<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>La ciencia es la única noticia</title>
	<atom:link href="http://blogs.publico.es/ciencias/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://blogs.publico.es/ciencias</link>
	<description>&#160;</description>
	<lastBuildDate>Sun, 12 Feb 2012 08:24:26 +0000</lastBuildDate>
	<language>en</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.org/?v=3.2.1</generator>
		<item>
		<title>El tribalismo de Europa</title>
		<link>http://blogs.publico.es/ciencias/general/1508/el-tribalismo-de-europa/</link>
		<comments>http://blogs.publico.es/ciencias/general/1508/el-tribalismo-de-europa/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 12 Feb 2012 08:24:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ciencias</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.publico.es/ciencias/?p=1508</guid>
		<description><![CDATA[ORÍGENES // JOSÉ MARÍA BERMÚDEZ DE CASTRO Recuerdo haber escrito en estas mismas páginas alguna reflexión sobre nuestro carácter tribal. Los orgullosos ciudadanos de los países supuestamente civilizados contemplamos con cierto paternalismo a las tribus que, por fortuna, aún persisten en el planeta. Esas tribus viven de la caza y la recolección, aunque muchas han sido [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>ORÍGENES // </strong><strong>JOSÉ MARÍA BERMÚDEZ DE CASTRO</strong></p>
<p>Recuerdo haber escrito en estas mismas páginas alguna reflexión sobre nuestro carácter tribal. Los orgullosos ciudadanos de los países supuestamente civilizados contemplamos con cierto paternalismo a las tribus que, por fortuna, aún persisten en el planeta. Esas tribus viven de la caza y la recolección, aunque muchas han sido contaminadas en tiempos recientes por las influencias de los países desarrollados. No hace tanto tiempo, los europeos vivíamos en tribus similares a las que ahora perviven en ciertos lugares de África o Suramérica. Según nos cuentan, algunas tribus del norte causaron el declive de ciertos imperios.</p>
<p>Con el paso de los años, la globalización cultural se fue adueñando de la forma de vida de todos los europeos. Se puede viajar desde Algeciras hasta el norte de cualquier país de Escandinavia sin que notemos variaciones dramáticas en la forma de vida de sus gentes. Veremos cambios en la fisonomía de los pueblos, una interesante diversidad gastronómica, cierta pluralidad en las costumbres de la vida diaria, casi siempre condicionadas por el clima y el tiempo de luz solar, etc. Pero no detectaremos nada verdaderamente espectacular o sorprendente.</p>
<p>La genética está en sintonía con estas observaciones. La homogeneidad del genoma de los todos los europeos es muy notable. No obstante, y a pesar de todos los argumentos que acabo de exponer, el carácter tribal de Europa sigue vigente. Es nuestro talón de Aquiles, del que se aprovechan otros países con la misma o mucha menor trayectoria histórica.</p>
<p>El tribalismo es un rasgo característico de todas las especies de nuestra genealogía. Hemos conservado un tipo de comportamiento ancestral, que intentamos disfrazar con voluntad y con un gran esfuerzo intelectual. Pero los genes nos delatan y traicionan. Tanto es así que en todos los países europeos existen fuerzas de dispersión, que se oponen a las fuerzas de cohesión. Ni tan siquiera nuestros líderes políticos son capaces de ponerse de acuerdo en algo tan fundamental como la estabilidad económica de Europa. Es natural, los políticos tienen los mismos genes y, por tanto, las mismas inclinaciones que cualquiera de nosotros. Son los jefes de las tribus europeas, con mayor o menor influencia en función de sus fuerzas económicas.</p>
<p>A pesar de los enormes esfuerzos de los grandes intelectuales que tenemos en Europa, la influencia de los genes hará muy complicada la ansiada unidad de todas las tribus. Quizá la única manera de combatir la crisis que nos afecta de manera cada vez más alarmante.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://blogs.publico.es/ciencias/general/1508/el-tribalismo-de-europa/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>2</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Involución</title>
		<link>http://blogs.publico.es/ciencias/general/1505/involucion/</link>
		<comments>http://blogs.publico.es/ciencias/general/1505/involucion/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 11 Feb 2012 08:14:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ciencias</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.publico.es/ciencias/?p=1505</guid>
