Público
OPINIÓN

La ciencia es la única noticia

 

Internet para ciudadanos ‘premium’

09 Feb 2010
09:00 
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JUAN VARELA, AUTOR DEL BLOG PERIODISTAS21.COM

César Alierta relanza una discusión clave: ¿deben pagar las empresas de Internet por las redes? ¿Sólo pagan los usuarios? Telefónica amenaza la neutralidad de la red. Se discute por el dinero que fluye hacia Internet y abandona a las telefónicas, las televisiones y a otros medios.

Internet se está dividiendo en parcelas dominadas por las redes sociales y las aplicaciones de móvil. La telefonía IP –voz en internet– compite por el negocio. Las descargas y el streaming de música y vídeo devoran ancho de banda, y compiten con los medios y sus contenidos de pago. El internauta paga por la conexión. Y los contribuyentes, impuestos para las nuevas redes. Las empresas de Internet pagan servidores y ancho de banda, pero países como Francia quieren cobrarles una tasa. Los contrarios a la neutralidad defienden una red abierta, pero no neutral respecto a contenidos y servicios para poder cobrar por la distribución. Lo mismo que hacen Apple, Amazon o Microsoft para compartir sus plataformas con otros.
Los expertos no ven posible cobrar a Google, Facebook o Skype. Pero avanza la idea de una discriminación limitada para asegurar calidad y velocidad a los que paguen. Obama ha reforzado su compromiso con la neutralidad e impulsa una red abierta, donde consumidores y servicios no sean controlados por las operadoras. Aquí la propuesta de Alierta atenta contra la interconexión de redes entre operadores y la no discriminación de contenidos. La Comisión Europea contempla una neutralidad de mínimos para asegurar el acceso de los usuarios y permitiría a las telefónicas cobrar por los servicios que más ancho de banda requieren y que afectan a sus ingresos. ¿Y el respeto a la competencia? Las telefónicas compiten por el negocio digital con plataformas como Terra o Imagenio.

Sin una red abierta internet será más parecida a la TV de pago. Se agrandará la brecha digital entre ciudadanos premium, que pagan por los mejores servicios y comunicaciones, y el resto, los grandes beneficiados por la gratuidad.

La Ley de la Ciencia

07 Feb 2010
09:00 
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ORÍGENES// JOSÉ MARÍA BERMÚDEZ DE CASTRO* Director del Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Humana, BurgosLos primates somos mamíferos con una gran dosis de curiosidad y los humanos hemos llegado a un extremo asombroso en ese comportamiento. Tanto es así que muchos dedicamos nuestra vida a la búsqueda de nuevos conocimientos. Lo llamamos vocación científica aunque, para ser más precisos, se trata en realidad de un irrefrenable impulso biológico por desentrañar los misterios de lo desconocido. Este mismo impulso ha llevado a muchos a descubrir nuevas tierras o tratar de alcanzar otros planetas. Nuestra obsesión por encontrar nuevas estrellas, combatir enfermedades, entrar en el mundo de las partículas subatómicas o averiguar el origen de nuestra especie nos ha conducido a un momento yo diría que muy interesante de la historia del planeta.El logro de algún objetivo científico hace que sintamos un gran placer mental, que se multiplica por mil cuando ese logro se produce en el seno de un equipo y la sensación es colectiva. La recompensa del descubrimiento es ciertamente un momento muy especial, que resulta todavía más placentera cuando sabes que tu futuro como científico no está comprometido con una situación laboral inestable.Después de 30 años de profesión todavía sigo asistiendo a la desilusión de docenas de prometedoras carreras científicas frustradas por la ausencia de un futuro razonable. Resulta paradójico que la mayoría hayamos alcanzado la estabilidad laboral después de haber dejado atrás los momentos más creativos de nuestra mente, a veces más preocupada por un futuro laboral digno e impredecible, que ocupada en el propio objetivo científico.Ya lo comenté en una ocasión: un país no se construye sólo con ladrillos, sino con las mentes bien formadas de las personas que lo conforman.Por eso es absolutamente imperativo que exista una preocupación en los gobernantes por canalizar de una manera razonable, digna y predecible ese irrefrenable deseo por alcanzar metas de conocimiento de los jóvenes que se lo propongan. El científico no busca una vida llena de lujo y comodidades; nada más lejos de sus valores personales. La satisfacción de los objetivos logrados es su mayor recompensa. Pero el científico necesita desarrollar su trabajo con un futuro estable.Cualquier iniciativa para mejorar las condiciones de trabajo de los científicos, como la Ley de la Ciencia que se debate en la actualidad, debe salir adelante cuanto antes. No se trata de una simple reclamación laboral, sino de comprender que el futuro de cualquier país pasa por la creatividad y capacidad innovadora de las mentes de sus ciudadanos. Desarrollar y canalizar la carrera científica debe ser un objetivo prioritario para cualquier gobierno, porque se puede conseguir mucho con muy poco esfuerzo.

