Público
OPINIÓN

La ciencia es la única noticia

 

Ciencia, ficción e identidad

30 Oct 2009
09:00 
Compartir: facebook twitter meneame delicious

EL JUEGO DE LA CIENCIA // CARLO FRABETTI

* Escritor y matemático

Sin la coma del título, sería otro artículo: Ciencia ficción e identidad. O un posible capítulo, si esto en vez de una columna fuera un libro; un capítulo especialmente interesante, pues la ciencia ficción ha tratado el tema de la identidad de las maneras más sugestivas e inquietantes. Pero la ficción, sin ciencia, empezó a tratarlo mucho antes. Y la ciencia, sin ficción, aunque todavía esté lejos de resolver el problema de la identidad (o tan siquiera de plantearlo de forma clara), empieza, cuando menos, a delimitar el territorio a explorar. Parece, pues, oportuno dejar la coma, para presentar en toda su amplitud este elusivo asunto.

La sensación subjetiva de identidad, de unicidad del yo, es una de las más fuertes y arraigadas; pero, por su misma inaprensibilidad y su subjetividad extrema, el ego es una construcción que se tambalea con frecuencia, y la literatura ha expresado la angustia ligada a esa inestabilidad nuclear desde los tiempos más remotos y mediante mitos tan perturbadores como el del doble. Fue Plauto, con su Anfitrión, el primero en plantear expresamente el tema del doble, al menos en el marco de la literatura culta. Pero el mito alcanzaría su máxima expresión durante el Romanticismo, y también un nuevo nombre: Doppelgänger, que en alemán significa “el doble ambulante”. Poe, Hoffmann, Stevenson… Pocos maestros del relato fantástico y terrorífico escaparon a la fascinación de este tema sobrecogedor.

Con la ciencia ficción, el mito del doble se convierte en futurible, y adquiere una nueva dimensión en novelas como Solaris, de Stanislaw Lem, o en algunas obras de Philip K. Dick. Y con la clonación y la ingeniería genética, la ciencia parece ir en pos de la ficción e incluso estar a punto de alcanzarla. Pero es solo una ilusión provocada por un supuesto falso que la ciencia ficción más efectista explota a menudo: el supuesto de que la duplicación del cuerpo conllevaría la duplicación de la mente. O, dicho de otro modo, el supuesto de que el cerebro es una “máquina” tan reproductible y programable como un ordenador, y de que la mente es el resultado automático de la programación de dicha máquina. Pero parece ser que la cosa es bastante más compleja, de una complejidad que hunde sus raíces en el mundo subatómico y que tal vez tenga que ver con aspectos aún desconocidos de la física cuántica. ¿Qué relación hay entre el azar microcósmico y el binomio conciencia-libre albedrío? Esa podría ser la pregunta, como veíamos en la columna anterior.

Innumerables mundos

29 Oct 2009
09:00 
Compartir: facebook twitter meneame delicious

EL ELECTRÓN LIBRE // MANUEL LOZANO LEYVA

* Catedrático de Física atómica, molecular y nuclear en la Universidad de Sevilla

“Existen innumerables soles; innumerables tierras giran en torno a esos soles de manera similar a como los siete planetas giran alrededor de nuestro Sol. Seres vivos habitan esos mundos”. Sostener semejante atrocidad fue uno de los cargos más graves imputados a Giordano Bruno por la Inquisición. Otras acusaciones, como blasfemo, herético, mago o inmoral, no las consideraron tan importantes, pero por si acaso, tras ocho años de cautiverio y torturas, cuando lo llevaron a la hoguera le clavaron la lengua a un palo para que no pudiera dirigirle la palabra a los asistentes al suplicio. Lo que intuitivamente sospechó Giordano Bruno se está confirmando cuatrocientos años después.

La mitad aproximadamente de las estrellas se desdoblaron durante su formación. De la otra mitad se desgajaron jirones de materia que dieron lugar a una cohorte de planetas. Así, centenares de miles de millones de estrellas de una galaxia como nuestra Vía Láctea son sistemas binarios y otro tanto son sistemas solares parecidos al nuestro. Hay un número parecido de galaxias. Todos los asertos del mártir se han confirmado salvo el último: ¿habitan seres vivos esos mundos?

