Público
OPINIÓN

La ciencia es la única noticia

 

La moneda está en el aire

13 Dic 2009
22:21 
Compartir: facebook twitter meneame delicious

DALE LA VUELTA AL MUNDO // JOSÉ ANTONIO HERNÁNDEZ

* Responsable de Justicia Económica de Intermón Oxfam

Durante esta primera semana de COP 15 hemos visto la moneda dando vueltas en el aire. A veces se ve la cruz, y por ratos la cara. Y sigue girando. Cualquier cosa puede pasar al final de esta semana.

El domingo se paran las negociaciones. No abre el centro de convenciones, y es un día para analizar que está pasando y pensar qué puede pasar en los próximos días. Los días definitivos, con los líderes mundiales aquí. Hay otras cumbres en que ya se sabe antes de llegar que no van a servir para nada, o cumbres en las que los acuerdos están tomados antes y solo son un acto formal en el que rubricarlos. Pero aquí está todo por decidir.

Por un lado, el momento es ahora. Porque tendremos a más de 130 jefes de Estado y de Gobierno reunidos para cerrar un acuerdo sobre cambio climático. No vamos a ver una situación parecida en los próximos 10 años. Y todos estos líderes no pueden volver a sus países, con toda la expectación que se ha creado en la cumbre, con las manos vacías. Y menos aún, nadie querrá ser señalado por toda la humanidad como el responsable del bloqueo o del fracaso de la cumbre.

Pero a la vez, todos y cada uno de los países tiene sus excusas para poner límites a su compromiso. Por un lado EEUU argumenta que la situación política interna en el país es muy compleja, y que dependen de una mayoría que por ahora no tienen en el Senado para ratificar un tratado. La UE señala que llegar a una postura común entre 27 estados es muy complejo, y que sin un compromiso equivalente de EEUU no van a ir más lejos. Y ambos señalan a China o India y la necesidad de que se sometan a un sistema internacional de obligaciones, no sólo a su propia legislación. Los africanos no parecen dispuestos a firmar un acuerdo que no sirva para salvar a sus países del desastre… Hacen falta líderes que sean capaces de desbloquear la situación actuando con audacia.

¿Será Obama? Al recibir el premio Nobel de la Paz esta semana reclamaba expandir nuestra imaginación para lograr los cambios que necesita el mundo. ¿Lo hará en Copenhague? ¿Serán los líderes de la UE? Zapatero, próximo presidente de la Unión, ha dicho que la crisis climática es más grave que la financiera. ¿Pondrá en ella tanto empeño y actuará con la misma determinación junto con Sarkozy, Brown y compañía? ¿Será el primer ministro Hatoyama? Consiguió terminar con nada menos que medio siglo de hegemonía del Partido Liberal en Japón, ¿contribuirá ahora a acabar con el cambio climático?

Podríamos empezar esta semana poniendo carteles por todo Copenhague como aquéllos del Far West con la leyenda “Se Busca”. Se buscan líderes que quieran ser los héroes de Copenhague. Los que dentro de veinte años se reúnan para recordar este momento histórico. Como se ha reunido la generación de líderes que desencadenaron la caída del muro de Berlín. ¿Veremos esa foto dentro de dos décadas? ¿Viviremos entonces en un mundo con más empleos verdes, donde las personas más pobres puedan defenderse de los desastres naturales, y donde nuestra energía, nuestra agricultura, nuestro transporte sea más sostenible y los que lo hicieron posible se reunirán para recordar cuando todo empezó a cambiar? ¿O sufriremos las consecuencias del cambio climático y en medio de un mundo cada vez más hostil, sin nada que recordar de esta semana histórica?

Puede pasar cualquier cosa. La moneda está en el aire. Tenemos que lograr en estos pocos días que los líderes que necesita la Humanidad den el paso al frente.

¿Qué tiene que cambiar?

13 Dic 2009
12:47 
Compartir: facebook twitter meneame delicious

DALE LA VUELTA AL MUNDO // JOSÉ ANTONIO HERNÁNDEZ

* Responsable de Justicia Económica de Intermón Oxfam

Cuando llegué hace ya más de una semana a Copenhague pensé, “¡pero qué exageración, si no hace más frío que en Madrid!”. Sin embargo se va imponiendo la realidad, y esto es Escandinavia, a orillas del Báltico y estamos a mediados de diciembre.

Hoy ha hecho mucho frío. Y sin embargo, cuando ha llegado la hora de la manifestación, el día de la acción global contra el cambio climático, en las calles estábamos miles y miles de personas. Una caravana ruidosa, festiva, donde la reivindicación y la participación se demostraban de mil formas creativas, llenas de humor muchas de ellas. Y pacífica. Cientos de cochecitos de niños pequeños (¡con este frío!) de familias, de gente mayor, de jóvenes de muchos países.

