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Merecemos un poco de sangre

29 feb 2008
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ANTONIO AVENDAÑO

Habrá cara a cara entre Chaves y Arenas mañana, y esta vez todo apunta a que habrá juego sucio. Datos, argumentos, insultos, ladridos y golpes bajos serán las armas con que ambos contendientes disputarán esa comprometida velada en la que los ciudadanos tenemos depositadas tantas esperanzas de ver un poco de sangre. A los periodistas, siempre tan falsotes, nos gusta reclamar públicamente juego limpio a los candidatos electorales, pero lo que queremos en verdad es todo lo contrario, labios partidos, cejas ensangrentadas, puñetazos en la barriga, codazos en el hígado. Las victorias por puntos son cosa de nenazas. Las buenas peleas deben acabar en KO y con unos cuantos dientes esparcidos sobre la lona.
Puede que Javier Arenas pierda el 9-M, pero intentará vender cara su derrota, y mañana es un buen día para ello. Ahora bien, el aspirante popular corre el mismo riesgo al que ha sucumbido su partido a lo largo de esta legislatura: el riesgo de pasarse de frenada, de llevar sus reproches y descalificaciones tan desmesuradamente lejos que acaben tornándose no sólo inverosímiles, sino incluso contrapoducentes.
Puede que Javier Arenas, siguiendo la turbia estela marcada por los medios más obsesivamente antisocialistas, intente cuestionar la honradez de Chaves mentándole vagos negocios familiares o irrisorias cuentas corrientes. Jugar con esas cartas sobadas es tentador, pero no suma, sino que resta. Querer hacer del presidente un taimado avaricioso o un artero traficante de influencias es un camino de perdición. Eso sería sangre fácil y el público no quiere eso. Quiere sangre, pero no fácil, sino trabajada, justa, merecida.

¿Y cómo es ella?

29 feb 2008
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 ANTONIO AVENDAÑO

Alarma, alarma. Todos a sus puestos. SOS a todas las unidades. Era todavía temprano cuando empezaron a zurrir enloquecidas todas las alarmas en los cuarteles generales del socialismo andaluz. Manuel Chaves acababa de revelar en el programa de Carles Francino su preferencia por que, llegado el momento, fuera sucedido por una mujer. Cada vez que en un partido ganador se oye la palabra sucesión, la gente se pone en guardia: antenas en posición de despliegue máximo, móviles con la batería recargada al 110%, periodistas amigos perfectamente localizados, cónyuges debidamente advertidos y así.
El inesperado anuncio, si es que era un anuncio y no una simple manera de salir del paso, sería matizado unas horas más tarde por el propio Chaves, pero en este duro negocio del periodismo sin entrañas el primer mandamiento es el que es: Santa Rita Rita, lo que se declara ya no se quita.
Así pues, la pregunta del día en la recepción del Día de Andalucía era la misma que formulara un día ya lejano y a otros efectos el gran José Luis Perales: “¿Y cómo es ella?”. Los sucesores masculinos in péctore, que deben ser varios, pero eso nunca se sabe porque bien que se lo callan los muy cucos, tararearían melancólicamente para sus adentros la premonitoria melodía del vate de Cuenca: “De dónde es, a qué dedica el tiempo libre, pregúntale por qué ha robado un trozo de mi vida, es una ladrona que me ha robado toooooooodo”.
En el PSOE todos temen que ésta sea la última legislatura de Chaves. Es la hipótesis más verosímil, pero también la más silenciosa. Hay cosas que es mejor no nombrarlas. Las sucesiones siempre son complicadas, como bien saben Fraga, Felipe, Pujol, Zaplana o Aznar. Puede que el presidente no quisiera decir lo que dijo. Vale. Puede. Sin problema. Bajamos las antenas y apagamos las alarmas. Pero el runrún es el runrún y no cesará porque, aunque Chaves improvisara, lo más probable es que lo hiciera diciendo involuntariamente la verdad, dado su escaso talento para la mentira.

