Violencia machista
ORÍGENES // JOSÉ MARÍA BERMÚDEZ DE CASTRO
* Director del Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Humana, en Burgos
En su extraordinaria novela El Clan del Oso Cavernario la escritora Jean M. Auel nos relata, entre otros muchos aspectos de la vida de los Neandertales que protagonizan su historia, la violencia ejercida por los hombres de la tribu sobre sus mujeres. Es evidente que Auel traslada al pasado una de las lacras más horribles que figuran en el expediente de las sociedades modernas. Pero, ¿qué grado de certidumbre puede tener la imaginación de la novelista?, ¿heredamos ese comportamiento de las especies humanas que nos precedieron? No podemos viajar al pasado para estudiar la conducta de los Neandertales y otras especies del Pleistoceno, pero disponemos de datos suficientes para Discutir este caso.
En la columna de la semana pasada hablaba de nuestro marcado carácter social, heredado de las especies más antiguas de nuestro linaje y reforzado en el género Homo por la necesidad de cuidar a los hijos durante varios años. Las tribus del Pleistoceno, incluidas las de la especie Neandertal, estarían formadas por una treintena de individuos, que basaban su éxito como grupo en la estrecha cooperación de todos ellos. No es difícil calcular, con lo que se conoce sobre la demografía y la biología de aquellas especies, que al menos un 60% de los integrantes del grupo eran niños y niñas de menos de 10 años. La cooperación entre adolescentes y adultos debería ser total, especialmente en la defensa de esta base de la pirámide demográfica contra otros grupos y los predadores, así como para conseguir el alimento. La caza y la recolección representarían una actividad constante durante el día. Con sinceridad, no parece probable que los machos de aquellas tribus del pasado tuvieran tiempo para dedicarse a maltratar a sus mujeres y menos para eliminar a las pocas madres (menos del 20% de los individuos del grupo), de las que dependía la propia estabilidad y existencia de la tribu.
Así que no nos queda más remedio que mirar a las sociedades modernas para buscar el origen de esta conducta machista. Aunque el comportamiento masculino conlleva un cierto grado de agresividad, propia de una especie con más de un millón de años de costumbres predadoras, es evidente que la violencia contra las mujeres es un elemento cultural relativamente reciente, instalado en ciertas sociedades muy complejas. El último milenio de la llamada cultura occidental se ha caracterizado por el creciente predominio del elemento masculino, apoyado en determinadas creencias religiosas, que lo justificaron en la culpabilidad primigenia femenina. De este modo, la mujer llegó a tener un papel secundario y pasivo en la sociedad. Por fortuna, las culturas evolucionan con rapidez y esta visión distorsionada de la realidad está dejando paso a otra realidad social más coherente. Pero queda mucho por hacer, como desgraciadamente demuestran las estadísticas objetivas.





Comentario por primate — 12/03/2008 @ 10:14
no está mal como hipótesis la del buen trato de los machos primitivos hacia las hembras reproductoras, aunque las observaciones de campo de nuestros primos más cercanos la contradice. y si fuera como dice la autora del artículo, seguramente sería bajo varias premisas inexcusables. ha saber: el total acatamiento de las hembras a su rol y a los deseos de los machos dominantes. con esas premisas, en nuestra cultura, tampoco habría ese tipo de problemas !!de cajón!!
Comentario por joaquín — 12/03/2008 @ 10:25
Dejas pasar por alto la cultura oriental que no es precisamente benévola con las mujeres.
Estoy de acuerdo contigo que en la violencia de género hay un componente atávico: El hombre necesitaba usar la fuerza para imponerse en la naturaleza, y por desgracia para prevalecer contra sus propios congéneres.
También hay que tener en cuenta otros factores que inciden:
1º Educación: puede no erradicarse el machismo pero si atemperarlo con otros valores como el respeto a la otra persona y la represión de la violencia como forma de resolver conflictos.
2º Alcoholismo.
3º Drogodependencia.
4º Enfermedades Psíquicas.
5º El machismo: El hombre tiene miedo de ser superado por la mujer. Hay hombres que se ven amenazados por una mujer más inteligente que ellos. En este sentido también tiene la culpa la sociedad donde vivimos donde incluso algunas mujeres no toleran que su marido sea menos que ellas. Si un hombre pide una reducción de jornada para cuidar a los hijos, es visto por algunas personas como un calzonazos o un mantenido.