		<description><![CDATA[VENTANA DE OTROS OJOS // MIGUEL DELIBES DE CASTRO Lo cierto es que pasan cosas (cuando escribo, la condena a Garzón; antes, los problemas de Público…), se anuncian otras (volver a abortar a Londres, urbanizar aun más la costa…), terminan los contratos de los más brillantes jóvenes de nuestros laboratorios sin resquicio para renovarlos… En [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>VENTANA DE OTROS OJOS // MIGUEL DELIBES DE CASTRO</strong></p>
<p>Lo cierto es que pasan cosas (cuando escribo, la condena a Garzón; antes, los problemas de <em>Público</em>…), se anuncian otras (volver a abortar a Londres, urbanizar aun más la costa…), terminan los contratos de los más brillantes jóvenes de nuestros laboratorios sin resquicio para renovarlos… En general, la búsqueda del conocimiento es una aventura apasionante y divertida, pero estas semanas se antojan grises y ofrecen pocas oportunidades de reír. Tal vez por eso he recordado la involución, la evolución hacia un estado inferior, que fue llamada degeneración darwiniana.</p>
<p>Aclaremos de entrada, para no engañar a nadie, que la degeneración darwiniana fue una teoría de finales del XIX que carecía por completo de fundamento. ¿Qué es evolucionar a peor? ¿Acaso son mejores las patas que las aletas? Sin embargo, los partidarios de aquella idea sugerían que los delfines eran mamíferos degenerados, puesto que habían modificado sus patas. ¡Y para qué hablarles de las serpientes, que carecían de extremidades! ¡La degeneración en forma de bestia! Mark Twain se burló de estas aproximaciones (en otra ocasión escribí aquí mismo sobre él, pero creo que no conté esta historia).</p>
<p>Decía Twain, con su característica ironía, que los humanos descendíamos de animales superiores, como las anacondas, y éstas a su vez de otros animales aún mejores, y así la vida habría ido, poco a poco y durante largo tiempo, degenerando desde algún ancestro lejano casi perfecto, “tal vez un átomo”. Lo argumentaba invocando un experimento que se atribuía: tras colocar una anaconda con varios becerros, se comió uno y no molestó al resto, en cambio un conde inglés en las Grandes Llanuras mató un montón de bisontes y los dejó pudrir; sin duda, el conde era una anaconda degenerada.<br />
El más conocido defensor de la teoría de la degeneración se llamó Lankester y fue director del Museo Británico de Historia Natural. A Lankester, un buen hombre de su tiempo, le preocupaba seriamente que los ingleses degeneraran: “Debemos saber que estamos sujetos a leyes naturales y tenemos tantas posibilidades de mejorar como de empeorar”. Pensó, por tanto, en recetas posibles para evitarlo, y encontró una: potenciar la investigación “para ser capaces de orientarse en el futuro a la luz del pasado”.</p>
<p>Estamos involucionando, se diría, aunque nada tenga ello que ver con Darwin y la biología. Tal vez, como Lankester sugería hace 130 años, la respuesta a esta crisis esté en el conocimiento. Pero el propio hecho de involucionar nos lleva a despreciarlo.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://blogs.publico.es/ciencias/general/1505/involucion/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>4</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Seis niños en Marte</title>
		<link>http://blogs.publico.es/ciencias/general/1496/seis-anos-en-marte/</link>
		<comments>http://blogs.publico.es/ciencias/general/1496/seis-anos-en-marte/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 05 Feb 2012 08:00:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ciencias</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.publico.es/ciencias/?p=1496</guid>
		<description><![CDATA[EL JUEGO DE LA CIENCIA // CARLO FRABETTI * Escritor y matemático En más de una ocasión he lamentado la escasa presencia de la ciencia en la literatura, y muy especialmente en la literatura infantil. En estos tiempos en que los niños y niñas son sometidos a continuos estímulos y mensajes embrutecedores (en los países [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>EL JUEGO DE LA CIENCIA // CARLO FRABETTI</strong></p>
<p><strong>* Escritor y matemático</strong></p>
<p>En más de una ocasión he lamentado la escasa presencia de la ciencia en la literatura, y muy especialmente en la literatura infantil. En estos tiempos en que los niños y niñas son sometidos a continuos estímulos y mensajes embrutecedores (en los países más industrializados podemos llegar a sufrir unos mil impactos publicitarios diarios, por no hablar de la intoxicación informativa), el fomento de la reflexión y del racionalismo entre los más jóvenes es una tarea prioritaria. Y, para ello, nada mejor que estimular su interés por la ciencia; lo cual, en principio, no debería ser muy difícil, dada la insaciable curiosidad de los niños y niñas, su afición a preguntarse –y preguntarnos a los adultos– el porqué de las cosas. Y una pregunta que podrían –que podríamos– hacernos es, precisamente, por qué no hay más libros como <em>Seis niños en Marte</em>.</p>
