Ciencia, imagen e imaginación
EL JUEGO DE LA CIENCIA // CARLO FRABETTI
* Escritor y matemático
Alguien dijo, a mediados del siglo pasado, que si había algo peor que las malas novelas de ciencia ficción, eran todas las películas del género. La afirmación era exagerada, pero no demasiado, y no dejó de ser casi cierta hasta que Stanley Kubrick demostró que la ciencia ficción podía y debía convertirse en uno de los grandes filones del mejor cine, y no solo por la espectacularidad potencial de sus temas recurrentes, sino también, y sobre todo, por su capacidad de plantear nuevos problemas y arrojar nueva luz sobre los de siempre; una capacidad derivada, en buena medida, de su condición de “fantasía especulativa”, que es como algunos prefieren denominar a la ciencia ficción. En buena medida; pero no solo.
Se considera a Jules Verne y a H. G. Wells los padres de la ciencia ficción (aunque no habría que olvidar a una madre anterior a ambos: Mary Wollstonecraft Shelley, la autora de Frankenstein). En una ocasión en la que a Verne le preguntaron por su homólogo británico, intentó marcar las distancias diciendo escuetamente: “Yo uso la ciencia, él inventa”. Pero no era del todo cierto: ambos usaban la ciencia y ambos inventaban más allá de toda verosimilitud. Y de qué manera. Verne sabía perfectamente que el cañón de trescientos metros de longitud de una de sus novelas más “científicas”, De la Tierra a la Luna, era un puro disparate; pero qué magnífica imagen y qué poderosa metáfora, un cañón gigantesco cuyo proyectil tripulado se clava en el ojo de la Luna, según la fascinante reinterpretación de Méliès. La imaginería de la ciencia ficción no es solo el resultado y la expresión de una temática, sino también de una poética.
¿Y qué tiene que ver todo esto con la divulgación científica, que se supone que es el objeto de esta sección?, se preguntarán algunos. Pues, aunque no lo parezca, tiene mucho que ver, porque si la ciencia es un juego y una aventura, divulgarla –darla a conocer– no es solo referir las reglas del juego y las crónicas de la aventura, sino también transmitir la belleza del más apasionante de los juegos y la emoción de la más audaz de las aventuras, sin dejar de advertir de sus trampas y peligros. Y para ello es, más que lícito, necesario recurrir a la literatura y el arte (como por otra parte han hecho, desde siempre, todas las ramas del pensamiento). Las imágenes evocadas por Verne y las plasmadas por Kubrick son mucho más que un adorno o un espectáculo: son, como la poesía y la pintura del Renacimiento, la expresión de una nueva visión del mundo.





Comentario por Vega — 06/11/2009 @ 11:36
Se me viene a la cabeza Matrix o Abre los ojos (versión española). Se inspiran en esa postura filosófica tan antigua y persistente como es el escepticismo. Ese grano en el culo que tanto nos molesta pero… que ahí está. ¡Qué inquietante es ese deseo humano de querer estar seguro de saber! Al final, siempre tenemos que partir de un acto de Fe.
Comentario por Anarres — 06/11/2009 @ 11:49
Parte del atractivo de la ciencia ficción es paradójico pues se le pide a la ciencia lo que antes era resultado de la fantasía mágica o religiosa. Si en un primer momento la ciencia los invalida como conocimiento del mundo, sin embargo…
de la alfombra voladora al viaje estelar, la ciencia aporta un poco de credibilidad a los sueños del hombre pues ha cumplido algunos de ellos: transmutación atómica, aviación, armas de destrucción masiva, robots, imágenes del cuerpo y curaciones fantásticas, comunicación instantánea…
Comentario por Fabián Núñez Baquero — 06/11/2009 @ 16:27
La ciencia no sólo que está precedida en la historia por el arte, sino que éste es su impulsor más cercano y placentero. Ciencia y arte participan de la libertad, pero la libertad del arte entraña también el juego y la imaginación que se encuentran en el más alto nivel en la poesía y en la narración. No es casual que los grandes científicos- como Sagan o Marx- fueron también buenos lectores de los clásicos de la literatura, ellos sabían que un poema bien escrito impulsa la imaginación como una dosis de fósforo en el cerebro. Se repite siempre- por pura vaciedad- que la imagen ( plástica del cine) equivale a miles de palabras. Pero, la otra verdad es menos conocida o asequible: una imagen lingüística puede generar muchas imágenes de cine y, como todos conocen, ninguna versión en cine del Drácula- para poner sólo un ejemplo- alcanza la virtud ominosa y desequilibrante de la novela escrita de Stocker.
