Público
OPINIÓN

La ciencia es la única noticia

 

El secreto de ‘El secreto’

24 Ene 2010
10:00 
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CIENCIA DE PEGA // MIGUEL ÁNGEL SABADELL

Supongo que conocerán ese libro-peli de la productora de televisión australiana Rhonda Byrne titulado El secreto, una colección de testimonios de personas que “el secreto” les ha cambiado sus vidas y citas de “maestros” que lo usan en su beneficio. ¿Y cuál es? Una supuesta Ley de Atracción (así en mayúsculas; todo lo trascendente se tiene que escribir en mayúsculas) universal que dice que si deseas con fuerza algo, el universo te escucha y, sin mover un dedo, hace que llegue llovido del cielo. Yo llevo deseando varios meses que se me vuelque encima un carro repletito de estiércol bien jugoso tirado por una pareja de bueyes justo en la puerta de cualquier Corte Inglés, pero nada. Sí, ya sé que no es lo que uno habitualmente pediría pero…

La verdad es que me deja asombrado la capacidad de ciertas personas para dar una apariencia de profunda meditación metafísica a chorrimemeces propias de mastuerzos. Porque lo de la Byrne es de nota: convertir en algo creíble para millones de personas ese deseo infantil de creer que los pensamientos se vuelven cosas. Claro que por mucho que lo deseen los haitianos, sus casas no se van a reconstruir como por ensalmo. O por mucho que lo deseen las madres de los 40.000 niños que mueren al día del hambre en el mundo, no les llueve ningún maná del cielo.

Dicen que está repleto de espiritualidad, pero la fuente de inspiración de Byrne es un libro de 1910 titulado “La ciencia de hacerse rico”. ¡Acabáramos! Es más, si hacemos un repaso a los numerosos blogs y páginas dedicadas a esta estupidez leeremos cosas como “¿En qué tipo de casa desea vivir? ¿Quiere ser millonario? ¿Qué tipo de negocio desea tener?”, o “¿Por qué crees que un 1% de la población gana el 96% de todo el dinero que está siendo ganado? ¿Crees que es una casualidad?”

Pues no, no es casualidad que gente como Rhonda se forre vendiendo cuatro millones de ejemplares de tamaña minimemez. La respuesta es obvia: somos unos soplagaitas credulones.

Volar sin alas

08 Nov 2009
09:00 
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CIENCIA DE PEGA // MIGUEL ÁNGEL SABADELL

Seguramente hayan oído hablar del ayurveda, la medicina tradicional de India y Sri Lanka. Y allí se hubiera quedado si el movimiento Meditación Transcendental no la hubiera importado a occidente. Su creador, allá por los años de la psicodelia, fue Maharishi Mahesh Yogi, quien según sus defensores es el auténtico Señor descendido a este planeta, y según sus detractores un farsante en Rolls Royce con úlcera de estómago por su afición desmedida a las golosinas. A mí lo que más me mola de esta secta es que, si repites un mantra durante 20 minutos dos veces al día, piensas más claramente, mejoras tu memoria, rejuveneces y levitas.

Pero el verdadero sultán del ayurveda es un prolífico autor Nueva Era llamado Deepak Chopra, MD (así todos sabemos que tiene título de médico). Lo cierto es que esta nueva moda tiene su punto. Si vas a un médico ayurveda te toma el pulso, te hace unas preguntas de esas que catalogaríamos de peculiares (al estilo de, si toma usted pizza con anchoas los jueves por la noche) y es capaz de diagnosticarte cualquier cáncer, diabetes, enfermedades del aparato locomotor, asma e incluso ¡enfermedades incipientes que todavía no se han detectado clínicamente! Y luego nos quejamos porque nuestros médicos no nos hacen radiografías, escáneres, tomografías… Por supuesto las ubicuas hierbas están ahí como remedio, pero no porque contengan compuestos activos para tratar las enfermedades. Según nuestro querido Chopra, “toman la inteligencia del universo ajustándola a la inteligencia del organismo”. Ahí es nada. Clorofila con CI.

En sus libros afirma cosas tan peregrinas como que las alergias son todas producto de una mala digestión y que para curar las cataratas basta con seguir esta receta: cepíllate los dientes, enjuágate, escupe y lávate los ojos con la mezcla. Por supuesto, gracias a que el ayurveda es un conocimiento antiguo basado en lo que él llama la “curación cuántica” se puede revertir el envejecimiento. Eso sí, a Chopra no le debe funcionar muy bien, porque en sus libros se ve cómo se va haciendo más viejo.

La vidente de Spielberg

25 Oct 2009
09:00 
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MIGUEL ÁNGEL SABADELL// CIENCIA DE PEGA

Se llama Marilyn Rossner y dicen que inspiró el personaje de la médium en la película Poltergeist. Sus hagiógrafos no cesan de cantar alabanzas de su presciencia que le permitió ver, dicen, el accidente de Los Rodeos en 1977 o la caída del muro de Berlín. Aunque quizá esto último se lo sopló la Virgen, que ya en Fátima dio muestras de saber lo que pasaría y con la que Rossner tiene contactos. De hecho en su primer tête-a-tête, en la antigua Yugoslavia, le confió un mensaje a todas luces revelador: al final, habrá paz. Por supuesto, también tiene enchufe con Jesús –dice que con cuatro años y medio vio cómo se le acercaba al oído derecho y le decía que él era Dios– y con una larga lista de maestros orientales.

