Opinion · Con M de

La realidad sin filtros de la frontera sur

Una patrulla de la Guardia Civil recorre la valla de Melilla – Ignacio Marín / Fundación porCausa

La gente se lleva las manos a la cabeza, cuando ve como está tratando Hungría a los refugiados, cuando en Ceuta y Melilla lleva años pasando esto, y de Despeñaperros pa´arriba nadie sabe nada de eso”

Con esta reflexión surge la idea de crear nuestro perfil de Twiter en verano de 2016, el flujo migratorio de las personas refugiadas estaba en auge. La población impactada por el trato inhumano recibido por parte de las personas migrantes denunciaba a diario la sistemática violación de derechos humanos. Pero para nosotras, había algo que faltaba, algo que no se estaba visibilizando lo suficiente, una realidad que pocos conocían: la constante vulneración de derechos humanos de las personas inmigrantes en nuestra frontera sur.

Sensibilizadas desde hace tiempo con la situación en Ceuta y Melilla, teníamos contacto con diferentes personas activistas, viajamos a ambas ciudades para ver la realidad y obtener información de primera mano. Comenzamos a tener un contacto diario con aquellas personas que se dedicaban a ayudar a los colectivos más vulnerables: niños extranjeros no acompañados, porteadoras, residentes del CETI, mujeres y hombres subsaharianos que vivían en los campamentos al otro lado de la valla en los alrededores de Nador y Tánger… Poco a poco nuestra vida comenzó a girar alrededor de frontera sur, siempre pendientes de las llegadas de las pateras, de los intentos de saltos o de las redadas en Melilla La vieja.

No queríamos ser meras transmisoras de información, queríamos provocar el despertar, queríamos que los gobiernos de las ciudades de Ceuta y Melilla dieran explicaciones, queríamos enfrentar el discurso de peligro y alarma social que se traslada desde sus respectivos gobiernos y los medios de comunicación afines. Poner nombre, cara y contar la historia de esas personas que día a día se están jugando la vida.

Y en eso estamos,  inmersas en la realidad de la frontera sur de Europa. Pendientes de cada información que se publica, de cada denuncia, pero también de cada llamada de desahogo, de cada llanto, de cada caída. Porque nosotras vemos personas, no números; vemos niños, no “menas”; vemos mujeres, no “mulas”.  Y estamos dispuestas a mostrar la verdadera realidad que viven, sin filtros.