Público
OPINIÓN

La ciencia es la única noticia

 

Fracaso histórico

19 Dic 2009
14:14 
Compartir: facebook twitter meneame delicious

DALE LA VUELTA AL MUNDO // JOSÉ ANTONIO HERNÁNDEZ

* Responsable de Justicia Económica de Intermón Oxfam

La ocasión histórica, que juntó un número histórico de presidentes para tratar de frenar el cambio climático que amenaza la supervivencia del planeta, ha acabado con una salida por la tangente también histórica.

Han sido 24 horas de caos, desorden y desconcierto. La mañana de ayer comenzó con el discurso oficial del primer ministro chino, Wen Jiabao, que no dijo nada nuevo.  Lula aseguró que “necesitamos un milagro”, en un discurso lleno de sinceridad. Y hablaba a continuación Obama, ¿traería el milagro?

El presidente de EEUU dijo que no venía a hablar, sino a actuar, pero su discurso no aportó nada nuevo. Cada cual seguía en su trinchera. ¿Y la UE? El primer ministro sueco y el presidente de la Comisión Europea, Durao, Barroso dejaron claro,que también ellos se mantenían en su posición. Nadie pestañeaba, pero esto no era no es una partida de póker. Esto va del salvar el planeta.

Tras el plenario comenzó la locura de reuniones bilaterales, la filtración de documentos (hasta seis en pocas horas), amenazas serias de colapso, noticias sobre la marcha de líderes y desmentidos. Al final, EEUU, China, India, Suráfrica y Brasil han llegado a un acuerdo al quefinalmente se ha sumado el plenario. Un acuerdo insuficiente, que ni recoge metas, que no aclara de donde vendrá el dinero que promete y que pospone hasta el próximo año un acuerdo legalmente vinculante. El mismo Obama ha reconocido que hay que ir más allá en el futuro.

Mientras espero más noticias sobre la cumbre y el acuerdo, leo que Aminatu Haidar está ya en su casa. Felicidades hoy a ella. Pienso: si entre todos estos líderes tuvieran una pizca de la determinación y el coraje de esta mujer, otro sería el resultado al que habrían llegado aquí.

Ojú

17 Dic 2009
21:39 
Compartir: facebook twitter meneame delicious

DALE LA VUELTA AL MUNDO // JOSÉ ANTONIO HERNÁNDEZ

* Responsable de Justicia Económica de Intermón Oxfam

El poeta José Hierro describía la condena que sufrían los presos políticos andaluces en las cárceles franquistas del norte de España con estos versos:

Decían: “Ojú, que frío”; no “qué espantoso, tremendo, injusto, inhumano frío”.

Cuando terminé de escuchar el discurso del Presidente del Gobierno esta tarde en Copenhague dije solamente “Ojú”. Aunque lo que pensaba es “qué evasivo, etéreo, lírico y decepcionante discurso”. Será mejor que me explique empezando por el principio.

El día ha sido frenético. Por las restricciones de acceso a las ONG, hoy sólo estaban dos personas del equipo de Oxfam dentro del centro de convenciones. El resto estábamos siguiendo los discursos, las ruedas de prensa, la información que nos llegaba de los distintos contactos sobre la marcha de las negociaciones. En cualquier momento podía confirmarse un colapso de la cumbre o el desatasco definitivo. Los rumores se aceleran a medida que la llegada de líderes está propiciando reuniones bilaterales, encuentro de países clave…Todo esto pasa por detrás de los discursos oficiales, que se suceden uno tras otro en la sala de plenarios.

Por la mañana un interesante gesto hacía albergar esperanzas de que algo empezaba a moverse: Hillary Clinton hablaba por primera vez de una cifra de financiación a medio plazo. Asumía que son necesarios 100.000 millones de dólares anuales en 2020. Es la mitad de lo que pedimos, pero ¿sería un paso para desatascar el proceso? Faltaba ver cómo respondían otros actores. Podía ser que comenzara la escalada de compromisos.

De entre los actores relevantes que debían intervenir, me interesaba especialmente el país que en dos semanas va a asumir la presidencia de la UE. Y que por lo tanto va a tener un papel fundamental en la gestión del resultado de esta cumbre. Sea el que sea. Sus palabras podían marcar una importante diferencia. ¿Qué diría Zapatero?