Comentario por Paco López — 06/11/2009 @ 16:34
A veces una sola novela genera varias obras de arte. Estoy pensando en ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? de Philip K. Dick. Tanto la novela, como Blade Runner de Ridley Scott, como la banda sonora de Vangelis son extraordinarias.
Comentario por Carlos — 06/11/2009 @ 19:36
Efectivamente debo coincidir en gran parte con el artículo del Sr. Fabretti, ya que mi trabajo final de la carrera de Humanidades llevó por título: ”La ciéncia-ficción: un puente entre ciéncias y humanidades. La literatura de ciéncia-ficción como referente ante la aplicación ética de la ciéncia y la tecnologia” en el que se desarrollaba precisamente que la condición especulativa es uno de los pilares que permiten a la ciencia ficción extrapolar los conocimientos científicos hacia el futuro. No es casual que los entre los mejores narradores de ciencia-ficción abunden grandes científicos.
Comentario por Bernardo Rivero Taravillo — 06/11/2009 @ 19:38
Si Verne y Wells son los padres de la ciencia ficción, el abuelo sería el mismísimo KEPLER, matemático y astrónomo de gran intuición y a veces desaforada imaginación (un místico platónico y pitagórico que finalmente supo interpretar matemáticamente con acierto el ingente volumen de datos observacionales del gran Tycho Brahe, con quien, por cierto, se llevaba fatal y hay autores que se han atrevido a señalar al descubridor de las leyes planetarias como sospechoso del supuesto asesinato del astrónomo danés, muy posiblemente muerto intoxicado por mercurio).
JOHANNES KEPLER escribió una obra de ficción pionera, ”Somnium”, en la que relata un viaje a la Luna. Para Arthur Koestler, ”El sueño” kepleriano es el primer libro de ciencia ficción en sentido moderno y poco tiene que ver con ciertas fantasías utópicas. Kepler escribió ”Somnium” entre 1620 y 1630. En esta novela se nos narra cómo un discípulo de Tycho Brahe, gracias a su madre y mediante un conjuro mágico, realiza un onírico viaje a la Luna. Si bien el viaje solo es posible por la intervención de los espíritus, en todo momento rigen las leyes de la física, de manera que Kepler consigue hábilmente que la ciencia se superponga a la fantasía. Koestler señala que Kepler da por sentada la idea de gravedad (a su manera) postulando incluso la existencia de ”zonas de gravedad cero”. La narración del astrónomo alemán tiene un marcado carácter autobiográfico y, precisamente por ello, se desencadenó el proceso en el que se vio involucrada su madre, acusada de brujería. ”Somnium” fue publicado póstumamente en 1634.
Probablemente Kepler utilizó la ficción para expresar sin temor algunas de sus ideas más atrevidas (y ya vemos que incluso así tuvo problemas en una época de intolerancia y censura).
La intuición y la imaginación no solo son lícitas en la ciencia, sino necesarias para la elaboración de hipótesis y teorías. Después, por supuesto, la experiencia y los hechos dirán la última palabra.
Saludos y gracias, Carlo, por tu columna.
Bernardo.
Comentario por Carlos — 06/11/2009 @ 19:41
Por cierto, actualmente tenemos pruebas suficientes para decir que Leonardo Da Vinci fué el primer científico como tal, si entendemos la ciencia como experimental y empírica. Incluso antes que Newton o Galileo. Y precisamente Leonardo, al igual que los científicos fundamentaba su ciencia en la observación sistemática. De aqui que su punto de partida sea el ojo humano y por qué consideraba que la pintura (arte) era la perspectiva unificadora y el hilo integrador que recoria todos sus campos de estudio tal y como podemos comprobar en todos sus cuadernos de notas.
