Publicidad

Rato pisa fuerte y tiene prisa

03 feb 2010
Compartir: facebook twitter meneame delicious

Dicen los directivos que ya han tenido la oportunidad de reunirse con él que RODRIGO RATO conoce las tripas de Caja Madrid mejor de lo que esperaban y que parece tener prisa por que se note su llegada. El conocimiento de la entidad se lo han proporcionado, en buena parte, los antiguos consejeros pertenecientes a su círculo de confianza, sobre todo JOSÉ MANUEL FERNÁNDEZ NORNIELLA. Y también su antecesor, MIGUEL BLESA, con quien mantuvo cuatro charlas, dos telefónicas y otras dos cara a cara, antes de que se consumara el relevo en la presidencia de la cuarta institución financiera de España.

Las urgencias de Rato para hacerse presente son, por otra parte, perfectamente comprensibles, habida cuenta la expectación que su nombramiento ha despertado y el excepcional momento por el que atraviesa el sector. Él mismo ha alimentado las especulaciones sobre sus planes al reconocer que desea aupar Caja Madrid a un liderazgo del que hoy carece, para lo que no tendrá más remedio que establecer una clara política de fusiones. Sin menospreciar las dificultades que siempre entrañan, el momento propicio para ese tipo de operaciones es ahora que la crisis aconseja fortalecerse y el Gobierno está dispuesto a movilizar fondos públicos para favorecerlas.

Rato, además, ha encontrado la trilla hecha, pues el trabajo exploratorio se realizó durante los últimos meses del mandato de Blesa. Este, en su despedida, ha reconocido que un entendimiento con Caixa Galicia y con la CAM es la opción que mejor se ajustaría a los intereses de Caja Madrid. E incluso ha llegado a sugerir que las negociaciones avanzaron hasta que los involucrados prefirieron levantar el pie del acelerador a la espera del advenimiento de Rato. El problema es que, mientras tanto, la Generalitat valenciana y, sobre todo, la Xunta se han enrocado para no perder el control sobre sus cajas. De ahí que el nuevo presidente de Caja Madrid deba moverse rápidamente si no quiere topar con una situación irreversible.

El difícil frente gallego
Rato lo tiene muy difícil en Galicia porque ALBERTO NúÑEZ FEIJÓO, previendo lo que se le venía encima, ha introducido ya los cambios legales necesarios para acelerar el matrimonio entre Caixa Galicia y Caixanova. Esa fusión, sin embargo, no despierta ninguna simpatía en MIGUEL ÁNGEL FERNÁNDEZ ORDÓÑEZ, quien recordó públicamente hace una semana que, si se pide dinero al FROB, como sería el caso, el Banco de España tendría que autorizarla.

Alianza circunstancial
El gobernador es en esto, sin pretenderlo, un aliado de Rato, ya que siempre ha alentado la participación de Caja Madrid en la reestructuración del sector y no ha ocultado su malestar por el retraso que habían causado las maniobras destinadas a descabalgar a Blesa. Si Fernández Ordóñez se sale con la suya, Caja Madrid podría acabar siendo el eje de un gigante financiero bajo la órbita del PP, sin réplica posible en el lado del PSOE, salvo que como tal se considere a Unicaja.

Una paradoja
Rato tiene el objetivo de convertir Caja Madrid en el número uno del sector, lo que exigiría arrebatarle esa condición a La Caixa, que preside ISIDRO FAINÉ, el hombre que primero se acordó de él cuando abandonó intempestivamente el Fondo Monetario Internacional. Desde entonces, Rato ha sido miembro del consejo de administración del holding industrial Criteria, cargo al que renunció poco después de confirmarse que sería el sucesor de Blesa.