Hacer el ridículo
ANTONIO AVENDAÑO
A veces la política conjuga sin pudor el conocido verbo irregular Hacer el Ridículo. Ya saben: Yo hago el ridículo, tú haces el ridículo, él hace el ridículo y así hasta el infinito. Este fin de semana el PP andaluz lanzaba la noticia bomba. Atención, atención, paren rotativas, noticia bomba, repetimos, noticia bomba: “Chaves promociona la enseñanza del catalán en Andalucía”. Hasta ayer mismo, Javier Arenasy Mariano Rajoy siguieron disfrutando del notición y haciendo anticatalanismo a lo bruto, como cuando lo del cava, pero sin cava. Rajoy hizo del gramático Nebrija: “No tiene ningún sentido, la prioridad es conocer el castellano”. Arenas estuvo más torero: “He llegado a pensar que el programa electoral de Chaves lo habían hecho los asesores de Montilla o Maragall”. Ambos se lo estaban pasando bomba con la noticia bomba: Chaves haciéndole el caldo gordo al catalanismo separatista, qué bueno, tú, con esto nos hartamos a robarle votos al PSOE, ya verás, tú, ya verás.
Horas después todo se venía abajo: la oferta socialista de enseñar catalán en las Escuelas de Idiomas de Andalucía está en vigor desde hace tiempo nada menos que ¡¡¡en la Escuela de Madrid!!!, maldita sea, en el mismo Madrid Nacional que gobierna con españolísima mano la gran Aguirre. O sea, ¡ah, traición!, que la lideresa misma también ampara el catalán en el mismísimo corazón de España .
(En fin, sólo por ratos como éste vale la pena seguir una precampaña electoral).










