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Viejas querellas, nuevas oportunidades

31 ene 2008
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Los dos principales bancos de Francia, BNP y Société Générale, llevan años a la gresca. El mayor encontronazo entre ambos tuvo lugar en 1999, cuando BNP impidió un acuerdo corporativo entre Sociéte Général y Paribas que le hubiera arrebatado su liderazgo. BNP lanzó entonces sendas opas contra los dos y, aunque sólo tuvo éxito con Paribas, Société Général nunca ha olvidado aquello, lo que explica su obsesión por ganarle terreno en el mercado.

Ahora, por obra y gracia de un bróker llamado JÉRÔME KERVIEL, que le ha hecho un agujero de 4.900 millones de euros, Société Général no atraviesa por su mejor momento. Con el consejo de administración en la picota y la acción en la cuerda floja, está más bajo de defensas que nunca y, en consecuencia, puede ser pasto de la voracidad de su adversario.

El jefe del Gobierno galo, FRANÇOIS FILLON, ha mostrado su rechazo a cualquier acción hostil contra Société Générale. Pero, al tratarse de una institución privada, su margen de maniobra es más limitado.

Además, una eventual unión de BNP y Société Générale alumbraría la sexta mayor institución financiera del mundo, con una capitalización bursátil cercana a los 100.000 millones de euros, cosa a tener en cuenta ahora que al frente de Francia hay un hombre tan fascinado por la grandeur como SARKOZY.

Contar con un banco a la altura de los gigantes estadounidenses y asiáticos es un dulce que no amargaría a ningún presidente de la República y menos aún a éste. Más difícil, sin embargo, resultaría convencer a los empleados, que controlan un 5,4% de BNP y un 11,4% de Société Générale, porque las fusiones casi siempre se saldan con una reducción de plantilla, y hacerse el harakiri seguro que no entra en sus planes.

En las líneas de bajo coste el tamaño también importa

30 ene 2008
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Que el proceso de concentración empresarial protagonizado por las grandes aerolíneas europeas acabara llegando a las de bajo coste que operan en España era sólo cuestión de tiempo. La competencia en los cielos exige hoy una masa crítica mucho mayor que hace unos años, cuando las compañías tradicionales de bandera campaban por sus respetos sin que nadie les hiciera sombra. De ahí que se compongan alianzas, se crucen participaciones o se recurra abiertamente a la fusión para ganar peso específico en un mercado en el que cada vez prima más la eficiencia que la excelencia.

En el ámbito de las grandes aerolíneas todavía queda mucha tela por cortar. IBERIA, a pesar de lo felices que se las prometía, no acaba de sacarle partido a la presencia en su accionariado de BRITISH AIRWAYS en calidad de socio industrial. AIR FRANCE, unida desde hace algún tiempo a la holandesa KLM, tiene serios problemas políticos para comprar ALITALIA, debido a la frontal oposición de la Liga Norte, temerosa de que el aeropuerto de Milán-Malpensa pierda terreno en beneficio de Roma. Y LUFTHANSA continúa deshojando la margarita de con quién compartirá su destino.

En el segmento de bajo coste, por lo que se refiere a España, la tarta está muy desigualmente repartida. La irlandesa RYANAIR y la inglesa EASYJET, pioneras en el negocio, se han apropiado del bocado más jugoso, mientras que a las dos de origen nacional, VUELING y CLICKAIR, no les queda más remedio, al menos por ahora, que conformarse con las migajas. Su juventud (la primera empezó a operar en 2004 y la segunda el año pasado) y su reducido tamaño no les dejan crecer al ritmo previsto, lo que supone una pesada losa para sus respectivas cuentas de resultados.

Decepcionado por esta situación, los LARA, que controlan desde hace poco casi el 27% del capital Vueling, dieron recientemente un golpe de mano y colocaron al frente de la empresa a JOSEP PIQUÉ como presidente y a LARS NYGAARD, procedente de Spanair, como consejero delegado. El segundo paso ha llegado ahora con su acercamiento a Clickair, en cuyo accionariado, aparte de Iberia, hay algunos nombre conocidos, entre ellos FLORENTINO PÉREZ y la familia SERRATOSA. Si esa aproximación acaba en fusión, ya se verá. Pero que el matrimonio les vendría muy bien a los dos parece fuera de dudas.

