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OPINIÓN

La ciencia es la única noticia

 

Hiperrealidad

17 Nov 2009
09:00 
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VIDA 3.0 // JUAN VARELA

*Autor del blog Periodistas21.com

Apuntas con el móvil y en la pantalla se despliega toda la información del alrededor: cómo se llama la calle, qué hay en el edificio de enfrente, dónde tomar el café o comer la pizza más cercana. Un clic y puedes encontrar a quienes tuitean y a qué distancia. Dónde están los cajeros automáticos, las farmacias, qué fotos de tu alrededor están subidas a internet o los pisos en venta. Es el poder de la realidad aumentada en una de sus aplicaciones más sencillas y populares. No hacen falta aquellos viejos cascos de las películas y todavía no se ha llegado a la realidad aumentada espacial, la que permite convertir lo que ves en una enorme pantalla táctil.

Aplicaciones como Layar o Wikitude –disponibles en iPhone o móviles con sistema operativo Android- permiten navegar por la realidad y etiquetarla, crear marcas o publicar información sobre lo circundante. Fue el sueño de los videojuegos, pero las guías de ocio y servicios se han adelantado. Eso sí, Avatar, la película de James Cameron, lanza un juego que permite mover una figura virtual con la webcam de tu ordenador.

Pero no es un juego. La realidad aumentada superpone información digital a la realidad. Las aplicaciones más populares son el resultado de integrar algunas de las tecnologías con mayor futuro: móviles, banda ancha, cloud computing, geolocalización y mapas digitales. Con ellas el usuario está permanentemente informado de qué le rodea. Por eso es importante que esta nueva consciencia ambiente no quede sólo en manos de la publicidad y el marketing.

La realidad aumentada expande el ciberespacio a la vida real a través de los datos vinculados, así llamados por Tim Berners-Lee porque conectan los datos con los objetos reales, la promesa de la web 3.0. Pero como el propio creador de la web ha explicado, los datos son lo más importante para que ciudadanos, empresas, etc. puedan usarlos y aumentar el valor de lo que vemos a través del objetivo de nuestro móvil. Un ejemplo podría ser una capa para Layar que permite a los americanos ver el dinero que el gobierno Obama ha gastado en proyectos de recuperación económica. Datos + gobierno abierto + tecnología = más transparencia, mejor política. Imagina la utilidad de estas aplicaciones para evitar la corrupción, conocer en qué se gasta el dinero público o qué sabe el gobierno de tu vida.

La realidad aumentada puede no ser la maldición de la hiperrealidad denunciada por Jean Baudrillard: el imperio del simulacro, antes dominado por la visión de los medios y ahora inmerso en la web 2.0. Ojalá instituciones y gobiernos devuelvan a los ciudadanos el acceso a sus datos en lugar de seguir gastando millones en propaganda y webs inútiles. Permitirá cambiar la hiperrealidad por una realidad más conectada, transparente y útil.

Televisión multiplataforma

03 Nov 2009
09:00 
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VIDA 3.0 // JUAN VARELA

*Autor del blog Periodistas21.com

Las televisiones ya son multiplataforma. Objetivo: ocupar todas las pantallas cuando el 45% de la audiencia está en la TDT y cuatro de cada diez internautas ven vídeo en la Web. La televisión analógica llega a un tercio de los telespectadores y otro 21% la ve a través de las plataformas de pago (satélite, cable y ADSL). Por eso las televisiones encabezan la carrera por la convergencia. Mientras los diarios y otros medios debaten cómo rentabilizar sus contenidos en Internet, las televisiones siguen apostando por la gratuidad para aumentar sus GRPs, el impacto y rentabilidad de la publicidad, a pesar de la caída de los precios de los anuncios. Y además preparan sus opciones de pago por visión gracias a la TDT y a la televisión en los móviles. Con estas estrategias intentan aumentar su facturación y sostener unas audiencias menguadas por la fragmentación.

