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Un negocio con buen aspecto

30 nov 2007
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Salvo que las cosas al final se le tuerzan, JOSÉ MARÍA SUESCUN va a dar un pelotazo que le permitiría retirarse si quisiera. El hombre que democratizó en España la cirugía para la belleza ha sido tentado por el fondo británico 3i, al que le interesa hacerse con Corporación Dermoestética. Todavía no hay ninguna oferta en firme sobre la mesa, pero, atendiendo a la capitalización bursátil de las acciones de la compañía, el 100% del capital valdría alrededor de 360 millones de euros.

Para Suescun, madrileño de Aranjuez y marino mercante de formación, aunque nunca llegó a ejercer como tal, sería el negocio de su vida. Seguro que ni siquiera se le pasó por la cabeza hacerse rico en tan poco tiempo cuando, con sólo veinticinco años, se enroló en una multinacional alemana de productos capilares. No era el trabajo con el que había soñado, pero al menos le posibilitaba vivir cerca del mar, pues tenía su centro de operaciones en Valencia.

Allí se enteró de que una clínica local, cuyas flamantes instalaciones conocía, había quebrado y estaba a la venta. Con la ayuda de varios amigos, la compró por un millón y pico pesetas. Aquella clínica fue el germen de Corporación Dermoestética, que un cuarto de siglo después facturaba 74 millones de euros y contaba con 79 establecimientos en España, Portugal, Italia y el Reino Unido.

En julio de 2005, necesitado de financiación con la que proseguir su imparable expansión internacional, Suescun sacó al mercado un buen paquete de Corporación Dermoestética. Él, sin embargo, retuvo la mayoría para evitar que cualquier tiburón le pegara un mordisco y le arrebatara el control de la empresa.

El primer ejercicio completo en bolsa no fue tan brillante como sugería su ostentosa presentación en el parquet, rodeado de un puñado de modelos embutidas en ceñidos uniformes de enfermeras. El coste de la salida a bolsa y los reveses cosechados en Italia ensombrecieron la cuenta de resultados. Suescun tomó nota y decidió tentarse la ropa antes reemprender su imparable carrera.

A lo que aspira 3i, precisamente, es a exprimir las potencialidades de Corporación Dermoestética, que –según los ejecutivos del fondo- puede duplicar su tamaño en manos de alguien con la ambición y el músculo necesarios para conseguirlo. Dos cualidades que Suescun quizás ya no tenga.

El ‘annus horribilis’ de las inmobiliarias

29 nov 2007
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Las dificultades de Habitat para atender el pago de su deuda son una muestra más de la precaria situación que arrastran muchas agencias de compraventa y alquiler de viviendas a causa de la brutal caída de la demanda en España. Hace sólo nueve meses, cuando la crisis aún no había asomado las orejas, Habitat se entrampó hasta las cejas para adquirir la filial inmobiliaria de Ferrovial. Habida cuenta del distinto tamaño de las dos compañías, la operación sorprendió bastante, pues en el mundo de los negocios no es habitual que el pez grande sea engullido por el pez chico. Jugó a su favor, eso sí, el deseo de dejarse comer de la familia DEL PINO, cuyo olfato le permitió desprenderse en buenas condiciones de algo a lo que no le esperaban momentos felices, como el tiempo se encargó pronto de demostrar.

Los acreedores de Habitat no están dispuestos a sembrarle de rosas el camino a su presidente BRUNO FIGUERAS, según las impresiones recogidas en las primeras reuniones que han mantenido. Son reticentes a convertir parte de la deuda en créditos participativos porque, en la práctica, eso los convertiría en socios de la inmobiliaria y dudan de sus posibilidades de generar suficientes beneficios. Sin embargo, en marzo, mientras firmaban el préstamo de 1.750 millones de euros al que tanta rentabilidad preveían extraerle, no les tembló el pulso. He ahí otro exponente de cómo han cambiado las cosas en un sector que hasta hace nada tiraba de la economía española y del que ahora todo el mundo parece deseoso de escapar, igual que las ratas abandonan el barco que está punto de irse a pique.