<p>Pues lo primero que llama la atención de este estupendo libro infantil es su excepcionalidad en un panorama editorial donde la ciencia es la gran ausente (cuando no la gran maltratada). Escrito por el astrofísico Luis Ruiz de Gopegui (que fue director del programa de la NASA en España), y con unas magníficas ilustraciones de Juan Miguel Aguilera, realizadas a partir de imágenes de la NASA y de fotografías de los seis niños astronautas tomadas especialmente para la ocasión, el libro narra con total verismo una hipotética expedición a Marte. Un verismo minucioso que no sólo no resta amenidad al relato, sino que lo hace especialmente atractivo por la vívida sensación de estar leyendo la detallada crónica de una aventura real.</p>
<p>En el epílogo de este excelente libro, primorosamente editado por Media Vaca, dice la escritora Belén Gopegui, hija del autor y madre de dos de los aspirantes a astronautas: “Una de las cosas que me ha enseñado mi padre sobre la ciencia es a encontrar relaciones de semejanza entre los hechos que se producen en un universo prodigioso –a distancias casi inimaginables, con más de cien mil millones de estrellas sólo en nuestra galaxia– y los otros hechos más comunes, las cosas normales de la vida corriente”.</p>
<p>Y esa es la clave del cambio de paradigma pedagógico de cuya urgente necesidad tuve ocasión de hablar hace unos meses con el premio Nobel mexicano Mario Molina (cf. <em>Revolución pedagógica</em>, 30-10-2011): mostrar a los más jóvenes (pero también a los adultos) que la aventura de la ciencia no es algo ajeno y abstruso, sino un juego apasionante al que todos y todas podemos y debemos jugar.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://blogs.publico.es/ciencias/general/1496/seis-anos-en-marte/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>5</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Brava Valentina</title>
		<link>http://blogs.publico.es/ciencias/general/1492/brava-valentina/</link>
		<comments>http://blogs.publico.es/ciencias/general/1492/brava-valentina/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 04 Feb 2012 09:00:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ciencias</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.publico.es/ciencias/?p=1492</guid>
		<description><![CDATA[EL ELECTRÓN LIBRE // MANUEL LOZANO LEYVA El glamour de ser astronauta se ha esfumado tanto que la NASA tiene dificultades para encontrar aspirantes a serlo. Han influido muchas causas, como que tras la exploración instrumental del sistema solar parece que no hay dónde ir ni para qué. Tampoco es ajeno el hecho de que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>EL ELECTRÓN LIBRE // MANUEL LOZANO LEYVA</strong></p>
<p>El glamour de ser astronauta se ha esfumado tanto que la NASA tiene dificultades para encontrar aspirantes a serlo. Han influido muchas causas, como que tras la exploración instrumental del sistema solar parece que no hay dónde ir ni para qué. Tampoco es ajeno el hecho de que los “astronautas” más que navegantes de las estrellas, entre las que la distancia media es de unos cien billones de kilómetros, no van más allá de los 400 a los que está la Estación Espacial Internacional. Para colmo, si quieren recorrer esa escuálida distancia lo tendrán que hacer en naves propulsadas por cohetes rusos si es que no se imponen los chinos o los brasileños por su bajo coste.</p>
<p>La dificultad de encontrar pilotos que quisieran verse puestos en órbita viene de lejos, porque al principio despreciaban hacer una tarea similar a la de los perros y monos con los que se iniciaron los vuelos tripulados, cuya misión principal, si no única, era sobrevivir. Pero entonces estaba la Unión Soviética con todo su poderío desafiando al mundo en todos los terrenos. En particular a Estados Unidos, estableciendo lo que se llamó carrera espacial. Por eso, por orgullo y buscando una gloria cierta, se prestaron los primeros astronautas a aquella aventura.</p>
