Opinion · Ciudadano autosuficiente

Cinco falacias insostenibles

Reciclar

Reciclar es la consigna general. Un pequeño gesto es de gran ayuda para nuestro planeta. Depositar envases usados en el contenedor evita la emisión de CO2. Todo eso es verdad. Pero también es verdad que hay algo todavía mejor que reciclar: no producir el residuo o reutilizarlo.

El sofisma: reciclar ayuda a olvidar que buena parte de los residuos que producimos se podrían evitar. Por ejemplo, dejando de empaquetar frutas y verduras en caparazones de plástico que no necesitan, o instaurando por fin un sistema general de devolución y retorno de envases. Nosotros seguiremos reciclando, qué remedio, pero los fabricantes deberían también poner algo de su parte.

 

La alimentación equilibrada

La alimentación equilibrada es la gran tapadera de los alimentos ultraprocesados, también conocidos como comida basura.

El ardid: funciona porque “equilibrada” significa “con la proporción adecuada de proteínas, hidratos, grasas, vitaminas, etc.”  Al reducir la comida a estos componentes, nos da lo mismo comer pan de molde blandurrio que una buena hogaza hecha con harina entera: ambos “aportan” hidratos de carbono. Y así sucesivamente.

 

Evitar la emisión de CO2

“Hemos evitado la emisión de x toneladas de CO2”. Esa es la frase talismán de cualquier empresa que quiera contribuir a la salvación del planeta. ¿Quién podría estar en contra de tan virtuosa actuación?

El truco: Evitar la emisión de pequeños porcentajes de la emisión total de CO2 es algo relativamente fácil, que se puede conseguir con medidas de ahorro energético al alcance de todos. Pero a veces reducir paulatinamente la emisión de CO2 no sirve de nada si va a continuar usando productos tóxicos o si va a seguir produciendo objetos de usar y tirar en cantidades masivas.

 

Los coches con motores eficientes

Los fabricantes de automóviles repiten una y otra vez que sus vehículos cada vez contaminan menos, de hecho mucho menos que los fabricados hace diez o veinte años. Los coches actuales se rigen por la exigente norma Euro 6, y todavía queda margen para reducir más las emisiones. Todo eso es verdad.

La cuestión: La exigente norma Euro 6 y las rigurosas medidas para reducir la emisión de los coches nuevos son la gran excusa que los fabricantes están usando para no ponerse en serio a fabricar coches eléctricos. El problema es que el mejor y más moderno coche diésel o de gasolina, en términos de emisión de contaminantes, es peor que cualquier coche eléctrico.

 

Los electrodomésticos de clase A+++

Un frigorífico clase A+++ consume entre la mitad y un tercio de la electricidad que gasta un modelo de igual tamaño fabricado hace veinte años. Lo mismo ocurre con lavadoras, lavavajillas y otros electrodomésticos. La etiqueta energética en diversas modalidades abarca desde calderas de calefacción a lámparas, y es de gran ayuda para elegir aparatos que prestarán buen servicio con un consumo reducido de energía.

El problema: Deslumbrados por el brillo de la etiqueta energética clase A+++, muchos consumidores pueden comprar aparatos que no necesitan o aparatos demasiado grandes. Además de la tecnología puesta en juego para mejorar la eficiencia energética, a veces muy sofisticada, se debería hacer hincapié en dimensionar adecuadamente la compra. Por ejemplo, comprar una secadora en Almería puede ser muy derrochador, independientemente de la clase energética de la máquina. Comprar un calentador de cien litros muy eficiente cuando uno de 30 basta y sobra también es tirar el dinero y despilfarrar energía.