JOSÉ ANTONIO LABORDETA
En todas las partes la primavera no ha llegado. Solo en el Corte Inglés y en la sede de Ferráz. Por otros lugares el invierno, este invierno tardío y cabrón, se arracima en los despachos mas ilustres y desemboca en gestos desmesurados y de crisis absoluta: En el PP mallorquín se les hunden las beatas de las islas y huyen despavoridas por el peligro de ese depravado muchachito que, entre rezo y rezo, se follaba a un adolescente y pagaba con dineros del Partido. ¿Y ese era un futuro crac de la política nacional?
En IU la larga noche de Llamazares se hace intensa y un tipo como él, de valía política, va a comenzar a despedirse de sus admiradores al igual que Carod o Puigcercós que andan, como en puro invierno, calentándose las manos para que las hostias que se avecinan sean no de gluten, sino de puro nervio. Y otra vez la izquierda se vuelve extra parlamentaria y a penas NB y BNG se salvan y festejan una tímida primavera que tampoco es que les ría, como en el Cara Sol, pero al fin y al cabo la supervivencia, a estas alturas, es muy saludable.
Se terminó la campaña electoral, los encapuchados de los cientos de cofradías penitenciarias, se vuelven a su casa y ya solo la Televisión Estatal, ambas dos, nos recuerdan que estamos en un estado que se declara laico poniéndonos filmos y filmos de la vida y muerte de Cristo. Curioso ¿no? Menos mal que las cafeterías estaban abiertas, los cines pasaban su programación normal y en los parques los enamorados se hacían carantoñas sin que los guardias los detuviesen. Menos mal.
ANTONIO AVENDAÑO
Si la banca te tiene fichado como moroso por retrasarte en el pago del último plazo del televisor, no podrás comprar a crédito ni una bolsa de pipas en todo el maldito país en todo lo que te quede de vida. En cambio, si eres un pederasta condenado a tres años de cárcel por abusar de tu hija de cinco puedes pasearte a tus anchas por todo el maldito país, salir en la televisión pidiendo que te den una casa, irte a vivir a Huelva y finalmente matar a alguien. Matar, por ejemplo, a una niña de cristal llamada Mari Luz. Todas las niñas del mundo son de fino cristal cuando tienen como vecino a alguien sin corazón.
Mari Luz ha muerto porque la ha matado un tipo peligroso que andaba suelto. Y andaba suelto porque alguien no ha hecho bien su trabajo. Hay oficios es lo que es altamente peligroso que alguien no haga bien su trabajo. Uno de esos oficios es, por cierto, el propio periodismo. Seguramente si el periodismo hubiera hecho bien su trabajo, la guerra de Irak tal vez nunca habría tenido lugar porque un tipo peligroso no habría logrado engañar a todo un país. Otro de esos oficios es la justicia. Si la justicia hubiera hecho bien su trabajo, la muerte de Mari Luz tal vez nunca habría tenido lugar.
Si la justicia nacional fuera sólo la mitad de diligente que la banca nacional, es seguro que entonces este país…, en fin, mejor no darle más vueltas: es seguro que entonces este país no sería este país.
ANTONIO AVENDAÑO
Irse o no irse. Quedarse o no quedarse. Chaves quiso zanjar ayer de una maldita vez el maldito debate sobre su maldita sucesión como candidato socialista dentro de cuatro años y vino a decir que no hay funerales a la vista, que su entierro se lo organiza él solito y que si vosotros queréis, compañeros y compañeras, aquí me tenéis, fresco como una rosa, para ganar de nuevo en 2012. Cuando hay ruido de sucesión en los partidos, los dirigentes suelen alinearse en dos grupos: los que intentan convencer al líder de que no se vaya y los que abren una línea de crédito con las mejores floristerías de la ciudad para que el jefe tenga en su entierro las más delicadas coronas y crisantemos. Ayer en el PSOE andaluz el primer grupo respiró tranquilo y el segundo dio un paso atrás.
Chaves quiere irse y no irse, quedarse y no quedarse. Un lío. Está bien su intento de abortar el debate, pero está por ver que lo consiga porque el intento llega algo tarde y porque la única manera de lograrlo es o bien mintiendo sin contemplaciones, lo cual tiene un cierto peligro, o bien diciendo toda la verdad, lo cual tiene muchísimo peligro, y el presidente andaluz no hizo ayer ninguna de las dos cosas.
Si quiere acabar con el incómodo runrún de su sucesión, lo más efectivo es hacer como los presidentes de antaño cuando les preguntaban si iban a devaluar la moneda nacional: mentir como auténticos bellacos. Pero para convencer a los de las coronas, Chaves deberá practicar más.