Comentario por Carlos — 06/11/2009 @ 19:43
Si alguien tiene interés por el tema Leonardo, no se pierdan ”La ciencia de Leonardo. La naturaleza profunda de la mente del gran genio del Renacimiento” de Fritjof Capra.
Comentario por José Manuel — 06/11/2009 @ 22:33
Haldane afirmaba: ‘’sospecho que el Universo no sólo es más extraño de lo que imaginamos, sino más extraño de lo que podemos imaginar”. Parece que la inventiva de la ciencia-ficción se nos queda corta.
Comentario por Frabetti — 07/11/2009 @ 09:25
A BERNARDO:
Efectivamente. Y Voltaire, Cyrano, Swift, Poe o el mismísimo Luciano de Samosata son otros ilustres abuelos de la ciencia ficción, que, en un sentido amplio, es tan antigua como la ciencia y la ficción mismas.
Comentario por Frabetti — 07/11/2009 @ 09:28
A JOSÉ MANUEL:
De hecho, la sospecha de Haldane se ha confirmado plenamente: la mecánica cuántica es más extraña de lo que podemos imaginar.
Comentario por Lec — 07/11/2009 @ 12:29
Si las eternas preguntas que el hombre se hace sobre la existencia, el universo, el alma humana, el tiempo, Dios…son la base de todos los estudios científicos, el arte, en todas sus manifestaciones, pone al servicio de la ciencia los signos de interrogación de esas preguntas. La ciencia- ficción (ciencia y arte) se adelanta en sus especulaciones, abriendo todo un camino de posibilidades inciertas, pero posibles. Y es que, aunque hoy no aporte ninguna de mis preguntas tontas, todo en la vida del hombre evoluciona en una cadena infinita de interrogantes.
Comentario por Frabetti — 07/11/2009 @ 12:50
A LEC:
Tus ”preguntas tontas” tienen que ir entre comillas: son la esencia de esta sección.
Y una de ellas, que se desprende de tu comentario, podría ser: ¿Es realmente infinita la cadena de interrogantes?
Comentario por Eva — 07/11/2009 @ 13:48
Me quedo con esta imagen de 2001 ( al pinchar en el nick).
Comentario por Eva — 08/11/2009 @ 08:38
Leyendo ayer el uso de los desfibriladores implantables cardiácos que son regulados desde la distancia por el médico hospitalario; de las imágenes de PET-TAC; SPECT-TAC.SPECT-RM..cardiacas que ven el corazón en tres dimensiones y se pueden así abordar problemas valvulares de forma precisa…me doy cuenta que a nivel cardiaco podemos en pocos años estar robotizados.
Quizá, siguiendo por otras visceras, llegará a pasar lo mismo. Hace tiempo me imaginé a los robots como ajenos a nosotros, pero es que los robots seremos nosotros, nos iremos haciendo más mecánicos, más previsibles, nos podrán ”arreglar” a distancia através de un programa informático, nuestro nivel de azúcat, o nuestra filtración renal…si nuestro pulmón se mantiene elástico o nuestro corazón rítmico.
Quizá hasta nuestros niveles complejos de neuromediadores, sean ”equilibrados”.
Y entonces seremos …..no sé qué seremos..en ese momento quizá el interrogante será, cuánto puede una persona vivir..en qué momento se desconecte o la libertad de ser ”mecanizado” de por vida o no, mortal o inmortal..
Decidir ser mortal, será quizá el siguiente paso evolutivo?
Y no será ,todo esto, más que ciencia real.
Más o menos..
Comentario por Frabetti — 08/11/2009 @ 09:57
A EVA:
De hecho, en la ciencia ficción el arquetipo del robot se ha prolongado en el del ciborg (organismo cibernético), y no es casual.
La inmortalidad es otro tema sobre el que la SF ha especulado bastante. Habrá que dedicarle una columna.
Comentario por José Manuel — 08/11/2009 @ 13:05
En el lenguaje humano, la sucesión de interrogantes es perenne: forma parte de la esencia del mismo al igual que la ironía. (La palabra ironía viene del griego eironeia, que significa pregunta que finge ignorancia. Eironeia viene de eiromai, o sea, “yo pregunto”). La pregunta es la ironía antonomástica.