Día, noche y evolución

06 Feb 2010
09:00 
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VENTANA DE OTROS OJOS // MIGUEL DELIBES DE CASTRO

* Profesor de investigación del CSIC

Mi compañero Carlo Frabetti me ha regalado el delicioso librito El juego de la ciencia, basado en sus colaboraciones en este periódico y los comentarios de los lectores. Leyéndolo, reencuentro un asunto que en su día me estimuló, pero luego olvidé. Plantea una aparente paradoja: puesto que las especies evolucionan, en algún momento una madre de una especie debe generar un hijo de otra diferente. Ernst Mayr creía que esa percepción platónica de las especies como ideas puras (que son o no son) había retrasado la aparición del pensamiento evolucionista.

De muy niña, mi hermana menor, Camino, mostró inquietudes que nos faltaban a los demás. Un crepúsculo veraniego la sorprendimos con los ojos perdidos, repitiendo en voz baja: “Día, día, día…”. Y es que, mientras nosotros alborotábamos, ella trataba de determinar el segundo exacto en que el día se transformaba en noche. A fin de no distraerse, en aquella ocasión había decidido verbalizar lo que veía, pues siempre se perdía el cambio. Camino juzgaba el día y la noche como entes esenciales, tal vez con bordes imperfectos pero siempre con un límite claro entre ellos. Otro tanto, postulaba Mayr, ocurrió durante siglos con las especies.

Richard Dawkins lo ha recordado recientemente. ¿Por qué la idea evolucionista, sencilla y, una vez conocida, casi obvia, tardó en abrirse camino más que los complejos cálculos de Newton? Probablemente porque la mente humana es platónica. Nos resulta adaptativo, ya desde niños, tener las “ideas” claras, saber distinguir, por ejemplo, un perro de un gato, una gallina de un pato.

Somos capaces de reconocer que un dogo y un pequinés son perros, por diferentes que parezcan, y asumimos que todos ellos son variaciones alrededor del perro ideal, esencial e inmutable.

Una parte fundamental de la revolución de Darwin y Wallace fue precisamente romper esa barrera, aceptar que lo que servía para las variedades, sabidas cambiantes, podía aplicarse también a las especies.

Igual que no existe un minuto del día que dé paso a otro de noche, ninguna madre de la especie A produce un hijo de la especie B. Salvo excepciones (titulé una columna Por un solo gen), a lo largo de mucho tiempo distintos cambios van acumulándose en las poblaciones ,y en algún momento, o en algún lugar, lo que antes fue ha devenido otra cosa, o dos distintas. Nadie podría certificar en qué generación exacta ocurrió, pues esa generación no existe.

Fraude en el laboratorio

31 Ene 2010
09:00 
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CIENCIA DE PEGA // MIGUEL ÁNGEL SABADELL

Walter J. Levy, director del Laboratorio de Parapsicología de Durham (EEUU), era considerado como uno de los mejores parapsicólogos del momento. Durante cinco años había obtenido resultados positivos estudiando los poderes psicoquinéticos de las ratas. Pero en 1974 los investigadores Levin, Davis y Kennedy descubrieron que había manipulado sus resultados. Los trabajos del psicólogo británico Samuel G. Soal con el psíquico Basil Shackleton fueron la prueba definitiva de la existencia de la percepción extrasensorial hasta 1978, cuando la estadística Betty Markwick demostró que Soal había falseado los resultados.

