Desacuerdo
Me llamo Ana Urrutia y soy médico gerontólogo clínico.
Dirijo el único centro libre de sujecciones que existe y agradezco a Público su valentía al hablar de un tema tan delicado, pero quiero mostrar mi desacuerdo con el titular “Camas en el suelo y cámaras para evitar caídas” del artículo publicado el 11-07-09 porque no se ajusta a la verdad y puede ser malinterpretado.
No es cierto que las personas mayores –que nosotros cuidamos– duerman en el suelo, sino que duermen en camas eléctricas muy bajas que no tienen patas y, así, se les protege frente a caídas.
Todo ello se encuentra dentro de un sistema de gestión diferente e innovador que ha demostrado resultados positivos, expuestos en el último congreso de la SEGG (Sociedad Española de Geriatría y Gerontología) y que invito a ver en el enlace
http://www.torrezuri.com.
Gracias.
Ana Urrutia Beaskoa
Rectificación
El domingo hice una atribución falsa en la “Carta con respuesta” (no será la primera vez, supongo).
Constantino Bértolo me ha recordado que él no escribió “yo no soy como te quiero”, sino que es un verso del gran poeta gallego Uxio Novoneyra. Bértolo tradujo el verso y lo cita con frecuencia: mi mala memoria hizo el resto. Mis disculpas a la memoria de Uxio Novoneyra por la expropiación (y mi agradecimiento por sus memorables poemas).
Rafael Reig
Pobre madre
Qué tristeza fue oír la noticia de la muerte del niño de tres años cuya madre había dejado dormido –y olvidado– en el asiento trasero del coche y que falleció por el calor. Hay infinidad de muertes absurdas e injustas, pero esta es una de las más impresionantes. Mi total apoyo a esa pobre madre que, por un despiste, digan lo que digan, se ha quedado sin lo que más quería.
No creo que ni los más mediocres que se atrevan a juzgar este suceso y quieran equipararlo con las noticias que, a veces, aparecen en los medios de comunicación sobre padres y madres irresponsables que dejan a sus hijos pequeños solos en el coche para ir a tomarse unas copas porque, en ese caso, sería asestar una sádica y doble puñalada cobarde a quien tiene la peor de las condenas perpetuas: vivir con la terrible consecuencia de este descuido durante el resto de su vida.
Manu Ballesteros / Bilbao
Sobre los derechos
La alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, ha afirmado que con el PSOE en el Gobierno “se está pudriendo el Estado de Derecho”. ¿Del derecho a recibir regalos?
Josep Robert Reig / Barcelona
El silencio conservador
Es cierto que las palabras son necesarias, son fuente de conocimiento, explican la vida, descubren las claves del comportamiento, pero no podemos negar que, cuando los hechos son elocuentes, la mejor explicación es el silencio.
Es cierto que Rajoy y los del Partido Popular han leído la Biblia, donde uno de sus versículos reza: “Así se sentaron con él en tierra siete días y sietes noches y ninguno le hablaba palabra porque veían que su dolor era muy grande”.
El silencio, ante los casos de corrupción, se presenta como la prueba más fehaciente de su aceptación, su apoyo y su lealtad con aquellos compañeros de partido que son acusados. Los conservadores hacen de este silencio un arte, de su lealtad un compromiso y de la verdad una mentira.
Ojalá la justicia pronuncie las palabras inocente o culpable, pero, cuando se dicte sentencia, será el momento de recordar a Rajoy y a los suyos que su silencio fue el mayor cómplice de sus fechorías.
Pedro José Narváez Benítez y Juan Manuel Canle Durán / Cádiz
La boda de El Escorial
Jamás una boda en El Escorial se hizo tan indigesta para tantos invitados, y no precisamente por lo que comieron en el banquete, sino por el reportaje de investigación sobre la trama de corrupción del PP que pudimos ver el pasado 17 de julio en una cadena de televisión.
Si el pueblo soberano no reacciona exigiéndole a la Justicia que desentrañe hasta las últimas consecuencias todos los casos de corrupción que están denunciados en los juzgados –sean quien sean los corruptos y su color ideológico–, el pueblo español –del que emanan todos los poderes– puede dejar de creer en la Justicia de nuestro Estado de Derecho.
Me parece una auténtica vergüenza que muchos de estos críticos, si son afines a los imputados, no tengan ningún reparo en acompañarlos hasta las puertas de los juzgados con aplausos y algarabías para presionar con su presencia a los propios jueces que, sí o sí, tendrán que juzgarlos.
Joaquín García Mayo / Alburquerque (Badajoz)
Vuelva usted el próximo mes
La señora Aguirre presume de Sanidad, pero los datos no mienten y más cuando se refieren a uno mismo. El pasado mes de febrero me dieron cita para mayo en el hospital Clínico. Unos días antes de la consulta me llamaron para cambiarme la cita –exactamente para retrasarla–. Al parecer el médico –no sé si sólo hay uno– ese día no podía atender a los pacientes y, como consecuencia, la cita se acordó para el mes de octubre –seis meses después de la primera–. El 17 de julio me vuelven a llamar por la misma razón y vuelven a retrasar la última cita para el mes de noviembre.
No sé si será una nueva estrategia para camuflar listas de espera, pero lo cierto es que parece una nueva versión del “Vuelva usted mañana” de Larra o, simplemente, el reflejo de lo bien que funciona la gestión de la Sanidad madrileña.
Alejandro Ortega Sánchez
Tapando agujeros
El PP se querella contra Chaves por prevaricación y tráfico de influencias. Una maniobra de distracción por parte del PP para tapar a Francisco Camps y silenciar la trama, pero, como dijo Unamuno: “A veces el silencio es
la peor mentira”.
Mejor, que salga todo. A ver si así nos regeneramos.
Josep Robert Reig / Barcelona
Historia de la humanidad
La de historietas que nos hemos tragado y la necesidad que hemos adoptado –o nos han inculcado– para tomar como conceptos universales aquello que nos han dado masticado aun sin llevar lógica alguna en su conjunto.
Desde que tenemos razón de ser y, a lo largo de nuestra historia, como si de un virus de fácil propagación se tratara, sólo haría falta leerse un poco la Biblia, el Corán o cualquier libro de historia de la religión que dice profesar cada uno para darse cuenta de que todo es una patraña inventada o sacada de contexto en su época e, incluso antiguamente impuesta por el hombre para asegurar su perpetuidad, mover masas y manipularlas.
El cristianismo, con sus múltiples variantes –islamismo, hinduismo, judaísmo…–, para lo único que nos ha servido es para enfrentarnos unos a otros por defender unas creencias –sin fundamento probado– y limitar nuestra capacidad innata de razonar con argumentos.