Ni Rajoy ganó ni Scorsese es un genio

27 feb 2008
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ANTONIO AVENDAÑO

La valoración de los debates es como la de los críticos de cine cuando elogian una película plasta. O como cuando Dante dicen que paseaba pensativo por Florencia admirado de que los viandantes no quedaran perdidamente prendados de la belleza de Beatriz.
Hablas con la gente de la derecha y están convencidos de que Rajoy venció a Zapatero. Y si les replicas que todas las encuestas dicen lo contrario, ellos sostienen unánimes y veloces que hay muchos catalanes y vascos que odian a Rajoy y jamás lo darían por ganador. El problema de ese argumento es que con él ellos ganan siempre: si las encuestas favorecen al PP ganan porque son le favorables; y si le son adversas, ganan también porque su resultado estaría falseado por prejuicios y sentimientos ajenos a lo que se pregunta en la encuesta.
También en Andalucía la prensa más escorada a estribor era ayer unánime al dar por ganador a Javier Arenas en el debate a cuatro de Canal Sur. Yo creo, en cambio, que fue un partido más bien soso que acabó no ya en empate, sino en empate a cero. No creo que mientan, pero es muy enigmático que vieran un partido tan distinto al que vimos otros. Tan enigmático, por cierto, como cuando la crítica mundial le pone cinco estrellitas a Pozos de ambición, desprecia American ganster o cree que Martin Scorsese es un genio. En el caso del cine, la verdad se sabrá en 40 años. En el caso de los debates, en diez días. En el de Beatriz, nunca jamás: los mejores enigmas nunca tienen respuesta. Y mejor que no la tengan: si la tuvieran, los del PP dirían que estaba falseada.

“Querido Chaves”

26 feb 2008
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ANTONIO AVENDAÑO

Los periodistas pudimos ver anticipadamente el primer gran debate televisivo de las autonómicas andaluzas, que se grabó dos horas antes de emitirse. En la sala de visionado habilitada por Canal Sur Televisión, entre los no menos de cincuenta periodistas allí reunidos, al principio todo eran risas y al final todo bostezos. Los debates a cuatro son buenos para la democracia, pero malos para la televisión. Comparado con el de la noche anterior entre Zapatero y Rajoy, el que reunió ayer a Chaves, Arenas, Valderas y Álvarez no fue un debate político, sino un encuentro ecuménico. Hasta tal punto lo fue que el líder de Izquierda Unida Diego Valderas llegó a tener un divertido lapsus llamando al presidente andaluz “querido Chaves”.
Pues bien, lo más golfo que tanto Querido Chaves como el resto de contendientes llegaron a hacer durante las dos horas de eucaristía fue pasearse una y otra vez entre el callejón del Catastrofismo y la avenida del Triunfalismo. El presidente, solito por la avenida y los otros tres, juntos del bracete por el callejón.
Pero la razón de fondo por la cual Querido Chaves no pasó apuros anoche es porque no tiene ningún flanco al descubierto. Y no lo tiene porque no ha cometido ningún error grave. Chaves ha gobernado con prudencia y la prudencia siempre acaba amansando a la oposición, cuyos tres portavoces se mostraron no ya educados, sino algo peor: se mostraron convencidos de que van a perder. Se merecen el cielo, no el poder.

Treinta años no es nada

25 feb 2008
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ANTONIO AVENDAÑO

Las voces más agoreras sostienen que Izquierda Unida de Andalucía se romperá después de las elecciones. Tienen razón en ser agoreras, pero lo son con retraso: IU no es que vaya a romperse, es que ya está rota. Sus dirigentes históricos o bien no pueden verse unos a otros o bien han dejado de estar en primera línea, que es la única línea que de verdad cuenta en los partidos pequeños. Izquierda Unida ni siquiera necesita participar en debates cara a cara con sus adversarios: ya participa en los que ella organiza espontáneamente contra sí misma. Son pocos pero tienen un gran talento para partirse la cara los unos a los otros por nimiedades teóricas a las que nadie más echa cuenta. Me recuerdan a mi propia generación treinta años atrás, cuando en las asambleas de la Universidad de Bellaterra siempre acabábamos dejando la revolución permanente para otro día porque nunca lográbamos ponernos de acuerdo sobre si había que empezarla tomando primero el Rectorado y luego las fábricas o al revés. Al final, lo que sí hacíamos era tomarnos algo.
IU debe ser el único partido no extraparlamentario que lleva un revolucionario como cabeza de lista. Y no uno cualquiera, sino uno de verdad, de los de siempre, un revolucionario con pinta de revolucionario: barba desgreñada, camisa de felpa y mirada insomne. Sólo de imaginar a ese grupo parlamentario de IU liderado por el alcalde de Marinaleda, Juan Manuel Sánchez Gordillo, se le quitan a uno treinta años de encima. Juan Manuel sigue ejerciendo de líder jornalero andaluz en una tierra donde los jornaleros están dejando de ser andaluces para empezar a ser negros, moros o ecuatorianos. Y es que Juan Manuel es de los que piensan que lo que le gusta a la gente es ser pobre y no tener tele de plasma ni grabador de dvd.
Como el prudente Diego Valderas, coordinador de IU, no salga elegido por Huelva, malo. Malo para Diego, que no lo merecería; malo para IU, que volvería treinta años atrás de golpe; y malo para las fábricas y los rectorados, que tendrían los días contados.