Por supuesto, no han faltado algunos descerebrados que han intentado hacer alguna trastada, pero con la seguridad que había, no les han dejado ni romper la primera papelera. Lamentable, sí, pero más lamentable aún es que haya medios de comunicación que solo recojan el número de detenidos que ha habido, si han roto algún escaparate o que gritaran consignas antisistema. Me imagino que si después de un Barça-Madrid se organiza una pelea multitudinaria con cientos de detenidos, heridos y destrozos, eso sería noticia. Pero lo de hoy es como si tras el partido la noticia fuera que la policía detiene a 10 hinchas por una pelea y se olvida de contar cómo quedó el partido… En fin, así son las cosas, aunque no sea siempre así como se cuenten.

Lo que importa, es que hoy se sentía en la calle de Copenhague que los cambios tienen que llegar. Cerca ya del Bella Center, donde son las negociaciones, intervinieron Mary Robinson, una joven activista y un viejo líder indígena, que recogieron en sus palabras el sentir de miles de personas aquí, y de decenas de miles en las 3.000 manifestaciones y concentraciones que se han celebrado en 130 países. Pedían que los líderes vengan esta semana a actuar. Que acuerden un tratado ambicioso, justo y legalmente vinculante.

Pero como fotos de la manifestación habrá hoy en los medios a montones, quisiera mostrar una iniciativa que estos días se está desarrollando en Copenhague, y que han organizado artistas plásticos. Han instalado en varios sitios diferentes estatuas. Junto a la famosa sirenita de Copenhague han colocado la estatua llamada “Supervivencia de los más gordos”. Una mujer muy, muy grande está subida en los hombros de un débil hombre africano. El hombre tiene el agua por encima de las rodillas y se hunde. La mujer sostiene un símbolo de la justicia en sus manos y piensa “Pobre hombre, haría lo que fuera por ayudarle a salir de esta situación tan terrible, excepto bajarme de sus hombros…”

¿Nos bajaremos nosotros de nuestros muchos derroches? ¿Seremos capaces de reflexionar sobre qué tiene que cambiar en nuestra vida? La manifestación de hoy tiene que ser un paso más. Queda mucho por andar, pero estamos moviéndonos.

Llegan los refuerzos

11 Dic 2009
23:00 
Compartir: facebook twitter meneame delicious

DALE LA VUELTA AL MUNDO // JOSÉ ANTONIO HERNÁNDEZ

*Responsable de Justicia Económica de Intermón Oxfam

Hoy no dábamos abasto con todos los temas que han ido surgiendo. Primero los resultados de la reunión del Consejo Europeo, que aunque se celebraba en Bruselas, era esperado con mucha expectación en Copenhague. Ayer Barroso anunciaba, pasada la media noche, que varios países europeos se habían comprometido ya, pero que sería por la mañana cuando se sabría el compromiso final de la UE con la ayuda para los próximos años con los países pobres. Por la mañana hemos conocido que Europa reconoce que hacen falta de inmediato 10.000 millones de euros para ayudar a los países pobres a enfrentarse al cambio climático, y que están dispuestos a contribuir con 2.400 millones a esa cantidad. En el reparto interno, España va a aportar 125 millones de euros anuales. Teniendo en cuenta que en Barcelona comprometió 100 millones para los tres años, es un avance importante.
Pero aún lo es más que España apoye con claridad que los fondos deben ser adicionales. En la entrevista que le realiza Público a la Secretaria de Estado para el cambio climático, Teresa Ribera compromete públicamente la posición española defendiendo la adicionalidad de la financiación del cambio climático. Esto deja cada vez más aislada a Merkel que sigue empeñada en su postura cicatera. La claridad de Teresa Ribera nos compensa en algo el mal sabor de boca que nos dejó la noticia de que la Ministra española de Medio Ambiente no llegará a Copenhague hasta el miércoles próximo. Durante esta semana han ido llegando ministros de diferentes países (Francia, EEUU…), y España, que está en la troika de la UE (porque le toca desde enero la presidencia de la Unión) manda a su ministra sólo un día antes de que llegan todos los jefes de estado y gobierno. Desde luego no transmite un mensaje de ambición y de querer jugar en las mayores ligas de la política internacional.
En cualquier caso, adicional o no, lo que necesitamos que se comprometa es la cantidad que los países ricos van a dar a largo plazo para ayudar a luchar contra el cambio climático a los más pobres, y que tiene que llegar a 200.000 millones de dólares anuales en 2020. Lo de hoy en Bruselas es necesario, y va en la buena dirección. Pero ni de lejos es suficiente para cerrar el acuerdo que necesitamos.