Siglos de historia no han conseguido que aprendamos de ello, pero aún quedamos unos poquitos que no nos tragamos más milongas. Los mismos que, con pesadumbre, observamos cómo se deja manipular esa mayoría, aquellos que, a su vez, manipularán e inculcarán esas creencias tan particulares a sus hijos generación tras generación.
Daniel / Madrid
Deterioro de la Sanidad pública
El dramático suceso de la muerte del bebé en el hospital Gregorio Marañón se debe, exclusivamente, al proceso de privatización que está llevando a cabo Esperanza Aguirre y el PP en la Comunidad de Madrid.
Yo, ingenuamente, pensé que la construcción de ocho hospitales iba a mejorar la atención de los enfermos.
Se han construido esos edificios para hospitales, pero no se ha convocado concurso de plazas para médicos y enfermeras; es más, se están trasladando de otros hospitales de la Sanidad pública.
¡Los edificios no curan, cura el personal sanitario! Mi solidaridad con la enfermera.
Francisca Ruiz López
Mirar para otro lado
“Hoy no toca hablar de Bárcenas”, espeta Mariano cada vez que le preguntan por el tesorero del partido que preside. Ni ayer, ni hoy, ni mañana. Para el eterno aspirante a presidente del Gobierno nunca toca hablar de los supuestos casos de corrupción protagonizados por destacadísimos miembros de su partido.
Toca hablar cuando se trata de demonizar cacerías organizadas por alguno de los suyos y a las que acuden invitados como el magistrado, protagonista de sus pesadillas, y el ex ministro de Justicia; toca callar si un miembro del CGPJ y un presidente autonómico se reúnen en secreto en el despacho de este último; toca escandalizar con lo que costaba el coche de Touriño; toca enmudecer con lo que cuestan los de Aguirre o Gallardón; toca criticar el uso que se hace del avión presidencial; toca olvidar el que se hacía cuando el presidente era otro; toca pedir dimisiones por casos de gripe A en un cuartel y toca abstenerse si estos se producen en varios colegios madrileños.
¿A qué ciudadano normal y de bien le interesa saber de dónde sale el patrimonio del tesorero del Partido Popular, cómo se adjudican los contratos públicos en la Comunidad de Valencia o si el dinero de todos se utiliza para sufragar el espionaje de partido mientras se privatizan la Sanidad y la educación madrileñas? Esta es la España de la derecha, la España del escándalo si los protagonistas son los otros, pero “no interesa a nadie” si lo protagonizan los míos; la España que propone despenalizar un delito para que su supuesto autor no sufra; la España del miro para otro lado con toda mi caradura.
Me pregunto qué tendrán que esconder aquellos que con su mirar hacia otro lado y con sus ataques personales a quienes investigan los hechos dan rienda suelta a su incontenible verborrea cuando deberían taparse la boca los mismos que guardan silencio cuando
pedimos explicaciones.
Alberto Ríos Mosteiro / Madrid
Viva la matraca
Anoche me dormí de madrugada cuando callaron las motos. Esta mañana, uno de los transistores del vecindario se encargó de despertarme antes de las diez. Abrí el balcón que da a la calle y, desde las terrazas cercanas, un coro de perros se dejaba las cuerdas vocales ladrándole al calor.
Al cruzar el parque sería difícil saber quiénes gritaban más, si los hijos a las madres o viceversa.
Eran pasadas las tres cuando comíamos en el restaurante acompañados de un rico menú de ruidos: televisión, carcajadas estereofónicas, lloros de niño consentido y, al otro lado, el tintineo constante de dos máquinas tragaperras.
Por la tarde, buscando sombra, llegamos a una plazoleta que parecía silenciosa – y lo era– hasta que entró un bólido escupiendo estruendos por las cuatro ventanillas.
Ahora, estamos en casa. Hoy, probablemente, me acueste como ayer, con berridos de moto en las sienes, pero qué le vamos a hacer. Mi obligación, como todo español enrollado, es ser menos tiquismiquis y más tolerante y comprensivo porque, durante el verano, los fines de semana en España son así. ¡Viva la matraca!
Enrique Chicote Serna / Madrid
Rouco, sistemas y conciencias
Rouco Varela –en su faceta de analista económico– ha tomado la palabra para decir que la crisis no es tanto un problema de sistemas o estructuras económicas como una cuestión de conciencia y de conciencias. ¿Cómo que no es un problema de sistemas económicos? Claro que lo es. Le recuerdo que el nuestro se orienta fundamentalmente a la consecución del máximo beneficio y su guía doctrinal es el ánimo de lucro –lo dicen los libros de texto–.¿Cómo quiere, Monseñor, que salgan las conciencias dominantes cultivándose en semejante caldo?
Enrique Chicote Serna / Madrid
¿Qué me pasa, doctor?
Oiga, doctor. Siento desde hace tiempo unos síntomas que me tienen preocupado y que amenazan mi salud.
Es oír o ver a Aznar y me salen erupciones en la piel, se me revuelven las tripas y tengo unas ganas inmensas de ir al baño. Su voz me irrita, me exaspera; ese tono y ese timbre tan desagradable, no sólo por lo que dice sino por cómo lo dice.
Ese aire de perdonavidas, esa mirada gélida con sus enemigos y de falsa complicidad con los suyos. Ese estar siempre dando lecciones de nada, de querer parecer que lo sabe todo, que lo domina todo. Ese doble juego de decir que se va pero se queda, de dejarlo todo atado y bien atado. Doctor, me altera, me descompone, su figura me persigue, no lo puedo soportar, ¿va a ser siempre así? Yo procuro no prestarle atención, pero no hay manera. No soporto que un tipo que haya sido cómplice de la invasión de Irak (guerra que ha costado la vida a miles de inocentes) tenga 51 guardaespaldas que pagamos entre todos para proteger la suya. ¿Por qué su vida vale tanto y las de los demás tan poco o nada? Qué cruel injusticia que, quien apoyó el exterminio de mujeres y niños inocentes con la excusa de buscar armas de destrucción masiva, vaya por ahí rodeado de tanta seguridad. Realmente, ¿lo protegen de nosotros o a nosotros nos protegen de él?
No aguanto sus exabruptos, su poner a parir a nuestro país en el extranjero, sus amistades peligrosas como Ecclestone, los chorizos de la trama Gürtel y tantos otros. No soporto que, nadando en la abundancia, quiera recortar las prestaciones a los desempleados o abaratar el despido y quiera dar lecciones de economía en inglés en las universidades más clasistas y elitistas del planeta. Planeta que, por cierto, quiere llenar de nucleares menospreciando el riesgo climático y mofándose de la ecología y del medio ambiente.En fin, doctor, que me encuentro muy mal. Ya sé que es difícil pero ¿podré algún día vivir sin saber de su existencia? Mi deseo es no verlo ni oírlo nunca más, pero, si eso no es posible, al menos que no me afecte en mi estado de ánimo. Suerte, doctor.