Comentario por Pedro — 08/11/2009 @ 16:45
Un número infinito de preguntas.
Un número finito de respuestas.
¡La angustia está servida!
Un saludo.
Comentario por Galileo galiciano — 08/11/2009 @ 21:17
Después de (3.600 + X) millones de años desde el principio, tres especies inteligentes habitarán la Tierra y/o espacios colonizados extraterrestres :
- Homo robota sapiens
- Homo cyborg sapiens
- Homo sapiens sapiens
Todo ello en el supuesto de convivencia pacífica entre las tres especies; es decir, sin que se produzca una situación de dominación-eliminación (o prevalencia evolutiva) del tipo ”Homo sapiens versus Homo neanderthalis”.
Dentro de la especie ”cyborg”, subespecie ‘’sapiens”, habría dos variedades en función de su constitución cerebral :
- Encefálica
- Electrónica
(La X indica la incertidumbre del origen temporal y la indeterminación del del futuro)
La definición termodinámica de la vida encaja perfectamente con el hipotético escenario descrito.
PS : Mañana, día 9 de noviembre, se celebra el 75 aniversario del nacimiento de Carl Sagan : astrónomo y excelente divulgador de ciencia; pero, no extraordinario científico como algunos dicen.
Saludos
Comentario por Frabetti — 09/11/2009 @ 08:12
”INFINITAS PREGUNTAS”
es aceptable como expresión literaria, pero no como expresión literal. ¿Ven mis sagaces lectorxs una explicación sencilla del porqué?
Comentario por Galileo galiciano — 09/11/2009 @ 11:20
Las no-respuestas también son respuestas.
Comentario por Eva — 09/11/2009 @ 13:09
¿por que en un momento dado (infinito)las preguntas se repetirían?
Comentario por Frabetti — 09/11/2009 @ 13:27
A EVA:
Efectivamente, a partir de un nº N (que se puede calcular en función de ciertos parámetros), las preguntas se repetirían. ¿Por qué?
Comentario por Lec — 09/11/2009 @ 20:02
Por la propia combinatoria de las palabra, supongo. Cada lengua tiene un número finito de palabras y una serie de reglas que limitan el número de enunciados posibles.a un número N.
Pero ahora vienen las ”preguntas tontas” ¿Está condicionado, y de cierta manera limitado, el pensamiento humano por el lenguaje? ¿Las comunidades cuyas lenguas tienen menos palabras están condenadas a hacerse menos preguntas? ¿Todo lo que percibimos, sea sensorial o emocional, se puede expresar con palabras?
Y esta es una pregunta al estilo de las de Carlo ¿El número de palabras posibles de cualquier lengua es finito o podemos aumentar la lista hasta el infinito?
Comentario por Paco López — 09/11/2009 @ 21:24
¿”¿Todos los números tienen un siguiente?” cuenta como una pregunta o como infinitas preguntas?
Comentario por José Manuel — 09/11/2009 @ 22:59
La secuencia pregunta-respuesta (y vieceversa) nos ha dado una memoria e inteligencia exponencial. Esto es: contraponemos conceptos antagónicos en el contexto. Lenguaje binario en una memoria analógica e inconmensurable, dicho de otra forma. Paradójicamente, estamos limitados por nuestro lenguaje, como Gödel describiera de forma genial. ¿Podemos salir de la contradicción cuando nuestro lenguaje se fundamenta en ésta?
Comentario por Miquel — 10/11/2009 @ 00:40
Llegamos de nuevo al laberinto del lenguaje (de hecho, nunca salimos de él). El diccionario nos ”dice” (es un decir) que hay un número finito de palabras en cada lengua. Pero, en realidad, siempre pueden crearse neologismos, nuevas palabras como hicieron, por ejemplo, James Joyce, Lewis Carroll, o como hace la propia Ciencia cada día. Algunos de estos neologismos tienen el honor de entrar algún día en el tesoro de la lengua que es el diccionario. Pero además, siempre podremos agregar una palabra más a una frase determinada. Así, pues, en el lenguaje se trata inevitablemente de (n+1).
