Opinion · Ciudadano autosuficiente

Movilidad virtuosa: ¿solo en el centro?

Tranquilos, todavía no es Diesel Verboten, sino Diesel Bis Euro V, es decir, prohibidos los coches diésel con excepción de los que cumplan la norma Euro 6, la más moderna (la Euro 6, por ejemplo, establece un límite de emisión de óxidos de nitrógeno nueve veces más riguroso que su predecesora la norma Euro 3) . Y tampoco es en toda la ciudad, sino en la Max-Brauer-Allee. En Stressemannstrasse se prohíbe la circulación de camiones diésel de modelo antiguo y muy contaminante. Esto ya está pasando en Hamburgo y pronto pasará en Düsseldorf y Sttutgart, gracias a una decisión del Tribunal Administrativo Federal de Alemania que dice más o menos que las ciudades son soberanas para limitar las emisiones contaminantes de los vehículos y proteger así su atmósfera.
Las acciones de Volkswagen y BMW se desplomaron un poco, menos de un 2%. Todos los fabricantes de coches europeos han declarado oficialmente que van a seguir fabricando coches diésel y, si las ciudades se limitan a prohibir “Hasta Euro 5”, los fabricantes de coches podrán aducir que ahora es el momento de comprar un coche diésel, Euro 6 por supuesto.
La verdad es que las ciudades no van a parar en su persecución del coche de motor de explosión. Es una manera relativamente barata de mejorar de un plumazo las condiciones ambientales de un espacio urbano cada vez más valorado y más caro. Ahora mismo una autopista urbana en mitad de una ciudad es un anacronismo (como pasa con la Gran Vía de Madrid). Copenhague, Amsterdam y otras urbes ya han erradicado o están a punto de erradicar todo el tráfico rodado de su zona central.
Este territorio central de las ciudades será servido de transporte mediante metro, autobuses eléctricos y coches compartidos también eléctricos, acompañados de un enjambre de bicicletas, urban wheels, patinetes y también peatones: caminar es el medio de transporte urbano más sencillo, ecológico y saludable, y va a multiplicar su presencia como modalidad de transporte en los próximos años. Este círculo virtuoso de la movilidad ya está funcionando y va a transformar el paisaje urbano en muy pocos años.
El problema es que estos centros urbanos sin tubos de escape van a coexistir con periferias enormes por las que seguirán circulando millones de coches fabricados hace 10, 15 o 20 años, muy lejos incluso de la norma Euro 6 y muy difíciles de sustituir en breve plazo. Incluso si las ventas siguen mejorando, se tardarán décadas en sustituir los coches muy contaminantes por versiones menos contaminantes de motor de explosión, tipo Euro 6 o más avanzados.
¿Centros de ciudades limpios y periferias contaminadas? Suena paradójico, pero ya está ocurriendo. A menos que todos los implicados (gobiernos, fabricantes, compradores, medios de comunicación, etc.) se pongan de acuerdo en pasar página en la tecnología de los automóviles. Ahora mismo el gobierno ayuda a la compra de eléctricos con una cantidad casi simbólica, los fabricantes siguen insistiendo en que el futuro sigue siendo de color diésel y los compradores de coches, un poco hartos de tanto zarandeo, se pasan a la gasolina o a los híbridos como mal menor.
¿Podría ser el círculo virtuoso de la movilidad que están poniendo en marcha los centros de las ciudades extensible a la periferia? De otra forma no vamos a conseguir gran cosa, aparte de un núcleo urbano de aire precariamente limpio, amenazado siempre por los nubarrones de contaminación del mundo real que lo rodea.

Jesús Alonso Millán