Las cadenas quieren estar donde está la audiencia en la era del acceso, cuando los contenidos se demandan en tiempo real y en todas las plataformas. Así intentan superar una crisis que hunde sus beneficios hasta una cuarta parte de los que lograban hace un año. La pelea por el público segmentado en los canales temáticos y por los usuarios únicos en Internet se suma a la vieja dependencia de los audímetros.

La televisión digital es terriblemente parecida a la analógica. Triunfan los mismos contenidos –deporte y series, principalmente– y se ven a las mismas horas por culpa de una parrilla sin mayor elección para el espectador y condicionada por la simultaneidad de los anuncios. La publicidad manda. En los canales temáticos de la TDT los únicos ganadores son niños y jóvenes por la programación especializada, además de los tertulianos que ven multiplicadas sus apariciones para hacer la televisión más fácil y barata: hablar de política y de famosos.

En Internet el directo, el vídeo bajo demanda y la participación son los principales motores de crecimiento de unas web que en el caso de RTVE o Telecinco casi han duplicado su tráfico en un año. Los directos de grandes acontecimientos, la oferta de programas completos como capítulos de series y también la radio, en el caso de aquellos medios que comparten propiedad, son la mejor apuesta para mantener a los usuarios más tiempo en la web.

La participación y la integración de redes sociales como Facebook o Twitter  despierta en algunos la sensación de que la red social está colonizando la televisión hasta el punto de que en un futuro estas plataformas podrían ser imprescindibles para el triunfo de las cadenas y programas. Siempre se ha hablado de la tele, ahora estar en boca de todos en cualquier lugar es la única forma de sobrevivir en el mercado de la convergencia.

Vivir en el enlace

06 Oct 2009
09:00 
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VIDA 3.0 // JUAN VARELA

* Autor del Blog Periodistas 21

Gordon Bell graba cada momento de su vida, su actividad en Internet, sus documentos y las personas con las que se relaciona. Aumentan las restricciones impuestas a las estrellas del deporte en el uso de redes sociales. Un profesor es despedido en Euskadi por utilizar un blog como eje de sus clases. El diario The Washington Post reclama a sus periodistas respeto a los criterios profesionales en su identidad digital y contención para no amenazar la objetividad del diario. Los usuarios de las nuevas tecnologías crean una vida aumentada, narrada en directo y distribuida para relacionarse con otros. Los principios, valores e instituciones tradicionales se queman como papel fotográfico sobreexpuesto.

La identidad se convierte en un objeto de dominio público, un segundo ser diseñado para mejorar el real. La privacidad compartida permite difundir ese ser perfeccionado a los demás con las nuevas herramientas sociales. La cultura doma a la naturaleza en la personalidad y la ilustrada noción kantiana del deber se pliega al placer. El primer mandamiento es disfrutar de uno mismo y compartirlo.

La transparencia es el nuevo dogma. Pero el mundo y la sociedad siguen fundados sobre reglas y jerarquías donde sólo unos pocos tienen acceso a la información de los demás. El registro y la publicación de los datos de la vida en red crea una democratización de la información peligrosa para algunos. Facilita la aparición de un Gran Hermano o de un sinopticón, un sistema donde todos se vigilan. Son los peligros de la memoria extendida de los lifebits de Bell, cuya intención es crear una e-memoria descargable como un archivo de ordenador. Su objetivo es añadir metadatos a la vida para mejorarla, de la salud a lo profesional. Una biografía para la vida como un archivo digital –la propuesta del genetista Craig Venter– para buscar, etiquetar, publicar y utilizar esa información. Como hacen ahora los usuarios y las herramientas de Internet con los contenidos digitales.