El estudio que hizo el parapsicólogo W. H. C. Tenhaeff con Gérard Croiset marcó un hito en el uso de psíquicos en la resolución de casos criminales. En 1981 el periodista holandés Piet Hein Hoebens probó que Tenhaeff fabricaba dos versiones de los hechos: una más o menos ajustada a la realidad y poco convincente de las dotes de Croiset para los Países Bajos y otra totalmente exagerada para el extranjero.

En los 60 Nina Kulagina fue famosa por ver con las yemas de los dedos, la llamada Percepción Dermoóptica. Con una venda en los ojos era capaz de distinguir colores, dibujos e incluso podía leer. En realidad usaba una antigua treta de los ilusionistas: la visualización nasal. Quien se ponga una venda en los ojos descubrirá que puede ver perfectamente a través de dos orificios que toda venda deja junto a la nariz. Los parapsicólogos olvidaron que los mentalistas son capaces de ver teniendo sobre los ojos monedas, después algodones y finalmente una venda. Kuda Bux, el hombre con visión de rayos X, asombró a magos y extraños en condiciones imposibles de visión. Era tal su fama que un día las bailarinas se negaron a cambiarse porque se encontraba en el camerino contiguo.

Sirvan estos ejemplos para que hagamos caso de las palabras del mago-mentalista John Booth: “No cometamos esa estupidez tan de moda de ver evidencia de fenómenos paranormales en lo que no podemos explicar”. Para algunos eso es extremadamente sencillo.

El inconsciente y lo inconsciente

29 Ene 2010
09:00 
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EL JUEGO DE LA CIENCIA // CARLO FRABETTI

* Escritor y matemático

Llevo más de medio siglo escribiendo a máquina. De mi primera Olivetti a mis ordenadores actuales, las máquinas han cambiado mucho, pero los teclados siguen siendo prácticamente iguales y, aunque nunca estudié mecanografía, la larga práctica hace que mis dedos encuentren las teclas de forma instantánea y sin ayuda de los ojos. Pero si tuviera que dibujar el teclado o recitar las letras por el orden en que aparecen en él, las vacilaciones y los errores serían continuos (lo digo en condicional, pero en realidad me consta que es así porque he hecho la prueba, e invito a los lectores a intentarlo). En mi mente está grabado el teclado con la suficiente precisión como para manejarlo a ciegas; pero mi conciencia no tiene acceso directo e inmediato a esa información que he utilizado decenas de miles de veces.

Si el psicoanálisis vio en los procesos inconscientes el lado oscuro de la mente, el desván o el sótano de lo reprimido y lo inconfesable, la neurofisiología y la psicología experimental actuales ven en ellos los cimientos y la infraestructura del edificio mental. Los millones de bits de información que a cada instante manejamos de forma consciente constituyen una pequeña fracción de toda la información que tenemos que procesar sin descanso por el mero hecho de estar en el mundo y responder a sus estímulos. Y esto no sólo vale para las acciones automáticas, como escribir a máquina o la no menos compleja tarea de caminar sin perder el equilibrio, sino también para la reflexión y la toma de decisiones.

Lacan, siguiendo a Freud (y dejándolo atrás en algunos aspectos), dijo que el inconsciente está articulado como un lenguaje; un lenguaje que en gran medida no podemos o no queremos oír y que nos da órdenes secretas sin que nos demos cuenta; según esta teoría, el inconsciente sería un “ello”, un yo otro con sus propios y oscuros designios. Mientras que lo inconsciente –el conjunto de los procesos no conscientes– es más bien una enorme prótesis o “extensión de memoria” que procesa silenciosamente la enorme cantidad de información que no cabe en la pequeña pantalla de la conciencia: un complemento más que un contrapunto. ¿Son incompatibles ambas visiones? A veces los resultados experimentales refuerzan las especulaciones previas y otras veces las echan por tierra; en este caso, se podría decir que las acorralan. Tal vez haya procesos inconscientes inconfesables; pero la hipótesis de un mr. Hyde agazapado en las cloacas de la mente está perdiendo fuerza.

