El Banco de España y la fusión de las cajas gallegas
Nunca ha visto con buenos ojos la fusión de Caixa Galicia y Caixanova y MIGUEL ÁNGEL FERNÁNDEZ ORDÓÑEZ. Por eso, provechó ayer una visita a Vigo para recordar que es al Banco de España al que, en última instancia, le corresponde aprobarla. La operación está alentada por el presidente de la Xunta, que desea blindar así a ambas entidades ante una eventual acometida de Caja Madrid cuando RODRIGO RATO se ponga al frente de ella. La larga batalla por la sucesión de MIGUEL BLESA ha obligado a Caja Madrid a mantenerse hasta ahora al margen de los movimientos en el sector. Pero, una vez resuelta, nada le impide aprovechar las oportunidades que las reestructuraciones ofrecen, con el objetivo declarado de crecer deprisa y entregarse por entero a la persecución de la Caixa.
Desde el pasado verano se sabe que hay dos bocados que despiertan especialmente el apetito de Caja Madrid: Caixa Galicia y la valenciana CAM. Y esa voracidad ha puesto en guardia a sus respectivos gobiernos regionales, pese a estar controlados también por el PP. La respuesta de ALBERTO NÚÑEZ FEIJOO y de FRANCISCO CAMPS ha sido la misma: promover sendas fusiones interterritoriales para que Caja Madrid se lo piense dos veces antes de lanzar su zarpazo, al toparse con estructuras de mayor tamaño.
Esta estrategia puramente política no sólo disgusta al Banco de España, sino incluso a la CECA, pues puede ser una fuente inagotable de problemas, sobre todo en el caso de Galicia, donde las dos cajas llevan años enzarzadas en una dura competencia. Como consecuencia de ello, sus redes son redundantes (sobrarían 280 oficinas y 1.300 trabajadores) y la integración de sus respectivos equipos requeriría un tiempo superior, teniendo en cuenta además que proceden de culturas empresariales bastante diferentes. Haciendo oídos sordos a todo ello, Núñez Feijóo sigue adelante con el proyecto y no ha tenido empacho ni siquiera en cambiar los aspectos legales que lo entorpecían, como ESPERANZA AGUIRRE hizo en su momento.
Dinero público
Fernández Ordóñez justificó las atribuciones del Banco de España sobre las fusiones de cajas de ahorros en el hecho de que, al acudir estas al FROB, utilizan dinero de todos los contribuyentes y, si el acuerdo no está asentado sobre bases solventes, puede haber complicaciones a la hora de recuperarlo. Caixa Galicia y Caixanova, caso de unirse, necesitarían ayudas del FROB por importe de unos 1.190 millones de euros, según confirmó recientemente la Xunta.
Dudas del Gobierno
Núñez Feijóo no sólo tiene en contra al Banco de España, sino también al Gobierno, que alberga serias dudas sobre la constitucionalidad de la nueva ley gallega de cajas que el presidente de la Xunta ha animado. En ella se reserva al Gobierno regional una serie de potestades que van desde el nombramiento de una cuarta parte de los representantes de las entidades de interés generales, hasta el registro de altos cargos y el reparto de los fondos de la obra social.
Contradicciones
El carácter intervencionista de la ley contradice el discurso del PP nacional, que a través de MARIANO RAJOY se ha declarado partidario reiteradamente de las despolitización de las cajas de ahorros. De todas formas, el propio líder del PP se encargó por sí mismo de arruinar ese discurso cuando impuso la elección de Rato como presidente de Caja Madrid para zanjar la disputa que mantenían Aguirre y el alcalde de la capital, ALBERTO RUIZ GALLARDÓN.