Salvador Cantabrana Jiménez / Logroño (La Rioja)
El espejo roto de Camps
El caso Gürtel ha puesto en entredicho la imagen de honestidad y austeridad que el presidente de la Generalitat Valenciana ha cultivado desde hace años. Ahora se enfrenta a un posible juicio con jurado por un supuesto delito de cohecho. Como decía Jean Cocteau: “Los espejos deberían pensárselo dos veces antes de devolver una imagen”.
Josep Robert Reig / Barcelona
Políticos y sátrapas
En su gira africana, Obama recordó a los dirigentes africanos: “Cuando mi padre salió de Kenia hace 50 años, el PIB de Kenia era superior al de Corea del Sur”. Cuando sus interlocutores africanos se excusaron culpando al colonialismo y a su influjo a lo largo de décadas, Obama respondió: “Una de las razones es que Corea ha creado instituciones
transparentes y eficaces”. Difícilmente se puede ser más directo y claro. En nuestro infantiloide mundo dual influido por Hollywood –donde todo el mundo es bueno o malo, víctima o verdugo– vemos a los occidentales como insaciables monstruos explotadores y, a los africanos, como víctimas explotadas. Hasta ahora, ningún político –de la relevancia del presidente de EEUU– había puesto tan claramente el dedo en la llaga para abominar la terrible corrupción que asola en la práctica totalidad de los gobiernos del continente africano.
Javier Lacomba / Valladolid
Se busca culpable
La muerte del bebé en el hospital Gregorio Marañón como consecuencia de la lamentable e indeseable materialización de un riesgo presente en el trabajo, o sea, de un error, ha sido y es motivo de manifestaciones u opiniones por parte de supuestos profesionales de la información que, en muchos casos, adolecen de rigor, objetividad y sensibilidad; pero, claro, sus inocentes errores laborales no causan daño físico en el objetivo y, además,
son retribuidos. Levantar rápidamente el vuelo en busca de un culpable emitiendo imprudentes juicios de valor no evita lo sucedido ni aporta beneficio alguno, sino, contrariamente, puede contribuir o condicionar inadecuadamente el curso de la investigación. Se trata de localizar causas y no responsables, de intentar saber qué encadenamiento de motivos llevaron al suceso y, finalmente, esperar a que el resultado de la investigación del accidente esclarezca e indique por qué sucedió, quién asume responsabilidades y qué medidas correctoras deben implementarse para evitar o minimizar casos similares. En mi opinión, así, sólo se hace un flaco favor a los familiares y amigos de los afectados y, lógicamente, la apresurada sentencia acusatoria, cuanto menos, es inoportuna o interesada.
Alejandro A. Prieto / Gijón (Asturias)
El ‘show’ de Camps
El presidente de la Generalitat Valenciana, Francisco Camps, reitera en su recurso que pagó sus trajes y que no
guarda recibo. Tenemos show para rato. Ya lo acertó bien Anatole France cuando dijo que “sin mentiras, la humanidad moriría de desesperación y aburrimiento”.
Josep Robert Reig / Barcelona
Errar es humano
Soy médico y tengo 30 años de experiencia. He hecho muchas cosas bien pero también he cometido errores, como todos los profesionales de la Sanidad. En nuestras profesiones tenemos que tomar decisiones continuamente y es imposible que todas sean acertadas. Ocurre en todas las profesiones y, quien lo niegue, miente. Lo que ocurre es que, a veces, los errores tienen consecuencias fatales. Hay gente que corre para encender la hoguera y quemar al acusado mientras los medios de comunicación se apresuran para echar carnaza al tema. En el caso de la enfermera del Gregorio Marañón ha habido múltiples condiciones que han facilitado el error, error que, probablemente, habríamos cometido muchos en sus mismas circunstancias, porque lo que hay que cambiar son esas circunstancias y no a la enfermera. Tengo la certeza de que se trata de una gran profesional a la que hay que ayudar a superar el mal momento por el que atraviesa. En los malos momentos se necesita apoyo para levantarse y seguir. La sociedad debe entender que las circunstancias fueron la causa de la desgracia.
Miguel Saura González / Mortera (Cantabria)
¿Quiénes son nuestros vecinos?
Cuando nos mudamos de domicilio solemos tratar de conocer al vecindario. Sin ánimo de cotillear, nos interesamos por saber si nuestros vecinos son familia, cuántos son en la casa, etc. Recíprocamente –sin considerarlos entrometidos– no tenemos problemas para contestar preguntas sobre nuestras familias o vidas. Recientemente hemos empezado a recibir oleadas de inmigrantes en nuestras ciudades, pero ¿nos preocupamos por saber de dónde vienen? ¿Cuántos son? ¿Cuál es su cultura? El racismo y la xenofobia (dos de los mayores problemas sociales de todos los tiempos) se nutren, precisamente, del desconocimiento y la ignorancia sobre el otro, llegando al recelo y al miedo. Tristemente tendemos a clasificarnos en tres erróneos grupos: suramericanos (incluidas algunas nacionalidades como la dominicana o mexicana); magrebíes (en el mejor de los casos; si no, se les llama moros) y chinos (sean de esa nacionalidad o cualquier otra asiática). Mientras no comencemos a quitarnos la venda de los ojos y veamos que el otro también es un ser humano como nosotros –con anhelos, esperanzas, frustraciones, alegrías, tristezas y todo el sinfín de emociones–, no seremos capaces de crear una sociedad medianamente igualitaria.
Javier Lacomba / Valladolid
La cocaína es la muerte
La Fundación de Ayuda contra la Drogadicción ha divulgado una nueva campaña publicitaria para prevenir las secuelas del derroche de la cocaína bajo el lema: “Cocaína. 60% más de sufrimiento para tu pareja en cada gramo”.
Se está luchando por la vida –que es sagrada– y nadie ni nada debe atentar contra ella. La droga es la muerte, la inmolación de millones de seres humanos ingenuos en aras de uno de los más sucios y macabros negocios que ha conocido la humanidad. Se debe luchar contra la droga con una educación adecuada, una menor permisividad, un mayor respeto a la persona o el ofrecimiento a la juventud de una perspectiva vital. Los jóvenes españoles de 15 a 24 años califican que el abuso de estupefacientes es dañino, pero que lo consumen para verse integrados y porque estiman que es “lo normal a su edad”. Este es uno de los principales resultados de la indagación “La lectura juvenil de los riesgos de las drogas: del estereotipo a la complejidad”. Casi todos los trabajos para la prevención del consumo de narcóticos se han apoyado en que, lanzando una sensación de peligro, se prevendría el abuso de drogas. Los adolescentes juzgan que la sustancia más grave es la cocaína, seguida de las píldoras sintéticas, el cannabis, el alcohol y, por último, el tabaco. Así, en la batalla contra el comercio y el consumo de narcóticos, la voluntad de parar esta dañina amenaza para la sociedad que, además, provoca el terror y favorece la ruina física y psíquica de muchas personas, reivindica un compromiso gubernamental, una contribución mundial y el apoyo de la colectividad.