<p>Entre los hitos que fueron conquistando los soviéticos en aquella carrera estuvo la de poner en órbita en 1963 a la primera mujer: Valentina Tereshkova, la cual no era piloto sino paracaidista. Era lógico porque lo único que tenía que hacer para desempeñar la misión aludida, subsistir, era lanzarse en paracaídas tras la reentrada en la atmósfera. Paradójicamente, Valentina terminó pilotando la nave porque los ingenieros rusos se habían equivocado en sus cálculos y si ella no consigue corregirlos se hubiera perdido en el espacio. Aquellos no sólo no reconocieron el error sino que acusaron a Valentina de haber vomitado y llegar al punto de la histeria. Encima, el casco lo habían diseñado tan mal que tras el salto en paracaídas le dejó el rostro tumefacto. La cosmonauta no sólo fue valiente sino también lista, porque al intuir el ostracismo al que estaba destinada se las apañó para mostrarse como heroína soviética y comunista ejemplar alcanzando el Comité Central del Partido. Tras la tragedia del Columbia, que acabó con la vida de Judith Resnik y Christa McAuliffe, y ante las aciagas perspectivas de los viajes espaciales tripulados, la hazaña de la brava Valentina continuará brillando por mucho tiempo en la historia de la conquista del espacio.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://blogs.publico.es/ciencias/general/1492/brava-valentina/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Violencia</title>
		<link>http://blogs.publico.es/ciencias/general/1490/violencia/</link>
		<comments>http://blogs.publico.es/ciencias/general/1490/violencia/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 29 Jan 2012 12:33:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ciencias</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.publico.es/ciencias/?p=1490</guid>
		<description><![CDATA[ORÍGENES // JOSÉ MARÍA BERMÚDEZ DE CASTRO El anatomista australiano Raymond Arthur Dart, descubridor y autor de la especie Australopithecus africanus en la cantera de Taung, nos ofreció su versión particular sobre la violencia de nuestros ancestros más remotos en su estudio de los restos fósiles hallados en uno de los yacimientos del valle de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>ORÍGENES // </strong><strong>JOSÉ MARÍA BERMÚDEZ DE CASTRO</strong></p>
<p>El anatomista australiano Raymond Arthur Dart, descubridor y autor de la especie <em>Australopithecus africanus</em> en la cantera de Taung, nos ofreció su versión particular sobre la violencia de nuestros ancestros más remotos en su estudio de los restos fósiles hallados en uno de los yacimientos del valle de Makapansgat (Suráfrica). Los restos fósiles de dientes, cuernos y huesos hallados en esta cueva a partir de 1947 fueron interpretados por Dart como herramientas fabricadas con intenciones poco pacíficas por la especie que en 1948 denominó <em>Australopithecus prometheus</em>. Dart nos habló entonces de la cultura osteo-donto-querática, una especie de arsenal de armas de destrucción masiva. El hecho de que estos fósiles tuvieran un color oscuro llevó a Dart a la conclusión de que habían sido quemados de manera intencionada. De ahí el nombre de “prometheus”, en honor de Prometeo, el Titán griego que robó el fuego a los dioses para donárselo a los hombres. Más tarde se supo que el color negruzco de los fósiles se debía al propio proceso de fosilización en un ambiente dominado por el manganeso y no al uso intencionado del fuego por los australopitecos. Las supuestas armas no eran sino los restos de comida abandonados por determinados predadores y carroñeros.</p>
<p>Pero así nació la idea de que nuestros ancestros más remotos practicaban la violencia de manera habitual. Las ideas de Dart fueron utilizadas por el escritor y divulgador científico Robert Ardrey en su conocida obra de 1971 <em>Agresión y violencia en el hombre</em> (traducción del original). ¿Qué había de cierto en las ideas de Raymond Dart? Por supuesto, sus conclusiones estaban equivocadas. Las evidencias arqueológicas no eran una prueba de violencia en el Plioceno. Sin embargo, los pacíficos y vegetarianos australopitecos no debieron de ser precisamente <em>hermanitas de la caridad</em>, porque compartían con los chimpancés un cierto grado de agresividad en la defensa de su territorio y de sus recursos.</p>
<p>En el género Homo se han descrito casos de canibalismo con casi un millón de años de antigüedad (<em>Homo antecessor</em>). En fecha reciente, se nos ha contado el supuesto caso más antiguo de agresión (120.000 años) detectado en el cráneo de Maba, recuperado en 1958 en la provincia china de Guandong. Brutales heridas craneales sanadas, como la que se describe en este cráneo, se encuentran por docenas en los cráneos de la Sima de los Huesos de Atapuerca (500.000 años). Y estoy convencido de que seguirán apareciendo en fósiles aún más antiguos. Me temo que la violencia nos ha acompañado desde siempre y con ella (en sus múltiples facetas) seguiremos hasta nuestra propia autoextinción.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://blogs.publico.es/ciencias/general/1490/violencia/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Las hojas muertas</title>
