Publicidad

Núñez Feijóo, las cajas y el precedente de Aguirre

09 feb 2010
Compartir: facebook twitter meneame delicious

Si hace once meses el Gobierno impugnó ante el Tribunal Constitucional la nueva ley de cajas de ahorros de Madrid, ahora le ha tocado el turno a la gallega. Entonces, ESPERANZA AGUIRRE había decidido tirar por la calle de en medio para fulminar a MIGUEL BLESA y socavar el poder de ALBERTO RUIZ-GALLARDÓN en Caja Madrid. Ambos habían formado tándem con el exclusivo propósito de impedir que la presidenta de la Comunidad pudiera hacer de su capa un sayo en la cuarta entidad financiera de España. Y Aguirre, al ver que esa alianza le complicaba el asalto a Caja Madrid, no tuvo empacho en utilizar la mayoría absoluta de que disfruta en el Parlamento regional para intentar salirse con la suya. El recurso del Gobierno le obligó a dar marcha atrás en algunos aspectos poco defendibles de la norma que tan interesadamente se había encargado de promover. Pero, a la postre, eso no impidió que Blesa se viera obligado a dejar su cargo, si bien Aguirre ha tenido que conformarse con el premio de consolación de que al frente de Caja Madrid esté RODRIGO RATO, que no era su candidato.

La historia se repite en Galicia, donde ALBERTO NÚÑEZ FEIJÓO tampoco se ha parado en mientes a la hora de allanar el camino para la controvertida fusión de Caixa Galicia y Caixanova, que tanto desea. En esta última institución, las intenciones del presidente de la Xunta han despertado fuertes resistencias y, al objeto de neutralizarlas, Núñez Feijóo ha echado mano de los mecanismos legales que tenía a su alcance. Con el curioso apoyo, por cierto, de los nacionalistas del BNG. Esa alcaldada se ha cometido con tal descaro que el Gobierno no ha tenido más remedio que tomar cartas en el asunto, a sabiendas incluso de que, como en el caso de Madrid, va a ser difícil abortar el proyecto. Si el precedente se repite, Feijóo intentará desbastar su ley de cajas para dejarla un poco más presentable. Pero resulta altamente improbable que renuncie, a las primeras de cambio, a una fusión en la que está empeñando buena parte de su capital político.

Instrumentalización
La decisión del Gobierno está siendo presentada como una agresión a la autonomía de Galicia, precisamente por quienes creen en ella en proporción directa a su cuota de poder. Núñez Feijóo habló el viernes de agravios comparativos y Cristóbal Montoro insistió ayer en la misma idea al negar legitimidad al Gobierno para interponer el recurso, tras haber dado vía libre a otras fusiones intrarregionales.

Gestiones inútiles
Para evitar el choque de trenes, el presidente de la Xunta intentó ganarse la complicidad de dos miembros del Gobierno la pasada semana, pero no le acompañó el éxito. Habló con JOSÉ BLANCO, vicesecretario general del PSOE, ministro de Fomento y gallego como él, y con MANUEL CHAVES, vicepresidente tercero para asuntos autonómicos. Este último comunicó ayer por carta a Núñez Feijóo que la posibilidad de negociar sigue abierta, aunque el recurso de inconstitucionalidad sea presentado “en cuestión de horas”.

Demasiados detractores
Hay que tener en cuenta que uno de los grandes enemigos de la fusión entre Caixa Galicia y Caixanova es el alcalde de Vigo, el socialista ABEL CABALLERO. También está en contra el gobernador del Banco de España, MIGUEL ÁNGEL FERNÁNDEZ ORDÓÑEZ, que no acaba de encontrar otras razones que las puramente políticas para una operación que requerirá dinero de todos los contribuyentes, pues ya se ha anunciado que el FROB deberá aportar unos 1.200 millones.