Opinion · Con M de

Recovecos de exclusión

Belgrado, Serbia: refugiados en la estación de tren. (c) ACNUR España
Belgrado, Serbia: refugiados en la estación de tren – ACNUR España

Quiero abrir este espacio haciendo un pequeño ejercicio y, si tengo la suerte de encontrarles a lo largo y ancho del sendero que empieza a dibujar Con M de, pronto adivinarán que soy amigo de este tipo de recursos. Aquí va: pongamos que en un momento dado de su vida se dan de bruces con una realidad que ya estaba ahí y no veían, aunque se ocultara a plena luz del día descarada, real, dura e ignorada. Pongamos que hablamos de exclusión, que aprenden a identificar su silueta en sus vidas y las de los que les rodean, sintiendo que reaccionar no es una opción, sino un deber. Ya saben: la indiferencia no es válida si la conciencia despierta. Sí, podemos llegar a vivir con ciertas contradicciones, pero jamás, ¡jamás!, asumirlas como inamovibles. Aprovecho, pues, esta tribuna para hablar de mis porqués; de por qué creo que el verdadero progresismo se mueve hoy en los recovecos, en la exclusión ignorada; y de por qué la contrarnarrativa se escribe fuera de los espacios de consenso estético.

Tratar la injusticia nos acerca a cientos, miles o quizás millones de situaciones crudas manifestaciones de Ella: la desigualdad social; el abandono de unas personas (ahora) mayores que -no lo olvidemos- son condición de posibilidad de nuestra existencia; la falta de acceso a servicios básicos como la salud o la educación… entre otras muchas. Todo tiene su arista excluyente. Pero no es menos cierto que hay colectivos especialmente vulnerables, grupos de personas con unas características que no son solo ignoradas (¡como si no fuera suficiente!) sino que, además, son atacadas; las construimos como el enemigo. Este es un punto clave que explica el leitmotiv de mis letras, la raíz de mi perplejidad, la razón para animarles a ustedes a encontrarse conmigo aquí: la idea de lo foráneo como enemigo y de la hipocresía como fundamento del sistema.

A diferencia de algunos de los compañeros y compañeras que componen este espacio de reflexión, mi luz busca apuntar (sin mayor legitimidad que la suya) a los rincones de exclusión que se ocultan tras el cinismo del sistema. No aprenderán de mí sobre movimientos migratorios y su excepcional importancia, aunque los comente; tampoco sobre las consecuencias económicas de la inmigración, pese a su relevancia para el análisis; ni siquiera entraré a desentramar las bases del discurso discriminatorio y las necesarias contranarrativas que aquí se construirán. Por el contrario, mis investigaciones me impulsan a escribirles de vez en cuando, con mayor o menor acierto, pero con la intención de remover sus conciencias al destapar los mecanismos perpetuadores de la exclusión. Hablaré de parte del cinismo que nos rodea.

¿Qué pensaría de un sistema que tiene el descaro de llamarse democrático mientras se construye con la intención de mantener la desigualdad? Yendo más lejos: ¿qué legitimidad tendría para usted un sistema diseñado para aprovecharse de la inequidad?, ¿seguirían definiéndolo como democrático? Pongamos que yo me di de bruces con estas engañifas hace un tiempo, supongamos también que les escribo para acompañarles en ese proceso que conlleva destapar la gran mentira.

Les propongo otro ejercicio:

Mario nació y vivió en Barcelona, tiene dieciséis años y es de padres senegaleses; Julio nació en EEUU, jamás ha vivido en España, su madre es española y su padre estadounidense; Sara nació en Madrid, es de padre y madre españoles, tiene treinta años y lleva veinte viviendo en Noruega. ¿Cuál de los tres tiene acceso a la nacionalidad española y los privilegios asociados?

A. Mario.

B. Julio.

C. Sara.

D. La B y la C son correctas.

Si respondió “D”, acertó. De lo contrario, quizás le sorprenda saber que Mario es el único extranjero de este ejercicio. Sí, el que nació, creció y residió en territorio español. Quizás le resulte injusto, ni siquiera le “entre en la cabeza” o se pregunte el porqué, pero así es. Y este es solamente una de las contradicciones que muestra el sistema. Si están de acuerdo conmigo, estoy seguro de que juntos podremos arrojar un poco de luz en los recovecos de la exclusión.