		<link>http://blogs.publico.es/ciencias/general/1488/las-hojas-muertas/</link>
		<comments>http://blogs.publico.es/ciencias/general/1488/las-hojas-muertas/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 28 Jan 2012 08:00:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ciencias</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.publico.es/ciencias/?p=1488</guid>
		<description><![CDATA[VENTANA DE OTROS OJOS // MIGUEL DELIBES DE CASTRO Hace ya tiempo que acabó el otoño, pero desde octubre ando queriendo escribir una columna relacionada con el bello colorido del follaje en aquella estación, cuando, como escribió Neruda, hay que dejar caer “todas las hojas de todos los árboles de todos los países (&#8230;) como [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>VENTANA DE OTROS OJOS // MIGUEL DELIBES DE CASTRO</strong></p>
<p>Hace ya tiempo que acabó el otoño, pero desde octubre ando queriendo escribir una columna relacionada con el bello colorido del follaje en aquella estación, cuando, como escribió Neruda, hay que dejar caer “todas las hojas de todos los árboles de todos los países (&#8230;) como si fueran pájaros amarillos”. ¿Por qué se tornan rojas, o amarillas, las hojas que van a perderse?</p>
<p>Los científicos se habían preocupado poco por este asunto, y en todo caso lo despachaban con una explicación sencilla: las hojas verdes lo son porque están llenas de clorofila, necesaria para la fotosíntesis; cuando en otoño bajan las temperaturas y disminuyen las horas de luz, la clorofila se torna incapaz de cumplir su función, hasta el punto de que, para la planta, es más rentable degradarla y reutilizar sus componentes que mantenerla; desaparecida la clorofila de las hojas, los pigmentos amarillos o pardos que hasta entonces permanecían ocultos bajo el verde, se dejan ver.<br />
En ciencia, inevitablemente, tienden a cuestionarse las explicaciones simples, así que han surgido algunas dudas. Los carotenoides, que dan tintes amarillos, sí están enmascarados en las hojas por la clorofila verde, pero las antocianinas, que proporcionan colores rojos, no suelen hacerlo, de forma que tienen que ser sintetizadas en el otoño, poco antes de que las hojas caigan. ¿Por qué invertir recursos en tintar de rojo una estructura destinada a desaparecer de la planta en breve plazo? Existen ingeniosas propuestas fisiológicas y ecológicas, pero ninguna definitiva.</p>
<p>Las antocianinas actúan como filtros solares, absorbiendo los fotones excedentes cuando, debido a las bajas temperaturas, la clorofila no es capaz de hacerlo. De esta manera funcionan indirectamente como antioxidantes, mitigando el riesgo de daños en la planta. Eso explicaría que en muchos arces las hojas más expuestas al sol se vuelvan rojas, en tanto las menos expuestas sean amarillas. Pero, además, las antocianinas eliminan directamente radicales libres, incrementando de esta manera su papel reductor del estrés oxidativo.</p>
<p>¿Es sólo eso? Muchos pulgones, y seguramente otros parásitos, colonizan en otoño las plantas donde reproducirse al año siguiente, y al parecer seleccionan el color de sus hospedadores de una forma no azarosa. Diversas observaciones sugieren que evitarían el rojo, prefiriendo el verde y el amarillo. Ahora bien, ¿lo harán por el color en sí o porque a los colores están asociados compuestos volátiles u otros factores que los pulgones detectan? Se sigue trabajando, pero no me negarán que las hojas muertas (en este caso, moribundas) pueden dar mucho juego (como mostró Yves Montand, en otro contexto).</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://blogs.publico.es/ciencias/general/1488/las-hojas-muertas/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>El paraíso del cantor</title>
		<link>http://blogs.publico.es/ciencias/general/1485/el-paraiso-del-cantor/</link>
		<comments>http://blogs.publico.es/ciencias/general/1485/el-paraiso-del-cantor/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 27 Jan 2012 12:17:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ciencias</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.publico.es/ciencias/?p=1485</guid>
		<description><![CDATA[EL JUEGO DE LA CIENCIA // CARLO FRABETTI La demostración de que los números irracionales eran “más infinitos” que los naturales (ver columna anterior) desencadenó una auténtica batalla campal entre los matemáticos de finales del XIX. Y no era la primera vez que los irracionales (haciendo honor a la acepción más común de su equívoco [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>EL JUEGO DE LA CIENCIA // CARLO FRABETTI</strong></p>
