Ernest y Rita

18 Jun 2011
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EL ELECTRÓN LIBRE // MANUEL LOZANO LEYVA

* Catedrático de Física atómica, molecular y nuclear en la Universidad de Sevilla

En ciertos foros multidisciplinares me preguntan a veces qué es ciencia. Tras describir sucintamente las etapas que definen el método científico establecido por Galileo (tras su reconsideración del trabajo de los helenistas Eratóstenes, Arquímedes, Euclides, etc.) y perfeccionado después por científicos de la Ilustración, trato de completar lo anterior y resolver las posibles dudas con algunos ejemplos. Dos de ellos me los brindan Ernest Rutherford y Rita Levi-Montalcini.

Al genial neozelandés le enseñaron una vez dos imágenes de una mano que tenía un anillo y una moneda. Una no sólo mostraba nítidamente ambos metales sino además todos los huesos y tendones. La otra imagen era un remedo de la primera, porque apenas se vislumbraban la moneda y el anillo en un sombreado difuso en forma de mano. Rutherford llevaba mucho tiempo obsesionado con la radioactividad y quienes le mostraron las imágenes trataban de disuadirlo de su empeño: la primera era una radiografía obtenida con rayos X y la segunda obtenida con una fuente radioactiva. La conclusión parecía clara: la radioactividad no tenía futuro porque no servía para nada.

Rutherford simplemente respondió que sería útil o no, pero no se sabía cuál era el origen de ese fenómeno y hasta que no se dilucidara él no pararía de investigarlo. Terminó descubriendo el núcleo atómico que condicionó en cierto modo el devenir del siglo XX.

Rita Levi-Montalcini, italiana de espléndido aspecto a sus 102 años, estuvo escondida con su familia en una granja durante la Segunda Guerra Mundial por miedo a que su origen sefardí los llevara a la tragedia. En su dormitorio, con la connivencia y ayuda de sus hermanos, montó un laboratorio en el que estudiaba el crecimiento de las fibras nerviosas en embriones de pollo. Los huevos, en aquella situación, eran muy apreciados para menesteres más perentorios. Levi-
Montalcini, como gran dama de la neurobiología del siglo, recibió el premio Nobel de fisiología y medicina en 1986.

No cabe duda de que muchas actividades intelectuales y artísticas se pueden desarrollar impulsadas por la curiosidad, como en el caso de Ernest Rutherford, o como vía de abstracción de situaciones dramáticas, caso de Rita Levi, pero si están reguladas por el método científico, pueden tener una fuerza arrolladora. Esa creatividad rigurosa y disciplinada, la ciencia, puede convertirse en el más portentoso producto del cerebro humano y facilitar el progreso de la humanidad de manera decisiva.


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