Para que en un planeta o satélite de planeta prospere la vida las condiciones son muy exigentes: que haya agua, que no sea gélido ni ardiente, que su atmósfera, si la tiene, no sea extremadamente agresiva y un largo etcétera, entre el que destaca que su estrella no sea muy joven, o sea, que haya tenido tiempo de sintetizar elementos pesados, en particular carbono. Todos los planetas de otros soles, llamados exoplanetas, detectados hasta hace poco eran inviables para la vida: gaseosos y tan enormes como nuestro Júpiter. Pero gracias a nuevos instrumentos y métodos de búsqueda, se están descubriendo exoplanetas cada vez más parecidos a la Tierra. Si se confirma que algunos se sitúan en la llamada zona habitable en torno a su estrella, las condiciones anteriores para la aparición de la vida en ellos empiezan a vislumbrarse. ¿Conseguiremos confirmarla? ¿Dejaremos de ser el único dato fehaciente de vida en el universo? Centenares de miles de millones de galaxias conteniendo cada una centenares de miles de millones de soles… Innumerables mundos… Fascinante, pero lo mejor de todo es que el Vaticano, ante el descubrimiento de los exoplanetas no puede quemar a nadie y ni siquiera decir lo que dijo cuando Galileo hizo público el descubrimiento de los satélites de Júpiter: “Esas lunas no se ven con los ojos, por eso no tienen influencia sobre nosotros, por eso son inútiles, y por eso no existen”.

Gibraltar

28 Oct 2009
09:00 
Compartir: facebook twitter meneame delicious

ORÍGENES // JOSÉ MARÍA BERMÚDEZ DE CASTRO

* Director del Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Humana, Burgos

El Estrecho de Gibraltar se ha hecho tristemente famoso por la cantidad de inmigrantes que mueren en sus aguas en un desesperado intento por alcanzar las costas europeas, huyendo de la miseria de sus países africanos de origen. El Estrecho de Gibraltar ha tenido una historia geológica apasionante, pero sólo nos podemos centrar en el último millón y medio de años.

En la actualidad, el Estrecho de Gibraltar tiene una anchura máxima de 14,4 kilómetros y una sorprendente profundidad máxima de 1.400 metros. El Estrecho tiene fama por sus terribles corrientes, sus vientos del Este y el Oeste y sus fuertes marejadas. Desde hace 1,8 millones de años, los periodos glaciales acumularon una enorme cantidad de hielo en los continentes que, en los momentos mas fríos del Pleistoceno Medio (hace entre 780.000 y 120.000 años), hizo descender el nivel del mar hasta 120 metros. En estos periodos tan fríos, el Estrecho de Gibraltar se redujo en unos pocos kilómetros y afloraron varios islotes entre Punta Paloma y Tánger. Aún así, la distancia entre los islotes no bajó de los cinco kilómetros y la profundidad siguió siendo muy importante. Lo que no sabemos bien es cómo cambiaron las condiciones para el paso a nado, que en la actualidad sólo es patrimonio de valientes, bien equipados y con apoyo técnico.

En ciencia no es lícito negar las hipótesis sencillamente porque no son del gusto de los científicos. Por ese motivo debemos “admitir a trámite” la posibilidad del paso de los homininos a través del Estrecho de Gibraltar, llevando consigo su cultura y sus conocimientos técnicos. La tecnología achelense bien podría haber pasado desde África a Europa, sin necesidad de recorrer toda la otra orilla del Mediterráneo, como sugieren Gary Scott y Luis Gibert en su último artículo de Nature.

Esta hipótesis se ha propuesto en repetidas ocasiones, pero por el momento no ha encontrado un fuerte soporte en las evidencias. En los que se refiere a los datos biológicos, las sucesivas poblaciones europeas del Pleistoceno tienen características que comparten con otras poblaciones de Eurasia, mientras que su herencia africana parece venir de muy atrás. En otras palabras, después de la primera expansión de los homininos fuera de África, el aporte genético desde este continente, si lo hubo, tuvo escasa relevancia e impacto en las poblaciones, que se extendieron primero por todo el sur de Eurasia en el Pleistoceno Inferior y más tarde por regiones más septentrionales durante el Pleistoceno Medio. Si el achelense penetró por el Estrecho de Gibraltar, sus portadores extendieron la nueva tecnología por difusión, puesto que los numerosos datos biológicos indican que estos excelentes nadadores no contribuyeron al acervo genético de los europeos de entonces.

En busca del tiempo real

27 Oct 2009
09:00 
Compartir: facebook twitter meneame delicious

VIDA 3.0 // JUAN VARELA

*Autor del blog Periodistas21.com

Miles de fans de U2 pudieron ver el domingo por internet un concierto del grupo irlandés. Transmitido en directo por YouTube y con comentarios de los fans en tiempo real gracias a Twitter. “Es como si todos estuviésemos allí”, comentaban sus seguidores. Es la magia del tiempo real, el santo grial por el que todos pelean 40 años después de la invención de la primitiva internet. En 1971 llegó el correo electrónico, en 1984 se crea The Well, la primera red social, pero no es hasta 1999 cuando en LiveJournal aparece el concepto de amigos virtuales. Facebook nace en 2004 para conectar a los universitarios norteamericanos y en 2007 Twitter se empieza a conocer por su uso como guía participativa y para comunicarse entre usuarios en un festival de música y tecnología.