<p>La demostración de que los números irracionales eran “más infinitos” que los naturales (ver columna anterior) desencadenó una auténtica batalla campal entre los matemáticos de finales del XIX. Y no era la primera vez que los irracionales (haciendo honor a la acepción más común de su equívoco nombre) desataban pasiones: su descubrimiento mismo, 2.500 años antes, había consternado a los pitagóricos, y cuenta la leyenda que su descubridor, Hipasio de Metaponto, fue arrojado al mar por revelar el terrible secreto de que había números que no podían expresarse como la razón –el cociente– entre dos números enteros (de ahí el nombre de irracionales). Es notable que en ambas ocasiones fuera una diagonal el origen de la conmoción: la diagonal del cuadrado en el primer caso y la diagonal de Cantor en el segundo.</p>
<p>Algunos matemáticos, con Leopold Kronecker a la cabeza, se negaban a aceptar el infinito como concepto aritmético, por lo que los distintos grados de infinitud establecidos por Cantor –a los que llamó números transfinitos– provocaron sus iras. Kronecker, que dijo que Dios solo hizo los números naturales y los demás son obra del hombre, arremetió contra Cantor con una saña más propia de los legendarios asesinos de Hipasio que de un científico, y llegó a acusarlo de corromper a la juventud con “conceptos perniciosos heredados de oscuras filosofías”.</p>
<p>Pero los números transfinitos de Cantor pronto demostraron que, lejos de prolongar antiguas oscuridades, venían a iluminar nuevas y fecundas regiones de la matemática y del pensamiento. Su secuencia se suele designar con la letra hebrea álef acompañada de los subíndices 0, 1, 2… Así, álef-cero es el cardinal del conjunto de los números naturales, y álef-uno es el cardinal del conjunto de los números reales (que comprende a los racionales y los irracionales). Para decirlo de una forma un tanto burda pero menos técnica: de los álef-uno números reales, “sólo” álef-cero son racionales.<br />
¿Hay transfinitos “más infinitos” que los números reales? Pues sí: una sucesión infinita de ellos, por más que la razón desfallezca ante tal perspectiva. Así, álef-dos es el cardinal del conjunto de todas las funciones reales, y álef-tres… Pero, alto, nos estamos adentrando en el dominio de las matemáticas superiores, sobrepasando los límites de esta columna. Con la que espero, pese a la dificultad intrínseca del tema, haber logrado ofrecer una vislumbre de lo que el gran matemático David Hilbert denominó el Paraíso de Cantor.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://blogs.publico.es/ciencias/general/1485/el-paraiso-del-cantor/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>5</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Un sabio insólito</title>
		<link>http://blogs.publico.es/ciencias/general/1483/un-sabio-insolito/</link>
		<comments>http://blogs.publico.es/ciencias/general/1483/un-sabio-insolito/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 21 Jan 2012 08:00:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ciencias</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.publico.es/ciencias/?p=1483</guid>
		<description><![CDATA[EL ELECTRÓN LIBRE // MANUEL LOZANO LEYVA De De Henry Cavendish se ha dicho que fue el más sabio entre los ricos y el más rico entre los sabios. La inmensa fortuna de lord Cavendish, el hombre más rico de Inglaterra, provenía de herencias acumuladas desde la época de los normandos. Sin embargo, lo que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>EL ELECTRÓN LIBRE // MANUEL LOZANO LEYVA</strong></p>
<p>De De Henry Cavendish se ha dicho que fue el más sabio entre los ricos y el más rico entre los sabios. La inmensa fortuna de lord Cavendish, el hombre más rico de Inglaterra, provenía de herencias acumuladas desde la época de los normandos. Sin embargo, lo que convertía a Cavendish en una singularidad insólita eran muchas más cosas. La primera, relacionada estrechamente con la anterior, es que no tenía mucha idea del valor del dinero ni le interesaba averiguarlo. Un director de banco consiguió entrevistarse con él tras varios años intentándolo y cuando le planteó lo que deseaba, que no era otra cosa que invertir su capital provechosamente, lo despidió de malas maneras amenazándole de que si lo importunaba otra vez con esas estupideces retiraba todo el dinero de su banco. El único grabado que encontrará el lector curioso de Cavendish lo representa con una vestimenta que en su época llevaba un siglo pasada de moda. Su frugalidad en todos los aspectos, nada relacionada con la avaricia, era inverosímil.</p>