Manual para que el PP gane las elecciones en Andalucía

22 feb 2008
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ANTONIO AVENDAÑO

La única manera de que el PP pueda ganar en Andalucía dentro de cuatro años es ser menos de derechas. Como no dejen de ser lo que han sido toda la vida, no habrá forma de ganar por aquí abajo. El PP podría ganar en Andalucía si tuviera un líder homologable a Ruiz Gallardón y, todavía más importante, si tuviera una masa crítica de dirigentes locales igualmente moderados, centristas y tolerantes que clara y definitivamente hubieran perdido para siempre el pelo de la dehesa franquista.
Pero eso sería posible únicamente con una derrota severa de Mariano Rajoy el próximo día 9, pues sólo esa derrota podría desencadenar un proceso interno de cambios en profundidad y la aparición de un líder que comprendiera de una vez por todas que un partido tan de derechas no tiene futuro en un país tan escarmentado como éste. Si ese proceso tuviera lugar, habría que sustituir a Javier Arenas en Andalucía, pero no porque Arenas no fuera capaz de reconvertirse en el líder más moderado y centrista del mundo mundial, sino precisamente por lo contrario: por lo fácilmente que sería capaz de convertirse en ese líder. Es la misma facilidad con que sería capaz de convertirse en todo lo contrario. Esa facilidad múltiple para reconvertirse en lo que haga falta, en una cosa y su contraria, es lo que hace de él un líder internamente tan valioso, pero externamente tan poco fiable. Ésta es, pues, la paradoja: para soñar seriamente con ganar, lo primero que el PP necesita es perder. Extraño dilema.

No es campaña para viejos

21 feb 2008
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ANTONIO AVENDAÑO

No querer un combate con el campeón cuando tú eres únicamente el aspirante a campeón resulta difícil de entender para quienes llevamos ya unos años en el extraño oficio de entender de política. Debe ser que uno se vuelve viejo y esta no es campaña para viejos. El campeón comportándose como el aspirante y el aspirante comportándose como el campeón: alguien está loco y espero no ser yo. Chaves le ofrece a Arenas debatir en la televisión andaluza y Arenas remolonea como si el campeón fuera él y el aspirante fuera Chaves. Con su rechazo a celebrar el cara a cara en Canal Sur, el PP se ha metido en un inútil y complicado jardín. A Rajoy le pasó lo mismo, pero al menos él logró que Televisión Española no organizara la pelea con Zapatero. Ahí erró el PSOE. Se equivocó al humillar a la televisión pública: si hubiese aguantado el tirón rechazando las incomprensibles exigencias del PP, éste se habría avenido finalmente a celebrar el debate en TVE. Y si no se avenía, peor para él.
Hasta ahora, Arenas no aceptaba debatir Canal Sur para no dejar mal a Rajoy, que no aceptaba hacerlo en TVE. Ahora Arenas tiene que seguir diciendo lo mismo, pero sabe que si el debate no es en Canal Sur no será en ningún sitio porque no hay otros sitios en Andalucía. Al final, Arenas y Chaves debatirán, cómo no, en Canal Sur. ¿Para qué, pues, tanto ruido? Pues eso digo, que cualquiera sabe. Yo al menos me rindo: demasiado viejo para ponerme a despejar ecuaciones inútiles.