Corrobora esa impresión el anuncio de la venta de Century 21, perteneciente a Globalia, el grupo que capitanea JUAN JOSÉ HIDALGO, más interesado últimamente por darle un mordisco a Iberia que por aguantar el chaparrón inmobiliario, tan ajeno al meollo de su actividad, el turismo, que lo ha hecho rico. Hidalgo, de todas formas, sabe que en esta época de vacas flacas va a ser complicado endosarle Century 21 a alguien. Precisamente Habitat lleva una buena temporada intentado lo mismo con Don Piso y no ha conseguido despertar el interés de ningún comprador. Otras dos grandes, Tecnocasa y Fincas Corral, han optado por adelgazar sus redes de oficinas, a la espera de que escampe.

La corte empresarial de Esperanza Aguirre

28 nov 2007
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En la encarnizada pelea de gallos que tiene por escenario Madrid, ESPERANZA AGUIRRE acaba de darle un nuevo picotazo a ALBERTO RUIZ GALLARDÓN. La presidenta de la Comunidad, contra el criterio explícito del Ayuntamiento, ha forzado el nombramiento de un hombre de su entera confianza, LUIS EDUARDO CORTÉS, como presidente del comité ejecutivo de Ifema, la segunda empresa de la región, a la que aporta alrededor del 1% del PIB. Sustituye en el cargo a otra persona bien relacionada con Aguirre, GERARDO DIAZ FERRÁN, que presentó su dimisión recientemente por la dificultad objetiva de compaginar ese cargo con el de presidente de CEOE, al que fue promocionado hace unos meses desde la patronal madrileña. Ruiz Gallardón esperaba que a Díaz Ferrán lo sucediera alguien consensuado entre Comunidad y Ayuntamiento; pero Aguirre se ha negado en redondo a ceder, con el consiguiente disgusto del alcalde.

Éste todavía conserva en la institución ferial a uno de sus fieles, FERMIN LUCAS, que tan importantes servicios le prestó cuando era secretario del Grupo Popular en la Asamblea de Madrid y Ruiz Gallardón tenía su despacho en la antigua Real Casa de Correos. Lucas, como director general, es el responsable directo de la gestión de Ifema. Sin embargo, la llegada de alguien tan fogueado en la empresa privada y en la Administración pública como Cortés puede limitar su libertad de maniobra, a pesar del tradicional reparto de atribuciones entre los tres grandes socios de la entidad: la Comunidad de Madrid, el Ayuntamiento de la capital y la Cámara de Comercio.

En ese reparto, la designación del presidente del comité ejecutivo de Ifema le corresponde precisamente a la Cámara, cuyo máximo representante, SALVADOR SANTOS CAMPANO, se ha visto obligado a tragar sapos y culebras por culpa de las presiones a las que lo ha sometido el entorno de Aguirre para que sacara adelante la candidatura de Cortés. Tales presiones han estado a punto de provocar una auténtica rebelión dentro de la Cámara, muchos de cuyos vocales se resistieron a ser comparsas de la presidenta de la Comunidad hasta donde les llegaron las fuerzas. Finalmente, ella se llevó el gato al agua, a cambio de dejar bastante tocado a Santos Campano, al que en los momentos más difíciles no le han faltado ganas de arrojar la toalla.

A Esperanza Aguirre le traía sin cuidado que Santos Campano se abrasara en la operación, porque no es mujer que repare en esos pequeños detalles. Además, en el caso de que su situación hubiera sido insostenible, quien estaba llamado a tomar el relevo era el vicepresidente primero de la Cámara, MIGUEL CORSINI, más del gusto de la presidenta de la Comunidad de Madrid. Corsini fue presidente de Renfe cuando el PP ocupó el poder y se dice liberal, como la propia Aguirre.

El malestar de Ruiz Gallardón trasciende a Ifema. Al alcalde le inquieta el creciente control de su rival sobre el empresariado madrileño, cuyo apoyo sería trascendental para las aspiraciones de ambos, tanto en la perspectiva de una victoria del PP en las generales como de una derrota. Por eso va a recurrir el nombramiento de Cortes, alegando incompatibilidad con su condición de presidente de la división inmobiliaria de Sacyr, el grupo liderado por LUIS DEL RIVERO.