Comentario por Jose I.Pereira — 12/03/2008 @ 13:20
Estoy de acuerdo con el articulista.
Desde Boule se ha martirizado a los neandertales proyectando en ellos nuestros defectos, hemos hecho con ellos un antropocentrismo inverso.
Las razones de la violencia machista son culturales.
Me imagino a los neandertales tratando sobre todo de sobrevivir a unas condiciones adversas( frío glacial,escasez de alimentos, traumas o enfermedades).
Las áreas cerebrales que regulan ( zonas o estructuras como el sistema limbico) la agresividad se han desarrollado menos a lo largo de la evolución que las ( con ellas también relacionadas) que regulan el altruismo, la sexualidad, la capacidad para el gozo o el placer.
Las raíces de la inferioridad de la mujer hay que buscarlas en las sociedades patriarcales, en la tradición judeo cristiana y en la profunda crisis de identidad masculina que se presenta hoy.Esto es, son raíces culturales.
Es posible que los neandertales capturasen hembras jóvenes de otros grupos extraterritoriales,un rapto como impulso a la supervivencia y es muy posible también
que cuidasen de forma especial al elemento femenino.Recuerden el culto a las mujeres
esteatopigicas del cuaternario.En otras palabras no como ahora las preferían gordas.
Comentario por Fuensanta Muñoz — 12/03/2008 @ 17:15
Me parece interesante que hasta el momento sólo haya comentarios de hombres; los hombres están interesados en este fenómeno tan antiguo y que pone a todo su género en la picota, cuando actualmente sólo son unos cuantos los que llegan a la violencia directa. Me alegra que haya hombres conscientes y que hablen del problema, pero para mí los orígenes pueden ser de varias naturalezas o incluso combinaciones, pero el análisis es social y no esencialista. Se trata de violencia estructural, sencillamente, y la estructura no ha cambiado ni lleva pinta de cambiar en mucho tiempo. Y que son las sociedades modernas las creadoras de un estatus de la mujer como simple reproductora al servicio del varón, eso es cierto, pero cuando un antropólogo habla de sociedades ”modernas” no sabemos a cuántos siglos o milenios se remonta.
En cualquier caso no estoy de acuerdo en lo que se ha comentado sobre el alcohol o las drogas, pues la mayoría de los maltratadores y de los terroristas machistas no tienen esos problemas. Serían sólo agravantes en el proceso, pero no causa. Tampoco están locos, aunque sí dañados psicológicamente y socialmente.
A corto plazo lo único que vale son medidas represivas y de protección de las mujeres amenazadas. A largo plazo, medidas educativas y grandes campañas sociales para un cambio de mentalidad. Lo de cambiar las estructuras patriarcales podría ir derivando de esto, si todo esto se hace, más o menos en medio siglo. Mucho tiempo. Demasiado.
Comentario por primate — 12/03/2008 @ 18:34
”A corto plazo lo único que vale son medidas represivas y de protección de las mujeres amenazadas.”
por desgracia, la realidad nos muestra que no es así. desde la imposición de la ¿inconstitucional? ley sobre la violencia ¿de género?, el nº de víctimas, mortales y no mortales, no ha hecho más qeu aumentar. en cuanto la protección de las mujeres, no habría policias suficientes ni doblando el nº de efectivos de todos los cuerpos de seguridad del estado (contando que todas las denucias por maltrato fueran rreales !claro!).
y es que, todo ”animal” acorralado, por pequeño que sea, es muy peligroso.
Comentario por Galileo galiciano — 12/03/2008 @ 21:27
Partiendo de la tesis que afirma la existencia, en el Pleistoceno, de grupos tribales formados por 30 individuos del género Homo; considerando la fuerte cohesión de la tribu ( necesaria para la eficacia cazadora y recolectora ); considerando que los diferentes grupos podrían ser contemplados como conjuntos disjuntos endogámicos; y, por lo tanto, el incesto práctica habitual, concluimos que la pérdida de variabilidad genética abocaría a la desaparición paulatina del grupo constituido, por la aparición de patologías derivadas de los cruzamientos de consanguinidad. ¿Qué hacer, pues? : Razias. En efecto, los machos, a parte de procrear, cazar, recolectar, y proteger de predadores al grupo, tendrían necesidad de realizar incursiones para la provisión de hembras ( así lo debían calificar ) y, por consiguiente, evitar de este modo la degeneración del grupo. También, cabe conjeturar la provisión de machos por parte de las amazonas de los tiempos heroicos. Es decir, la tribu seguiría siendo un conjunto espacialmente disjunto, pero con incremento de variabilidad genética y, por lo tanto, de capacidad evolutiva.