Muchos usuarios de redes sociales narran su vida y se relacionan con otros a través de contactos, enlaces y documentos compartidos. La cultura del enlace –el hipertexto– es la base de la reputación, sustituye a la objetividad –reclamada por el Post a sus periodistas– y crea nuevas esferas donde la necesidad de coincidir en tiempo y lugar para relacionarse cede ante la asincronía y la globalidad digital. Las herramientas de las redes sociales y los móviles son las nuevas plataformas de la identidad. Nos falta conocer los criterios y las herramientas de la ingeniería de los enlaces para usar los metadatos y evitar las pesadillas totalitarias del ciberpunk.

Cibervoluntarios

29 Sep 2009
09:00 
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VIDA 3.0 // JUAN VARELA

* Autor del Blog Periodistas 21

Félix quiere ayudar. Y no está dispuesto a que sus problemas de salud lo impidan. Buscó y encontró una fórmula sencilla y adecuada para sus conocimientos y sus gustos. En Internet ayuda a varias ONG con traducciones, a actualizar información sobre proyectos y actividades solidarias, hace carteles, sube fotos, vídeos y todo tipo de contenidos. Félix dedica sus esfuerzos y la actividad que tantos hacen en muchas redes sociales y en otros instrumentos de la Web 2.0 a la solidaridad. Es uno de los más de tres mil microvoluntarios que la Fundación Bip Bip ha conseguido reunir en una página que recoge pequeñas tareas de ayuda a las asociaciones de solidaridad que los microvoluntarios realizan desde su ordenador o su móvil. Son microtareas, fáciles de hacer, sin demasiado esfuerzo, pero contribuyen a mejorar la acción de las organizaciones solidarias.

Félix es el microvoluntario más activo. Ronda los 500 puntos de karma, recibidos por los usuarios cuando realizan sus tareas, una jerarquía de reputación igual a la de tantas redes sociales y webs de crowdsourcing y participación. El perfil de los microvoluntarios es el de personas activas en Internet, “solidario, totalmente desinteresado (hasta el punto que muchas veces no se conoce el nombre) y con gran compromiso social”, según los responsables de esta iniciativa.
Los microvoluntarios también pueden ser empresas. Con esta opción las ONG reciben ayuda de especialistas –especialmente del sector tecnológico– que realizan esas pequeñas tareas desde sus propios puestos de trabajo, a menudo cambiando el café por un rato de cibersolidaridad.

Los microvoluntarios no son los únicos internautas solidarios. Millones de personas en todo el mundo participan en proyectos para ayudar en todo tipo de tareas. En España otra de las iniciativas pioneras es la de la Fundación Cibervoluntarios, creada en 2001 para ayudar a superar la brecha digital a los colectivos más olvidados por la sociedad de la información.

¿Funciona la cibersolidaridad? Félix lamenta que a pesar de funcionar como una red social, la comunicación entre microvoluntarios es escasa. La respuesta de las ONG es desigual. “La mayoría te tratan bien y agradecen la ayuda. Otras, en cambio, te ignoran bastante y no puedes cumplir con las tareas por falta de comunicación por su parte”, se queja Félix. Pero no se desaniman. Son parte de un movimiento que combina solidaridad, participación en redes sociales y pasión por la tecnología. Como el resto de los usuarios de la web prefieren los microformatos, las pequeñas tareas y objetivos a las grandes. Pero la red y la participación son su poder.

La era del acceso

22 Sep 2009
09:00 
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VIDA 3.0 // JUAN VARELA

* Autor del Blog Periodistas 21

Vivimos repletos de contenidos y servicios en Internet: la nube o cloud computing. Los más populares son gratuitos como los álbumes de fotos, vídeo, o los editores de documentos y blogs. Otros son de pago, como la mayoría del software como servicio. El streaming desplaza a las descargas para consumir música o televisión (Spotify, Hulu, webs de las televisiones, etc.). El flujo social y la plataforma de acceso definen qué contenidos y cómo son consumidos por los usuarios digitales.

