La nutria y el desarrollo

25 Jun 2011
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VENTANA DE OTROS OJOS // MIGUEL DELIBES DE CASTRO

* Profesor de investigación del CSIC

Hace poco más de 30 años, la nutria había desaparecido de gran parte de Europa y se había tornado escasa en España. A los científicos de entonces, locales y foráneos, no nos resultó muy difícil atar cabos. ¿Dónde quedaban poblaciones importantes de nutria en el continente, aunque a la baja? En Portugal, Irlanda, Grecia y España (¡exactamente los PIGS!). ¿Y donde habían desaparecido del todo en nuestro país? Precisamente en las zonas más industrializadas: Madrid, País Vasco y Catalunya. Es más, a nivel provincial había una relación inversa entre renta per cápita y abundancia de nutrias. Blanco y migado… El mamífero de agua dulce pescador por antonomasia parecía incompatible con el desarrollo económico, dijimos entonces. La incorporación de los países menos avanzados a la Unión Europea podía ser el golpe de gracia para la especie a nivel continental.

Un numeroso grupo de voluntarios llevamos a cabo un sondeo sobre la situación de la nutria en España a mediados de los 80. Visitamos miles de puntos en las riberas de la geografía española y detectamos la presencia del animal en algo más del 33%. No estaba mal, cuando en Francia, Italia o Alemania no se alcanzaba el 10%, pero las perspectivas eran malas y tratábamos de buscar remedios. Sin embargo, a mediados de los 90 repetimos el esfuerzo (ya coordinados por la SECEM, Sociedad Española para la Conservación y el Estudio de los Mamíferos) y saltó la sorpresa: ¡casi el 50% de los puntos eran positivos, la situación había mejorado!

Al principio nos costó admitirlo, pero hubimos de rendirnos a la evidencia mediados los 2000, cuando un tercer sondeo, con la visita a más de 5.000 localidades, detectó nutrias en el 65% de ellas. Una recuperación similar y simultánea era por entonces evidente en toda Europa.

La interpretación actual es que la contaminación de las aguas (principalmente con organoclorados derivados de la industria y la agricultura) es la principal amenaza para la nutria. Los países ricos pueden permitirse el lujo de legislar para reducir sus niveles de contaminación, como ha hecho Europa, y la especie lo agradece.

Pero ¿qué ocurre fuera del continente? Un grupo de amigos acabamos de recorrer Marruecos buscando señales de nutrias, repitiendo un estudio llevado a cabo allí por dos ingleses hace 30 años. Como temíamos, la situación no ha mejorado, y si acaso ha empeorado un poquito. Algo tendrá que ver que, como nos contaban allí, cuando Europa prohíbe el uso de un contaminante los fabricantes lo mandan para África.


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