¿Qué nos hace inhumanos?

06 Feb 2011
Compartir: facebook twitter meneame
Comentarios

ORÍGENES // JOSÉ MARÍA BERMÚDEZ DE CASTRO

* Director del Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Humana, Burgos

Hace más de 120 años, el médico holandés Eugène Dubois se enroló en la marina para viajar hasta las islas de Indonesia. Su objetivo era poder trabajar en la búsqueda de su eslabón perdido entre los orangutanes y la humanidad actual. Dubois mantenía que debería de existir una especie intermedia entre los orangutanes y nosotros, y su origen estaría en el sureste asiático.
Ahora ya sabemos que nuestro origen es africano y que nuestros parientes vivos más cercanos son los chimpancés. Compartimos con ellos un ancestro común, que vivió en África hace unos seis millones de años. También sabemos que nuestra historia evolutiva es muy compleja y que las especies (eslabones) de nuestra genealogía más directa han sido unas cuantas.
Hemos de retroceder hasta hace unos 14 millones de años para encontrar un ancestro común con los orangutanes. Y aún así, compartimos con estos simios aproximadamente el 97% de nuestro genoma. Nos lo acaba de contar un equipo internacional en la revista Science, tras presentar la secuencia genómica de las dos especies de orangutanes, Pongo abelii y Pongo pygmaeus, que viven en Sumatra y Borneo, respectivamente. Como en el caso del chimpancé, la pregunta inevitable es la siguiente: ¿qué parte de nuestro genoma nos hace humanos?Sin embargo, yo pienso que la pregunta tiene que reformularse: ¿qué nos hace diferentes a las demás especies de simios?
Porque nuestra complejidad cultural ha creado una barrera cada vez más elevada entre la naturaleza y la percepción que tenemos de nosotros mismos (y que ciertas organizaciones se empeñan en mantener bien viva). Para certificar las diferencias entre el mundo natural y el nuestro hemos acuñado el término “humano”, que está lleno de connotaciones de índole muy diversa. De hecho, es muy curioso ver cómo los antropólogos que trabajamos con especies extintas categorizamos entre los fósiles humanos y los no-humanos (todos los demás).Por descontado, tenemos un cerebro muy grande, somos bípedos, usamos un lenguaje complejo y tenemos una enorme sensibilidad artística.
Esto nos hace diferentes a otros simios. Pero cuando analizamos nuestro comportamiento descubrimos que somos  muy similares a ellos. Entre otros aspectos, somos territoriales, jerárquicos, tribales y nuestros patrones de comportamiento sexual apenas han variado con respecto a los de los chimpancés. Pero además, organizamos guerras encarnizadas, practicamos el genocidio, el canibalismo en sus múltiples facetas, la violencia de género, etc. Estos aspectos tan negativos también forman parte de las diferencias. ¿No deberíamos centrarnos en saber que parte de nuestro genoma nos hace inhumanos?

comments powered by Disqus