ANTONIO AVENDAÑO
El PSC es una especie de hijo pródigo del socialismo ibérico que, tras el 9-M, llama a las puertas de la Moncloa. Pero no lo hace derrotado por la miseria ni por haber dilapidado su parte de la hacienda familiar. Vuelve al hogar cargado con 25 diputados. Durante algún tiempo el vástago catalán se marchó de casa, pero sólo un poco: nunca demasiado lejos y siempre blandiendo la amenaza de echarse al monte con su rebaño de 25 cabezas para iniciar una nueva vida por cuenta propia. Más prudente y sosegado, ahora llama a la casa paterna para ofrecer el fruto de su éxito a la hacienda común, pero dejando entrever su propósito de que le sea de algún modo remunerada su generosidad.
El PSOE andaluz es el hijo mayor que se quedó en casa y, como su homólogo de la parábola de Lucas 15, 11-32, no ve con buenos ojos tanto protagonismo de su hermano díscolo ni que el padre se le eche al cuello, le bese efusivamente y le ofrezca anillos y sandalias. El padre Zapatero lo consuela con las mismas palabras de su predecesor evangélico: “Hijo, tú siempre has estado conmigo y lo mío es tuyo, pero este hermano tuyo estaba perdido y ha sido hallado”. El primogénito no parece convencido: “¿Y qué hay de mis 36 cabezas? ¿Me vas a recompensar por ellas, como pretende mi hermano que lo hagas por las suyas?”
El padre medita y calla. Malditos críos. No sabe cómo contentar a ambos. Pesaroso, abre la Biblia al azar y he aquí que ante sus cansados ojos aparece la respuesta sus plegarias: “Que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha” (Mateo 6, 3).
JOSÉ ANTONIO LABORDETA
Sería digno de que alguien nos contase lo sucedido en Génova- la sede del PP- en la noche electoral. Los cuchillos, dialécticos, debieron de funcionar piso por piso y, mientras, la DOÑA albergaba en su ambición la caída del electo deselegido. Todo digno de un drama shespiriano donde solo faltó que un ascensor no hubiese cerado bien sus uertas y algún adicto- a Rajoy o a la DOÑA-hubiese caido al vacio. Los rostros de los que salieron al balcón, y de los que no salieron, aparentaban la misma tragedia menos Acebes que parece que no se entera de nada y ríe, ríe, igual que las hienas, esté donde esté y pase lo que pasé.
Lo que está pasando ya se ve: Zaplana a la calle, al furgón de cola, con los del Mixto que, aunque buena gente, no soportan tanto agridulce sabor a nada. ¿Y quien más? Si Rajoy, que parece que anda por Méjico, desea renovar sus huestes, debe mandar a toda la caterba de muñidores, que él conoce muy bien, a las orillas del Mixto en donde doña Rosa Diez, la defensora de las esencias patrias, pondrá un cúmulo de sofocos a los de BnG, Nabai, y ErC .Otra ciercera repleta de esa mala uva que transmite esta señora .
La Legslatura va a ser digna de que se vea y se analice: Las huestes de la Corte celestial y de los Santos andan pidiendo cabezas de los moderados del PP. Les gusta tanto el odio, la manipulación barriobajera y la miserabilización de la vida política que solo de oír al señor Elorriaga de manera moderada, se suben a la parra y se ponen de insultar como viejas verduleras. Zapatero: ¡sujétate los machos!
ANTONIO AVENDAÑO
A Diego Valderas las encuestas le habían pronosticado un cáncer terminal, pero se equivocaron. Lo suyo acabó en tumor benigno. Un susto. El coordinador regional de izquierda Unida sale milagrosamente fortalecido de estas elecciones gracias al fuerte contraste con sus compañeros del resto de España, náufragos a la deriva sin ninguna playa a la vista donde recuperarse de la tormenta perfecta del 9-M.
Al andalucista Julián Álvarez los pronósticos electorales le daban apenas unos meses de vida, pero también se equivocaron. No eran meses: eran semanas, días, horas. El 9-M ha acabado con el ex alcalde de Ecija, pero él todavía no parece saberlo. Julián está en sus últimas horas políticas, pero se comporta como si tuviera un largo y esperanzador futuro por delante. Al igual que ocurre con todos los enfermos terminales, nadie de su gente quiere darle la mala noticia.
Con Javier Arenas, los augurios han sido ambigüos y crueles, como las brujas lo fueron con Macbeth. Los sondeos le prometieron que llegaría a lo más alto en votos y escaños y ha sido cierto, pero su remontada tiene la firmeza de la niebla y el sabor de la ceniza. Ha mejorado para nada. Como si en tu décimo de Navidad coinciden con el gordo todas las cifras menos la última.
Las plegarias electorales de Chaves han sido atendidas. El 9-M le ha regalado una mayoría absoluta, pero también una mosca en la oreja. Gana sin apuros, pero su victoria contiene un mensaje cifrado de advertencia que empieza diciendo No puedes ganar siempre. El resto del mensaje aún no se conoce. Las claves para descifrarlo correctamente, tampoco.
JOSÉ ANTONIO LABORDETA
Zapatero ha conseguido lo que durante cuatro años ha estado reclamando Rajoy: La unidad de los pueblos y de las tierras de España. Apenas unos residuales territoriales y una izquierda hundida en la mayor pobreza han sobrevivido al ímpetu bipartidista de estas elecciones.