La “lideresa”, desde que accedió a la Comunidad, ha intentado borrar del mapa a los amigos de Ruiz Gallardón. Sin ir más lejos, a FERNANDO FER­NÁNDEZ TAPIAS, uno de los empresarios de cabecera del alcalde, le cerró el paso a la presidencia de la Cámara de Comercio y lo condenó a las tinieblas exteriores, por donde vaga ahora alejado de la vida pública. A otros les ha mandado recado de que con ella no se puede jugar a dos barajas.

El extraño silencio de los hermanos Botín

27 nov 2007
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Ha transcurrido ya una semana desde que Crédit Agricole se convirtió en primer accionista de Bankinter in pectore, a falta sólo del preceptivo visto bueno del Banco de España a la operación. Esa posición la ha adquirido mediante la compra del 14,99% del capital en poder de RAM BHAVNANI, que se suma a otro 4,54% rebañado últimamente por los franceses en bolsa.

Crédit Agricole ha relegado así, de momento, al segundo puesto a JAIME BOTÍN, que controla Bankinter desde 1986, cuando su padre se lo encomendó como premio de consolación, mientras el primogénito, EMILIO, recibía el encargo de sacarle brillo al Banco de Santander, joya indiscutible de la corona.

A pesar de la aparente humillación infligida a la familia con el asalto en toda regla a Bankinter, los Botín no han dicho esta boca es mía, ni han movido pieza; al menos, que se sepa. Lo que choca con la insuperable aversión de los dos hermanos a que, en materia bancaria, alguien les moje la oreja.

Por mucho menos, Jaime Botín se la juró a Bhavnani, un inversor indio afincado en Tenerife, adonde recaló en 1965 con una mano detrás y otra delante, que hace cuatro años tuvo la osadía de meter la cabeza en Bankinter sin pedirle a nadie la venia.

Para demostrar quién era el gallo de aquel corral, aunque oficialmente se hallaba apartado del mundanal ruido, embebido en los libros de filosofía, física cuántica y matemáticas que tanto le fascinan, el pequeño de los Botín mantuvo a Bhavnani durante veinte meses a pan y agua, sin concederle el puesto en el consejo de administración que por derecho propio le correspondía.

A cada movimiento del indio, que fue engordando poco a poco su participación en Bankinter, Jaime Botín respondía con otro destinado a reforzar la prominencia de la que tradicionalmente ha gozado en el  banco. Se gastó mucho dinero, pero siempre logró salirse con  la suya. Hasta que, el 19 de noviembre, Crédit Agricole entró en escena.

El muñidor del golpe de mano de los franceses, su delegado en España, JUAN FÁBREGAS, informó el día antes al Gobierno y al Banco de España. De comunicarle la nueva al presidente de Bankinter, PEDRO GUERRERO, se encargó por lo visto Bhavnani. ¿Y a los Botín? ¿Nadie les advirtió de lo que pasaba?

Es posible. Pero resulta sorprendente que madruguen de esta manera a gente tan avezada.

El contagioso síndrome del ministro de Economía

26 nov 2007
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Cuando le fueron con el cuento de que le habían ofrecido su cargo a JOSÉ BONO, el presidente del Congreso, MANUEL MARÍN, puso cara de hastío y se negó a entrar en polémicas. “Yo ya estoy para que me quieran”, dijo por toda explicación. Pues a PEDRO SOLBES le debe de ocurrir tres cuartos de lo mismo: a sus 65 años, no tiene el ánimo para trifulcas. Y, en consecuencia, se le hace muy cuesta arriba la perspectiva de otra legislatura como vicepresidente, pero sin control efectivo sobre el área económica del Gobierno. Él ya está para que lo quieran.

Ser el cancerbero del presupuesto quizás resulte excitante durante una temporada, y Solbes lleva demasiados años dedicado a eso, primero con FELIPE GONZÁLEZ y ahora con RODRÍGUEZ ZAPATERO. En los últimos meses, además, ha tenido que enfrentar el deseo de varios  ministros, y del propio presidente, de ponerse a bien con el electorado en vísperas de las generales de marzo. Ha cortado el paso a algunas ocurrencias, pero otras le han sido presentadas como hechos consumados y no ha tenido más remedio que pechar con ellas.

