Opinion · Ciudadano autosuficiente

El rudiveganismo es cada vez mejor opción

 

Un rudivegano es una persona que prefiere los vegetales a la carne, y los alimentos frescos a los ultraprocesados. Viene del latín rudis, “en bruto, sin refinar”, no confundir con el crudiveganismo, que consiste en consumir alimentos vegetales sin cocinar. El rudiveganismo tiene muchas ventajas, vamos a ver algunas.

Ahorrarás dinero. La carne y el pescado son caras, suponen casi la mitad del gasto alimentario de una familia media. Si en lugar de comprar  50–60 kilos de carne al año (media del país) pasas a 20–30 notarás inmediatamente la mejoría de tu economía.

Ayudarás a la transición hacia la sostenibilidad de la industria de la carne. Si los pocos productos de origen animal que compras son de buena calidad, con marchamos oficiales que la justifiquen (por ejemplo, huevos de gallinas criadas en libertad, clase 0 o 1), ayudarás a la reconversión de las granjas avícolas a estándares de mayor bienestar para los animales.

Mejorará tu salud. Cada vez más estudios asocian el alto consumo de vegetales frescos y reducido de carne y alimentos ultraprocesados con un mejor estado de salud y una reducción del riesgo de contraer enfermedades como la diabetes o el cáncer.

Cocinarás. Al necesitar transformar los alimentos frescos que has comprado en sabrosos manjares, poco a poco te transformarás en un cocinillas. Es decir, una persona autosuficiente que sabe hacerse su propia comida e incluso la de los demás. Alardear de no saber cocinar es absurdo. Y en cuanto al tiempo, no hace falta tanto, media hora diaria puede ser suficiente.

Reducirás tu huella ecológica. Eso quiere decir que tu estilo de vida se puede generalizar a toda la humanidad a largo plazo, y que por lo tanto es sostenible. Al consumir más legumbres y menos carne, reduces la cantidad de tierra agrícola, fertilizantes y maquinaria necesarias para producir nuestros alimentos. A pesar de comparaciones falaces entre el bacon y la lechuga, esta ventaja de las dietas ricas en vegetales se confirma una y otra vez.

No te privarás de nada. El rudiveganismo te permite llevar una alimentación muy variada, sin renunciar a nada. Lo único que tienes que hacer es reducir la proporción de productos de origen animal y aumentar la de los de origen vegetal hasta conseguir un balance 10% / 90%, por ejemplo. Al mismo tiempo, puedes elegir tus alimentos en las tres grandes categorías de frescos / transformados básicos / ultraprocesados en una proporción de 75% / 24% / 1% (transformados básicos son por ejemplo las conservas de pescado, el queso o el pan de tahona).

¿Qué necesitas para adentrarte en el mundo del rudiveganismo?

Solamente dos cosas: una lista de la compra que incluya siempre legumbres, cereales enteros, frutas, hortalizas y frutos secos y un buen libro de cocina. Con el tiempo, te irás haciendo con un buen recetario que luego podrás compartir en las redes sociales.