En el escenario descrito, ¿ sobre qué hembras se ejerce la violencia ? : Sin lugar a dudas, sobre las apresadas en las razias; las propias, gozarían del ”afecto” parental y de los lazos creados en la niñez y la juventud. ¡ Claro que las ajenas gozarían de protección!: Constituían el futuro de la pervivencia de la tribu. Sin embargo, estarían más expuestas a la competencia de los varones entre sí, y a la esclavitud reproductora sin pausa. Sí, conjeturo que en el seno de los grupos del género Homo, en el Pleistoceno, existía la violencia contra la mujer.
La violencia se ejercía, entonces, desde pautas culturales simples y elementales; y, ahora, desde la complejidad cultural y social.
Comentario por Fuensanta Muñoz — 12/03/2008 @ 23:41
Para Primate digo que las medidas represivas y de protección a las mujeres amenazadas no son eficaces cien por cien, pero no sé si podríamos saber cuántas se han escapado por estas medidas, cuántos violentos han reconsiderado la cosa por las penas. No podemos saberlo. Por desgracia, sólo podemos saber los que han tomado el camino contrario, y es cierto que se trata de animales acorralados que son más peligrosos todavía. También podríamos decir que urge la educación, mirando al futuro para las criaturas, y también para los adultos con un fin más cercano. Y no me refiero sólo a los hombres, sino también a las mujeres. No las creo culpables de su situación, naturalmente, pero hay una educación de la víctima o posible víctima, para que deje de serlo o no llegue a serlo. Aquí tenemos dos campos diferentes pero complementarios.
Comentario por Fuensanta Muñoz — 12/03/2008 @ 23:46
Para Galileo, mi opinión, más o menos fundada, es que existía la violencia en el pleistoceno y en todos los tiempos, desde siempre, porque no se somete a la mitad del mundo si no es con violencia. Lo que cambia es la manera de ejercerla, los tabús, el modo de ejercerla. Al final, siempre es violencia, claro, y al final también, por sofisticados que se hagan los métodos, siempre queda el último recurso, la violencia física. Las raíces antropológicas de tal situación se las dejo a los antropólogos, pero nadie me puede convencer de que eso pueda justificar nada, quiero decir, que no hay nada esencialista, sino siempre, como decís, social y cultural.
Comentario por lola fuentes — 13/03/2008 @ 00:17
La violencia de género, es un problema cultural. La raíz comienza desde que existe el patriarcado, como se ha mencionado anteriormente, la causa es principalmente religiosa, desde el Antiguo Testamento; el monoteísmo, relega a la mujer a un segundo plano. Es la obtención del poder por parte del hombre, en sentido andros y sería superfluo considerar que este pensamiento ha desaparecido, ya que está inculcado de tal forma que se infiltra culturalmente.
Bajo el patriarcado, se ha cometido el mayor ”genocidio sobre la mujer”. El que tiene el poder, (el hombre )considera a la mujer como un objeto de su propiedad. No existe un prototipo de ”hombre maltrador” ni de ”mujer maltratada”.
No existen, ”atenuantes” como el alcoholismo, los celos, drogas…. no son el origen del maltrato. Aunque muchas veces se acentúe la conducta.
El maltrato, no suele comenzar con una paliza, se activan mecanismos más sutiles, humillación, descrédito, y la persona maltrada, pierde su autoestima, tal es el caso, que en muchas ocasiones cree que recibe lo que merece. Ya dentro de un estado patológico, justifica en muchas ocasiones, vuelve con quien le está haciendo daño….. ¿qué problema encontramos muchas veces?. Como legalmente, cualquier ciudadano tiene el derecho y el deber de iniciar una denuncia, lo hace, pero la persona agredida la retira .
Bien, esto ocurre en muchos casos, en otros, la mujer no denuncia, no se separa porque prefiere vivir en un infierno, callado y silencioso, porque una denuncia o la separación significa firmar su condena de muerte. Según las estadísticas, los asesinatos se producen cuando la mujer ha dado ”el gran paso”, separarse. Ésta será perseguida, como el objeto propiedad de alguien que se emancipa.
