Opinion · Ciudadano autosuficiente

Defiende el mar en la pescadería

Todos los años se extrae de los océanos más de 77,9 millones de toneladas de pescado y marisco. En España, durante el año 2016, se consumió un total de 1,12 millones de toneladas. Estos datos posicionan a nuestro país como el segundo del mundo más consumidor de pescado fresco.

Viendo estos números hay una pregunta que nos salta a la mente: ¿de dónde sale tanto pescado y marisco?. Durante toda nuestra existencia hemos tratado a nuestros mares, océanos y ríos como fuentes inagotables de recursos, explotandolos y contaminándolos para cubrir nuestras necesidades. Este comportamiento nos ha llevado a una situación en la que muchas de las principales especies comerciales se encuentra en peligro o han desaparecido de zonas donde antes podían verse en abundancia, como es el caso de las sardinas o el atún rojo.
Junto con esta situación nos encontramos otra paralela: el aumento del consumo. Cada vez la demanda de productos del mar es mayor lo que provoca que para poder cubrirla la industria pesquera debe utilizar métodos industriales agresivos que le permita obtener grandes cantidades de producto (como puede ser la pesca de arrastre), sin tener en cuenta los impactos sobre el medio o sobre las comunidades que tradicionalmente han dependido de este recurso.

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Pero ¿cómo podemos romper este ciclo que parece no tener fin? Nosotros como consumidores podemos cambiar nuestra manera de comprar estos productos, y si tenemos en cuenta ciertos puntos podemos hacer que nuestra visita a la pescadería sea mucho más sostenible:

Etiquetado: es muy importante fijarse en el etiquetado del pescado y marisco ya que nos da información muy útil para saber si el pescado que tenemos ante nuestros ojos es o no sostenible. Un correcto etiquetado debe contener: zona de captura, puerto de desembarque, método de producción, categorias de arte de pesca y su nombre tanto común como científico.  Es importante fijarse en la zona de captura y el puerto de desembarco ya que muchas veces se vende un pescado con un origen porque se le asocia con más calidad, Galicia por ejemplo, pero en realidad el animal fue pescado en otra zona y llevado a un puerto en esa zona de renombre.  Esta información debería estar visible pero siempre se le puede preguntar al pescadero, ya que viene en las cajas de transporte.

Calendario de consumo: como casi todos los animales del planeta, los peces y mariscos tienen sus épocas de reproducción y un tiempo de crecimiento. Es importante que se respeten y establezcan vedas para que no se pesquen animales que están en fase reproductora o de crecimiento. Nosotros como consumidores podemos utilizar este calendario de consumo de productos pesqueros que nos permita diversificar los productos que comemos y consumir cada cosa en su debido tiempo.

Caladeros: un caladero es una zona donde, debido a la cantidad de nutrientes y la presencia de corrientes, hay un gran volumen de pesca. Fijarse en el caladero de origen del pescado que consumimos es importante ya que nos ayuda a elegir un producto que venga de caladeros cercanos. Cuanto más cercano sea el caladero al foco de consumo, más probable es que haya sido pescado con métodos de pesca tradicionales más respetuosos con el medio. Hay que apoyar este tipo de pesca tradicional ya que es la más sostenible, algo muy importante si se tiene en cuenta que en la parte europea del Atlántico el 48% de las poblaciones de peces están sobreexplotadas y en aguas del Mediterráneo el 90%.

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Una de las soluciones que se proponen para la mejora de la situación es la generalización de las granjas de peces o piscifactorías. La acuicultura es la cría de especies acuáticas como marisco, algas y pescado. Este tipo de actividad es cada vez más popular ya que permite el consumo de determinadas especies durante todo el año sin ejercer presión sobre mares y ríos.

Estas granjas pueden estar mar adentro (a varias millas de la costa) sometidas a las corrientes y envites de la mar, en la costa (las bateas gallegas o las jaulas de salmón en los fiordos noruegos serían un ejemplo), en ríos o en tanques con un medio totalmente controlado.
Los problemas de este tipo de actividad son la alta producción de efluentes (flujos de materia orgánica proveniente de los desechos producidos por los animales de las granjas y por los restos de su comida), transmisión de patógenos y escape de especies domesticadas que pueden afectar al medio. Estos efluentes pueden ser transportados por corrientes contaminando otras zonas o cayendo lecho marino produciendo fangos en la zona bentónica (fondo marino) que impiden el crecimiento de organismos.

Aún así se viene desarrollando de un tiempo a esta parte otros tipos de acuicultura con el objetivo de hacerla más sostenible . Un ejemplo es la Acuicultura Multitrófica Integrada (IMTA) un sistema que mezcla la producción de diferentes especies para simular un ecosistema para imitar el ciclo natural de los nutrientes.

Nuestros mares. océanos y ríos están sufriendo y nosotros podemos contribuir a su mejora. Ser un consumidor comprometido y consciente es el primer paso hacia una vida más sostenible y un planeta mejor.

Carlota López

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