El increible fraude del bróker solitario

29 ene 2008
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La historia dio la vuelta al mundo en pocas horas y será recordada durante años, igual que otros golpes legendarios como el robo al Banco de Inglaterra o el asalto al tren de Glasgow. JEROME KERVIEL, un bróker con sólo 31 años, realizó operaciones fraudulentas valoradas en 50.000 millones de euros por cuenta de Société Générale, que ya nunca podrá recuperar al menos un 10% de ese montante. La operativa no revistió demasiada espectacularidad (hoy hace falta poco más que un ordenador, algo de maña y ningún escrúpulo para poner en aprietos al sistema financiero), pero seguro que también acaba siendo pasto del cine, pues no en vano es de lejos el más cuantioso fraude del que se tienen noticias.

Kerviel sostiene que actuó en solitario y con el único fin de llamar la atención de los gerifaltes de su empresa, que no le guardaban la consideración que creía merecer ni le pagaban conforme a la habilidad para moverse a sus anchas por los mercados financieros que ha demostrado ahora. El hombre, a lo que se ve, no se arreglaba con los 100.000 euros anuales en número redondos que cobraba de Société Générale, y colocando aquí y allá el dinero que pasaba por sus manos confiaba en obtener una buena gratificación y subir de golpe varios peldaños en su carrera. Porque robar, lo que se dice robar, Kerviel no ha robado un duro; al menos, que se sepa.

Hasta ahí el relato de una ambición, que suele ser el motor de muchos pufos de este tipo que no trascienden a la opinión pública o que por su cuantía, infinitamente menor, apenas merecen un pequeño hueco en la página más escondida de la sección de economía de los periódicos. Pero lo que todavía no ha explicado nadie de manera convincente es cómo Kerviel pudo hacer lo que hizo sin ser detectado hasta que la cosa ya no tenía remedio. ¿A qué se dedicaba mientras tanto su supervisor? ¿Y el supervisor de su supervisor? ¿Y el director general? ¿Y el presidente?

Éste, DANIEL BOUTON, ante la magnitud del escándalo, tuvo un arranque de vergüenza torera y presentó su dimisión antes de anunciar a los medios la simpar burla de la que su banco (el segundo de Francia) había sido objeto. El consejo de administración, sin embargo, no se la aceptó; cosa que tampoco se entiende después del inconmensurable ridículo que ha hecho.

Las chispas de Iberdrola

28 ene 2008
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La alarma que cundió el jueves en Iberdrola, al divulgarse la noticia de que un 3,78% de su capital estaba en manos de aún no se sabe quién, tuvo un punto de afectación difícil de entender en una compañía que es objeto de deseo desde hace tiempo. La convocatoria inmediata del comité antiopas, incluso en ausencia de IGNACIO SÁNCHEZ GALÁN, que asistía en Suiza al Foro de Davos, contribuyó a instalar en el mercado la idea de que se avecinaba un inminente movimiento corporativo sobre la eléctrica y disparó su cotización, tan decaída últimamente.

Cuatro días después, persiste la incógnita acerca del origen de aquel episodio, que con toda seguridad seguirá dando mucho que hablar en las próximas semanas, pues no en vano tuvo como protagonista a una de las principales empresas españolas, bien situada además en el escenario europeo
de su sector.

Sólo una cosa parece cierta: que Natixis, el cuarto mayor banco de Francia, sólo por detrás de BNP Paribas, Société Générale y Crédit Agricole, guarda una participación en Iberdrola de la que antes no existía la menor referencia.

Se da la circunstancia, sin embargo, de que Natixis actúa como banco custodio, es decir, que las acciones no son suyas, sino de un tercero interesado en mantenerse oculto, al menos de momento. Las sospechas sobre la identidad de ese desconocido se han centrado inicialmente en la estatal Electricité de France (EdF), cuya capitalización bursátil casi triplica a la de Iberdrola (127.000 millones frente a 46.000) y que en el tablero continental juega una intensa partida por el liderazgo energético.