Pues ha sido un discurso lleno de declaraciones políticas, de reconocimiento de la dimensión del problema, llamadas a la responsabilidad y hasta de poesía, pero sin consistencia con las propuestas. Y lo que hace falta ahora nos es insistir en que tenemos un problema, sino en ofrecer compromisos de solución a los que lo sufren. (http://www.la-moncloa.es/Presidente/Intervenciones/Discursos/prdi20091217.htm)

Ha comenzado diciendo que los ecologistas tenían razón y estamos sufriendo un cambio climático peligroso provocado por la actividad humana. Pero la respuesta a este reconocimiento ha sido recordar el límite máximo del compromiso europeo en reducción de emisiones para 2020. Ni se asoma a ser más ambicioso, a sugerir que es el momento de que todos avancen, y que para eso, la UE debe moverse en los límites altos de su compromiso. No como un máximo, sino como un mínimo. Simplemente porque es lo que los científicos a los que invoca señalan que hace falta.

Una parte extensa de su discurso ha ido una loa sobre el desarrollo basándose en las energías limpias, señalando que son las que podrán democratizar el acceso de los pobres a la energía. Por supuesto. Pero luego no hace ni una mención a los objetivos de financiación a medio plazo para lograrlo. Justo tras la declaración de Clinton era el momento de, insistir en las cifras que aprobó hace un mes el Consejo europeo (100.000 millones, pero de euros). O incluso ir más allá. Pero nada. Vamos que apostamos por la energía eólica en África, pero a ver quién la financia.

Pero aún más sorprendente ha sido que haya declarado que los Objetivos de Desarrollo del Milenio son la prioridad de la política exterior española, y que deben ser la prioridad mundial, pero no haya dicho ni una palabra sobre la petición de que el acuerdo recoja que los fondos para que los pobres de adapten al cambio climático sean adicionales a los compromisos de llegar al 0’7%. No se puede dejar de financiar las escuelas que se necesitan para pagar las defensas para las inundaciones.

Así, el Presidente ha retado con claridad a China y EEUU para que asuman sus responsabilidades y avancen en sus compromisos, pero lo cierto es que Zapatero ha dejado pasar una oportunidad de oro para mostrarse como un líder ambicioso y capaz de retar las posiciones de otros y superar los puntos muertos.

Su discurso ha terminado poéticamente: “la Tierra no pertenece a nadie, salvo al viento”. Ojú.

Más jefes que indios

17 Dic 2009
12:37 
Compartir: facebook twitter meneame delicious

DALE LA VUELTA AL MUNDO // JOSÉ ANTONIO HERNÁNDEZ

* Responsable de Justicia Económica de Intermón Oxfam

Ayer comenzó el llamado tramo ministerial de la Conferencia de Copenhague. Se acerca la hora de la verdad: sólo quedan dos días para decidir el futuro de las negociaciones. Cada vez parece más claro que los países pobres no han venido para firmar un acuerdo débil. La noche pasada las negociaciones han durado hasta el amanecer. Literalmente. Han acabado en una colección de documentos que mantienen abiertas las dos vías de negociación (Kyoto y LCA, o compromisos a largo plazo), que sin embargo no recogen los avances necesarios en los tres temas cruciales: reducir drásticamente las emisiones al nivel que exige la ciencia, proporcionar el dinero necesario para ayudar a los países pobres para hacer frente al cambio climático y recoger estos compromisos de una forma legalmente vinculante.

En una especie de círculo vicioso, los temas cruciales están en blanco. Pero además se está dejando para los líderes una multitud de detalles en los que no ha habido avances hasta ahora. No se avanza en estos temas (deforestación, cambio de uso del suelo, gestión de la financiación, verificación de emisiones…) porque lo países pobres exigen compromisos en los temas fundamentales antes de bajar a discutir los complementarios. Y los ricos llevan dos años incumpliendo su compromiso de concretar estos temas centrales.

Ante esta situación, lo que no se necesita es que dedos acusadores comiencen a levantarse en un cruce de reproches sin fin. Se necesita que los ministros desatasquen la negociación, y los documentos ahora llenos de corchetes y lagunas avancen en la mejor dirección posible, para que haya posibilidades reales de que los presidentes tengan delante una buena propuesta.

De momento los ministros y algunos presidentes están haciendo sus discursos mientras que detrás de los focos se negocia ferozmente, de una manera en que nadie exactamente sabe cuál es. Lo que ya se rumorea es que el primer ministro danés, que ahora preside la COP ante la llegada de los líderes mundiales, ha comenzado a circular una nueva versión de documento alternativo (como el que se filtró el segundo día de la cumbre). La propuesta tiene que ser ambiciosa, justa y vinculante. No pueden ser fuegos artificiales.