Por otra parte, y siguiendo con las propuestas raquíticas, hoy se han conocido dos propuestas para los textos que cubren las dos vías diferenciadas de negociación – la del Protocolo de Kyoto, que no incluye a los EEUU, y la de los compromisos de largo plazo (LCA en sus siglas en ingles), que sí lo incluye. Al menos esta propuesta no condena a la desaparición al protocolo de Kyoto. Pero si estos dos documentos es todo lo que los negociadores van a poder ofrecer a los ministros el lunes, no va a ser gran cosa. Porque en el lugar donde debería estar el compromiso de financiación a largo plazo, lo que hay es un enorme vacío. Y por otra parte, el núcleo del acuerdo propuesto hoy no da ninguna garantía de que el acuerdo en Copenhague se convierta en actuaciones eficaces.

Por su parte, Tuvalú, continuando con su presión por un acuerdo justo, ambicioso y vinculante, ha presentado otra propuesta que recoge buena parte de lo que se necesita y muestra la escala de acción que se necesita. También los países africanos están peleando por propuestas más ambiciosas con un texto que están circulando entre las delegaciones.

Para apoyar los pasos que se tienen que dar, este sábado se producirá la movilización que quiere llenar las calles de Copenhague de esperanza. Creemos que podemos construir juntos un mundo mucho mejor. Más de 2.600 acciones de movilización en 130 países animan a mirar con esperanza lo que podemos lograr. Pero no sólo levanta el ánimo lo que va a pasar en miles de ciudades. Hoy ha llegado 15 jóvenes que durante todo el año impulsan las campañas de Intermón Oxfam en las Universidades en las que estudian, en sus ciudades o a través de la web. Ahora vienen a unir su voz a los miles de personas que saldremos a la calle. En la charla que hemos tenido esta tarde me han contagiado todo su entusiasmo. ¡Llegaron los refuerzos!

Fósil del día

10 Dic 2009
23:00 
Compartir: facebook twitter meneame delicious

DALE LA VUELTA AL MUNDO // JOSÉ ANTONIO HERNÁNDEZ

*Responsable de Justicia Económica de Intermón Oxfam

Hoy comienzo este blog que quiere acercar lo que está pasando en las negociaciones del clima de Copenhague. Desde hace algunas semanas he venido compartiendo historias en el blog de la web de Intermón Oxfam “Dale la vuelta al mundo”. Desde ahora compartiré estas historias desde esta ventana que abre Público. Es lo que se llama un verdadero salto a la fama.

Pero para saltos a la fama, los de los premios “Fósil del Día” que entrega en Copenhague cada tarde la Red de acción por el clima (CAN), que agrupa a más de 450 ONG. Esta red de organizaciones sociales premia a quienes más esfuerzo ponen en torpedear las negociaciones del clima. Los vídeos son desternillantes, y es, sin duda, uno de los momentos más esperados del día.

Hoy se han llevado las dos primeras medallas dos países europeos, aunque no tanto por lo que ha pasado en el Bella Center de Copenhague (donde se celebra la cumbre), como por su papel en la reunión del Consejo de la UE en Bruselas, donde se discutía hoy la posición que van a traer los jefes de estado y de gobierno que desembarcarán aquí en unos días. El primer premio reconoce a Polonia por su insistencia en bloquear la propuesta de que Europa reduzca sus emisiones al menos un 30% para 2020. Europa se comprometió hace un año a reducir sus emisiones de CO2 un 20%. La reducción llegaría a un 30% si otros países hacían algo equivalente.
Ahora se está discutiendo cuál es la mejor manera de empujar a otros a comprometerse con más ambición, y cada vez más países apuestan por que Europa reduzca sus emisiones al menos un 30%. Sin condiciones. Bueno, pues aunque se queden cortos, porque los científicos han avisado que para tener posibilidades reales de evitar un cambio climático peligroso, las emisiones contaminantes de los países ricos deben reducirse al menos un 40%,, ahí ha estado Polonia intentando evitar este paso.

¿Están solos? No. Alemania les disputa la gloria, y ha obtenido un meritorio segundo puesto, porque rechazado a capa y espada la adicionalidad de la financiación que necesitan los países pobres para enfrentarse a las consecuencias del cambio climático y para poder tener un desarrollo más sostenible (y por lo tanto, también ellos contaminar menos). ¿Y por qué es importante esta palabreja de adicionalidad? Pues porque si los fondos para el cambio climático no son nuevos y adicionales a los compromisos de ayuda al desarrollo, los países pobres dejarán de recibir todo lo que se les ha prometido para luchar contra la malaria, la educación infantil o la salud materna. Tendrán que enfrentarse al inaceptable dilema de tener que elegir entre recibir ayudas para construir diques contra las inundaciones o para luchar contra el SIDA.

Pero junto a estos fósiles, hoy se ha reconocido en Copenhague con el premio “rayo de esperanza” la iniciativa tomada por Francia. Sarkozy ha puesto encima de la mesa propuestas ambiciosas para reducir las lagunas jurídicas que permitirían hacer una contabilidad de las emisiones tramposa, ha defendido la adicionalidad respecto de los compromisos de ayuda al desarrollo, y ha defendido que Europa reduzca sus emisiones un 30%. Siempre nos quedará París.