El cheque-bebé, las ayudas al alquiler de vivienda y la atención bucodental gratuita para los niños con cargo a la Seguridad Social son medidas que, en circunstancias distintas, Solbes, al menos, habría tamizado. Sin embargo, como los correspondientes ministros tienen hilo directo con Moncloa, es más difícil inculcarles el rigor en el gasto que la propia naturaleza de sus cargos les invita desdeñar.

El problema, por supuesto, no es nuevo. MIGUEL BOYER también pasó las de Caín en el primer Gobierno socialista, mientras ALFONSO GUERRA asistía divertido a los quiebros que el resto de los departamentos hacían para orillar la ortodoxia que desde el viejo caserón de la calle de Alcalá se predicaba. Boyer, a la postre, le echó un pulso a Felipe Gon­zález, en términos parecidos a los de Solbes, y lo perdió. Dolido por tan inesperado revés, se marchó a su casa, donde lo esperaba Isabel Preysler, con la que llevaba algún tiempo en relaciones, para escándalo de la vieja guardia de su partido y de muchas personas de izquierdas.

CARLOS SOLCHAGA aprendió la lección en cabeza ajena y lidió durante años con sus colegas como buenamente pudo. Partía con ventaja: es navarro y conoce el peligro de echar un órdago cuando no se tienen cartas.

¿Sobrevivirá Conte al culebrón de Iberia?

23 nov 2007
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MIGUEL BLESA ha decidido imponer su ley en Iberia. El anuncio en cadena de hasta cuatro ofertas de compra amenazaba con relegar a Caja Madrid a la condición de mero comparsa en el futuro de la compañía de bandera. Frente a una eventual opa por la mayoría del capital, su 10% sólo habría servido para sacarle una sustanciosa plusvalía a la inversión que hizo cuando la aerolínea fue privatizada en marzo de 2000.

Blesa era consciente de que Caja Madrid podía perder toda o casi toda su capacidad de influencia en el previsible rediseño de Iberia. Y no estaba dispuesto a pasar por ahí, porque las decisiones que se tomen pueden afectar, para bien o para mal, en el entorno económico que constituye la base de su negocio.

A ESPERANZA AGUIRRE tampoco le agradaba la idea de que entidades ajenas a la comunidad metieran mano, a través de Iberia, en el aeropuerto de Barajas, que aporta más del 10% del PIB de la región y es, con diferencia, su principal fuente de riqueza.

La determinación de Caja Madrid y el aliento político con el que cuenta explican la rapidez con que se ha hecho con el paquete del  BBVA y, apenas cuarenta y ocho horas después, con el de Logista.

Cuando ambas operaciones se materialicen, y siempre que ninguno de los otros dos socios del núcleo duro (Britihs Airways y El Corte Inglés) ejerzan su derecho de tanteo, Blesa controlará más del 23% de Iberia y con ello cualquier movimiento de calado, toda vez que ese porcentaje, de rebote, le proporciona derecho de veto. Entonces, habrá llegado el momento de dilucidar también qué rumbo toma la compañía y quién estará a los mandos.

Desde el entorno de Blesa se ha lanzado un mensaje de tranquilidad a los actuales gestores, que pueden presentar una buena hoja de servicios. Pero la presidencia de Iberia es un plato muy apetitoso, al que nunca le han faltado pretendientes, sobre todo desde que los números rojos dejaron de ser un quebradero de cabeza.

El propio Blesa acarició la posibilidad de ponerse al frente a raíz de la dimisión de XABIER DE IRALA, pero se optó por la continuidad y el elegido fue FERNANDO CONTE. Que éste se mantenga en el cargo depende de la voluntad del nuevo hombre fuerte de la compañía, aunque es seguro que recibirá presiones por todos lados, sin duda mayores mientras más se politice el asunto.

Las especulaciones sobre un eventual relevo de Conte han devuelto a la actualidad algunos nombres que ya antes se había manejado  como posibles candidatos a la sucesión. Uno de ellos es el de GONZALO PASCUAL, copropietario del Grupo Marsans junto con GERARDO DÍAZ FERRÁN, presidente de la CEOE e íntimo de Esperanza Aguirre. Pascual siempre ha negado el interés por Iberia que se le atribuye. Su relación y la de su socio con la crisis de Aerolíneas Argentinas tampoco le favorecerían.