El problema ya no es llegar a los contenidos y disponer de software, sino encontrar lo más valioso y útil. La abundancia sustituye a la escasez como ley del mercado digital y gestionar los contenidos requiere una economía de la afectividad donde los usuarios valoran lo que reciben y están dispuestos a compartir.

‘Level 26’ es una serie de libros sobre la caza de un asesino en serie por un agente del FBI. La obra de Anthony E. Zuiker, creador de CSI, es también una película y una web donde los usuarios forman una red social a través de códigos para encontrar datos sobre la trama, leer blogs sobre casos reales, etc. Su autor lo llama una diginovela, pero está convencido de que si las series de televisión no hacen algo parecido en los próximos años fracasarán.

La afectividad requiere usuarios activos y comprometidos con causas que puedan compartir. Es la forma de evitar la llamada tragedia de los comunes, los recursos malgastados cuando son de todos. Para evitar su colapso conviene oír consejos como los de Jared Diamond: crear grupos cuyos miembros se comunican en busca de intereses comunes y son capaces de producir recursos y gestionarlos de común acuerdo. Podría ser una definición de los bienes procomunes en la era de las redes sociales.

El método sirve para divertirse, pero también hacer más eficientes los recursos e intercambiar ideas, contenidos o criterios. Con ese principio funcionan proyectos como Spotify al proveer de música lo más barata posible (derechos de streaming) a los usuarios utilizando recursos de sus propios ordenadores (lecciones del P2P) con un modelo de negocio freemium (en parte gratis) para que los consumidores intensivos paguen. O Apps.gov, una iniciativa de la Casa Blanca para aumentar la productividad, colaboración y eficiencia de los recursos, las administraciones y los contenidos públicos con el empleo del cloud computing.

En la era del acceso los ciudadanos necesitan bienes comunes (procomunes) con los que no depender sólo de empresas. Es hora de aumentar el servicio público para crear un nuevo estado de bienestar digital no limitado por el servicio público de radiotelevisión.

Información, ni libre ni gratis

15 Sep 2009
09:00 
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VIDA 3.0 // JUAN VARELA

* Autor del Blog Periodistas 21

¿Es el fin de la información y los contenidos gratis en Internet? Empresas acuciadas por la crisis cavilan cómo cobrar por los contenidos. La era de la gratuidad, amenazada para sostener la producción. Mientras, nuevos negocios esperan el levantamiento de barreras de pago para basar en lo gratis su atractivo. La publicidad en Internet no basta. No alcanza para todos en la era de la abundancia, cuando los contenidos se multiplican y la atención es cada vez menor y más difusa. Los medios se preguntan cómo cobrar con los contenidos cuando lo importante es recuperar el interés de los usuarios, primer mandamiento de la economía de la atención.

Dos modelos de pago se abren paso: los basados en la plataforma de acceso y los que aprovechan el flujo social. Entre los primeros el primer ejemplo son los móviles, especialmente las aplicaciones para iPhone o Android, que permiten recibir y gestionar contenidos en el aparato vital para los hiperconectados. En el móvil no se navega, se accede directamente a lo más valioso en una pantalla pequeña, en movilidad y multitarea, con poco tiempo, pero atención concentrada. El segundo son las redes sociales, donde el flujo social –las recomendaciones y el acceso a contenido continuo en tiempo real– atrapa a los usuarios. Estas redes, generalistas o especializadas, están ganando espacio a los buscadores y suscripciones como guías de la Red.

La información es abundante y la atención, escasa. Es la premisa de los dos modelos. Su desarrollo cambia radicalmente la estructura de Internet a través de una nueva escasez artificial. Proveedores de contenido y usuarios coinciden en la necesidad de mejorar la eficacia de su atención. Algunos están creando un nuevo ecosistema, un orden basado en la tecnología, el criterio social y la transparencia conocido como extropía. Pero hay otro ecosistema, el creado por nuevas plataformas tecnológicas que albergan aplicaciones, gratis y de pago, para mejorar el acceso a los contenidos y cuya última frontera es la realidad aumentada a través del móvil.

