El asalto de Camps a las cajas valencianas
Las dos grandes cajas de ahorros valencianas están siendo privadas del sosiego necesario para buscar su acomodo en el nuevo mapa del sector. Pese a que el estallido de la burbuja las ha debilitado, igual que a tantas otras, Bancaja y la CAM se han convertido en pasto de las luchas políticas regionales. Los 180.000 millones de euros que suman en activos dan para mucho y de ahí la codicia que despiertan.
Especialmente ansioso por reforzar su control sobre las cajas se viene mostrando FRANCISCO CAMPS, como si pudiera resarcirse así de las penalidades que durante meses le ha procurado el caso Gürtel. La última muestra de esa obsesión la ofreció hace sólo unos días, con motivo de la renovación de los órganos de gestión de Bancaja. El presidente de la Generalitat dio severas instrucciones para que fueran excluidos de ellos los representantes del PSOE y sus afines.
Lo consiguió gracias a la complicidad del máximo responsable de Bancaja, JOSÉ LUIS OLIVAS, miembro destacado del PP valenciano y antecesor suyo. En consecuencia, a partir de febrero, la oposición estará ausente de la comisión ejecutiva, con la pérdida de poder que inevitablemente eso supone. Para justificar la actitud de su presidente, la Generalitat ha aludido a la beligerancia de los socialistas en los escándalos de corrupción que le han salpicado.
En la CAM, las cosas no han sido tan fáciles, ya que el PP de Alicante continúa en manos de dirigentes vinculados a EDUARDO ZAPLANA, adversario de Camps dentro del partido. Este no ha conseguido colocar a nadie en la cúpula de la caja y el ex director del Instituto Valenciano de Finanzas, JOSÉ MANUEL UNCIO, su candidato para el consejo, ha tenido que conformarse con ser miembro de la comisión de control.
Todos estos movimientos se han sumado a los intentos de Camps por forzar la fusión de Bancaja y la CAM, a fin de estar en mejores condiciones ante una eventual negociación con Caja Madrid, que el Banco de España vería con muy buenos ojos.
Rechazo frontal
El presidente de la Generalitat es reacio a acuerdos con entidades de fuera de la comunidad y opondrá resistencia a cualquier propuesta que entrañe una pérdida de valencianidad para Bancaja y la CAM, la apadrine quien la apadrine. RODRIGO RATO se pondrá a los mandos de Caja Madrid la semana próxima y todos los indicios apuntan a que su idea es aprovechar la reordenación en ciernes del sector para acortar distancias con la Caixa.
La llave la tiene Rato
El Banco de España espera que Caja Madrid desempeñe un papel importante en ese proceso cuando su futuro esté despejado, después de más de un año en el ojo del huracán. De momento, sin embargo, todo depende de los planes que realmente traiga Rato. Incluso el proyecto de integración con Caja Ávila y Caja Segovia, que los colaboradores de
MIGUEL BLESA tenían muy avanzado, está en suspenso a la espera de que llegue el nuevo presidente.
El caso gallego
Lo ocurrido en Valencia tiene similitudes con el caso de Galicia, donde ALBERTO NÚÑEZ FEIJóO también teme un zarpazo de Caja Madrid a Caja Galicia. Su reacción, como la de Camps, ha sido promover una fusión intrarregional con Caixanova, pese al rechazo que despertaba entre sus responsables. Para allanarse el camino, Núñez Feijoo ha empujado a la jubilación al presidente de esta última entidad, JULIO FERNÁNDEZ GAYOSO.









