Opinion · Ciudadano autosuficiente

Cómo distinguir a las empresas que se lavan la cara… de color verde

 

Es lo que se llama técnicamente greenwashing, la técnica de aparentar ser verde y amigo del planeta cuando se está a miles de millas de la sostenibilidad. ¿Cómo podemos distinguir las empresas que lo practican de las empresas que se esfuerzan de verdad por conseguir un medio ambiente mejor? La cosa tiene importancia porque los productos puestos en el mercado por las empresas que hacen greenwashing son casi siempre más caros, más contaminantes y mucho menos sostenibles. Utilizando estos sencillos criterios, podremos distinguir el greenwashing y rechazar sus productos.

Criterio 1: no usar porcentajes.
Una técnica muy usada en el lavado de cara verde es hablar de cantidades, nunca de porcentajes. Por ejemplo: “Hemos evitado la emisión de 3.500 kg de CO2 el año pasado”. Luego nos enteramos de que eso equivale al 0,0003 de la emisión total de CO2 de la firma.

Criterio 2: utilizar un pequeño logro para tapar un daño mucho mayor.
Consiste en hacer hincapié en un avance para encubrir un retroceso. Por ejemplo: vender un SUV del tamaño de un carro blindado con el gancho de que su motor es “eficiente”.

Criterio 3: actuar solamente en campos que no tienen nada que ver con la actividad de la empresa.
Muchas empresas intentan lavar su imagen ambiental financiando toda clase de actividades “sostenibles” en materias muy alejadas de su actividad. Mientras tanto, su “core business” insostenible sigue funcionando sin cambios.

Criterio 4: efecto decorado.
Consiste en crear una línea de negocio supuestamente sostenible (ropa de algodón “orgánico”, por ejemplo) y usarla como tapadera del 99% restante de la actividad de la empresa.

Criterio 5: vender el simple cumplimiento de la ley como un significativo avance hacia la sostenibilidad.
Por ejemplo, dar publicidad al hecho de no usar un compuesto químico ilegal en la fabricación de sus productos.

Criterio 6: vaguedad.
Utilizar la palabrería habitual corporativa intercalando simplemente la palabra “sostenible”, “verde”, etc, sin detallar los cambios o avances hacia la sostenibilidad. La fórmula “la sostenibilidad está en nuestro ADN” es la más utilizada.

Criterio 7. carencia de rumbo.
Actuaciones diversas en varias direcciones, sin un plan que se pueda entender y medir para llevar a la empresa a la sostenibilidad.

Basado en ideas recogidas en varios artículos, singularmente esto dos de Antonio Vives y Caroline Werk.