Quienes dan crédito a esta posibilidad arguyen que el asalto a Iberdrola, si se consumara, le permitiría a EdF ganar varios cuerpos de ventaja a sus competidores, tanto si procede en solitario como si busca aliados en España para una operación de mayor envergadura. En tal caso, uno de los candidatos sería ACS, cuyo presidente, FLORENTINO PÉREZ, lleva meses intentando sin éxito una fusión de Iberdrola, donde controla más del 10%, y Unión Fenosa, de la que la constructora es socio mayoritario.

La aparición de EDF podría proporcionarle a Florentino Pérez la oportunidad que Sánchez Galán, arropado por el núcleo duro de Iberdrola, le viene negando sistemáticamente, aunque es dudoso que al sitiar esa plaza no encontrase resistencia.

De todas formas, cualquiera que sea el desenlace, lo ocurrido a finales de la semana pasada le ha venido de perillas a ACS, para la que el fuerte correctivo sufrido por el valor de la eléctrica española en la bolsa hasta el mismo jueves resultaba un elemento muy perturbador. La razón en sencilla: una parte de sus acciones en Iberdrola cubren los préstamos que pidió para comprarlas y, como han bajado tanto, Florentino Pérez estaba abocado a aportar nuevas garantías por un importe superior a los 240 millones, que por ahora
puede ahorrarse.

Así pues, lo único que parece claro en este culebrón es el quid prodest, porque salta a la vista quién es
su mayor beneficiario.

Una mujer en el universo femenino de las telecos

25 ene 2008
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Fue, junto con ANA PATRICIA BOTÍN, presidenta de Banesto, una de las dos únicas españolas en la relación de financieras más poderosas del continente publicada hace un par de meses. Y ahora EVA CASTILLO, responsable de banca privada de Merrill Lynch para Europa, Oriente Medio y África, acaba de sumar otro mérito a su currículo al convertirse en la primera mujer que se sienta en el consejo de administración
de Telefónica.
La ha llevado allí un viejo conocido suyo, CÉSAR ALIERTA, con quien coincidió en Beta Capital cuando ella daba sus primeros pasos profesionales. Al presidente de la operadora, el fichaje de MANUEL PIZARRO por MARIANO RAJOY para que lo acompañe en la lista del PP al Congreso por Madrid le había abierto un agujero y Eva Castillo será la encargada de taparlo.
Ese movimiento ha privado a Telefónica de un auténtico peso pesado, estrechamente identificado con el ala más dura del PP. Pero, a cambio, la compañía ha ganado a una independiente de verdad (alardea de que es un “espíritu libre”), que ha fiado parte de su éxito en llegar a la oficina media hora antes e irse una hora después que
sus compañeros.
Con ese talante, Eva Castillo ha ido escalando peldaño a peldaño hasta hacerse un hueco en el firmamento de los negocios, donde su estrella brilla hoy más que nunca con luz propia. De Beta Capital pasó a Goldman Sachs y desde ahí dio el salto a Merrill Lynch, donde su cotización ha subido como la espuma durante los catorce años que lleva de momento prestando sus servicios en la firma.
En ese tiempo ha tenido la oportunidad de intervenir en algunas operaciones de campanillas. Una de ellas fue el establecimiento de la estrategia de defensa de Endesa frente a la indeseada OPA de Gas Natural, que curiosamente le permitió entrar en contacto con la persona a la que sustituye en Telefónica.
Eva  Castillo es una de las contadas mujeres que figuran en la nómina de consejeros de las 35 mayores empresas de España, donde la proporción continúa siendo  favorable a los hombres por 22 a 1, a pesar de las  recomendaciones incluidas en el Código Unificado de buen gobierno.
Formará parte del grupo más afín a Alierta en Telefónica, en el que están
también ALFONSO FERRARI y PABLO ISLA.

La profesionalidad se impuso a la política

24 ene 2008
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La elección de IGNACIO GARRALDA como nuevo presidente de Mutua Madrileña ha cancelado el periodo de interinidad inaugurado en la compañía tras la retirada de JOSÉ MARÍA RAMÍREZ POMATTA, cuya delicada salud le ha dado serios motivos de preocupación últimamente.