Apple y las discográficas lo intentan con un iTunes LP que reconstruya el negocio de los álbumes. Nick Cave, un músico, inaugura la novela multimedia y multiplataforma. Y los diarios estudian modelos de pago, entre ellas las que convierten a los medios en redes sociales exclusivas. Resultado: usuarios registrados y con recibos al día, navegación acotada a redes de pago entre usuarios que compartan criterios y contenidos, y el surgimiento de ciudadanos premium, los que puedan acceder a esos contenidos y plataformas exclusivas. Una nueva brecha digital.

Educación 2.0, no sólo ordenadores

08 Sep 2009
09:00 
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VIDA 3.0 // JUAN VARELA

* Autor del Blog Periodistas 21

Comunicarse, compartir, colaborar, confiar. Son las cuatro ces de la escuela 2.0. Educación 2.0 es un cambio radical de la enseñanza con las herramientas digitales para formar, guiar e incentivar a los alumnos. Educación 2.0 es formar ciudadanos activos, críticos, con completa alfabetización digital y una cultura útil para su mundo. No bastan ordenadores. Hace falta otra actitud y formación de los docentes (y padres), eliminar pasotismo, frustración y rutina para fomentar la interactividad de centros y profesores. Y crear redes educativas públicas con los recursos más eficientes.

200 millones de euros –mitad Estado, mitad autonomías– para dar ordenadores a 392.000 alumnos y 20.000 profesores. ¿Por qué tanto dinero y tan poca iniciativa pedagógica, legislativa y política? La educación se reduce a compras y dinero. Y no es eso.

Un gobierno progresista debe sostener las redes y plataformas –construir autopistas, no regalar coches–, y usar los recursos con progresividad y eficiencia. La mitad de los hogares ya tiene conexión a Internet –más cara que en Europa– y dos tercios tienen ordenador. Los nuevos ultraportátiles deberían ser gratuitos sólo para los alumnos de rentas bajas y no caer en errores como el de los 400 euros. Después, establecer una fórmula de copago y financiación sin intereses a tres años –vida útil de los portátiles– y una rebaja drástica de los 120 euros de media de los libros escolares.

Para rebajar la factura y no crear tecnodependientes, los ordenadores deben usar software libre y contenidos con derechos liberados para la educación. Materiales creados por la comunidad educativa y de dominio público para las obras sufragadas con becas y subvenciones. Una profunda reestructuración del poderoso sector de la edición de libros de texto: las editoriales han hecho muy poco por digitalizar contenidos, preocupadas por sostener un negocio que sólo en Primaria alcanza este año los 320 millones de euros.

Educación 2.0 son profesores con redes, blogs, wikis y herramientas digitales para crear y reunir material para sus clases. Docentes animados a olvidarse del 8% de derechos de autor que cobran de media por los textos escolares y preocupados por crear materiales multimedia a cambio de recompensas profesionales y económicas en un sistema de evaluación continua.

Usar la web 2.0 para llegar a los alumnos que ya son usuarios de esas tecnologías y educar también fuera de las clases. Educación 2.0 es una plataforma de contenidos abiertos y actualizados, enseñanza presencial y on-line para crear ciudadanos con capacidad de acceder, usar y valorar las herramientas que ya tienen a un clic.

Wikipedia quiere autoridad

01 Sep 2009
09:00 
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VIDA 3.0 // JUAN VARELA

* Autor del Blog Periodistas 21

Abarcar el conocimiento de su época ha sido el sueño de toda enciclopedia. De Plinio el Viejo a las Etimologías de San Isidoro hasta la gran obra de la Ilustración emprendida por Diderot y D’Alembert. Todas fracasaron en su empeño universal, pero la mayoría triunfaron porque ofrecieron a sus contemporáneos la mejor vía al conocimiento posible hasta entonces. La Wikipedia no es una excepción. Y su tiempo comienza a pasar cuando es la hora del flujo social en tiempo real, más veloz en las redes sociales.