Una ley, no puede solucionar un problema de raices tan hondas, cuando al maltratador se le quita la mujer, se le separa de los hijos, tiene que abandonar el hogar, ya nada tiene que perder : asesina y se suicida.
No por ello, no se debe legislar. Es un problema social, y la justicia debe intervenir, por supuesto, pero ¿sirve de algo las órdenes de alejamiento?, por ejemplo.
Actualmente, sólo se debe concienciar a la mujer de que al menor, al más mínimo gesto de maltrato, se aleje de esa persona y no establezca ningún vínculo. Sí, ya lo ha hecho, y es consciente del problema (de otra forma deberá ser atendida por profesionales), deberá ”poner tierra por medio” y para ello, obtener tener todo el apoyo de las Instituciones, para que sea eficaz.
Por tanto, no todos los casos son iguales, matices grandes o mínimos, diferencias que llevan a que el mismo problema, deba tener distintas soluciones.
Si, el patriarcado es el origen, el poder del hombre sobre la mujer, ¿hubiera ocurrido lo mismo con un matriarcado, y la mujer culturalmente en su afán de poder, sería la maltradora?
Comentario por primate — 13/03/2008 @ 09:32
Todos contra todos:
Los hombres fuertes contra los débiles y contra las mujeres.
Las mujeres con su sexo contra los hombres, con su fuerza contra los niños y ancianos.
Los niños más fuertes contra los más débiles.
Los listos contra los tontos.
Los ricos contra los pobres.
Los más contra los menos.
Los ”normales” contra los diferentes.
Es el lado oscuro de nuestra naturaleza.
Comentario por lola fuentes — 14/03/2008 @ 00:35
Para Primate : buen comentario sobre todo ”las mujeres con su sexo….”
¿Estás justificando, lo injustificable, con la frase que no sin duda quedará para la posteridad ”es el lado oscuro de nuestra naturaleza ?
Para Fuensanta Muñoz : cuando escribía mi comentario, no leí los tuyos, estoy de acuerdo.
Comentario por primate — 14/03/2008 @ 13:38
lola; no trato de justificar nada , simplemente constatar lo que hay. otra cosa aes que nos guste o no. somos ambivalentes, duales. podemos entregar nuestra vida por un desconocido o matar a ese desconocido en otras circustancias. y hablando de matar ¿no serías capaz de hacerlo en defensa de tu vida o de la de tus seres más queridos?
Comentario por lola fuentes — 15/03/2008 @ 00:59
Primate; los seres humanos no todos somos iguales, es decir, cada individuo responde de diferente manera en diversas circunstancias, es más, la misma persona puede emitir respuestas diferentes, según factores variantes. No se puede, generalizar.
En cuanto, a que somos ambivalentes, duales, por supuesto, no hay duda. Pero entregar la vida a un desconocido y luego matarlo en otras circunstancias, me parece poco real, ese es mi punto de vista. ¿Sería capaz de matar en defensa propia o de mis seres queridos?. No lo sé, porque en una situación límite, mi actuación no la puedo predecir, tal vez. Pero existen, muchos elementos para analizar ¿que sería una legítima defensa?, porque para ello tendríamos que definir bien el ataque, si es producto de nuestros miedos, o se nos está atacando con una metralleta (es un ejemplo).
Cuando dices, todos contra todos, ¿no puedes pensar, qué tal vez, sólo tal vez ,tengas una visión muy pesimista de la realidad?.
En todo caso, , el tema y mi comentario iba dirigido sobre la violencia de género. Tú planteamiento, me parece, repito me parece, ya no se centra en ese tema. Entramos en otro ”terreno” sobre las relaciones humanas, en la que se plantea la ”ley de la selva”….bajo criterios conocidos, pero aún bajo éstos : no todas las relaciones o estructuras sociales, son una constante, aunque no puedo negar que esta conducta sea la más fácilmente observable, por ser la que más prolifera.
Pero Primate, ¿existe para tí interrelación, entre tu comentario y la violencia de género?
Comentario por lola fuentes — 15/03/2008 @ 01:19
Sobre el artículo : El clan del oso cavernario, no es historia, se vendió como tal, pero en esta disciplina como estudio histórico no tiene validez alguna. El artículo es excelente.