El chisme de la convergencia en el sofá

28 Ene 2010
22:03 
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JUAN VARELA

Autor del blog Periodistas21.com

Un iPhone para repantigarse en el sofá y consumir contenidos digitales. Hojear un e-book, un diario o actualizar Facebook o Twitter. Con música y sin el enanismo de la pantalla de un teléfono. Es el iPad: portátil, no móvil. Si no necesitas ordenador para trabajar es el aparato del ocio total. Apple diseña la convergencia: una pantalla de mano, con teclado virtual para las redes sociales y la ruta sencilla de sus aplicaciones para llegar a contenidos con un dedo. El chisme es para los fanáticos del iPhone, los hiperconectados al ultraportátil y quienes esperan la puerta mágica de la multimedia, sin complicación. Es para ver y consumir. Pagas, pero todo está a un toque.

Steve Jobs defiende el gusto. La tecnología debe ser bella. En su equipo, el marketing aviva el cerebro de los ingenieros. Con el iPhone acabó el aburrimiento en los móviles y el iPad quiere hacer sexy el ordenador, liberarlo del teclado y su molesto recuerdo a trabajo y texto.

Los lectores de libros digitales –muchos leen en el iPhone– son el primer test con el lanzamiento de iBookstore. En Amazon miran su Kindle como a una modosa ama de casa frente a este deseo que viste piel de tiburón. Los medios lo ven como una máquina para fundir tarjetas de crédito. Confían en repetir el éxito de iTunes. Conseguir más porcentaje (70%) y mejor precio que en Kindle. Pero la información está lejos del interfaz visual y táctil necesario. Muchos dudan de entregar su distribución a Apple cuando mucha gente paga por una de sus aplicaciones y poca por el contenido. Pero la innovación llega de fuera y aprieta.

Solidaridad nuclear

28 Ene 2010
09:00 
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EL ELECTRÓN LIBRE // MANUEL LOZANO LEYVA

* Catedrático de Física atómica, molecular y nuclear en la Universidad de Sevilla

Nada ha sucedido recientemente en este país más pasmoso, por chusco, que el alboroto municipal generado por las candidaturas a acoger el almacén temporal centralizado (ATC) de residuos radiactivos. Una señora decía que ella era diabética y que “esas cosas” le sentaban fatal. Un joven clamaba enardecido que la salud de sus hijas era más importante que el dinero que llevara el ATC. Obviamente, nadie le había explicado a la señora la absoluta imposibilidad de que su dolencia se viera afectada ni al joven que la probabilidad de que la salud de sus hijas las alterara el ATC es entre un millón y mil millones de veces menor de que sufrieran un accidente de tráfico o pillaran una enfermedad grave. Infinidad de dirigentes de los partidos políticos se confiesan (o no, según les vaya en el momento de hacer declaraciones) confusos ante la energía nuclear, pero no dudan en amenazar con la expulsión a los alcaldes que se manifiesten a favor de acoger el ATC en su pueblo. La más gloriosa declaración ha sido la que sostenía solemnemente que Castilla La Mancha ya había dado muestras de su solidaridad en el asunto nuclear. Si se piensa bien, ¿qué diablos querría decir quien la hizo? España lleva casi cuarenta años fabricando electricidad con centrales nucleares sin haber producido ningún afectado, o sea, cero heridos y muertos. ¿Dónde está la desgracia a compartir solidariamente entre la ciudadanía? El ATC holandés que se toma como modelo está en un parque industrial, es amarillo chillón y está bien rotulado (no se oculta). Su ubicación la decidió el ministerio correspondiente y no conlleva compensación alguna para los pueblos vecinos. ¿Están locos o son tontos estos holandeses?

En España hay centenares de expertos independientes en energía nuclear. Me refiero a personal del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, del Centro de Investigaciones Tecnológicas y Medioambientales, del Consejo de Seguridad Nuclear y de multitud de universidades. ¿Han llamado los alcaldes a alguno de ellos para que les explique a los vecinos las virtudes, inconvenientes y supuestos riesgos de un ATC? Sospecho (sostengo) que no. ¿Han preguntado sobre la solvencia profesional de los forasteros que vociferan en las plazas de sus pueblos? Sinceramente creo que en estas circunstancias es simplemente imposible ejercer la democracia.

