que pagaban 20 euros por esta tasa, pagarán 70.
Y Madrid, además de la subida del 50% billete sencillo del transporte público, que afecta a quienes usamos metro y autobús, anuncia también la eliminación de numerosos profesores de secundaria. Acabarán demostrándonos que con el PP se acaba el Estado del bienestar.
Antonio Gamallo
Madrid
Necesitamos ecuanimidad y coherencia
La noticias relativas al cierre de centros de salud, a la disminución del horario en la atención de las urgencias o a los recortes de las plantillas de profesores en la enseñanza pública, lamentablemente, son cada día más frecuentes.
Si tanto el sector sanitario como el educativo comienzan a ser objeto de una merma, parece difícil que podamos pretender mantener o incrementar el llamado Estado del bienestar.
¿Es ecuánime y coherente implementar recortes en cuestiones que perjudican a gran parte de la población mientras algunos alcaldes y también presidentes autonómicos tienen asignados salarios que superan con creces al del presidente del Gobierno?
Alejandro Prieto Orviz
Gijón (Asturias)
Ahora Londres, ¿cuál será la próxima ciudad?
Me pregunto la razón de los disturbios de Inglaterra. Es imposible que sea simplemente delincuencia, como se apresura a decir David Cameron. El primer ministro británico debería hacer autocrítica por la muerte de Mark Duggan por disparos de la policía. Si ante aquella chispa nadie se hubiera sublevado, la clase política y económica pensaría de forma autocomplaciente que lo está haciendo muy bien. Como declaraba en una conexión en directo de la BBC, el escritor y activista Darkus Howe: “Yo no lo llamo disturbios, yo lo llamo insurrección. Está pasando en Siria, está pasando en Clapham, en Liverpool, en España… Es la naturaleza del momento histórico actual”. Estos disturbios recuerdan a los que asolaron Inglaterra en 1981, al principio del Gobierno de Margaret Thatcher, a la que tampoco le tembló el pulso para imponer unos recortes sociales draconianos. El país ha continuado hasta hoy a base de gobiernos conservadores y laboristas con bolsas de pobreza y, sobre todo, de desestructuración social que no se han abordado con un esfuerzo económico, educativo y de asistencia social a la altura de las necesidades, sino que se ha intentado invisibilizar con pequeñas ayudas familiares. Pero hay un clamor mundial que exige democracia real y un sistema económico al servicio de las personas, no sólo de los beneficiados del sistema.
¿Querrán escuchar?
Jordi Oriola i Folch
Barcelona
El 15-M y la educación en democracia
El 15-M supone la reacción de personas de diferentes edades, géneros y formación ante una situación que el sistema político no ha sabido solucionar. La buena educación, la formación jurídica, científica y técnica de las personas que se han convocado en este movimiento, no son fruto de la casualidad, aunque sí de la espontaneidad en sus primeros momentos.
Las leyes de enseñanza de la democracia y sus principios rectores tienen mucho que ver con las formas no violentas del movimiento en España. La inclusividad, la participación activa, el respeto a la diferencia, la paz, tan celebrada en tantos colegios, la convivencia en los espacios comunes, la comunicación para la cooperación entre todos los miembros de la comunidad educativa, saber escuchar para saber hablar eso que enseñamos: saber dialogar.
¿Acaso alguien podrá argüir que la educación ha fracasado? ¿Alguien podrá hablar desde algún púlpito sobre crisis de valores? El 15-M nos recuerda constantemente que nuestra sociedad está educada y sana. Lejos quedan ya aquellos paradigmas de la educación para el miedo: a morir, a vivir, al castigo y al pecado.
Antonio Ortiz Ortiz
Maestro de Primaria





