El debate sobre el dividendo de Repsol
La filtración del debate habido en el último consejo de Repsol sobre el dividendo correspondiente a 2009 ha roto la calma accionarial que se respiraba desde que declinó el interés de Lukoil por la petrolera española, conocido hace ahora un año. Aquel episodio puso de manifiesto algunas diferencias de criterio entre los dos principales socios, por un lado, y los responsables de la gestión de Repsol, con ANTONIO BRUFAU a la cabeza, por otro. Sacyr y la Caixa, aunque por motivos distintos, estaban dispuestos a vender a los rusos sus respectivas participaciones (20% y 14%) siempre que las pagaran a buen precio. La constructora presidida por LUIS DEL RIVERO necesitaba reducir su cuantiosa deuda, que rondaba entonces los 18.000 millones de euros, mientras que la entidad catalana se había embarcado en un proceso de desinversión en activos industriales para reafirmar el carácter de Criteria como holding financiero. Pero Brufau y su equipo no veían con buenos ojos la operación y pusieron sobre la mesa una serie de condiciones para franquearle la entrada que contribuyeron a desalentar a Lukoil.
Ahora, las disensiones no tienen nada que ver con la existencia de un potencial comprador, sino con la forma de entender la estrategia de la compañía que unos y otros tienen. Del Rivero es partidario de mantener la remuneración a los accionistas al menos en el nivel del año pasado (1,05 euros por título), incluso si para ello Repsol tiene que desprenderse de actividades que no forman parte de su almendra central, como la prospección y el refino. Brufau, sin embargo, opina que la evolución del sector, con caídas del beneficio superiores al 50%, exige un recorte del dividendo y considera imprescindible mantener una estructura integral del negocio, no volcada sólo en el punto fuerte de la petrolera, que es la extracción. La Caixa, en fin, se debate entre su carácter de socio, deseoso en consecuencia de sacarle el mayor rendimiento posible a la inversión, y la de sostén de la gestión de Repsol, de la que se siente corresponsable.
Comprensivos a la fuerza
En su intervención del último consejo de Repsol, ISIDRE FAINÉ se mostró comprensivo con el planteamiento de Brufau, igual que el representante de la mexicana Pemex, que está sufriendo en carne propia los estragos derivados de la crisis económica. Ambos se avinieron a seguir discutiendo sobre el dividendo a partir de la propuesta del presidente de aplicarle este año una rebaja del 20% respecto al repartido en 2009, que lo dejaría en poco más del 0,80%.
Como mínimo
Del Rivero, entre tanto, prefiere que el punto de partida sean los 1,05 euros por título del ejercicio anterior, en el que obtuvo de Repsol por esa vía casi 260 millones, que le dieron de sobra para pagar los intereses del crédito con el que sufragó sus acciones. Perder de golpe 50 millones de euros sería sin duda un trastorno, aunque Sacyr disfruta hoy de una posición financiera mucho más desahogada que hace un año, gracias a la venta de Itínere.
Una inconveniencia
De todas formas, que haya saltado a los medios de comunicación la existencia en el seno de Repsol de un debate como este no beneficia en absoluto ni a la compañía, que vuelve a estar así en boca de todos, ni a sus gestores ni probablemente a sus socios. La Bolsa, en cambio, lo ha acogido con absoluta indiferencia, como demuestra el hecho de que la cotización, a pesar de los dimes y diretes, apenas se haya movido en los últimos días.










