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La comida rápida: mala hasta el embalaje

21 Feb 2017
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La sociedad ha evolucionado hacia un estilo de vida donde todo se hace rápidamente: incluso el hecho de comer. La comida rápida o fast-food sirve a muchas personas que quieren una comida caliente, rápida de cocinar y de comer. Además, el precio barato de los menús la hace muy popular entre numerosas personas,  y de cualquier edad.
La comida de los fast-food es conocida de todos como una de las causas del desarrollo de la obesidad, de la diabetes, de las enfermedades cardiovasculares y de cánceres. Están señalados con el dedo su riqueza en grasas, en azúcar, los numerosos aditivos alimentarios añadidos y su valor energético. En efecto, una hamburguesa de McDonald’s por ejemplo nos aporta en media 500 kcal. ¿“No es tan malo”, vas a decir? pero no olvides que tenemos la tendencia de tomar este hamburguesa con patatas fritas (340 kcal), refrescos (170 kcal) y a veces un postre (350 kcal). Eso corresponde a 1360 kcal sobre las 2000 kcal que necesitamos diariamente como media. Visto de esta manera, el aporte calórico de esa comida no parece tan pequeño porque vamos a sentir hambre después de pocas horas.

Ahora hablamos de los embalajes utilizados; cuando coges una caja que contiene una hamburguesa, puedes notar que tus manos no se manchan de grasa. Esto se explica por el hecho de que los embalajes contienen compuestos fluorados o PFA. Estas substancias tienen la propiedad  de ser resistente a las grasas, al agua, etc.  Sin embargo, son también conocidas para ser responsables de cánceres, de problemas de fertilidad o de afectar el desarrollo de los niños. Un estudio reciente hecho por el Silent Spring Institute, ha encontrado la presencia de compuesto fluorados en ⅓ de los embalajes utilizados en los restaurantes de comida rápida en Estados Unidos. Los investigadores analizaron 400 embalajes que provienen de 27 cadenas de restaurantes de comida rápida en todo EE.UU. El problema es que las PFAs no se deterioran rápidamente; se acumulan en el medio ambiente pero en nuestro organismo también porque pueden migrar de los envases hasta la comida.

Proporción de compuestos fluorados en los diferentes embalajes.

Aparte de las consecuencias sobre la salud, se debe destacar que la comida rápida tiene un impacto ambiental muy importante. En efecto, es una industria que utiliza mucha carne de ternera y las vacas emiten mucho metano (CH4), un gas de invernadero más poderoso que el gas carbónico, que contribuye al calentamiento global. El estilo intensivo de ganadería y de agricultura, ambas privilegiando un gran rendimiento en poco tiempo, utilizan muchas hormonas de crecimiento y pesticidas que pueden contaminar los suelos y las aguas. Además, según el Dr. Georg Borgstrom, antiguo presidente del departamento de ciencia alimentaria y nutrición humana de la Michigan State University, se necesita 2.500 galones (aproximadamente 9.463 litros) de agua para producir una libra (453 gramos) de carne. Como se ha mencionado anteriormente, la industria del fast-food es consumidora de embalajes; el uso de envases desechables con los papeles, los vasos, las pajas hace que los restaurantes produzcan muchos residuos.  Podemos además mencionar un otro elemento de la cadena de producción: el transporte. En efecto, los productos utilizados pueden venir de otro países, o de muchos lugares diferentes, lo que significa más emisión de gases de invernadero.

La próxima vez que quieras comer en un fast-food, los valores nutricionales no van a ser las únicas cosas en tu cabeza. Ciertamente los efectos sobre la salud son conocidos de todos, pero el impacto medioambiental y la composición de los embalajes no lo son necesariamente. Debemos instar a las empresas de cambiar la composición de los envases, a reducir su huella ecológica con la disminución de  sus residuos por ejemplo. Hay que señalar que los niños, muy atraídos por este tipo de comida, son lamentablemente los más vulnerables a esta bomba de relojería porque su desarrollo no está completo (⅓ de los niños americanos comen comida rápida cada día). La mejor solución sería suprimir la comida rápida de nuestra alimentación; comerla de vez en cuando no va a dañarnos pero si queremos comer una hamburguesa, es posible prepararla en casa con ingredientes de buena calidad en lugar de hacer una visita al restaurante de comida rápida.

Fatima Ouedraogo.

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