La candidatura de Garralda se ha impuesto a la de otros consejeros que aspiraban a la sucesión, más por sus conocidos vínculos políticos que por la dedicación que le han prestado a la aseguradora desde que llegaron a ella. Es el caso, por ejemplo, de MIGUEL CORSINI, presidente de Renfe durante los gobiernos de JOSÉ MARÍA AZNAR y empresario de confianza de la presidenta de la Comunidad de Madrid, ESPERANZA AGUIRRE.

Corsini, que forma parte del ramillete de administradores de Mutua Madrileña cercanos al PP, con ARTURO VALDASANO, ALBERTO CORTINA y LUIS ALBERTO SALAZAR SIMPSON, entre otros, ha mantenido una actitud indolente ante el relevo de Ramírez Pomatta, ya sea porque ocupar su puesto no le quitaba el sueño o porque lo creía ganado de antemano.

Garralda, por el contrario, en su condición de vicepresidente, ha desplegado una intensa actividad de un tiempo a esta parte, empapándose de la situación de todas las áreas de la aseguradora y metiendo la nariz hasta en el más apartado rincón de la casa. Eso no sólo le ha proporcionado un conocimiento imprescindible para ponerse en el puesto de mando, sino que le ha colocado en posición de superioridad frente a otros aspirantes.

Al consejo de administración no le quedó más remedio que rendirse a esa evidencia en su reunión del martes, en la que Garralda, por lo que pudiera pasar, tuvo la audacia de postularse abiertamente, lo que dejó con poca capacidad de maniobra a sus eventuales competidores. Así, a pesar de las ataduras políticas que a Ramírez Pomatta no le importó trenzar en sus cinco años de mandato, al final quien se ha llevado el gato al agua ha sido el más listo, no el mejor relacionado con el poder.

El nuevo presidente de Mutua Madrileña, agente de cambio y bolsa y notario en excedencia, es un profesional reputado del mundo de las finanzas, en el que su mayor éxito fue la fundación, junto con SALVADOR GARCÍA ATANCE y PEDRO GUERRERO, de AB Asesores, que andando el tiempo se convertiría en la división de banca privada de Morgan Stanley, hoy en venta.

Manuel Pizarro, ese gran gestor

23 ene 2008
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La nueva estrella electoral del PP, MANUEL PIZARRO, ha irrumpido en el escenario político rodeado de una aureola de buen gestor que sus aliados mediáticos han propalado con ahínco. Dicen de él que consiguió poner en valor Endesa justo antes de servírsela en bandeja a Acciona y a Enel, auténticos paganos de la cruenta batalla librada a raíz de la fallida OPA de Gas Natural. La familia ENTRECANALES y los italianos tuvieron que pagar un alto precio gracias a los manejos de Pizarro, que se ganó así la cerrada ovación con que fue despedido en su última junta de accionistas.

Pero una cosa es que su airada respuesta al abordaje de Gas Natural se tradujera en una importante subida del precio de Endesa en bolsa y otra que, antes de ese episodio decisivo, su trayectoria fuera digna de encomio. No hay más que echar una ojeada a la evolución histórica de los títulos para comprobar que, durante los tres años largos en que Pizarro pudo dedicarse sin distracciones a pilotar Endesa, no obtuvo ningún reconocimiento especial del mercado. Antes al contrario, la cotización vagó sin pena ni gloria, en consonancia con los resultados y las perspectivas de la compañía.

Entre el 14 de mayo de 2002, fecha en que sucedió a RODOLFO MARTÍN VILLA, y el día en que Gas Natural anunció su OPA (5 de septiembre de 2005), las acciones de Endesa pasaron de 17,15 a 19,09 euros. Eso representa una subida ligeramente superior al 11%, lo que significa que, en términos reales, se revalorizaron poco, pues la inflación en dicho periodo fue del 10,2%; es decir, sólo un punto menos. Quienes invirtieron en la eléctrica atraídos por la llegada de su nuevo presidente y vendieron antes de que los catalanes hicieran público su deseo de comprar no guardan ningún agradecimiento a Pizarro. Sobre todo teniendo en cuenta que, mientras tanto, el conjunto de la bolsa española iba viento en popa, como reflejaba el Ibex 35 de la época, que ganó un 26,5%.