Clemente Ferrer Roselló / Madrid
Más impuestos
El Gobierno entregará 11.000 millones a las comunidades autonómas. La pregunta evidente es de dónde se va sacar el dinero cuando las cuentas públicas están en números rojos. Todas las respuestas coinciden en que, al final, el dinero tendrá que salir de alguna parte y será de nuestro bolsillo mediante los impuestos. Al aumento de las tasas sobre el tabaco, los carburantes o la eliminación de deducciones en el IRPF se unirán, con seguridad, más subidas impositivas próximamente.
A cada español, este acuerdo de financiación nos va a costar más de 250 euros, un dinero que se quita a los ciudadanos en una situación de crisis –cuando más se necesita– para dárselo a unos gobiernos autonómicos que, en muchos casos, se caracterizan por su tendencia al despilfarro y a la mala gestión.
Carmen B. Fernández / Barcelona
Más allá del G-8
La semana pasada nos dejó una de las estampas típicas del inicio del verano. La cumbre del G-8, los líderes del mundo industrializado, se reencuentran en la castigada ciudad de L’ Aquila.
Este año, la reunión venía precedida por los escándalos de Berlusconi que, además, se escaqueó de la tarea de anfitrión y dejó la agenda de la cumbre en manos de Obama. Pero, más allá del debate sobre la ampliación y el futuro del
G-8, poca cosa.
La ambigua promesa de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 50% para 2050, el compromiso de relanzar y cerrar la Ronda de Doha para la liberalización comercial, 20.000 millones de dólares para acabar con el hambre en el mundo –de los que no sabemos cuántos son nuevos fondos ni quiénes los aportarán– y las típicas amenazas a Irán y Corea del Norte por sus ambiciones nucleares. Nada que no hayamos oído antes.
Probablemente las negociaciones choquen con la realidad de una política comercial proteccionista –siempre subvencionada por Europa y Estados Unidos– y la negativa de los países emergentes y empobrecidos a abrir aún más sus economías si no hay un cambio sustancial en las políticas agrarias de los más ricos, pero este es un proceso que va más allá del G-8 y sus sonadas cumbres.
Al final, lo que queda son unas cuantas fotos y una declaración. Poco más que papel mojado.
Iolanda Fresnillo / Barcelona
La Sanidad madrileña
Carmen Flores es la presidenta de la Asociación El Defensor del Paciente. Sus críticas a la gestión sanitaria del Gobierno de Esperanza Aguirre recibieron una querella por parte del Consejero de Sanidad y de la propia presidenta de la Comunidad de Madrid.
La asociación denunciaba en un comunicado que se estaba jugando con la vida de los pacientes: falta de medios materiales, técnicos y humanos; demoras en las listas de espera, en las diagnósticas y en las terapéuticas; trato deshumanizado o suciedad en las instalaciones hospitalarias que terminan provocando infecciones que a su vez –en algunos casos– llevan a los pacientes incluso a la muerte.
Según el Defensor del Paciente, la Comunidad de Madrid es la más denunciada y condenada de España por fallecimientos y lesiones graves. En cambio, para Aguirre es la mejor del territorio nacional, aunque cada vez sean más los que piensan lo contrario.
La Sanidad madrileña está enferma, muy enferma. Las negligencias médicas pueden acabar con una vida, las políticas pueden terminar con un derecho de todos.
Alberto Ríos Mosteiro / Madrid
No lo diga usted, hágalo
En verdad, es muy sintomático. Cuando algunos políticos ven peligrar el cargo porque los resultados de las urnas o la simpatía de los ciudadanos les están siendo desfavorables, entonces empiezan a hacerse notar ostensiblemente. A sacarse la máscara.
Se diría que es una especie de estado de ansiedad por demostrar lo buenos que son y lo poco que nosotros apreciamos en realidad su labor. Nada más lejos de la realidad.
Lo peor que le puede pasar a un político es perder la credibilidad. Esto sucede cuando el ciudadano deja de confiar en él o ella porque no ve transparencia en su gestión. Entonces, el político empieza a sentirse sencillamente solo. Ya no conecta con la calle y, por eso, sale de su madriguera.
Ellos son el poder establecido, los que tienen al ciudadano amordazado, cuando no sumido en la ignorancia y la exclusión social. No se dan cuenta de que algunas leyes morales, cuando se vulneran, terminan pasando factura a quienes las omiten.
Por estas y por otras omisiones en el desempeño de su labor, les conoceremos. No vengan cada mañana a contarnos el cuento de la lechera y, desde luego, no esperen a la próxima legislatura para poner en marcha ese paquete de medidas que nos habían prometido. A lo mejor, en esa fecha, ya no les tenemos en el poder. Yo, personalmente, no les voy a renovar mi confianza vistos los resultados –o mucho tendrían que cambiar las cosas–. Por desgracia para ellos, los sondeos de opinión siguen bajando.
Luis Enrique Veiga/ La Coruña
Me quiere o no me quiere…
Rajoy ordena que las comunidades del Partido Popular se abstengan en la votación de la financiación. Esta decisión es para hacer parecer más coherente el hecho de que las autonomías populares firmen y cojan el dinero. Si a Rajoy se le preguntara si es indeciso seguro que contestaría así : “Yo no soy indeciso… o sí ”.
Josep Robert Reig / Barcelona
¿Riesgo de deflación? ¡Suba los impuestos!
Más sencillo imposible. Digan lo que digan estamos al borde de la deflación –tan sólo los tecnicismos nos impiden afirmarlo–. Los precios bajan de manera generalizada; liderados, fundamentalmente, por la vivienda y, en menor medida, por los alimentos. ¿Qué hace el Gobierno? Dos técnicas simplonas. Primero, negar la mayor: “No estamos en deflación” (como si por negar la existencia de un hecho, este finalmente se esfumara), y segundo, tomar verdaderas medidas antideflacionistas con jugoso efecto secundario para las paupérrimas arcas del Estado, es decir, una subida generalizada de los impuestos directos; así, tiramos de los precios hacia arriba a la vez que engrosamos las magras cuentas de la Administración. Perfecto.
