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El forcejeo de los Cosmen en National Express

19 nov 2009
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Los COSMEN se han convertido de repente en socios incómodos de National Express, primer transportista del Reino Unido y uno de los mayores de Europa. Durante cuatro años han sido felices y han comido perdices, pero ahora están al borde de la ruptura por desavenencias graves sobre la fórmula para sacar de la crisis a la compañía.

Los compromisos derivados de la voluminosa deuda contraída para la compra de Alsa y Continental Auto (1.200 millones de euros) cada vez tienen un encaje más difícil en las cuentas de National Express y comprometen seriamente su futuro. Sobre todo en un momento en que el tráfico se encuentra bajo mínimos, tanto por lo que se refiere a mercancías como en pasajeros.

Los Cosmen, que tienen alrededor del 19% del capital, se ofrecieron este verano a quedarse con la totalidad de la compañía, junto con el fondo de inversión CVC Partners. Y Stagecoach, rival de National Express, mostró su disposición a llegar a un acuerdo corporativo beneficioso para ambas partes.

Sin embargo, los administradores, capitaneados por el presidente, JOHN DEVANEY, pusieron todo su empeño en que ninguna de estas opciones saliera adelante. Probablemente porque cualquiera de las dos era susceptible de romper el statu quo del que hoy por hoy disfrutan dentro de la compañía.

Ellos prefieren que los accionistas se rasquen el bolsillo y cubran una ampliación de capital de 400 millones, que servirían para cancelar parte de la deuda. De esa cantidad, a los Cosmen, conforme a su actual participación, les correspondería poner casi 70.

La familia asturiana cree que meter más dinero en National Express, sin un plan estratégico adecuado a las actuales circunstancias, no sirve absolutamente de nada. Pero el problema de los Cosmen es que, si no acuden a la ampliación, perderán peso en el accionariado, puede que su puesto en el consejo y, desde luego, capacidad de influencia en la gestión, si todavía les queda alguna.

Alto coste
Los administradores de National Express corren el riesgo de tener enfrente, no sólo a los españoles, sino también a otros socios. Eso lo saben los bancos también. De ahí que, para garantizar la ampliación de capital, hayan exigido una comisión muy elevada, de en torno al 4%, equivalente a 16 millones de euros. En el aseguramiento de la operación participarán, si no hay cambio de planes, BBVA y Merrill Lynch, entre otras entidades financieras.

El descuento
Tanta cautela de los bancos es más significativa si se tiene en cuenta que National Express ha fijado un precio muy competitivo: 105 peniques por título, lo que entraña un descuento del 69% sobre su actual cotización en la Bolsa de Londres, porcentaje bastante superior al 40% en que se sitúa la media de las ampliaciones de capital realizadas por empresas británicas en lo que va de año.

Ingresos extra
Quedarse al margen haría que la participación de los Cosmen bajara automáticamente del 19 al 6%. Pero también podría reportarle unos ingresos extraordinarios por la venta de sus derechos de suscripción. Todo ello le sería de gran ayuda en el supuesto de que en el futuro deseen intentar de nuevo el asalto a National Express. Los Cosmen y CVC Partners valoraron este verano el 100% de la compañía en 876 millones de euros, deuda aparte, después de mejorar su oferta inicial.