La SEPI, que conserva un 5,1% de Iberia, no ha dicho ni pío desde que se desencadenó el tsunami informativo en torno a la compañía de bandera. ENRIQUE MARTÍNEZ ROBLES contrajo en el Parlamento el compromiso de vender, con ocasión del trámite presupuestario. Según sus cálculos, el Estado ingresaría 191 millones por la operación si la acción fuese valorada a 3,88 euros. Atendiendo a lo que va a pagar Caja Madrid y a la reciente evolución bursátil, es improbable que consiga ese precio.

La caída de la acción de Iberia en los últimos días ha sido consecuencia del reforzamiento de Caja Madrid, pues, en opinión de los operadores, eso alejaba la posibilidad de una opa. Sin embargo, el consorcio capitaneado por Gala Capital, que respaldan Irala y ÁNGEL MULLOR, reiteró ayer su intención de pujar. Una actitud que contrasta con la de Britihs Airways, instalada últimamente en un discreto segundo plano.

La operación más deseada de un superviviente nato

22 nov 2007
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Con Iberdrola Renovables, IGNACIO SÁNCHEZ GALÁN no sólo va a protagonizar el mayor estreno bursátil de España. También verá coronado un objetivo que se fijó al hacerse cargo de la eléctrica: reducir drásticamente su dependencia de las fuentes tradicionales de energía, una estrategia que ha permitido que Iberdrola duplique en pocos años su potencia instalada, su producción y su valor.

A esto último han contribuido algunas compras impulsadas por  Sánchez Galán desde que sustituyó a IÑIGO ORIOL en la presidencia de la compañía hace diecinueve meses. La más determinante fue la de Scottish Power, gracias a la cual Iberdrola se convirtió en la tercera eléctrica europea por capitalización, detrás de la francesa EDF y la alemana EON.

La gestión de Sánchez Galán ha acallado las voces que se alzaron, dentro y fuera de Iberdrola, cuando fue fichado en 2001. Carecía entonces de experiencia en el sector, aunque se había labrado una bien merecida fama de hombre eficaz durante el tiempo que permaneció al frente de Airtel, la primera empresa que fue capaz de plantarle cara a la todopoderosa Telefónica, con motivo del desarrollo de los móviles en España.

En Airtel tuvo ocasión de tratar a dos personajes influyentes, uno del mundo de la política y otro de los negocios: EDUARDO SERRA y JUAN ABELLÓ, que fueron presidentes suyos. Aprendió también a bandearse en situaciones difíciles, como demostró cuando Vodafone tomó el control de la operadora y, pese a ello, respetó su condición de primer ejecutivo.

El patinazo que dio al anunciar su deseo de participar en el previsible desguace de Endesa, a raíz de la fallida OPA de Gas Natural, debilitó su posición en el lobby eléctrico, que, alentado por MANUEL PIZARRO, lo hizo vivir muy duros momentos. Esa debilidad y el goloso atractivo de Iberdrola animaron a otros depredadores a intentar moverle el sillón. Uno de ellos, aún en el empeño, es FLORETINO PÉREZ, que ha ido adquiriendo hasta el 12% de Iberdrola con el propósito confeso de fusionarla con Fenosa, mayoritariamente participada por ACS.

Sánchez Galán, para protegerse de una acción hostil, ha formado un importante núcleo duro, que controla en torno al 30% del capital. La salida a bolsa de Iberdrola Renovable le permite tomarse un respiro, aunque sólo temporal, en esa batalla de supervivencia.

La espinita clavada de Miguel Blesa

21 nov 2007
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Caja Madrid ha descubierto sus cartas en Iberia con la compra del 7% del capital de la compañía que pertenecía al BBVA. Si ninguno de los otros cuatro socios de referencia (British Airways, El Corte Inglés, la SEPI y Logista) le obliga a repartir el botín, MIGUEL BLESA va a desempeñar un papel determinante en el futuro de Iberia. Algo que ansía desde hace tiempo, pues no en vano ya intentó hacerse con la presidencia cuando se produjo la renuncia de JAVIER DE IRALA a mediados de 2003. Entonces le ganó la partida FERNANDO CONTE, gracias al apoyo de su predecesor. El vicepresidente económico, RODRIGO RATO, mentor de Irala, hizo poco para favorecer las aspiraciones de Blesa, que no pertenecía a su tribu sino a la de JOSÉ MARÍA AZNAR, con quien compartió piso en La Rioja, donde ambos tuvieron su primer destino como inspectores de Hacienda.