El verdadero debate respecto a los residuos nucleares no es su sencillo, pasivo e inocuo almacenamiento, sino si procesarlos o no para reciclarlos. Pero para qué enredar más si nadie me va a hacer caso. Además, la columna se ha acabado

El origen de la bipedestación (II)

27 Ene 2010
09:00 
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ORÍGENES // JOSÉ MARÍA BERMÚDEZ DE CASTRO

* Director del Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Humana, Burgos

Para caminar sobre las dos piernas se necesita una pelvis como la nuestra, con el hueso íleon (ala ilíaca) ancho y bajo, que ocupa la región trasera y lateral de nuestra cadera. En los mamíferos cuadrúpedos, el hueso íleon es largo y estrecho y ocupa únicamente la región trasera de la pelvis. En los seres humanos y en todos nuestros ancestros bípedos los tres músculos glúteos, menor, mediano y mayor, se insertan en un área muy extensa, lateral y trasera, lo que nos permite no sólo la capacidad de impulsarnos hacia delante, sino la de evitar caernos al levantar las piernas de manera alternativa al caminar o correr. Los músculos glúteos menor y mediano ocupan una posición lateral en la cadera y, junto al músculo tensor de la fascia lata, se ponen en tensión cuando extendemos hacia delante una de las piernas para caminar o correr y evitan que nos caigamos.

El estudio del anatomista Owen Lovejoy nos ha permitido saber que los ardipitecos tenían una pelvis cuya anatomía resulta intermedia entre la nuestra y las de otros primates cuadrúpedos. El hueso íleon era ancho y bajo, así que la anatomía ósea esencial para ser bípedos y caminar erguidos estaba ya presente en los ardipitecos. Sin embargo, los huesos isquion y pubis no habían perdido totalmente su morfología de primate originalmente cuadrúpedo y trepador. En esa región se insertarían los potentes músculos que les permitiría trepar con agilidad. Un verdadero mosaico de caracteres que hacen de la pelvis de los ardipitecos una verdadera joya de la paleontología, para comprender cómo se pudieron lograr los cambios anatómicos que permiten la bipedestación.

Por otro lado, el estudio del pie de los ardipitecos también ha resultado sorprendente. Su anatomía es única entre los primates vivos y extinguidos y diferente a la de los chimpancés. Tenían dedos largos, pero los cuatros primeros eran fuertes y resistentes para facilitar la postura bípeda y la acción de palanca de todo el pie al caminar o correr. Además, el quinto dedo podía oponerse a los demás dedos para agarrar con fuerza, lo que permite suponer que los ardipitecos trepaban con gran agilidad. Parece que los ardipitecos combinaban los dos tipos de locomoción, bípeda y trepadora, de acuerdo con el hábitat de bosque que frecuentaban. Nuestro antecesor común con los chimpancés pudo tener un pie muy parecido al de los ardipitecos, suficientemente flexible para trepar y suficientemente rígido y resistente para correr. Ciertamente, todo un alarde de la evolución. La buena noticia es que nos acercamos cada vez más al momento de la bifurcación del linaje humano y el de los chimpancés.

Defensa del enlace

26 Ene 2010
09:00 
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VIDA 3.0 // JUAN VARELA

*Autor del blog Periodistas21.com

Cobrar por ver. Es lo más parecido a la intención de limitar el hipertexto y privatizar con copyright los enlaces. Cobrar por enlazar es achicar el acceso a la información y privatizar el dominio público ampliado gracias a internet. La lucha de los medios y la industria de los contenidos contra buscadores, agregadores y redes sociales erosiona la libertad de expresión y los derechos ciudadanos. Cuando crece la demanda por el gobierno abierto y el acceso a la información pública, la industria, golpeada por la crisis y apremiada por los desafíos digitales, amenaza el interés público.

El proyecto de ley de economía sostenible permite bloquear enlaces alegando daño patrimonial. Los editores españoles se unen a los grandes grupos de medios contra el acceso a sus contenidos sin permiso –instaurar una licencia económica-, como ya hizo la agencia Associated Press en 2008 El magnate Rupert Murdoch bloquea al agregador británico NewsNow los enlaces a The Times. Francia propone una tasa Google y surgen voces a favor de un impuesto a los enlaces comerciales imitando la tasa Tobin a las transacciones financieras.