<p>Pero todas estas excentricidades no tenían parangón alguno con la más destacada de todas ellas: su misoginia. No es que odiara a las mujeres, sino que no las podía ver, de manera que en su descomunal mansión tenía dada orden de que si alguna sirvienta se mostraba a su vista, quedaba automáticamente despedida. La vieja ama de llaves se tenía que comunicar con él por medio de notas escritas. El mayordomo, único sirviente que tenía acceso a él, sólo recibió en toda su vida una orden de más de una frase: que nadie lo molestara en los tres días siguientes porque se iba a retirar a su dormitorio a morir; cuando el mayordomo lo comprobara al tercer día, debería avisar a su hermano del deceso.</p>
<p>¿Qué hizo Cavendish de notable para la ciencia? Infinidad de cosas entre las que destaca haber medido la constante de gravitación universal planteada por Newton con una precisión que aún hoy asombra. Pero también midió los calores específicos de infinidad de disoluciones, estableció las propiedades del hidrógeno, descubrió la ley de Coulomb muchos años antes que Coulomb, y así, Cavendish estableció infinidad de propiedades de la materia y de las únicas fuerzas de la naturaleza que se conocían entonces: la eléctrica y la gravitatoria.</p>
<p>Mientras más se explora en la historia de la ciencia, más asombra la variedad de caracteres y arquetipos humanos que se han visto atraídos por ella. Todo el que muestra curiosidad sin límites y tesón en saciarla cae en su poder de atracción.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://blogs.publico.es/ciencias/general/1483/un-sabio-insolito/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>2</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Poder y placer</title>
		<link>http://blogs.publico.es/ciencias/general/1475/poder-y-placer/</link>
		<comments>http://blogs.publico.es/ciencias/general/1475/poder-y-placer/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 15 Jan 2012 08:00:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ciencias</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[Orígenes]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.publico.es/ciencias/?p=1475</guid>
		<description><![CDATA[ORÍGENES // JOSÉ MARÍA BERMÚDEZ DE CASTRO * Director del Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Humana, Burgos No parece fácil conocer las sensaciones de un macho alfa de la especie Pan troglodytes cuando consigue el liderazgo de su grupo. ¿Tal vez su cerebro segrega endorfinas o dopaminas, que le producen placer por el hecho [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>ORÍGENES // JOSÉ MARÍA BERMÚDEZ DE CASTRO</p>
<p>* Director del Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Humana, Burgos</p>
<p>No parece fácil conocer las sensaciones de un macho alfa de la especie <em>Pan troglodytes</em> cuando consigue el liderazgo de su grupo. ¿Tal vez su cerebro segrega endorfinas o dopaminas, que le producen placer por el hecho de estar en lo más alto de la jerarquía del grupo? Como no podemos ponernos en la piel de un chimpancé, lo dejaremos en la pura necesidad de una jerarquía natural, que beneficia la supervivencia de la especie.</p>
<p>Todos conocemos por experiencia la euforia y felicidad que nos produce el placer físico, emocional o intelectual. La misma bioquímica es responsable del placer que provoca la sensación de poder. Ahora bien, me gustaría distinguir entre el placer que puede experimentar un líder natural, por el hecho de guiar a los suyos hacia un estado de bienestar o de triunfo, y el placer del poder por el poder. Entre los humanos, la existencia de líderes naturales carentes de ego, guiados por su propia condición genética en beneficio del bien común es poco frecuente. Por el contrario, las sociedades modernas, formadas por un número muy elevado de individuos, casi siempre más inteligentes que los chimpancés y con un elevado grado de autoconsciencia, hemos ideado modelos mucho más sofisticados.</p>
<p>Lo queramos o no, las sociedades actuales modernas están condicionadas por las élites de poder. Las primeras que nos vienen a la cabeza son las económicas y las políticas, pero también están las científicas, culturales, religiosas, etcétera. El entendimiento entre las élites es muy complejo y en muchas ocasiones su desarrollo va unido a una fuerte rivalidad. La integración vertical de estas élites en la sociedad es aún más compleja. Todas son legítimas, pero su poder se retroalimenta y crea una tupida red muy difícil de atravesar. Las élites económicas son casi impenetrables, porque funcionan generalmente en un deseado anonimato. En cambio, las élites políticas están expuestas a la mirada crítica de los poderes mediáticos, sobre todo en las sociedades que se llaman democráticas.</p>