Para el segundo asalto a Iberia, el presidente de Caja Madrid va mejor pertrechado que en el anterior. Su condición de primer accionista le coloca en una posición privilegiada para contribuir al éxito o al fracaso de las ofertas que se presenten por la aerolínea. Los aspirantes a quedársela difícilmente podrán salirse con la suya sin la complicidad de Caja Madrid. Cualquier paso que den a partir de ahora conviene que sea con Blesa, no contra Blesa.

Éste, además, cuenta con el apoyo de la presidenta de la comunidad. Blesa nunca ha sido santo de la devoción de ESPERANZA AGUIRRE, que ha intentado arrebatarle el sillón en más de una ocasión para ofrecérselo a JOSÉ MANUEL FERNÁNDEZ NORNIELLA y más recientemente a ESTANISLAO RODRÍGUEZ PONGA, secretario de Estado de Hacienda con el PP. La decisión de Blesa de colaborar con Acciona en la toma de Endesa, como ella quería, le ha permitido recomponer en parte sus relaciones con Aguirre, hasta entonces muy malas.

El presidente de Caja Madrid, en fin, tiene también poderosas razones estratégicas. Renunciar al control de Iberia podría ser dañoso para Barajas y, por tanto, para la comunidad, de la que el aeropuerto es la principal empresa. Sobre todo si la compañía aérea cae en manos extranjeras, pues tanto British Airways como Air France podrían desviar hacia sus países vuelos transoceánicos que ahora aterrizan en Madrid, con el consiguiente quebranto económico.

El reto de vender a un vendedor de pisos

20 nov 2007
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Habitat colocó el cartel de “se vende” en Don Piso hace siete meses y aún no ha conseguido que le compren esta veterana red de intermediación inmobiliaria, con 380 establecimientos en España y Portugal. Las tribulaciones que aquejan al mercado y los 105 millones de euros que la empresa catalana pide por su filial no acaban de animar a los potenciales compradores. Quizás éstos crean que las prisas no tienen razón de ser ahora y prefieran dejar que la fruta madure, no se les vaya a indigestar por comérsela antes de tiempo.

A las familias FIGUERAS y SUÑOL, fundadoras y accionistas principales de Habitat, tampoco les urge demasiado culminar la operación, si atendemos a los mensajes que han lanzado últimamente sus representantes. Aunque los hechos indican otra cosa.

Habitat adquirió a primeros de año Ferrovial Inmobiliaria, de la que Don Piso formaba parte desde que los DEL PINO se hicieron con ella en 2001. Y poco después, en abril, anunció su intención de vender alegando que la especialización de Don Piso en vivienda usada encajaba mal con la actividad tradicional de Habitat, que siempre se ha dedicado a las promociones.

Si aquella decisión dejó bien a las claras el nulo interés que Don Piso despertaba en sus nuevos dueños, otra que acaban de adoptar demuestra que están dispuestos a lo que sea para desprenderse de la cadena.

Mientras Fincas Corral o Tecnocasa han cerrado centenares de oficinas a raíz del reciente desfondamiento del sector, Don Piso ha echado las redes entre las pequeñas agencias en apuros, a fin de captar nuevos asociados. Casi un centenar de ellas, sobre todo en Madrid y la Comunidad Valenciana, han recibido la propuesta, que recupera el viejo lema de que la unión hace la fuerza.

Parece evidente que Habitat pretende engordar así a Don Piso y convertirla en una pieza más apetecible, sin gastarse un solo euro en el empeño.

Teóricamente, el negocio es beneficioso para ambas partes, ya que, tal y como están las cosas, continuar su andadura en solitario puede constituir una desventaja insoportable para esas pequeñas agencias. El problema, por supuesto, estriba en las condiciones que se exijan para la adhesión, porque el coste de incorporarse a una franquicia no suele ser moco de pavo.