¿Quién sufre aquí? Pues, evidentemente, los ciudadanos. El Gobierno, tras el amago populista de “subir los impuestos a los ricos”, ha vuelto sus ojos sobre la sufrida clase media –el 80% de la población–. Ya sabemos, entre todos aguantamos más (hasta que no podamos).
Javier Lacomba / Valladolid
Adiós a San Fermín
Por fin ayer, a las 8:00, ya no sonaron los cerrojazos de los toriles, ni los gritos de los mozos animando a los toros para que se arranquen por la calle de la Estafeta hasta la plaza. Ya nuestros corazones dejarán de temblar. Las radios y las televisiones abrirán los telediarios como de costumbre.
Porque lo de los toros y sus aficionados tiene enjundia. Los chavales se mueren por mantener una costumbre que más parece una práctica de la Edad Media que un arte en sí. Quieren enfrentarse a la bestia y pierden la vida de forma estúpida. Otros quedan tocados para toda su vida, que, a menudo, es morirse mil veces. ¿Cómo es posible que haya quien defienda este tipo de tradiciones? Los únicos que hacen bien su papel son los toros, que defienden su “dignidad” animal.
Por desgracia, lo de Pamplona es un lunar en la piel del toro. Las fiestas que proliferan por nuestro país utilizando a los toros como conejillos de indias, quemándoles los ojos, clavándoles dardos o banderillas, son muestras más que suficientes como para que los ministerios de Sanidad y Cultura tomen cartas en el asunto, y procuren cambiar las corridas y los maltratos a animales por palomas mensajeras que lleven al mundo una imagen de nuestro país más culto y civilizado. Las banderas que se exhiben en campos de fútbol extranjeros con la efigie del toro tienen que desaparecer y, en su lugar, situar la paloma de la Paz de Picasso. Eso sí mostraría la verdadera cara de nuestra sociedad, y más después de la retirada de las tropas de Irak.
Raúl Pillado Lista / La Coruña (Galicia)
El caso Couso y la indiferencia judicial
Tristemente, la familia de José Couso jamás verá entre rejas a quienes lo asesinaron; tampoco el pronunciamiento condenatorio de la justicia universal burlada por quienes, eso sí, nos buscarán cuando intenten escalar las cimas del poder en las urnas.
Esta es nuestra patética realidad condicionada desde los poderes públicos, quienes traicionan una y otra vez los valores mismos de los Derechos Humanos. Por eso, hablar de la Justicia supone hablar de utopías, regresar prácticamente a las cavernas, esas donde sólo existía el poder del garrote. En los últimos tiempos hemos prescindido de él, pero lo hemos reformulado mediante leyes, las mismas que suponen un terrible latigazo para los menos favorecidos. Es ahí donde los clanes poderosos permanecen impunes ante ellas, como si la Justicia tuviese su propio escalafón social, un sentido inmune al paso de la historia que convierte todo esto en una tragicomedia existencial.
En los últimos años hemos visto ejemplos de la vileza con que la curia judicial atormenta a las víctimas de nuestra absurda sociedad; casos como el Yak-42, Ignacio Ellacuría, el escandaloso caso Gürtel y, ahora, se ceban con José Couso, asesinado por hacer su trabajo, contarnos con su cámara cómo el Imperio de los impunes perpetraba el inicio del genocidio iraquí.
Ante ello, el Gobierno de Aznar calló, fiel como nadie a los designios de George W. Bush, un triste malentendido, una confusión.
Dice el dicho: “Quien calla otorga”, por ello, la familia de Couso emprendió el sinuoso camino hacia esa Justicia universal, querellándose –en mayo del 2003– contra los militares norteamericanos que le dispararon.
Estas acciones, contenidas y plagadas de obstáculos, hacen aflorar la indiferencia de muchas de estas eminencias jurídicas, quienes imparten sus veredictos siguiendo las órdenes de los poderes políticos del país.
No es extraño que, desde esas instancias, su putrefacto olor refleje su dudosa actuación, su miedo a plantar cara a las inmoralidades que hoy se cometen en nombre del progreso.
Asistimos a una lucha eterna por cambiar las cadenas de la indiferencia y por la supervivencia en paz de todos los seres de esta aldea global.
Luis Enrique Dorado / Madrid
Errores fatales
Sí; hay un máximo responsable de la tremenda cadena de deficiencias y errores que terminó con la vida del prematuro Rayan y con la de su madre, Dalilah. Así lo proclaman
–cumpliendo con su deber– los sindicatos que, una y otra vez, han tenido que denunciar
–incluso con paros y manifestaciones– el enorme deterioro de la sanidad pública en Madrid, su carencia de medios, su descarada privatización y su empobrecimiento con creciente número de decesos.
El nombre de ese nuevo Herodes que, fría y permanentemente, elimina a cuanto se opone a su ambición
–sin límites– omitiendo los medios que por su cargo público debiera proporcionar en la sanidad, no es otro que el de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre.
Josefa Ortega Oliar / Madrid
Los adjetivos de Rajoy
Rajoy sobre el nuevo sistema de financiación autonómica: “El caos está servido” , “no es un modelo para la estabilidad” , “es antisocial”, “son decisiones caprichosas”.
La verdad es que no consigo descifrar su contenido. Decía Winston Churchill que “el político debe ser capaz de predecir lo que va a pasar mañana, el mes próximo y el año que viene; y de explicar después por qué no ocurrió lo que él predijo”.
Con Rajoy lo tenemos complicado. No predice nada y adjetiva todo lo que puede.
Josep Robert Reig Miró / Barcelona
Negligencias médicas
Pese a un motivo tan lamentable como es la muerte de un bebé, la comparecencia del gerente del hospital Gregorio Marañón afrontando con total diligencia la situación y reconociendo sinceramente la responsabilidad del hospital resulta conmovedora por lo poco habitual.
En casos de negligencia médica lo que suele ocurrir es que todos los implicados procuren escurrir el bulto añadiendo mayor sufrimiento a las víctimas y sus familiares.
Si bien es cierto que todos podemos equivocarnos, no hay que olvidar que, en según qué ámbitos profesionales, los errores pueden ser fatales y sólo son evitables con una buena formación profesional y aplicando para ello los cinco sentidos.
Alguno de estos ha fallado en ese caso. Tal vez también alguna sensibilidad.
Jordi S. Berenguer / Barcelona
Bárcenas y Aguirre juegan al mus
Luis Bárcenas ha retado al mus a la presidenta de la Comunidad de Madrid. Su primera jugada ha sido cortar y quitarle la mano a la lideresa.
El senador pasa a la grande, a la chica y a los pares, pero al juego echa un órdago. Esperanza Aguirre no sabe si Luis Bárcenas lleva 31 o va de farol, pero, como ella es muy valiente, lo acepta –a ver qué pasa–.