No debe sorprendernos que su ojo de la mente haya sido ciego a los atentados terroristas del 11-M y del 11-S, al tsunami del Índico… O sus sonoros aciertos de 2003: reunificación de las dos Coreas, unión de 5 países de Oriente Medio y que “muchas cosas vendrían de China”. ¿Se refería a lo que encontramos en los Todo a 1 euro?

Rossner suele venir por nuestro país y cada vez que lo hace lanza a los cuatro vientos predicciones que sabe que ninguno de sus fans las recordará al año siguiente. Así, en el lejano 1993 dijo que el hambre en el mundo iba a desaparecer, que habría armonía y paz y que España era el país elegido para esta labor. Pleno al 15.

Rossner tiene un don: es una excelente mercader de esperanza que se forra diciendo a personas desconsoladas que sus muertos se encuentran disfrutando en el más allá. para asegurar que sus clientes le hacen caso acojona al personal con declaraciones como esta: “tengo muchos ejemplos de gente que no sigue mis consejos y viene años después para decirme que le gustaría haberme hecho caso”. Y todo a 80 euros la media hora.

A esta mujer la Universidad de Castilla-La Mancha le ha cedido el paraninfo de Albacete el 31 de octubre para celebrar el II seminario de vida después de la muerte.

Mientras no sea grave…

11 Oct 2009
09:00 
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CIENCIA DE PEGA // MIGUEL ÁNGEL SABADELL 

Eso es lo que se deduce del comunicado de la OMS donde se opone a utilizar la homeopatía como tratamiento de enfermedades infecciosas en las que realmente corres peligro de morir: el sida, la tuberculosis, la malaria, la gripe común (Oscilloccocinum, ¡ahí lo llevas!) y la diarrea infantil. Dicho en román paladino: si tienes una enfermedad grave no eches mano de los anisetes homeopáticos, cuyo valor científico es el mismo que los sortilegios de los hechiceros, el agua de Lourdes o la pulsera de la que hablaba la semana pasada.

Mientras, el ‘lobby’ homeopático, al que poco le importa la evidencia científica, sigue actuando. La Comisión de Sanidad y Consumo del Congreso de los Diputados ha aprobado recientemente por unanimidad una proposición no de ley que insta al Gobierno a “que adopte las medidas necesarias para que el ejercicio de la homeopatía se realice exclusivamente por licenciados en Medicina y Cirugía”. Por si no ha quedado claro: nuestros políticos y la Organización Médica Colegial (ya oigo el sonido de la caja registradora) reconocen que el azúcar es un medicamento y debe ser administrado por licenciados en medicina y cirugía. Y vendido, es de suponer, en farmacias. Pero recuerda: si tienes una enfermedad que puede hacer que te enfundes el traje de pino más vale que recurras a la mala malísima medicina científica, porque con los anisetes no tienes opción.

Los argumentos utilizados para legalizar una farsa son que así se evita “el oscurantismo y la seudomedicina con la que se suele practicar en otros establecimientos por personas que no son médicos licenciados”. Dicho de otro modo: según la socialista Coello Fernández-Trujillo (médico para más señas) una pseudomedicina lo es, no porque sus fundamentos sean falsos, sino porque no la administra un médico. Parece que para nuestros diputados y la OMC cualquier práctica de hechicería se convierte en un “acto médico” si está en manos de un licenciado en medicina. Lo que me recuerda cierto chiste: ¿Qué diferencia hay entre Dios y un médico? Que Dios no se cree médico.

Coma palomitas

20 Sep 2009
09:23 
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CIENCIA DE PEGA// MIGUEL ÁNGEL SABADELLEl 12 de septiembre de 1957 el publicista James M. Vicary anunciaba la creación de una nueva compañía: la Subliminal Projection Company. Su pretensión era hacer dinero con su gran descubrimiento realizado en un cine de Nueva Jersey: insertando entre los fotogramas de la película Picnic los mensajes de “beba Coca-Cola” y “coma palomitas” en flashes de una tresmilésima de segundo de duración consiguió que las ventas de palomitas aumentaran un 58% y las de Coca-Cola un 18%.La histeria se desató. Muchos políticos, escandalizados con lo que semejante manipulación significaría –al menos la manipulación inconsciente de la que no eran expertos– se apresuraron a proponer leyes que regularan la llamada publicidad subliminal.Desde entonces suelen aparecer libros y reportajes que denuncian su uso, mostrándonos cómo las agencias de publicidad manipulan nuestras mentes. Curiosamente, es el sexo subliminal uno de los reclamos más utilizados: la palabra SEX oculta tras un cubito de hielo, una sombra con forma de pene… Como si no bastara ya con pasear por delante de nuestros ojos conscientes reclamos sexuales varios para colocarnos un coche, una colonia o un yogur.Claro que nadie menciona que el experimento de Vicary fue un timo. Ya era sospechoso que jamás revelara dónde realizó el experimento o los datos en bruto obtenidos. Pero es que, además, nadie pudo repetir sus resultados. Ni siquiera el propio Vicary cuando en enero de 1958 accedió a dirigir otro bajo los auspicios de la Canadian Broadcasting Company. Durante un programa de media hora se lanzó 352 veces “telefonee ahora”. No se constató ningún aumento de llamadas. Eso si, la CBC recibió miles de cartas de televidentes que decían haber sentido la imperiosa necesidad de beber cerveza, ir al baño –no está muy claro si ambas situaciones estaban ligadas– o cambiar de canal. Nadie dio con el mensaje correcto.En 1962 Vicary confesó que se lo había inventado todo. Pero la semilla de la manipulación subliminal estaba plantada y ya no iba a desaparecer de nuestras mentes.