Iberia tienta a sus antiguos directivos

19 nov 2007
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Como zombis recién salidos de sus tumbas, siguen apareciendo en escena antiguos directivos de Iberia deseosos de mojar pan en su futura venta. El primero que asomó la cabeza fue JAVIER SALAS, presidente de la compañía en la última legislatura de FELIPE GONZÁLEZ, y ahora han hecho lo propio XABIER DE IRALA y ÁNGEL MULLOR, artífices de la privatización de la aerolínea bajo el Gobierno del PP.

Este tándem, engrasado en aquellos años de Iberia, lo forman dos personas con distintos orígenes políticos. Irala es un hombre estrechamente vinculado al nacionalismo vasco (su padre fue secretario del lehendakari JOSÉ ANTONIO AGUIRRE) y está al frente de la poderosa BBK. Mullor, por el contrario, vagó en su juventud por los predios del PCE, de cuya legendaria publicación Mundo Obrero fue redactor jefe.

Hay, sin embargo, dos cosas que comparten. Un carácter roqueño, que les permitió mantenerse firmes frente a la guerra sin cuartel que les planteó el sindicato de pilotos. Y el reconocimiento de RODRIGO RATO, promotor del fichaje de Irala, al que sacó de ABB-España para que pilotara el aggiornamiento de Iberia antes de su salida a bolsa. Con la colaboración de Mullor, la operación salió a pedir de boca y Rato no ha olvidado el servicio que le prestaron.

La gestión de Salas fue menos afortunada. Le estalló en la cara la quiebra de Aerolíneas Argentinas, que a punto estuvo de arrastrar a Iberia a causa de una deficiente gestión de la crisis. Él admitió su parte de culpa con una frase lapidaria: “Hemos tenido mala suerte y hemos administrado mal la mala suerte”.

Políticamente, tampoco tiene nada que ver con Irala y Mullor. Salas fue uno de esos ejecutivos que ayudaron a los socialistas, con desigual fortuna, a poner en orden en las empresas públicas. Desde el INI, colaboró con JUAN MANUEL EGUIAGARAY, a la sazón ministro de Industria, en desligar las peritas en dulce (Endesa, Repsol) de las que no tenían arreglo y estaban condenadas al cierre o a vivir de los Presupuestos del Estado.

Algunos directivos de aquella etapa continúan en Iberia, aunque los competidores de Salas cuentan con un valedor mejor: FERNANDO CONTE, trasunto de Irala, al que sucedió como consejero delegado de ABB-España y como presidente de la aerolínea después, puesto desde el que ha aplaudido la iniciativa de su mentor y amigo.

También JOAN CLOS se ha mostrado satisfecho con la aparición de un nuevo consorcio español dispuesto a pujar por Iberia. Ni siquiera parece importarle que carezca de socio industrial, salvo que considere como tal a JUAN JOSÉ HIDALGO, dueño de Air Europa, que participa a título individual. Moncloa, hasta hace poco, prefería la opción de British Airways, siempre que limara algunos aspectos de su plan de financiación. Así que o ha cambiado de opinión o el ministro va por libre.

Irala y Mullor han hecho saber que barajan un precio de entre 3,6 y 3,9 euros por acción. Eso, probablemente, haga desistir de su eventual oferta a Lufthansa, que ya consideraba excesivos los 3,6 euros que los ingleses estaban dispuestos a pagar. Air France sigue sin decir esta boca es mía. Quizás no se haya repuesto aún del contratiempo que ha supuesto para sus pretensiones el anuncio de que la prioridad de su partenaire español, JOSÉ MANUEL LARA, es sacar adelante Vueling.

La gran incógnita de la venta de Iberia, no obstante, es qué harán los actuales socios de referencia y, más en concreto, Cajamadrid, que tiene un 10% del capital. MIGUEL BLESA no es partidario de deshacerse de esa participación, ni descarta sumarse a alguna de las ofertas. Siempre le ha atraído la empresa, de la que intentó convertirse en presidente tras la dimisión de Irala, que prefirió avalar a Conte.