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Tu vecino y el cambio climático

11 Jul 2017
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Todos tenemos un vecino a quien todo eso de la ecología y el cambio climático le parece un engañabobos que usan cuatro aprovechados –políticos, empresas, ONGs, etc.– para llenarse los bolsillos. En consecuencia, lleva un estilo de vida coherente con sus ideas:

Usa el coche para todo, incluso en trayectos que podría hacer caminando en menos de un minuto. Se queja continuamente del afán recaudatorio del Ayuntamiento, que te cobra por aparcar y te multa si no aparcas donde ellos dicen. También abomina de los semáforos – trampa, que te sacan una foto y te ponen una multa si te los saltas en rojo.

Considera que los ciclistas pueden vivir, pero bien lejos del asfalto que usan los coches.

Cuando llega la hora de bajar la basura, hace una gran bolsa con todos los residuos mezclados y la deja encima del cubo de tapa naranja. Arguye que el contenido separado de los contenedores amarillos, azules y verdes se vuelve a mezclar luego en el camión de recogida. Además, al separar en casa los residuos estamos quitando trabajo a los recicladores profesionales.

Es el rey del chuletón, se ríe de los vegetarianos y considera que una dieta sin un buen filete diario no es comida, sino inanición o comida de pájaros.

A mediados de junio, cuanto la temperatura sube de los 27 grados, pone el aire acondicionado a tope y no lo quita hasta mediados de octubre. Ha colocado su enorme compresor de miles de frigorías en mitad del patio de ventilación del edificio, y no hace caso de las protestas de los vecinos.

Etc, etc. Tu vecino no lo sabe, pero es un colaborador del adaptacionismo. El adaptacionismo sabe que estamos en un gran apuro por la acumulación de gases de efecto invernadero derivada de la quema de combustibles fósiles. Pero no piensa dejar de quemar petróleo. En realidad, piensa seguir quemándolo hasta que se acabe la última gota, hacia 2095 como pronto.

El adaptacionismo no niega la existencia del cambio climático –habría que estar ciego para no verlo– pero considera que la mejor respuesta al mismo es seguir ganando dinero vendiendo petróleo y volver a ganar dinero vendiendo artilugios adaptacionistas, por ejemplo acondicionadores de aire o coches movidos por gas natural. Es una jugada perfecta.

Otros elementos adaptacionistas incluyen diques en zonas amenazadas por la subida de las aguas marinas, instalaciones para enterrar el CO2 que emiten las chimeneas, cambios de cultivos, nuevas medicinas, etc, etc. El adaptacionismo enriquecerá a unos pocos y empobrecerá al resto, incluyendo a tu vecino, el rey del chuletón y del aire acondicionado.

Jesús Alonso Millán
Fundación Vida Sostenible


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