¿Está en crisis la Wikipedia? ¿Madura o traiciona sus principios? Su historia es de tensión entre la colaboración, la libertad y la igualdad para editar contenidos frente a la precisión, el rigor y la autoridad. Algunos acusan a las nuevas reglas de revisión de los artículos por editores antes de su publicación de ser una amenaza contra la inteligencia colectiva y el crowdsourcing, principios de su creación en 2001, posible gracias a la tecnología libre de los wikis, páginas editables por diferentes usuarios.

Wikipedia madura. Sin duda. Los últimos estudios –en Estados Unidos o en España– muestran que pierde editores, la participación se estanca y unos pocos la dominan: menos del 10% de los autores crea más de la mitad del contenido. Y se edita más. Conclusión: crece la resistencia del núcleo duro de la comunidad de la Wikipedia al nuevo contenido. Los wikipedistas buscan autoridad y se rebelan contra la igualdad radical de la sabiduría de las masas, como la llamó James Surowiecki. En el funcionamiento de la Wikipedia los problemas cognitivos, de coordinación y de cooperación son habituales y casi irremediables con 330 millones de usuarios únicos, 240 ediciones activas y 13 millones de artículos.

La Wikipedia nació para convertirse en la enciclopedia más accesible y con referencias más vivas de la realidad. El vandalismo, las manipulaciones, los errores y las críticas de estos años nacen de su éxito revolucionario. Nunca tantos artículos de referencia con tanta actualización han sido accesibles. Es la enciclopedia de la cultura pop y de masas, el reflejo de la posmodernidad. Pero la Wikipedia comienza a abandonar esa cultura líquida cuando la autoridad presiona más que la actualización y muchos de los que han buscado notoriedad, marketing y exposición en ella emigran ahora a las redes sociales. La pulsión del tiempo real y el criterio social se muda a la red social. El poder de los gestores gana. Como siempre, el conocimiento se institucionaliza y sus gestores demandan autoridad y criterio. Es el fin de una revolución democrática, pero también la maduración de Internet.

Vacaciones con Wi-Fi

28 Jul 2009
09:00 
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VIDA 3.0 // JUAN VARELA

* Autor del Blog Periodistas 21

Conectados. También en vacaciones. En muchos bares y restaurantes ya es habitual ver gente con sus portátiles y la bolsa de la playa o la mochila de andarines. Para muchos tener conexión a Internet desde cualquier lugar es prioritario. El Wi-Fi gratis es una oferta esencial para cada vez más viajeros -de negocios o turistas- a la hora de elegir. Sin embargo, a muchos hoteles todavía les cuesta aceptar que la conexión inalámbrica a Internet es más apetecible para muchos clientes que otros servicios más tradicionales.

Europa es uno de los lugares más caros para conectarse con Wi-Fi en los hoteles. Y las capitales españolas como Madrid y Barcelona, están entre las ciudades con precios más altos, según un estudio de una agencia de viajes on-line. Entre sus conclusiones, una fácil de comprobar: bares, restaurantes y hoteles de menor categoría han incorporado el Wi-Fi gratuito para atraer y fidelizar clientes mientras muchas grandes cadenas siguen cobrando por este servicio.

Una metáfora de lo que ocurre en otros ámbitos de la sociedad de la información: las grandes empresas buscan una alta rentabilización manteniendo estrategias de negocio tradicionales mientras los pequeños asumen las innovaciones con más facilidad y percibiendo con rapidez lo más querido y de mayor valor añadido para sus clientes.

