30 de junio
¿Blanco o negro?
La súbita desaparición de Michael Jackson, lOs interrogantes sobre las causas de su muerte, así como las múltiples dudas sobre su personalidad y vida privada, no deben jamás obviar otras cuestiones también importantes. Al final de la vida de un artista, lo que queda por encima de todo es su obra, y la de Michael nos ha aportado, además de una innovación en los ritmos y coreografía de los 80, un revolucionario planteamiento sobre la vacuidad de nuestras mentes al juzgar a alguien por el color de su piel. En un mundo donde todavía mucha gente califica a alguien despectivamente por sus rasgos faciales, él ya dijo en los 80: “No voy a perder mi vida siendo un color” (“Black or White”).
AUn sabiendo las críticas que generaría, asumió la contradicción de la humanidad e inició el camino de una metamorfosis vista como un escándalo por la mayoría. A su manera, creyó en el milagro de la igualdad entre razas, que también señala en la letra del tema. Tal conciencia nos fue transmitida en aquella iniciativa solidaria que lideró junto a Lionel Richie y otros artistas en 1985, cuando grabaron “We are the World, we are the Children”. Se recaudaron más de 50 millones de dólares, destinados a paliar la hambruna en África. Muchos de nosotros volvimos a abrir los ojos ante la injusticia que padecen los países del sur gracias a estos conciertos, que supusieron un relevo como el que estaban transmitiendo aquí otros cantautores hispanos: Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, etc.
Una infancia robada por su precoz carrera musical no le dejó asentarse en la madurez, sino que huyó hacia atrás en una búsqueda ansiosa del País de Nunca Jamás. Desgraciadamente, se perdió entre las laberínticas deudas de Neverland, que le empujaron a intentar tirar de un lastre demasiado pesado.
Julio Tapia/Benalmádena (Málaga)
Por Michael Jackson
El corazón de la música y el baile dejó de latir tras hacerlo durante 40 años como ningún otro lo ha hecho, lo hace ni lo hará jamás. Se ha ido el mito que ya es leyenda, el niño triste que quiso vivir, siendo adulto, la infancia robada, el Peter Pan de carne y hueso que volaba e hipnotizaba con melodías interpretadas y coreografiadas a la perfección, el artista del guante blanco, el inventor del “paseo lunar” en la Tierra, la revolución del vídeoclip, el hombre de los récords, el rey del pop, del rock y del soul, el niño negro que vivía en el cuerpo de un hombre blanco. La pista de baile se viste de luto mientras su legado suena hoy más que nunca.
Alberto Ríos /Madrid
Un derribo injusto
Actúa en nombre de su madre, Manola Rodríguez Lázaro, su hijo Helios Babiano Rodríguez, porque ella misma, debido a su avanzada edad -92 años–, no puede hacerlo.
Como referencia más cercana, puedo decirle que en 2001 la Generalitat de Catalunya le otorgó la medalla Francesc Masià y hasta 2007 fue una de las componentes de la recientemente disuelta Asociación de les Dones del 36.
Desde 1936 hasta muy recientemente, su madre ha participado en innumerables luchas sociales y políticas por los derechos humanos y la democracia desde la Guerra Civil, la represión y la clandestinidad. En esos 70 años ha vivido situaciones sociales y personales graves y dolorosas que han requerido compromisos importantes, todos ellos protagonizados y testimoniados en la ciudad de
Barcelona. Después de una vida llena de riesgos y sacrificios, con 92 años su vida se ve amenazada por una resolución de la delegación del Gobierno en Barcelona, que desde febrero de este año ha autorizado el de-
salojo y derribo de su vivienda, en alquiler desde 1950, sita en Horta-Guinardó.
Su casa, unifamiliar con jardín y garaje, siempre ha estado en perfecto estado y los arreglos que ha necesitado han sido siempre asumidos voluntariamente y por iniciativa propia. Para ser breve, considera que Manola Rodríguez Lázaro ha realizado en toda su vida méritos suficientes y no merece que sus últimos años sean perturbados bajo ningún pretexto de esta forma y la ciudad ignore y consienta que le derrumben su casa. Por esa razón apela al buen saber y hacer de su alcalde para que no se ejecute este derribo y pide a todas aquellas personas y entidades que puedan avalar los hechos que aquí se exponen que se dirijan al alcalde, dando testimonio de su apoyo y
solidaridad.
Manuela Rodríguez/Barcelona
La derecha golpista
Es aquella que, hasta la fecha, nunca ha condenado los golpes de Estado y que, cuando ha sido acusada de haber promovido uno en Venezuela, ha silbado mirando hacia otro lado o se ha hecho pasar por ofendida, pero sin aportar argumento alguno en contra de la acusación. Es la que, si los jueces que ella misma propone le favorecen con sus rocambolescas decisiones, dice que ello demuestra su inocencia, cuando lo que inequívocamente demuestra es que controla la judicatura, en corto y mediante su determinante influencia en la composición del CGPJ.
Es esa que, por boca del inefable Mariano Rajoy, respalda totalmente y sin fisuras a sus cargos públicos imputados mientras todavía están siendo investigados por la justicia, dando así instrucciones a sus jueces cautivos, sobre cuál ha de ser el sentido de sus resoluciones. Es la que no quiere ni puede recordar la suntuosa boda de la hija de Aznar, que se casó en instalaciones de titularidad publica –con un señor cuyos amigos están imputados en el caso Gürtel–, pagando los fastos con los dineros del erario público.
Ernesto Contreras /Alicante