La partida se encuentra exactamente en este punto. El tesorero del Partido Popular todavía no ha enseñado sus cartas. Ahora tiene dos caminos: mostrarlas porque lleva 31 (con lo cual Aguirre pierde y paga algo más que los cafés) o recoger la baraja y levantarse de la mesa sin enseñarlas, dando por perdida la partida porque, efectivamente, iba de farol.
Los que asistimos como espectadores estamos expectantes por conocer el final de la partida.
Enrique Chicote / Madrid
Español avergonzado
Pocas veces, desde los tiempos de Franco, me he avergonzado tanto de mi Gobierno como cuando este quiso que el siniestro dictador guineano firmara en el libro de Honor de nuestro Parlamento, monstruosidad que fue evitada por el rechazo de los diputados, incluidos los del PSOE.
Ahora, el ministro Miguel Ángel Moratinos no ha tenido escrúpulos en ir a homenajear en Guinea Ecuatorial a Teodoro Obiang, presidente –se atrevió a decir– de un país “moderno y próspero”.
¡Hasta dónde puede ensuciar las conciencias ese chapapote inmundo, esa maldita sed de petróleo!
Diego Mas / Madrid
Los votantes del PP
Vaya mi respeto a los votantes de toda ideología, pero los del Partido Popular son dignos de un estudio psicológico.
Currantes que votan a defensores del despido libre, ancianos que votan a elementos como Esperanza Aguirre, que está desmantelando el estado del bienestar en Madrid y, para colmo, a presuntos corruptos como Francisco Camps.
O son masocas o no se enteran, aunque, claro, teniendo delante al PSOE y a Zapatero no me extraña que voten a la derecha; al menos no ocultan lo que son. Los otros parecen tener más caras que un dado.
José RaúL Aboy / Barcelona
La muerte de Rayan
Rayan, el hijo de Dalila, ha muerto y, según el director gerente del hospital madrileño Gregorio Marañón, ha sido un terrorífico “error médico”.
No dudamos de ello. Pero ¿qué responsabilidad tienen los gestores de la sanidad madrileña? El detrimento de lo público en las comunidades gobernadas por el Partido Popular está alcanzando niveles altamente preocupantes.
La privatización, los recortes presupuestarios o la desviación de fondos públicos a los centros concertados hacen que una Sanidad pública como la española, modelo para muchos países, esté en peligro para millones de ciudadanos.
Ha sido un error, un error humano, pero nadie admitirá desde la gestión pública su responsabilidad, que no es otra que el abandono de lo público, el recorte de personal: de eso nadie dirá nada. Por suerte para la señora Esperanza Aguirre, ya han encontrado el chivo expiatorio para tapar sus vergüenzas, que no son otras que las de la sanidad en donde gobierna el PP.
A la familia, nuestras más sinceras condolencias.
Pedro José Narváez y Juan Manuel Canle / Cádiz
El reparto de papá Estado
Algunos dicen que hay padres que tienen preferencias por algunos hijos más que por otros. Yo, como madre de cinco hijos, les aseguro que no. Reconozco que unos tienen más virtudes, otros son más simpáticos, otros menos… aunque el amor de padres no deja de reconocer los defectos. De eso a preferir unos a otros y a la hora de repartir la paga que se les da los fines de semana para sus gastos, si a unos les diéramos por ejemplo 60 euros, a otros 40 y a otros 20, no sería justo. Menuda reclamación la que nos harían de inmediato, ¡bonicos son!
Pues no, no pasa así con la mayoría de gobernantes autonómicos que han guardado silencio o han aplaudido el reparto. Si Andalucía, la comunidad autónoma más poblada, no estuviera gobernada por el socialismo de Rodríguez Zapatero, estaría en franca rebelión contra un modelo que no mejora sustancialmente su situación.
La ministra Elena Salgado se ha dedicado a criticar el modelo anterior y alabar el nuevo porque –según sus palabras– será “más solidario y favorecerá el estado de bienestar”.
Todavía no me he enterado muy bien de cuáles serán las cantidades a repartir, esa es la verdad, pero, si Esquerra Republicana de Cataluña está celebrando el reparto, ya me imagino el final.
Rita Villena / Málaga
Aclaración
Como soy lector habitual de su periódico, he visto en la página 6 del ejemplar del sábado 11 de julio la sección La lupa de su colaborador o colaboradora que firma como Casandra y que titula “Peces-Barba, el derecho a objetar”. Como me presenta como simplificador y recortador en relación con Cataluña, me parece necesario precisar mi pensamiento para evitar la apariencia que Casandra fomenta de torpeza y confusión en mi reflexión. La expresión “cargar contra el Estatuto” es errónea y poco identificativa de mi posición. Sólo quiero que el Estatuto respete la superioridad normativa de la Constitución.
Defiendo que el catalán –como una de las dos lenguas igualmente cooficiales en esa comunidad– pueda ser la lengua vehicular de la enseñanza con carácter general para los residentes y sólo señalo dos excepciones para una escolarización en castellano: la situación de quienes vienen coyunturalmente a vivir a Cataluña por un espacio limitado de tiempo con hijos escolarizados hasta entonces en castellano, y la de aquellos que no se resignan ni aceptan el sistema oficial, apoyados en el hecho indubitado de que el castellano es igualmente oficial allí. Utilicé en sentido figurado e impropio para esta circunstancia el término objeción, ya que no lo es en sentido propio, para señalar precisamente lo excepcional de la situación. De todas formas la excepcionalidad se apoya en que el derecho a la lengua es un derecho individual de las personas y, en ningún caso, un derecho colectivo.
Finalmente, por precisar alguna afirmación del articulista, cabe indicar que señalar al castellano como lengua posible para la educación no es una ocurrencia mía sino una posibilidad apoyada en la norma máxima que es la Constitución. Por otra parte, la observación sobre los europeos y las colonias africanas, por lo que a mí respecta, está fuera de lugar. He pasado mi vida luchando por la democracia y combatiendo la dictadura y también organizando un sistema de convivencia que favorezca la autonomía política de Cataluña y la importancia de su lengua. Las ironías y las ligerezas están fuera de lugar.
Atentamente,
Gregorio Peces-Barba Martínez
¿Deuda guineana?
Por si fuera poco el triste espectáculo que tuvimos que presenciar la semana pasada –en el que una delegación española, encabezada por el ministro Moratinos y el ex ministro franquista Fraga cortejaba a la dictadura de Obiang y no denunciaba sus atropellos en derechos humanos–, hoy sabemos que España mantiene abierto un programa de canje de deuda con Guinea Ecuatorial mediante el cual empresas españolas (como las petroleras) pueden comprar la deuda que la
Administración española reclama a la guineana al 50% de su valor nominal.