La hora de los mentirosos

19 feb 2008
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ANTONIO AVENDAÑO

No hay un 26,8% de indecisos. Lo que hay es un 26,8% de mentirosos. Los sondeos elevan a ese porcentaje los ciudadanos que dudan entre votar al PP o votar al PSOE. Más de ¡un cuarto! del electorado. Apuesto diez a uno a que mienten como bellacos. Por eso es tan complicado el oficio de los expertos demoscópicos: porque los pobres tienen que calcular por qué diablos la gente miente tanto y pronosticar científicamente qué votarán los que dicen no saber qué votar. Hacer ciencia con la mentira es complicado.
Yo diría que hay un voto oculto socialista que no quiere mostrarse en las encuestas pero que dará la cara el 9 de marzo, infligiendo al Partido Popular una derrota que lo obligará de una vez por todas a hacer examen de conciencia y propósito de enmienda para lograr el perdón de sus pecados. Es improbable que la derecha no acabe pagando una elevada penitencia por los graves pecados cometidos en estos años. Ganará Zapatero porque ha tenido algunos aciertos muy justos y modernos y porque no ha cometido ningún error irreparable. Ha estado un par de veces a punto de hacerlo, eso sí; ha estado un par de veces caminando a ciegas sobre el alambre, pero no ha perdido pie. El PP intentó que lo perdiera, pero no lo consiguió. Lo intentó con el 11-M, con Catalunya, con ETA. Y fracasó: ese triple fracaso será su perdición. Los mentirosos acechan agazapados tras las encuestas para asestar su golpe mortal el 9-M.

Dos amores a la vez

11 feb 2008
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ANTONIO AVENDAÑO

La idea de las balanzas fiscales es una versión territorial y sofisticada de la antigua queja de los ricos contra los pobres por ser éstos los principales beneficiarios de los impuestos pagados por aquéllos. Eres rico, triunfas tela y luego la mitad de lo que ganas va y se lo queda el maldito Estado para repartirlo entre los fracasados.
Los socialistas catalanes de ahora defienden la publicación de las balanzas fiscales. Vale. Los socialistas catalanes siempre han tenido dos amores a la vez y sin embargo habían conseguido no estar locos: eran al mismo tiempo socialistas y nacionalistas. Hasta ahora. La idea de que se publicite cómo es de rico cada territorio de España es una idea legítima, sin duda, pero legítima de derechas: una idea de territorios ricos que ahora asumen como propia quienes nacieron políticamente para defender a los pobres. Que un partido socialista tenga como objetivo equiparar la financiación de los de su pueblo con el único modelo de financiación inequívocamente insolidario y egoísta, como es el concierto vasco, significa que ese partido tiene un grave problema de identidad política. No de identidad territorial, pero sí política.
Con los mimbres ideológicos del concierto vasco o de las balanzas catalanas jamás habría podido construirse Europa. Los socialistas catalanes son europeístas, sin duda, pero desde el Ebro hacia arriba, no hacia abajo. La conclusión es amarga: no se pueden tener siempre dos amores a la vez y no estar loco.

Política, economía y elecciones

05 feb 2008
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ANTONIO AVENDAÑO

Una de las tareas de la política es hacer creer a la gente que los gobiernos mandan más de lo que mandan. A todos los ministros de Economía les gusta simular que tienen el mando sobre la economía, pero no es verdad que lo tengan. La economía suele ir bien o mal en decenas de países al mismo tiempo y no es creíble que todos los ministros de Economía de todos esos países sean todos ellos muy listos o muy tontos al mismo tiempo. No es verdad que España haya crecido tanto durante tantos años gracias al talento de Rato o de Solbes, ni es verdad que éste sea culpable de la crisis que viene.
Rajoy acusa ahora a Zapatero del alza del paro y de los precios, pero antes sostenía que si la economía iba tan bien era sólo porque Solbes se limitaba a imitar a Rato. Cuando las cosas empiezan a venir torcidas, miente la oposición al culpar al Gobierno de ello, pero cuando venían derechas mentía el Gobierno al atribuirse un mérito que no era suyo. En realidad, la gran pregunta por contestar es de quién diablos es el mérito de que la economía vaya bien o la culpa de que vaya mal. Por eso es improbable que los recientes números rojos le pasen factura electoral al Zapatero. Las elecciones no las gana la economía. Las gana, y sobre todo las pierde, la política. Rajoy debería saberlo.