De hecho, el lenguaje se nos presenta ya como un infinito potencial hecho a partir de unidades discretas (los llamados ‘’significantes”).
Entonces: ¿El lenguaje ES el infinito? Prefiero las paradojas de esta perspectiva que las de la otra, aparentemente más ”materialista”, cuando dice (es otro decir): el lenguaje es insuficiente para abarcar y representar el infinito que ya estaba ahí, esperando a ser representado. (Esta versión me parece invevitablemente más religiosa que la anterior).
Si nos dirigimos ahora a esta creación maravillosa del lenguaje que son los números, nos encontramos de hecho con una versión depurada del infinito del lenguaje.
Hay quien sostiene, por ejemplo, que la serie resultante de traducir el Quijote en base 2, (asignando una serie de ceros y unos a cada letra del abecedario), está incluida en algún momento en la serie de decimales del número pi. Todo el Quijote ”traducido” en base 2 estaría así escrito alguna vez en el número pi. Y no sólo el Quijote sino también los ”Principia Mathematica” de Whitehead y Russell, y las obras completas de Poe, y las de Sigmund Freud, y las de Jacques Lacan (que no eran completas, por consistentes…), y aún las que todavía no se han escrito… (por incompletas que son).
Pero aún hay algo ”peor” si seguimos en el laberinto de lenguaje: una misma palabra, una misma frase, un mismo discurso, repetidos en momentos distintos tienen sentidos también distintos. Como en el cuento de Borges, ”Pierre Menard, autor del Quijote”, en este infinito potencial que es el lenguaje no hacemos otra cosa que repetir en algún momento lo mismo para decir (es un decir) siempre algo distinto.
Aunque, por mi parte, estoy ”casi” seguro de que ningún cyborg podrá escribir nunca el Quijote de Pierre Menard… para decir algo distinto.
Comentario por Eva — 10/11/2009 @ 13:30
Bien podría ser que las infinitas preguntas tendrían infinitas respuestas, pero dado que las preguntas son finitas y sus respuestas nos quedamos con la desolación de limitarnos en nuestras dudas.
La duda es limitada,luego pierde en el infinito su sentido.
Comentario por Lec — 10/11/2009 @ 19:44
Pero Miguel, ese neologismo ya existe potencialmente dentro de la combinatoria de fonemas, y esa palabra nueva formará parte del paradigma correspondiente, por lo que, también está ya dentro de las posibilidades finitas de crear mensajes coherentes. Sin embargo, hay una posibilidad física que no sé si es finita o infinita y que anida en la capacidad del hombre para generar (articular) sonidos.
Por otra parte la pregunta eterna es: ¿Pensamos porque nos hemos dotado de un lenguaje o nos hemos dado un lenguaje para expresar lo que pensamos? No sé si está bien formulada, corregidme si es preciso.
Y sí, Eva, las dudas son finitas, pero eternas. ¿Es finita la eternidad?
Comentario por Frabetti — 10/11/2009 @ 20:12
A LEC:
Ambas cosas. Si no pensáramos no tendríamos nada que comunicar, pero si no nos comunicáramos el pensamiento permanecería en un estadio muy rudimentario, no podría desarrollarse.
Comentario por José Manuel — 10/11/2009 @ 21:10
De acuerdo con Carlo: hablamos con el cerebro; los órganos de anatomía del habla son sólo ejecutores de la orden del cerebro. El protolenguaje humano y la prehistoria de la mente sucedieron al mismo tiempo (como el huevo y la gallina). Creo.
Comentario por Miquel — 10/11/2009 @ 22:41
LEC
En efecto, esa es la maravilla del lenguaje: con una serie finita de elementos discretos se abre una infinidad de posibles significaciones. El problema no es si un neologismo existe ya potencialmente en el sistema. Por supuesto que sí , aunque no olvidemos que ”alguien” tiene que producirlo. El problema es que con la combinatoria de esos elementos se pueden producir una infinidad de significaciones, ¡incluso repitiendo una misma combinatoria! (cf. el cuento de Borges al que aludía).