Comentario por primate — 15/03/2008 @ 11:16
pues si, Lola, si veo la conexión entre la violenca de género y la violencia en general; aquella es una parte de ésta. son 4.000.000 millones de años como primates agresivos contra apenas 5.00 años de ”civilización”.
y sí, tambien soy más pesimista que optimista (la edad y la vida es lo que tiene, ya sabes lo que se dice; un optimista es un pesimista ….mal informado).
y visto como funciona esto del mundo….
un saludo.
Comentario por primate — 15/03/2008 @ 11:17
me comí un cero en lo de ”5.000 años de civilización”.
Comentario por lola fuentes — 16/03/2008 @ 19:54
PALABRAS PARA JULIA (PARA TODAS).
Tú no puedes volver atrás,
porque la vida ya te empuja como un aullido interminable
interminable;
te sentirás acorralada, te sentirás perdida y sola, tal vez
querrás no haber nacido, no haber nacido.
Pero tú siempre acuérdate, de lo que un día yo escribí
pensando en tí, como ahora pienso.
La vida es bella ya verás como a pesar de los pesares,
tendrás amigos, tendrás amor, tendrás amigos.
Un hombre solo, una mujer, asi tomados, de uno en uno
son como polvo, no son nada.
Nunca te entregues, ni apartes junto al camino,
nunca digas no puedo más y aquí me quedo y aquí me quedo.
Y siempre, siempre acuérdate de lo que un día yo escribí
pensado en tí, como ahora pienso.
Goytisolo se lo escribió a su hija Julia cuando nació, mi padre me le enseñó a mí.
KAMCHATMA.
Comentario por lola fuentes — 16/03/2008 @ 19:59
http://personales.ya.com/poesias/jag0020b.htm
Texto completo.
Comentario por José L. Castillo — 20/03/2008 @ 08:52
Creo que no se trata de que hayamos evolucionado en ser capaces de generar más o menos violencia. No ha habido tiempo para eso. Creo que lo que han cambiado son los incentivos y los frenos. O sea, que estoy de acuerdo con todo lo que se está diciendo.
En cuanto a los frenos, el de la interdependencia ha disminuido, lo que hace más fácil practicar la violencia contra los cercanos. Son reemplazables.
También disminuye la frecuencia de encuentro, por lo que ejercer violencia de forma puntual no suele estar castigado.
Pero hemos desarrollado un freno nuevo. Vivimos juntos, muy juntos. La ciudad, la muralla de la ciudad, nos aporta calidad de vida. Y rituales. Ambas situaciones rebajan la manifestación tangible de la agresividad, la violencia ejecutada contra otro.
No experimentamos, en la mayor parte de las ocasiones, riesgo vital (salvo al conducir). No hay riesgo de pérdida permanente de jerarquía ante desconocidos. Los enfrentamientos con los conocidos están muy ritualizados. Y no merece la pena enfrentarse de modo real por algo que nos haga perder mucho más de lo que vamos a ganar. Si acaso, sí emprender un ritual de agresión (que a veces llega a más por posibles errores de interpretación o por mal cálculo de la respuesta del contrario), pero no llegar al enfrentamiento físico en primera instancia.
La calidad de vida y los rituales no nos hacen más pacíficos, pero nos reprimen más. Son un freno.
¿No es allí donde hay mucho que perder que desaparecen los rituales de enfrentamiento y surge la violencia real? ¿No es allí donde se incorporan nuevos miembros a una sociedad, con rituales diferentes, que surgen más choques?
Si es verdad que el papel del macho se ha incrementado históricamente por conflictos entre sociedades cercanas que compiten por los recursos (guerra, vamos). Y que se reduce cuando aumenta la interdependencia entre sociedades (comercio, p.ej.).
Creo que no hay que ser pesimista con respecto a nuestra naturaleza. Con todas las oportunidades que hay para producirse de forma violenta e impune, no veo yo tantas por la calle. Sí veo miedo a la violencia, pero no tanta violencia como miedo.
Probablemente seamos mejores de lo que creemos. Hemos inventado los rituales de enfrentamiento para sustituir al enfrentamiento, ¿no? Es un buen invento. Y el derecho como capacidad de represalia del colectivo contra el individuo, que dota de fuerza al más débil.
Pero no es para sentirse satisfecho todavía. Hay que inventar más. Para proteger al que sufre. A la que sufre. Por lo menos, estamos preocupados. Y en búsqueda.