Lo que ocurrió después es harina de otro costal. Pizarro hizo su juego y, aunque no logró conservar el sillón, puso en almoneda a la compañía. A fuerza de repetir que Endesa estaba infravalorada en bolsa, logró que los alemanes de EON, primero, y el consorcio formado por Acciona y Enel, al final, subieran la puja. Pero ésa es una habilidad más propia de charlatanes que de buenos gestores.

Las ataduras de Mutua Madrileña

22 ene 2008
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El reciente mutis de JOSÉ MARÍA RAMÍREZ POMATTA por razones de salud permite mirar con otros ojos los notables cambios introducidos a finales del año pasado en el consejo de administración de Mutua Madrileña, en virtud de los cuales JOSÉ CARLOS MARTÍNEZ PÉREZ sustituyó a LUIS RODRÍGUEZ DURÓN como vicepresidente primero y se incorporaron a la comisión ejecutiva en calidad de vocales MIGUEL CORSINI, ARTURO VALDASANO y RUFINO GARCÍA QUIRÓS.

Hoy parece evidente que, con aquella inesperada remodelación de la cúpula, Ramírez Pomatta preparó el terreno para su forzosa ausencia, de modo que todo quedara atado y bien atado mientras él se dedicaba por entero a plantarle cara a la enfermedad. El ascenso de Martínez Pérez permite que lo suceda, de momento, un histórico de la casa (es perito de profesión), próximo a la jubilarse y con pocas ambiciones ya. La entrada de Corsini y Valdasano en la ejecutiva, a su vez, consolida el peso en la compañía de personas muy bien relacionadas con el PP (y en especial con ESPERANZA AGUIRRE), que se sitúan así en una posición privilegiada ante un eventual relevo definitivo en la presidencia.

En cualquier caso, los últimos movimientos en Mutua Madrileña confirman la clara politización de sus órganos de gobierno, siempre en línea con la derecha. Desde la llegada de Ramírez Pomatta a la presidencia, hace cinco años, también se han incorporado al consejo ALBERTO CORTINA, uno de los empresarios a los que AZNAR encomendó la privatización de las empresa públicas (a él le tocó Repsol), y LUIS ALBERTO SALAZAR SIMPSON, concuñado de RODRIGO RATO y antiguo colaborador de JAIME MAYOR OREJA en el Ministerio del Interior.

A todos estos personajes ilustres apenas pueden hacerles sombra apellidos tradicionalmente vinculados a la aseguradora, como JOSÉ PERIEL, nieto del fundador, o RAFAEL RUBIO, hijo de uno de sus presidentes. Por no hablar del único socialista que campa por allí: JAIME MONTALBO, que fue rector de la Uned y presidente del Consejo Económico y Social y al que JESÚS CALDERA le profesa un cariño perfectamente descriptible desde que, en vísperas de las elecciones generales de marzo de 2004, invitó a RAJOY a hablar en la sede del organismo y, sin embargo, temeroso del qué dirán, no quiso llevar a  ZAPATERO, por quien entonces nadie daba un duro.

La repentina generosidad de los Del Pino

21 ene 2008
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Muy poderosos deben de ser los argumentos que BRUNO FIGUERAS ha puesto sobre la mesa para haber conseguido que los DEL PINO arrimen el hombro a favor de Habitat, más allá de sus estrictas obligaciones como propietarios del 20% del capital social.

Ellos fueron quienes, hace apenas un año, justo antes de que estallara la crisis del ladrillo,  le encasquetaron la división inmobiliaria de Ferrovial, que fue valorada entonces en 2.200 millones de euros.

El montante de la operación desbordaba las posibilidades de Habitat y de sus dueños, que no tuvieron más remedio que pedir ayuda a algunos apellidos ilustres del mundo de los negocios y se endeudaron hasta las cejas. DOLORES ORTEGA, sobrina del fundador de Inditex,  LEOPOLDO RODÉS  (Media Plannig) y el abogado EMILIO CUATRECASAS, entre otros, fueron captados de la noche a la mañana para secundar la operación. Un variopinto grupo de entidades financieras, 38 en total, encabezadas por La Caixa, prestaron los 1.745 millones que hacían falta.

Todo se vino abajo pronto. Demasiado pronto. La progresiva contracción de la demanda de viviendas ralentizó la actividad de Habitat, que en el último trimestre de 2007 se vio en la obligación de poner en venta la red de agencias Don Piso. No consiguió desprenderse de ella y, como cada vez entraba menos dinero en caja, llegaron los problemas para hacer frente al servicio de la deuda.