Hay aquí un salto cualitativo parecido (idéntico en realidad) a la famosa ”emergencia de la conciencia” con la que hemos topado en otras columnas.
¿Qué hacemos con eso? ¿Seguimos buscando en las neuronas?
JOSÉ MANUEL
¿Qué quiere decir exactamente que ”hablamos CON el cerebro”? En la combinatoria de posibles significaciones encuentro varias interesantes, algunas de lo más chocantes….
Comentario por Eva — 10/11/2009 @ 22:43
Amigos, La Ciencia es una buena disculpa para hablar de filosofía
Comentario por Miquel — 10/11/2009 @ 23:56
JOSÉ MANUEL (bis)
Para anticipar posibles significaciones: conozco ya la famosa afirmación de Broca ”Hablamos CON el hemisferio izquierdo”, pero también que desde entonces cada vez aparecen más zonas cerebrales ”implicadas” (esa es la mejor palabra que encontramos en las neurociencias para definirlo) en el lenguaje. ”Implicadas” quiere decir eso, ”implicadas”, pero no que sean la sede ni el instrumento primordial del lenguaje. Finalmente, lo mejor que podemos concluir por el momento es que el cerebro en su conjunto, como en el caso de la consciencia, está ”implicado” en el lenguaje. Por supuesto que si hay lesiones en zonas precisas del cerebro hay afectaciones en funciones de la palabra, pero siguiendo, curiosamente, ciertas leyes simbólicas, como descubrió R. Jakobson estudiando la afasia. Todo ello no aclara un problema de principio que está implicado en el CON: ¿las modificaciones en los estados neuronales son causa o efecto del lenguaje?
Te aseguro que son verdaderas preguntas para mí y que las dirijo con mi más ”docta ignorancia”.
EVA
Y sí, entre Ciencia y Filosofía (permíteme las mayúsculas en ambas disciplinas) la palabra habla…
Comentario por Galileo galiciano — 11/11/2009 @ 00:11
Cifras estimadas :
- Neuronas : 10^11
- Sinapsis / neurona : 10^4
- Bits / sinapsis : 10
- BITS / CEREBRO : 10^11 * 10^4 * 10 = 10^16
- El cerebro no puede procesar más de 10^16 bits de información durante toda la vida (una gran biblioteca puede superar los 10^13 bits)
- Procesamos como máximo 25 bits / segundo
- En 70 años de vida : 3 * 10^9 bits (la naturaleza nos dotó de sobreabundante capacidad de almacenaje de información : 10^16 bits)
Si estimamos 10 bits / palabra, podríamos procesar, a lo largo de la vida, del orden de 10^8 palabras.
Aunque con una sola palabra, ALEF (y subíndices) seamos capaces de abstraer la idea de la infinitud y la transfinitud.
Saludos
Comentario por José Manuel — 11/11/2009 @ 14:51
Miquel:
La expresión ”hablamos con el cerebro” quiere decir que por causa a la diferenciación de ambos hemisferios -no tiene por qué ser el izquierdo, aunque mayoritariamente sean los diestros el 90%, ya sabemos: hemisferios con dominaciones cruzadas- cuya datación se aproxima a los dos millones de años.
Algunas modificaciones son causa del lenguaje, algunas. Pero se necesita primero un hardware donde hacer esas modificaciones. Conclusión: los humanos tenemos mucho cerebro para la sola tarea de sobrevivir. Fue un accidente afortunado… (el almuerzo, uf, las prisas…)
Comentario por Miquel — 11/11/2009 @ 15:25
Gracias, José Manuel, en todo caso, por las explicaciones.
Comentario por José Manuel — 11/11/2009 @ 23:23
Miquel, dos enlaces interesantes sobre el gen FOXP2; la cosa no es nada sencilla. ¿Cómo era lo del cuento del grano de arroz y el tablero de ajedrez? La mayoría de los humanos no somos capaces de pensar de forma exponecial.
