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Contra el calor, habilidad o fuerza bruta: hay que elegir

18 Abr 2017
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Llega el verano, suben las temperaturas y todo el mundo se hace la misma pregunta: ¿será un verano normal, tirando a fresco, o va a ser tórrido y asfixiante? Por desgracia, la experiencia de los últimos años indica que la segunda opción es la más probable. A continuación, nos ponemos a revisar los que tenemos a nuestro alcance para combatir el excesivo calor. Son muy diversos: abanicos, paipays, estores, ventiladores, evaporadores y encima de todos ellos su majestad el aire acondicionado.

El aire acondicionado se ha convertido en la respuesta automática al excesivo calor. Pero lo que podría ser una buena solución está convirtiendo nuestras ciudades en una pesadilla, por las siguientes razones:

El aire acondicionado funciona enfriando el aire en ciclos de expansión y contracción de un fluido especial, más o menos como un frigorífico. Al expandirse, el fluido roba calor al aire del interior del frigo y lo enfría. Este calor no desaparece sin más, sino que se escapa por la rejilla trasera del refrigerador, que siempre está caliente. Sustituye el frigorífico por una casa y te harás una idea. El llamado compresor expulsa vaharadas de aire caliente y húmedo al exterior.

En el peor de los casos, si está instalado en el fondo de un patio de ventilación, la vida de los vecinos se convierte en una pesadilla de calor y humedad. En el mejor de los casos, si está colocado en la azotea, envía el calor a la atmósfera. Miles o decenas de miles de aparatos de aire acondicionado expulsando calor al exterior modifican el clima de la ciudad, elevan la temperatura y fuerzan a usar a más potencia el aparato, que enviará más calor a la atmósfera, etc. Se forma un círculo vicioso.

El resultado final a escala de un edificio es que los vecinos terminan atrincherados en sus casas con las ventanas bien cerradas y el aire acondicionado funcionando al máximo de potencia. Y no hemos hablado del ruido resollante que producen los compresores, ni del dineral que cuesta la electricidad que gastamos en enfriarnos. Sin contar el aumento de la quema de combustibles fósiles para fabricar la electricidad necesaria.

Hay otras soluciones menos molestas para tu bolsillo, para tus vecinos y para tu ciudad. Considera cuestiones como estas:

Puede que tu vivienda no necesite tanta refrigeración extra como piensas. Si está en un piso bajo, orientado al norte, o los muros son gruesos, o tiene sombra natural de la vegetación, será fácil mantenerla fresca en verano. Solamente los áticos acristalados orientados al sur (que los hay) necesitarán perentoriamente una instalación de aire acondicionado. Un porcentaje sorprendentemente alto de viviendas tienen buenas características de cara al verano.
Es muy posible que necesites rebajar en unos grados la temperatura de tu casa, sin llegar al frío polar que proporciona el aire acondicionado. Pues existen toda clase de aparatos que proporcionan esa refrigeración, por una fracción del coste de una instalación de aire acondicionado. Van desde sencillos ventiladores a sistemas de refrigeración por evaporación. La brisa fresca que proporciona un ventilador puede ser suficientes en muchos casos. Una instalación de evaporación refresca el ambiente sin usar compresores, utilizando la propiedad que tiene la evaporación de los líquidos de robar calor –hay versiones tan simples como las esteras de esparto remojadas tapando las ventanas, propias del sur de España.

Infórmate en una tienda de confianza. Tampoco está de más usar con habilidad estores, persianas y cortinas para captar el aire fresco del amanecer (que llega a tu casa a través del patio de ventilación) e impedir la entrada del aire caliente a media tarde. Las plantas son de gran ayuda para refrescar una casa. Y hay muchas otras soluciones, algunas muy ingeniosas.

Tenemos dos alternativas: usar la fuerza bruta y poner el aire acondicionado a 17 ºC en cuanto llegamos a casa, pase lo que pase ahí fuera, con las ventanas herméticamente  cerradas, o probar otras alternativas mucho más baratas, que no molestarán lo más mínimo a tus vecinos y que ayudarán a que tu ciudad sea más agradable para vivir. Tú eliges.

 

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