Las inversiones elegibles son inversiones en capital que benefician a todos los sectores de actividad económica para financiar un proyecto nuevo (¿nuevas exploraciones de petróleo?), la ampliación de un proyecto ya existente (¿reapertura de exploraciones fracasadas del pasado?), así como la toma de participaciones en empresas ecuatoguineanas (¿las energéticas?). Es decir, mediante este mecanismo, el Gobierno guineano se ahorra el pago del 44% de la deuda reclamada por España. Las empresas españolas (como las petroleras), pueden invertir en un país en el que, de todos modos, ya pensaban invertir, eso sí, con el dinero de los guineanos. La cuadratura del círculo, ya que el importe cancelado se contabiliza como Ayuda española Oficial al Desarrollo. Toda una lección de solidaridad internacional.
Daniel Gómez-Olivé / Barcelona
Financiación autonómica
He oído y leído que, con el nuevo sistema de financiación de las comunidades autónomas, según el teorema de Zapatero, todos saldremos ganando. ¿Todos? Me parece que no. Los ciudadanos de a pie saldremos perdiendo, pues de alguna parte han de salir los dineros y mucho me temo que sea de nuestros impuestos, que los tendrán que subir.
Dado que todos los gobiernos autonómicos recibirán más dinero, poca preocupación tendrán ahora por recortar gastos suntuarios e innecesarios –cuando ese hubiera sido el mejor sistema para enjuagar el déficit que todas ellas arrastran, y más, en época de crisis–. Si al menos lo utilizaran para crear empleo…
Freddy G. Bru / Gerona
Patrona de la corrupción
España es el país de los descubridores. Se merece una medalla la alcaldesa de Valencia, que, apoyada por otros miembros del Partido Popular, ha indicado la solución “de sentido común”, el huevo de Colón para el problema de Camps y de la corrupción política en general.
Ya que todos los políticos reciben regalos y no se puede juzgar a todos –empezando por el rey, blindado por la misma Constitución–, la solución es despenalizar recibir cualquier obsequio.
Como Mercurio era el patrono de los comerciantes y los ladrones, no me extrañaría que un día, reconociendo sus méritos, Rita Barberá sea nombrada patrona de los políticos corruptos.
Alberto Becerra / Madrid
¿Hasta dónde?
Vaya por delante mi respeto a la familia del joven fallecido durante los San Fermines. Por eso, considero inaceptable la cobertura mediática que de esta desgracia se está haciendo.
Los últimos instantes de este chico aparecen en la primera página de los periódicos, muerte en directo, morbo garantizado y triste fama para quien hoy podría estar vivo. ¿Hasta dónde va a llegar la búsqueda de audiencia?
Nela Matas LLorente / Sevilla
El corazón de la Hacienda Pública
En un año tan castigado por la tan cacareada crisis mundial, todos los obreros que, ineludiblemente, hemos de someternos al escudriñado examen de la anual declaración de la Renta comprobamos atónitos cómo la campaña “Hacienda somos todos” deja a más de uno tirado por tierra a la espera de su ansiada devolución para emprender el merecido descanso de las vacaciones o simplemente tapar algunos agujeros.
A las arcas del Estado es muy difícil que la crisis les pase factura: ellos tienen la sartén por el mango. Por lo tanto, les importa un bledo que muchos contribuyentes permanezcan a la espera del importe para iniciar unas vacaciones o irse de rebajas, o lo que les venga en gana, pues para eso es su dinero. También, en muchas ocasiones, para prestar ayuda a familiares.
Parece mentira que los políticos de turno no hayan tenido en cuenta los apuros y necesidades que muchos ciudadanos están atravesando en estos momentos para acelerar el proceso. A fin de cuentas, yo puedo pasar sin unas vacaciones, pero sé de otras personas que dependen de esa cantidad para satisfacer otras necesidades de mayor envergadura. Por cierto, ¿Hacienda somos todos/as?
Francisco Pelayo Sánchez / Las Palmas de Gran Canaria
Tribulaciones de Aznar
Nuestro abracadabrante héroe de Perejil, José María Aznar López, nos acaba de confesar que se plantea todos los días volver a la política. Quién se lo hubiera imaginado. Este hombre es una caja de sorpresas. Se ve que, transido por ese rapto de sinceridad que ha arrebatado a sus correligionarios populares, ha decidido manifestarlo abiertamente.
Cuánta majestad encierra detrás de ese su humilde bigote, tras años sufriendo la afrenta de verse apartado del liderazgo nacional, sin poder ayudar activamente a levantar ¡España! ¡Y sin decir ni mu! Ni la más leve queja. Ni una sola crítica. Siempre apoyando a los Gobiernos de su país, calladamente, huyendo de todo protagonismo. Dejándose oír, tan sólo, en el extranjero.
Está bien este ataque de sinceridad al que se han lanzado sin complejos los herederos del extinto Movimiento Nacional. José María, además, por si dudáramos de sus patrióticas motivaciones, ha explicado que José Luis Rodríguez Zapatero es un perfecto incompetente y que ha llegado el momento de sustituirle.
¿Quién mejor que él para hacerlo? Él el padre de la burbuja inmobiliaria, el amigo de George W. Bush, el profeta del cambio climático, el líder mundial incuestionable del G-8, del G-20 y del G-1.000.000, si se terciara. La verdad es que no nos lo merecemos.
Mario López Sellés / Madrid
Jackson, Sting y Coppola, terratenientes
Hay dos formas muy distintas de permanecer en el mercado: 1. Para la economía hegemónica, las personas somos únicamente herramientas, productores de riqueza, objetos a poseer, bienes inestimables en tanto seamos rentables, y absolutamente desechables al perder la capacidad productiva. En ese sentido Michael Jackson, aun muerto, sigue siendo muy útil a quienes le utilizan para vender su marca.
2. Para la ética política, los ciudadanos somos capaces de colaborar y transformar las organizaciones establecidas, entre ellas, y a pesar de la Iglesia católica, incluso la familia, aportar ideas sobre nuestra identidad y encontrar un lugar propio no sólo como mano de obra o producto comercial; en esta opción más creativa pretenden estar y venderse Sting y Coppola (que ha estrenado a mayor gloria de sí mismo la película Tetro).
Desde luego, estas dos formas de estar y de hacer cultura y sociedad no son excluyentes. La instrumentalización económica y productiva de los hombres y mujeres, lo que determina su presencia en la economía del mundo, no implica que pierdan su propia fuerza creadora en cuanto personas, capaces de aportar diversidad y enriquecimiento en las relaciones que mantienen entre sí, y también con la sociedad.