Pero la sociedad civil no va a poder estar aquí para verificarlo. Se necesita urgentemente el compromiso y el testimonio de las organizaciones de la sociedad civil y de las comunidades afectadas, que mantienen la presión sobre los líderes políticos para que lleguen a un acuerdo climático justo, ambicioso y vinculante. Y sin embargo, ayer ya se comenzó a reducir la participación de la sociedad civil de forma drástica. No es solo que por un desastroso y caótico proceso de organización se hubieran acreditado a 45.000 observadores para un lugar en el que cabe 15.000. Es que desde ayer, los representantes de las ONG se han reducido a una tercera parte. Ahora se pide una segunda acreditación, que se ha repartido con cuentagotas (Si Oxfam tenía 60 personas aquí, nos han dado 20 tarjetas).

Como esta reducción y caos ha soliviantado los ánimos (por no hablar de las arbitrarias detenciones preventivas que permite la ley danesa hecha a la medida de esta cumbre), esta mañana ha habido manifestaciones de protesta que han sido duramente reprimidas, y que han tenido como consecuencia que se ha limitado más aún el acceso de ONG. Incluso teniendo las dos acreditaciones, centenares de personas no han podido entrar durante toda la mañana. Algunas organizaciones han sido excluidas por completo, de manera arbitraria. No sé cómo, pero yo he tenido la suerte de entrar a las tres de la tarde, y digo la suerte, porque en una puerta no me dejaban entrar, pero en la siguiente pasé sin preguntas. Fue un suspiro, porque desde poco después, y sin más explicaciones han vuelto a cerrar el acceso.

Pero lo que es realmente grave es que para los dos últimos días de la cumbre las restricciones van a ser muchísimo mayores. Los permisos se reducen hoy a 1.000 personas y el viernes a sólo 90. Va a haber más Presidentes que representantes de la ciudadanía. Más jefes que indios.

Audiencias del Clima

16 Dic 2009
09:00 
Compartir: facebook twitter meneame delicious

DALE LA VUELTA AL MUNDO // JOSÉ ANTONIO HERNÁNDEZ

* Responsable de Justicia Económica de Intermón Oxfam

Ni Renate Delegencia ni Habiba Osman saben donde está Copenhague. Esta fría ciudad escandinava está muy lejos de sus países, pero en ella se decide su futuro. Renate vive en Filipinas, y nos explicaba hace poco como la variabilidad de las lluvias están arruinando el bambú que usan para alimentarse. Y cuando llueve, lo hace de golpe, destruyéndolo todo. Habiba es también de un país caluroso: Kenia. Esta mujer de 63 años nos contaba como allí las sequías son cada vez más y más frecuentes.

Hoy, sin embargo, otros testigos del cambio climático sí que han traído su voz a Copenhague. Esta mañana Shorbanu Khatun, madre de cuatro hijos en Bangladesh, ha contado cómo perdió su casa cuando el ciclón Aila arrasó el país en mayo del 2009. Cayetano Huanca vive en Ocongate, en los andes peruanos, y ha explicado cómo la velocidad a la que se está derritiendo el nevado Ausangate está afectando a las comunidades campesinas que regaban sus cultivos con los riachuelos que bajaban del glaciar.

Para Shorbanu y para Cayetano este viaje ha sido un gran desafío y una oportunidad de hacer llegar en primera persona la verdadera cara del cambio climático. La cara de la injusticia que significa que quienes menos han contribuido a provocar este problema sean los que están sufriendo sus consecuencias antes y de manera más intensa.

De eso es de lo que se trata en Copenhague. De hacerle frente al mayor reto que tiene la humanidad y de decidir cómo queremos que sea nuestro futuro. Después de una semana participando en estas negociaciones la expectación sigue siendo enorme, pero también la incertidumbre.

Lo cierto es que tras dos años de intentar construir el acuerdo, los últimos documentos que se van a colocar mañana sobre la mesa de los ministros y ministras están llenos de de vacíos. No hay metas para la reducción de emisiones de los ricos, ni compromisos de financiación, ni claridad en la forma jurídica del acuerdo. La casa se ha empezado por el tejado, porque sin claridad en estos fundamentos políticos, no se ha generado la confianza para avanzar. Sólo un movimiento claro de los líderes que empiezan a llegar puede cambiar esto.