El objetivo es cobrar por los enlaces. Es el resultado de la negativa de las empresas de internet a compartir sus beneficios, los problemas del negocio digital y la evidencia de que muchos usuarios se conforman con la cita y nunca llegan a la fuente de la información.

Pero internet no es un medio. Es un espacio público donde los ciudadanos viven, se comunican, informan y comparten. La privatización perjudica a la sociedad. Cualquiera tiene derecho a cobrar por su producto o a reservarlo para sus clientes, pero nadie debería poder limitar el acceso al espacio público. Si no quieren estar, pueden retirar sus contenidos con una simple operación técnica. No lo hacen por la pérdida de visibilidad, audiencia y reputación lograda en buscadores, agregadores y por las citas en las redes sociales.

El enlace no es el contenido. Es el primero de los mitos denunciados ya en 1997 por Tim Berners-Lee, creador de la web. La ley española de propiedad intelectual garantiza la cita y el uso de información de actualidad, como la legislación internacional, pero permite reservar derechos o cobrar. Hacerlo sería un paso atrás en la ampliación de la esfera pública y el derecho a la información, propiedad de los ciudadanos, no de los medios. La disputa económica por el negocio no puede atentar contra el interés público ni expandir el modelo de pago para privatizar lo que es de todos. Los medios deberían preocuparse más de por qué tantos usuarios se conforman con una cita y no olvidar que sus contenidos son también resultado del espacio público.

Optar para el futuro

25 Ene 2010
10:00 
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VENTANA DE OTROS OJOS // MIGUEL DELIBES DE CASTRO

* Profesor de investigación del CSIC

En 1997 Jared Diamond era conocido por sus investigaciones ornitológicas en Nueva Guinea, los estudios sobre ecología y conservación de comunidades, y algunas obras de divulgación. Entonces sorprendió con un libro de 500 páginas, Armas, gérmenes y acero, donde se preguntaba, nada más y nada menos, por qué los pueblos euroasiáticos habían dominado a los del resto del mundo y no al revés. Era antirracista: hombres y mujeres de Eurasia no eran más inteligentes, fuertes o innovadores; básicamente, habían encontrado mejores condiciones ambientales, en concreto un mayor número de especies animales que domesticar y una disposición este-oeste de la tierra firme que hacía posible extender la agricultura y ganadería a través de lugares con clima similar. Aunque objetable, como toda explicación simple de asuntos complejos, el libro
era inteligente y sus argumentos sugestivos.

Entre las principales críticas se mencionó el aparente determinismo ambiental. ¿Acaso las decisiones humanas no pintaban nada en el devenir de los pueblos? Diamond respondió en 2005 con otro libro aún más extenso, titulado Colapso: cómo las sociedades escogen fallar o tener éxito. La palabra esencial, desaparecida en la versión castellana, era escogen: el ambiente condiciona qué puede y no puede hacerse, pero en última instancia el destino de las sociedades depende de su comportamiento, fundamentalmente al gestionar los recursos. ¿Cómo probarlo? De encontrar dos lugares ambientalmente similares, pero utilizados de diferente forma, podrían usarse como un experimento no planeado. Tal vez ya imaginan donde lo analizó, pues estos días hablan de ello los periódicos.

La isla de La Española estaba totalmente cubierta de bosques cuando llegó Colón. Con el tiempo, el tercio occidental se convirtió en Haití y los dos tercios orientales en la República Dominicana. En realidad, ni haitianos ni dominicanos escogieron cómo usar su país, pues a lo largo de la historia lo hicieron por ellos colonizadores, latifundistas y dictadores. Deforestaron Haití (queda un 1% del bosque original), mientras que respetaron parte del arbolado (el 28%) en la República Dominicana. Como consecuencia, en Haití faltan madera y carbón vegetal, la erosión arrasa el suelo fértil, hay menos agua dulce y energía hidroeléctrica… Según la ONU, la República Dominicana ocupa un lugar intermedio a nivel mundial en el índice de desarrollo humano, mientras que Haití está entre los más bajos. De haber conservado los recursos, los pobres haitianos no hubieran evitado del terremoto, pero enfrentarían mejor sus consecuencias. Reconstruir el país debería incluir la restauración ambiental.

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