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Diez ideas que van a cambiar nuestra vida

17 Oct 2017
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Foto: organictransit.com

Aire acondicionado solar

Usar la fuerza del sol para mantenernos frescos parece una buena idea, y se puede hacer gracias a la llamada refrigeración por absorción, popularmente conocida como efecto botijo. El botijo funciona porque sus paredes son de arcilla porosa, por lo que están húmedas y evaporan agua, lo que refrigera el líquido contenido en el interior de la vasija. Ya hay sistemas de producción de frío que funcionan siguiendo el mismo principio sin consumir (o consumiendo muy poca) electricidad.

Actualmente usamos el sistema de refrigeración por compresión, que funciona comprimiendo un gas que al expandirse a continuación roba calor de la estancia a enfriar. Este sistema necesita mucha energía externa para accionar el compresor y es muy ruidoso. El aire acondicionado solar es solamente una parte de una serie de técnicas de construcción y climatización que en lugar de usar la fuerza bruta, como ahora (por ejemplo, casa mal aislada + refrigeración por compresión = derroche de energía) usan sistemas que funcionan a favor de la naturaleza, por ejemplo refrigeración solar + construcción bioclimática = eficiencia energética.

 

Fechas de cierre legal de productos insostenibles

Muchos productos, desde el mercurio en los termómetros a las lámparas incandescentes, han sido sometidos a prohibiciones legales de venta y distribución. Candidatos actuales son el coche de motor de explosión y los plásticos desechables.

 

Derechos de movilidad

Adjudicar a cada elemento semoviente de la ciudad una carta de derechos y deberes evitaría el actual desequilibrio, en que un número reducido de personas usuarias del coche (aproximadamente la tercera parte de los que se mueven por la ciudad) ocupan una cantidad de espacio desproporcionada, producen el 80% del ruido y la contaminación y causan muchos accidentes. Ahora se trata de que peatones y ciclistas tengan derecho a su porción de espacio y puedan moverse seguros por la ciudad.

En la práctica se puede hacer reduciendo el espacio disponible para el coche y aumentando el disponible para peatones y bicicletas, peatonalizando calles y cerrando carriles al tráfico. También se puede modificar el tiempo de espera de los semáforos, que actualmente es entre cinco y diez veces favorable para los coches, implantar tasas de congestión por las que los vehículos paguen una tasa por circular por la ciudad, etc. Otras medidas podrían ser la creación de “derechos de parking”, como actualmente hay derechos de emisión de CO2, que serían progresivamente reducidos.

 

Compostaje comunitario

Establecer puntos de compostaje comunitario en los barrios permite a los vecinos llevar parte de sus residuos, la materia orgánica limpia, de manera que sea recuperada y reciclada in situ. Es un ejemplo de una serie de iniciativas que van en contra de la tendencia predominante hasta ahora, que consiste en producir grandes cantidades de desechos y depositarlos en algún lugar apartado, con la confianza de que alguien se los lleve bien lejos. El compost producido se puede utilizar para alimentar los parques urbanos o bien ser devuelto a los vecinos para sus terrazas, tiestos y jardines. En realidad, la idea consiste en volver a responsabilizarnos de nuestros residuos.

 

Envases rellenables: economía circular en la práctica

Cada vez llama más la atención el antiguo sistema de “devolver el casco”. Funcionaba usando envases de materiales duraderos e inertes, como el vidrio, y redes de distribución muy densas, basadas en muchas tiendas pequeñas de comestibles repartidas por toda la ciudad. Económicamente es sencillo, consiste en asignar al producto dos precios, uno para el contenido y otro para el envase. Versiones modernizadas de este sistema, utilizando envases de diferentes materiales y la red de supermercados, podrían ponerse en marcha para paliar la actual e insensata acumulación de residuos. Puede que dentro de poco vayamos a la compra con una colección de envases vacíos listos para rellenar.

 

Reciclaje de la energía

Cada vez se desarrollan más iniciativas de recuperación y reciclaje de la energía que pueden funcionar en ciudades, edificios e incluso hogares. Desde miniturbinas en tuberías de agua a sistema de recuperación de energía en instalaciones de calefacción, como es el caso de la bombas de calor. Hay muchos más ejemplos: baldosas que recuperan la energía de las pisadas o “metrolineras” que recuperan la energía de frenado de los trenes.

 

Impuesto a la huella ecológica

Ya existen varios impuestos a nuestra huella ecológica personal, por ejemplo en forma de una tasa de residuos que crece con el tamaño de la vivienda o un impuesto de matriculación mayor para vehículos grandes. El impuesto a la huella ecológica sería una tasa explícita que gravaría el impacto ambiental asociado a cada estilo de vida. Pagarían más los usuarios de potentes sistemas de climatización, grandes coches,  jardines extensos, etc.

Esta especie de ECO-IRPF se podría calcular estableciendo una serie de parámetros de huella como actualmente se establecen escalones de ingresos. Como complemento, determinados productos de elevado impacto como la carne o el azúcar podrían tener su propio impuesto asociado. Gravar las pesadas huellas ecológicas permitiría aligerar la carga de impuestos de los que tienen pisadas leves sobre la tierra y facilitar la transición hacia una sociedad más sostenible y viable.

 

Coexistencia de vehículos y peatones

La distinción actual entre el mundo del vehículo y el mundo del peatón desaparece en este tipo de ciudad. La idea consiste en eliminar tanto las aceras como las calzadas de tráfico. Los peatones y los vehículos comparten el mismo espacio, como sucede actualmente en los puntos donde una vía de tráfico rodado cruza una calle peatonal. Los semáforos desaparecen, y la velocidad de los vehículos se reduce mucho. Hay muchas iniciativas no tan radicales que favorecen la coexistencia de peatones y vehículos. El resultado final sería una ciudad fluida, sin la tajante distinción entre territorios para coches y territorios para todo lo demás que hay actualmente.

 

Baterías domésticas de almacenamiento de energía

Con la misma naturalidad con que actualmente producimos agua caliente en un termo eléctrico, podremos almacenar y controlar nuestra producción de energía. A medida que se desarrollen más y más sistemas de captación de energía renovable utilizables en espacios reducidos y apropiados para la ciudad, como los paneles solares de alta eficiencia y los mini-aerogeneradores, el almacenamiento de electricidad permitirá a cada casa independizarse en cierta medida de la distribución centralizada de energía.

 

Vehículos Ligeros Urbanos y Eléctricos

El coche urbano ya está más que inventado. Un ejemplo es el famoso Biscúter, un ultraligero de carrocería de aluminio que se fabricó en España en la década de 1950. Uniendo al concepto de coche ligero y utilitario y el de vehículo eléctrico, tenemos el VLUE, vehículo ligero urbano y eléctrico, diseñado para trayectos cortos, con muy bajo consumo de energía y gran facilidad de recarga. Estos vehículos también puede llevar paneles fotovoltaicos para aumentar su autonomía. Con una velocidad máxima de 20 km/h y un tamaño mínimo, enjambres de estos vehículos eléctricos podrían sustituir a los actuales coches convencionales, mucho más pesados y consumidores de energía.

 


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