A Figueras, que estaba en la sala de máquinas, no le pilló de improviso; tampoco a los Del Pino, buenos conocedores del negocio. Pero los accionistas minoritarios se enteraron por los periódicos de que su inversión podía irse al garete y a nadie, por rico que sea, le gusta perder dinero. Ni siquiera el plan presentado a los bancos para obtener un respiro los contentó: había empezado a anidar en su ánimo la sospecha de que todo era fruto de una burda maquinación. De que les habían tomado el pelo miserablemente, vamos.

Por supuesto, se negaron a poner ni un solo euro más, como exigían los acreedores para flexibilizar las condiciones de pago, lo que alejaba las posibilidades de Habitat de salir de su atolladero. Finalmente, han tenido que ser los Del Pino quienes se rasquen los bolsillos, por su condición de segundos accionistas de la empresa y porque atrincherarse probablemente les hubiera salido más caro.

Los 250 millones que todavía se les deben por la venta de Ferrovial Inmobiliaria, y que en caso de debacle quizás nunca cobrarían, van a convertirlos en un crédito participativo que reforzará los recursos propios de Habitat. Además, han aceptado quedarse con unos terrenos residenciales en Madrid y Barcelona por cien millones de euros.

Con ello se anima a los bancos a que faciliten las cosas (en los últimos días se consideraba inminente un acuerdo). Pero ni siquiera eso constituye una solución. Se trata sólo de un balón de oxígeno, y los Del Pino lo saben. De ahí que su repentino ataque de generosidad sea un enigma.

Sales para responder a otra debacle bursátil

18 ene 2008
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De alguien que es capaz de escribir una tesis sobre las aplicaciones analíticas de la sal de Reinecke puede esperarse cualquier cosa. EDUARDO FERNÁNDEZ DE VALDERRAMA Y MURILLO se alzó con el grado de doctor en Farmacia por la Universidad Complutense en 1960 gracias a los 189 folios que le dedicó a ese producto, que responde el nombre científico de reinecato de amonio. Y ahora, cuarenta y siete años después, ha tenido el inusual gesto de escribirles a sus accionistas para poner en razón el derrumbe bursátil de Faes, grupo que él preside.

En un país donde los dirigentes de toda laya y condición propenden a meterse debajo de las piedras cuando vienen mal dadas (para sacar pecho siempre hay voluntarios, pero ya se sabe que el fracaso casi nunca tiene padres), resulta reconfortante que al menos uno de ellos salga a la palestra y ofrezca explicaciones de la penosa evolución del valor de su empresa.

Si de la extravagante forma de conducirse de Fernández de Valderrama tomaran buena nota quienes, por miedo o por simple desfachatez, tienen la fea costumbre no dar la cara en medio de la adversidad, seguramente nos iría mejor a todos. Aunque, por supuesto, el reconocimiento de la indudable nobleza de su iniciativa no obliga a aceptar sin más los argumentos que ha expuesto para justificar las tribulaciones de Faes.

¿Se imaginan a AMANCIO ORTEGA, a ESTHER KOPLOWITZ o a MARTÍNEZ PUJALS tomando papel y pluma para lamer las heridas de los inversores que colocaron confiadamente sus ahorros en Inditex, FCC o Jazztel y que, a día de hoy, si decidieran vender, habrían perdido un montón de dinero? ¿Les cabe a ustedes en la cabeza que MIGUEL BLESA baje del Olimpo y ponga en negro sobre blanco los verdaderos porqués de la irrupción de Caja Madrid en Iberia, descartada hace unos meses y que ha estrellado la acción contra el suelo? ¿O que los responsables de las inmobiliarias más castigadas por la crisis, en vez de hacer mutis por el foro, como ENRIQUE BAÑUELOS o LUIS PORTILLO, se levanten un día y digan: señores, nos equivocamos en esto o en lo otro, no fuimos previsores, y sentimos de corazón las molestias?

Yo, desde luego, no espero algo así de ninguno de ellos. Entre otras cosas porque sé que para eso es conveniente haber hecho antes una sesuda tesis doctoral sobre la sal de Reinecke.