Pero para exigir que suceda no vamos a estar ni las ONG ni los representantes de las comunidades afectadas por el cambio climático. Desde hoy las acreditaciones se han reducido a una cuarta parte. El jueves solo habrá unos centenares de representantes de la sociedad civil. Y el viernes, con todos los presidentes decidiendo nuestro futuro, apenas noventa representantes de la sociedad. Dicen que es por la seguridad, pero lo cierto es que así se les ahorra a los líderes la presión ciudadana que ahora está exigiendo que no salgan de aquí con un sin el acuerdo que necesitamos.

Los líderes mundiales. Sarkozy, Obama, Merkel, Hatoyama, Zapatero, Lula, Hu Jintao… Sus nombres son bien conocidos. ¿Quién de entre ellos querrá ser el héroe de Copenhague que levante la voz por un acuerdo fuerte, justo y vinculante? De momento, los héroes que cada día enfrentan a las consecuencias del cambio climático han hablado. Miles de ellos y ellas en sus comunidades, y hoy en la audiencia climática organizada por Oxfam en Copenhague Shorbanu y Cayetano. ¿Estarán a su altura los líderes mundiales? Quisiera volver a casa después de dos semanas en Copenhague sabiendo que sí.

Unidad Africana

14 Dic 2009
21:46 
Compartir: facebook twitter meneame delicious

DALE LA VUELTA AL MUNDO // JOSÉ ANTONIO HERNÁNDEZ

* Responsable de Justicia Económica de Intermón Oxfam

Fue una sorpresa para casi todo el mundo. En Barcelona, a principios de noviembre, en la última reunión sobre el clima previa a la cumbre de Copenhague. Tras los discursos inaugurales, el primer día de negociaciones, los países africanos se plantaron. Y dijeron muy claramente que no iban a empezar a negociar decenas de asuntos técnicos complejos si la discusión de los compromisos de reducción de emisiones de los países ricos ocupaba una parte menor en la agenda de la reunión. Ése es el tema crucial, y debía ser lo primero y que con más tiempo, se discutiera. Su plante dejó heladas las negociaciones entonces y mostró que los países pobres no aceptan el falso dilema que les ponen los ricos “mal acuerdo o no acuerdo”.

Los primeros días en Copenhague se tenía una cierta expectación sobre si África haría un plante similar. ¿Habría otra rebelión inicial? Pasó una semana, y no la hubo. Sin embargo eso no significaba que las negociaciones avanzaran. Más bien al contrario, el día comenzaba con el estancamiento provocado porque los países ricos no se deciden a poner sobre la mesa números en mitigación y en financiación. Y encima se estaba torpedeando la continuidad del Protocolo de Kyoto.

En esta situación, la presidenta danesa de la Conferencia convocó de manera informal este fin de semana a un grupo reducido de países para conversar sobre los temas fundamentales que no permiten avanzar las negociaciones. Decidieron que había varios asuntos, y hoy esperaba que las conclusiones de ese grupo fueran las que dirigieran las negociaciones que tienen que protagonizar más de 190 países. Y claro, para muchos, este movimiento ha sido la gota que colmaba el vaso.

Así, hoy se ha producido una segunda parte de lo que sucedió en Barcelona. Además, esta vez los países africanos lo han hecho con una gran habilidad. Ante el bloqueo de los temas fundamentales y la presión por avanzar en un solo tratado que supusiera de hecho enterrar el Protocolo de Kyoto, África, de manera unida, se levantó de la mesa. Cuando la presidencia Danesa daba por descontado que no habría plantes, y que su reunión del fin de semana había sido una buena idea, su estrategia se le ha vuelto en contra.

África ha actuado con unidad, algo fundamental para resistir la presión a la que pueden ser sometidos con facilidad países que dependen hasta en una tercera parte de sus presupuestos de la ayuda que les brindan los países ricos. Lo han hecho, además, con tiempo suficiente para desbloquear la situación. Y apuntando a una actitud de los países ricos que estaba desesperando a todos los países en desarrollo. Así que el G-77 que los agrupa más China se ha levantado con África.

La suspensión de las negociaciones que ha durado toda la mañana se ha desatascado, de momento, con la decisión de la presidencia de que Alemania e Indonesia, en representación de las dos partes, hagan una propuesta de cifras de mitigación para la vía del Protocolo de Kyoto.

La visión desde algunos actores de la UE, por ejemplo España, tiene dos partes. Dicen que no se puede dejar pasar este momento. Y eso es verdad. Pero también dicen que es necesario ceder en cosas, en las que haga falta, para alcanzar un acuerdo. Y eso no es aceptable para los países africanos que se están jugando su futuro. A pesar de eso, no han venido aquí a mendigar ayudas, sino a exigir justicia. Están defendiendo su futuro.