En diez años la red social impuso la web 2.0 y los buscadores están presionados por el tiempo real y el flujo social. Pero los grandes de internet no quieren verse superados por la innovación como los viejos medios. Google y Microsoft (a través de su buscador Bing) se han apresurado a anunciar la semana pasada sus acuerdos con Twitter y Facebook para incorporar el tiempo real en sus búsquedas.

Internet se ha convertido con las redes sociales y el microblogging en un gran productor y distribuidor de contenidos. Tres cuartas partes de los internautas españoles visitan redes sociales, sólo por detrás de Brasil, y análisis recientes muestran que los internautas más intensivos actualizan cada vez más sus datos en Twitter.

Google y Microsoft no pueden dejar pasar esa riqueza para seguir dominando la web. La era de los buscadores, los indexadores de información de archivo, acaba cuando cada vez más gente accede desde cualquier lugar, teléfonos y ordenadores, para saber qué ocurre o qué hacen otros en cada momento. Twitter o Facebook ya han demostrado su poder en actividades políticas o sociales, cuando las multitudes inteligentes las usan. Es la carrera por dominar una nueva red participativa y abierta donde ese flujo social constante y la realidad aumentada, conseguida con la participación de los usuarios y al acceso a datos vinculados a cosas reales, permite manejar la vida real a través de un navegador, en directo y en movilidad. Por eso Google han lanzado también Wave para reinventar el correo electrónico en tiempo real y con multimedia.

Las repercusiones son enormes. Se esperan búsquedas más concretas y acotadas, orientadas al uso. Un ejemplo podrían ser los hashtags, los términos usados en Twitter para seguir un tema. Y con esas búsquedas, el negocio todavía ignoto de la red social y el fin de la separación entre vida real y digital.

Más sobre el clima

26 Oct 2009
09:00 
Compartir: facebook twitter meneame delicious

MIGUEL DELIBES DE CASTRO// VENTANA DE OTROS OJOS

* Profesor de investigación del CSIC

La proximidad de la Cumbre del Clima en Copenhague, prevista para diciembre y que algunas voces han tildado de “la última oportunidad para poner freno al cambio climático” –y donde se aspira a sentar las bases de un acuerdo que mejore al de Kioto–, ha exacerbado la polémica científica sobre la naturaleza, la intensidad y otros detalles del calentamiento global. Desde el punto de vista científico es extraordinario que así ocurra, pues el hábitat natural de la ciencia es la confrontación de datos y de ideas. Desde el punto de vista de la sociedad, en cambio, las consecuencias son menos claras, puesto que, como hemos advertido muchas veces, la gente tiende a asociar el debate, la falta de acuerdo, con la ausencia de conocimiento.

El principal argumento novedoso, muy jaleado estos días en foros de Internet, se apoya en un análisis de los datos climáticos globales según el cual el año más cálido de la historia reciente habría sido 1998 (aunque en dura pugna con 2007). Destacados oceanógrafos han sugerido que el obvio calentamiento de la Tierra podría haberse detenido entonces, de acuerdo con ciclos naturales relacionados con la temperatura del mar, especialmente en el Océano Pacífico, que duran unos treinta años. Según ellos, en futuras décadas podría detectarse incluso un ligero enfriamiento. Independientemente, y con menos fuerza, otros investigadores argumentan que los cambios en la actividad del sol no han sido tan valorados como debieran. Como ya he dicho, los escépticos del cambio climático aprovechan estos debates para postular que todo esto del calentamiento es una gran mentira.

Debatir es necesario y muy útil, repito. Pero no hay que perder de vista las escalas de lo que se discute. Aún cuando 1998 hubiera sido el año más cálido, la última década lo ha sido más que todas las anteriores. Los glaciares disminuyen de tamaño con rapidez. Y el permafrost se descongela. El aumento global de la temperatura en medio siglo es inequívoco. A pequeña escala temporal podrá haber incrementos o decrementos debidos a causas que, efectivamente, no conocemos bien, y que deben investigarse, pero nada niega por ahora la gravedad de las tendencias detectadas por el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) de la ONU. Los políticos que en apenas mes y medio van a reunirse en Dinamarca harán bien en tenerlo en cuenta, y armándose de coraje y generosidad, negociar cuanto haga falta hasta ponerse de acuerdo. Por el bien de todos.