Me temo que Jackson nunca pudo poner en cuestión el sistema de valores que le había permitido salir del anonimato, a pesar del color de su piel, en EEUU; cuestionamiento del sistema económico y cultural que sí pueden hacer de forma reiterada Sting (desde un escenario monumental, carísimo y rentable) y Coppola (desde la indiferencia que da saberse un referente postmoderno), ambos cómodamente instalados en sus respectivas haciendas rurales, tan distintas a Neverland.
No todos somos igual de capaces, pero además las oportunidades son muy dispares dependiendo de dónde procedamos.
Luis Fernando Crespo Zorita / Madrid
Invertir en movilidad
Según el último estudio del RACC, entrar en Barcelona en coche es casi el doble de rápido, incluso en horas punta, que hacerlo en transporte público.
El mismo RACC aconseja mejorar el transporte público en Cataluña para que los conductores dejen el coche en casa y se desplacen en tren o autobús. Ante esto, uno se pregunta: ¿para cuándo las ayudas, de verdad, para el transporte público?
En estos momentos, la necesidad de incentivar el uso del transporte público es una tarea urgente para luchar correctamente contra la crisis.
Desgraciadamente, todavía estamos demasiado ensimismados en un modelo anticuado, fundamentalista y contaminante. En síntesis, invertir en movilidad sostenible y servicios de transporte público es la principal garantía para cambiar los insostenibles modelos de economía y transporte.
Josep M. Loste Romero / Girona
El efecto Hemingway
Ha muerto uno de los corredores de los encierros de San Fermín. Lo siento mucho. Pero no por el hecho de que haya muerto, sino de la forma en que lo ha hecho.
Personalmente no me sorprende una muerte en un evento como el mencionado; como tampoco me ocurre cuando un torero fallece o es corneado por un toro; jugar con fuego tiene estas cosas.
Lo que realmente lamento de esta muerte es lo evitable que era; es escuchar y leer en las crónicas periodísticas que la fiesta sigue y que “estas cosas pasan”, que ha sido “mala suerte” o que “le tenía que tocar a alguien y ha sido a él”.
Pocas muertes son tan estériles como ésta. En nombre de la tradición y de la adrenalina propia y ajena… que viva San Fermín.
Ignacio Caballero / Madrid
Declaración peligrosa
Ha habido un pronunciamiento extremadamente grave por parte de la dirección nacional del PP: que el presidente de la Comunidad Valenciana, Francisco Camps, no dimitirá de su cargo ni aunque resulte condenado por sentencia judicial y que, llegado el caso, recurrirán progresivamente dicha sentencia hasta el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.
Esta afirmación sitúa al principal partido de la derecha española fuera del sistema político, pues no confía ni en la Administración de Justicia ni en nuestro ordenamiento jurídico. Cualquier formación política que asuma como propia la defensa numantina de un condenado entre sus filas se coloca en esa tesitura de partido antisistema. Un partido de Gobierno no puede recorrer hasta el final la trayectoria judicial de ninguno de sus miembros, pues asume el riesgo de ser identificado con la actitud que conlleva la conducta tipificada como delito.
El líder del PP, Mariano Rajoy, debería saber a estas alturas que en política nadie es imprescindible y que, por encima del aprecio o interés, debe prevalecer la credibilidad del proyecto y del partido. Lo contrario convierte al líder en un simple títere o rehén de miedos o favores.
Francí Xavier Muñoz Sánchez / Madrid
¿España, paraíso fiscal?
Sin entrar a analizar lo que no pagan los ricos y otros y las innumerables triquiñuelas de los empresarios para no contribuir en su justa medida al Erario Público, uno se pregunta si no será nuestro país uno de esos llamados paraísos fiscales. Sí, como Mónaco, por citar uno cercano que acoge a gran cantidad de deportistas de elite.
Hace unos días, nuestro Parlamento no ha sido capaz de acordar una subida de impuestos a los más pudientes –a los que pueden pagar sin problema–, y ahora sabemos que los deportistas aristócratas –caso de Cristiano Ronaldo– tienen un tratamiento, por parte del Estado español que, si se compara con el que se les dispensa en otros países, resulta un tanto chocante.
Si nos centramos en el citado jugador del Real Madrid –que se embolsará al rededor de 13 millones de euros al año–, podemos apreciar que su gabela por temporada sumará unos cuatro millones y medio de euros, aproximadamente. Es decir, casi 18 millones de euros menos que si, con el mismo salario, jugara en Francia; unos tres millones –euro arriba, euro abajo– menos que si lo hiciera en Holanda; más de ocho millones de euros menos que jugando en Italia…
Después de conocer estos datos, está más que claro que los futbolistas de los grandes clubes y el resto de deportistas destacados viven en un gran paraíso fiscal.
Ángel Morillo Triviño /Castuera (Badajoz)
El pecado de la Iglesia
En cada página del Evangelio, Jesús nos exige que cuidemos de los más pobres, pero en ninguna parte habla del tema estrella de la jerarquía católica actual: la prohibición de un pecado que esos varones no pueden cometer, el aborto.
Ahora los obispos y sus acólitos acaban de convocar una gran manifestación contra la pobreza, acto que, así, evidentemente menosprecian. Lo demuestra también el que, al revés que en otros países, aquí esos príncipes de la Iglesia no se dignan a participar en esa manifestación por los pobres saliendo de sus palacios episcopales con sus trajes de gala de 20.000 euros.
Decididamente, para los verdaderos cristianos, esta Iglesia es, cuando menos, farisea.
Gonzalo Torres Pardo / Madrid
Adiós al rey del pop
Muchos critican la desmesura del sentimiento colectivo. ¿Cuántas personas mueren a diario y no le damos importancia, ni les lloramos si acaso reparamos en ellos? Sin embargo, la suma de popularidad más ingenio de alguien excepcional en el campo que sea hace que lo sintamos tan próximo que su marcha nos duele casi como un familiar.
Nunca me creí los abusos de los que fue acusado. De hecho, el primer niño al que su padre llevó ante los tribunales, ya mayor ha confesado que todo fue un ardid de su progenitor para sacarles de la pobreza.
Querido Michael: gracias por enaltecer mi alma tantas veces sombría, por haber compartido durante un tiempo el mismo Dios, gracias por la ingenuidad de mostrar sin pudor tu comportamiento infantil, por traspasar estereotipos, por ser un Peter Pan que construyó su propio castillo blindado contra la maldad.
La aplastante realidad se impuso a tu rebeldía de no querer crecer ni morir. El huracán de la vida no perdona a la muerte ni a la nada, siempre está por encima del deseo y paradójicamente el deseo es el impulso que nos mantiene vivos.
Neverland es y será también la tierra de muchos. Me gustabas en tu arte y también en tu locura. Fuiste parte de mi temprana juventud y eso es más que suficiente.
Violeta Iglesias Alonso / Madrid