El Wi-Fi gratuito no sustituye a una buena habitación con cama cómoda ni a un buen menú. Pero sí va camino de hacerlo con las televisiones o la música ambiente (¡esa tortura!). Es un servicio básico como el agua o la electricidad y un diferencial tan valorado como el buen trato a los clientes. Seguramente cada vez seremos más los que preferimos el Wi-Fi a otros aparatos y ofertas omnipresentes en estos establecimientos. Comodidad para navegar con el portátil, acceder a nuestros vídeos o música preferida en Internet o consultar el correo electrónico y nuestros RSS para no volver de vacaciones con la maleta llena de ropa sucia y largas colas de suscripciones sin revisar.

El wi-fi es por ahora imbatible como conexión a pesar de la estrategia de las operadoras telefónicas de promocionar sus servicios 3G, todavía caros para muchos internautas. Potenciales clientes perdidos además en el mareo de contratos y condiciones de las telecos y las restricciones para usar el móvil como módem. Así que el Wi-Fi gratis gana. Una oferta cada vez más deseable cuando crecen los usuarios de contenidos, servicios y programas en Internet (cloud computing), cuando el streaming permite acceder a tu música, tus vídeos o series de televisión preferidas y cuando seguir en contacto en tus redes sociales también en vacaciones es casi tan importante como hablar con quien compartes toalla en la playa.

Los ebooks no son tuyos

21 Jul 2009
09:00 
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VIDA 3.0 // JUAN VARELA

* Autor del Blog Periodistas 21

Los libros digitales se desvanecen. Gran Hermano vigila y roba de los kindle de los incautos clientes de Amazon dos obras de George Orwell, 1984 y Rebelión en la granja. Una persecución más propia de los bomberos pirómanos del Fahrenheit 451 de Ray Bradbury. La instantaneidad y la asincronía digital convierten uno de los pilares de lo eterno, los libros, en perecederos e inestables. “No esperéis libraros de los libros”, clama Umberto Eco en su última obra. La pesadilla es cuando el librero te los escamotea de la biblioteca por una pelea de derechos. A ti, comprador, que pagas el ebook con presteza al desaprensivo comerciante que mantiene el control de lo vendido protegido por un contrato abusivo.

Los libros digitales no te pertenecen. Crees que son tuyos, que los posees con su lectura y el PVP. No. Las editoriales y librerías digitales en realidad los alquilan. Renuncia a su posesión. Si quieres mantenerlos haz caso a Eco y carga con el papel, donde no cambia el contenido, la forma ni el contrato de venta.

Pecados del control 2.0. En la era de los contenidos en internet y la distribución digital nada es completamente tuyo. Todo está en usufructo. Los dueños de la distribución controlan los contenidos. Como siempre, pero ahora sostienen su control tras la venta con la hiperconectividad y los sistemas de gestión de derechos (DRM). Amazon arrebata dos libros imprescindibles para entender las distopías por un error suyo: vendió libros de una editorial sin los derechos para editarlos. Paga el cliente. Ha devuelto el dinero, pero arranca a los lectores la confianza y la huella que dejaron en esas obras. Y la seguridad sobre la existencia de lo que muestra la pantalla.

Un abuso más de esa persecución de la propiedad intelectual y los derechos de autor que maltrata siempre al público. Los ebooks no son tuyos. No puedes compartirlos con otros, regalarlos después de leerlos. Quemarlos. Son una mercadería controlada por editores y distribuidores hasta la náusea. No se compran, se alquilan: ¿a qué esperan para reconocerlo y rebajar sus precios a un alquiler por lectura? Ya que los libros digitales les pertenecen, que no cobren por lo que no dan.

Los ebooks son finitos como inmensa era esa Biblioteca de Babel de Borges donde caben todos los libros, pero acotados a un número máximo de páginas y renglones. Amazon hace real la maldición de Fahrenheit 451: los libros sientan mal a la gente. Sobre todo cuando te los roban. Los editores españoles llevan tiempo discutiendo el control y la propiedad de las obras digitales: respeten a los lectores tanto como su negocio o se desvanecerá en la desconfianza.

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