Resultado: PSOE contentos; PP victoria agridulce- no se de donde se sacan lo de la victoria- CIU hechos unos hombres, PNV soportando los vientos desfavorables y el resto escondiéndose en los últimos rincones de sus paisajes para soportar el sofoco del hundimiento del “titanic”
¿Que hará hora el PSOE sin el soporte de esos grupos derrotados? Solo CIU y PNV le pueden dar apoyo, pero siempre desde posiciones conservadoras y es posible que en Leyes sociales ambos partidos se nieguen a apoyar y, una tras otra, las derrotas parlamentarias vayan surgiendo y lo que pareció en un momento que sería bueno, a la larga comience a hacer temblar las nalgas de los mas sólidos pesos psoés.
En el otro bando parece que los cuchillos ya brillan por los pasillos y por los pisos de Génova: Menuda tropa hay allí. En el “éxito” de Rajoy solo estuvo Acebes que, como siempre, parece que no se entera de nada y frente al rostro preocupado de la mujer del lider, reía y reía y volvía a reir: no estuvieron los duros y las duras. Y la pregunta es ¿qué pasaba?.
Posiblemente estamos empezando la Legislatura mas corta de todas las habidas hasta hoy. Tiempo al tiempo.
ANTONIO AVENDAÑO
Hay sentencias con vocación de sermón y sermones con vocación de sentencia. Lo último ocurría mucho cuando la Iglesia española de España-España estaba en todo lo suyo y su poderosa voz se oía con pareja autoridad tanto en las más altas catedrales como en las no menos altas magistraturas políticas, militares y judiciales del país. Eran los viejos tiempos en que los sermones eclesiásticos eran prácticamente sentencias, hasta el punto de que no pocos pecados privados eran delitos públicos. Hoy las cosas se han puesto difíciles y es muy problemático que los sermones morales tengan valor de ley: por no tener, a veces ni tienen valor de sermones como tales, pues los propios parroquianos y parroquianas pasan mucho del infierno tan temido y de sus tenebrosos ángeles, arcángeles y dominaciones.
Y dado que ya no hay sermones capaces de hacerse pasar por sentencias, lo que empieza a verse son sentencias con vocación de sermones, sentencias cuyo piadoso fundamento es más moral que jurídico. Sentencias cuyos ropajes son primorosamente jurídicos, pero cuyo corazón es rabiosamente político. La sentencia electoral, perdón, digo moral, huy, perdón, perdón, digo judicial, eso, la sentencia judicial dictada por la más alta magistratura andaluza reconociendo el derecho a objetar contra la asignatura de Educación para la Ciudadanía es una mala sentencia, pero un gran sermón. Como ya nadie cree en el infierno de toda la vida, algunos quieren resucitarlo en forma de asignatura escolar. No es probable, en todo caso, que una sentencia así llegue demasiado lejos. En la doble España enfática y feroz de hace 50 años sí. En la de ahora, no.
ANTONIO AVENDAÑO
La pregunta no es si el PP perderá las elecciones andaluzas. La pregunta es cómo administrará su derrota. Sólo caben dos opciones: la primera es hacer como que no pasa nada. Arenas seguiría paseando su sonriente cadáver político durante cuatro estériles años más; estériles para el partido, no para él, para quien Andalucía es una buena salida personal y política. La segunda opción es admitir que la Liga ha sido un desastre y que hay que cambiar presidente, entrenador y equipo titular. En cualquiera de los dos casos, los muertos que mató el difunto Arenas acechan en la sombra.
JOSÉ ANTONIO LABORDETA
Es el grito preferido de Rajoy y sus boys. Igual le da decirlo en Almería, en Murcia o en Zaragoza. Lo que sucede es que ese grito “desgarrador” de la España sedienta no lo lanza con la misma voluntad ni con la misma convicción. El sabe donde tiene que poner la puya y la pone, y donde tiene que mentir, y miente. El único problema es que esa cara que tiene de farsante con su sonrisilla conejil, se le atraganta y las mentiras las suelta como quien no quiere la cosa.
Vamos por partes: Habla del Pacto del Agua de Aragón y parece que sus conmiletones baturros no le advirtieron de que el Pacto está muy cambiado y que si se pone en marcha- que tardaría treinta años, como mínimo- el Delta acabaría muerto. Pero el Eminente habla de que hay que trabajar para que esta zona no sufra la devastación del desastre ecológico-no dice como- y luego, con el agua sobrante-¿que agua?- que no se vaya al mar-otra estupidez- y que, a través de tuberías, las que compró Aznar, llevar esa estafa a Valencia, Murcia y Almería. ¿Se pueden decir mayores estupideces, mentiras y falsificaciones de la verdad en el corto espacio de un mitin?
Los paisanos lo podían haber llevado a la orilla del Ebro y que viese la agonía de este río en estas fechas. Pero no, seguro que le pusieron fotos del Danubio y al ritmo de un vals, la señora Rudí y sus compais, le jalearon como si fuese Marianico el Corto. Pero esta vez de verdad.