<p>A las élites políticas no les queda más remedio que aparentar su integración vertical en la sociedad, pero en realidad su mayor satisfacción reside en el puro placer de la hegemonía. Ni siquiera es habitual que tales élites sean dirigidas por un líder natural, que también lo es de toda la sociedad a la que representa. Por supuesto, experimentar ese placer bioquímico es legítimo y casi diría que necesario. Pero, como todos los placeres, es efímero y las endorfinas o la serotonina dejan de hacer efecto a medida que la resolución de los problemas sociales es más acuciante. Por fortuna, para el común de los mortales, existen múltiples alternativas para lograr el placer de la felicidad.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://blogs.publico.es/ciencias/general/1475/poder-y-placer/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>España necesita sabios</title>
		<link>http://blogs.publico.es/ciencias/general/1467/espana-necesita-sabios/</link>
		<comments>http://blogs.publico.es/ciencias/general/1467/espana-necesita-sabios/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 14 Jan 2012 08:00:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ciencias</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[Ventana de otros ojos]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.publico.es/ciencias/?p=1467</guid>
		<description><![CDATA[VENTANA DE OTROS OJOS // MIGUEL DELIBES DE CASTRO * Profesor de investigación del CSIC Un joven profesor de historia de América, preocupado como tantos otros por su futuro profesional en un país que no valora la investigación, me ha hecho notar la situación vivida y la frase que acompañó a la muerte de un [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>VENTANA DE OTROS OJOS // MIGUEL DELIBES DE CASTRO</p>
<p>* Profesor de investigación del CSIC</p>
<p>Un joven profesor de historia de América, preocupado como tantos otros por su futuro profesional en un país que no valora la investigación, me ha hecho notar la situación vivida y la frase que acompañó a la muerte de un ilustrado colombiano independentista. Ambas vienen a cuento aquí y ahora, al coincidir los recortes presupuestarios en ciencia con la todavía reciente celebración de los bicentenarios de las repúblicas iberoamericanas.</p>
<p>Los naturalistas apenas sabíamos de Francisco José de Caldas, conocido en Colombia como “el sabio Caldas”, por su trabajo botánico y, fundamentalmente, por sus discrepancias con Humboldt. Reiteradamente, Caldas pretendió acompañar al barón en sus expediciones, y reiteradamente éste lo postergó en favor de Carlos de Montúfar, hijo de un influyente marqués quiteño que, además, pagaba al prusiano una suma cuantiosa por ocuparse de su retoño. Descontento, y con motivos o sin ellos, Caldas se dedicó a sugerir en cartas a Celestino Mutis la existencia de una relación amorosa entre Humboldt y Montúfar, dando pie a los aún vivos rumores sobre la homosexualidad del centroeuropeo. Por chismoso, Caldas no nos caía del todo bien.</p>
<p>Pero hoy sé que, a más de botánico, fue zoólogo, astrónomo, inventor, geógrafo, escritor, periodista y, sobre todo, político e ingeniero militar. Se sumó al alzamiento popular de 1810 y condenó con vehemencia la represión española. En los años siguientes se ocupó de dirigir la escuela militar y fábricas de armamento, y a la construcción de puentes y fortificaciones. Pero cuando las tropas realistas del virrey Sámano recuperaron Nueva Granada en 1816, fue capturado, trasladado a Santa Fe (Bogotá), juzgado sumariamente por un consejo de guerra, y condenado a muerte.</p>
<p>Caldas pidió un último deseo. Quería acabar el informe científico de una expedición botánica y para ello necesitaba que le dieran una semana más de vida. No le importaba que fuera en un calabozo y hasta admitía escribir con grilletes. “Siete días más, por favor; debo hacer las cosas bien”. Cuentan que los miembros del tribunal se conmovieron ante la súplica, pero les habían ordenado que muriera. Es más, el capitán de fragata Pasqual Enrile, en línea con el más rancio oscurantismo patrio, sentenció: “Denegado. La España no necesita de sabios”. Fue fusilado.</p>
<p>Nos avergüenza Enrile, más tarde brillante gobernador de Filipinas. Pero tengo la impresión de que aún muchos consideran que los sabios son, entre nosotros, un prescindible adorno.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://blogs.publico.es/ciencias/general/1467/espana-necesita-sabios/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>5</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>