“Ante la insistencia del emperador de la China para que un maestro de ajedrez le pidiera el regalo que quisiera como contrapartida de sus lecciones, accedió éste a recibir la cantidad de arroz resultante de poner un grano en la primera casilla, dos en la segunda, cuatro en la tercera, y así sucesivamente. Al emperador le costó salir de su asombro –demasiado tarde-, cuando los cálculos del maestro de ajedrez mostraban que no bastaría todo el arroz de China para cumplir su promesa. El emperador, como la gran mayoría de homínidos, no podía pensar exponencialmente”.
La mayoría de los humanos no somos capaces de pensar de forma exponecial.
Vide: http://www.publico.es/ciencias/268867/simios/hablan/foxp2
Vide: http://www.elpais.com/articulo/sociedad/nimia/diferencia/nos/hace/hablar/elpepusoc/20091111elpepusoc_12/Tes
Comentario por Galileo galiciano — 12/11/2009 @ 01:03
Una de las hazañas intelectuales del ser humano fue la invención de los exponentes y de la notación científica (Leonard Susskind, físico de la universidad de Stanford y miembro de la ”National Academy of Sciences”)
- 1 millón es una ”cifra humana” :1.000.000.
- 1 billón es un cifra ”todavía humana” : 1 millón de veces 1millón. La notación científica facilita el manejo por el cerebro, es decir 10^6 * 10^6 = 10^12
Pero, ¿qué sucede con 1 trillón, 1 cuatrillón, 1 quintillón, …?. Nuestro cerebro se enfrenta ya con ”cantidades inhumanas”. El manejo de estas cantidades por el cerebro en su aventura científica exige la notación exponencial : 10^18, 10^24, 10^30, … .
El cerebro de los primeros ‘’sapiens” manejaría cifras en el entorno de las 10 unidades. Hoy, con las escalas cósmica y atómica, es imprescindible la notación científica.
Saludos
Comentario por Eva — 12/11/2009 @ 06:56
Si creo que los humanos pensemos en forma exponencial, pero no nos damos cuenta de ello, como tantas otras cosas.
Es como con el cienpiés, si tiene el cienpiés conciencia de cada uno de los pies que tiene que mover para andar acaba tropezando. Hay un fluir en los millones de sinapsis, de formas de pensamiento y mensajes en forma exponencial para acabar en una palabra,una emoción,una descarga de insulina,o un pedo (me vais a perdonar, pero existen).
Más o menos.
Comentario por Miquel — 12/11/2009 @ 08:43
En efecto, la cosa no parece nada sencilla.
Del mismo modo que la emergencia de la conciencia no parece explicarse neurológicamente, tampoco la aparición del lenguaje puede deducirse genéticamente. Sujeto y lenguaje son dos de los fenómenos irreductibles al mecanicismo, sea en el nivel que sea.
Comentario por Miquel — 12/11/2009 @ 13:26
Por cierto, las recientes noticias sobre el famoso FOXP2, anunciado de forma tan inapropiada (como sus propios descubridores han señalado) como el ”gen del lenguaje” siguen martilleando en el mismo error de principio.
No se puede confundir el lenguaje, - es decir, la actividad simbólica que produce el sentido -, con la capacidad motora para articular la fonación.
El gen FOXP2 esta implicado en los mecanismos que permiten la fonación, o la coordinación sensorio-motriz como un factor del habla, pero no en la producción del sentido de las palabras, que es lo que hace específico al lenguaje.
El error es parecido a querer corregir el Finnegans Wake de James Joyce con sesiones de logopedia o, lo que es peor, el delirio de un místico con una cirugía cerebral.
Por supuesto, detrás está el debate inconcluso entre la concepción chomskyana de un supuesto instinto del lenguaje y de su localización cerebral y de una concepción del lenguaje no organicista ni localizacionista. Claude Levi-Strauss, fallecido estos días, tendría sin duda mucho que decir al respecto.
Comentario por Frabetti — 13/11/2009 @ 10:13
SERENDIPIA:
Se podría decir que el lenguaje verbal es un extraordinario caso de serendipia: el aprovechamiento inteligente de un azar favorable. Pero un ser con un cerebro como el nuestro y sin nuestra capacidad fónica habría elaborado, con otros instrumentos, un sistema de comunicación igualmente complejo.