El tsunami que ha asolado el otrora próspero negocio del ladrillo no sólo tiene en un brete a inmobiliarias y constructoras de toda España. También ha segado la hierba bajo los pies de algunas sociedades que, sin pertenecer en sentido estricto al sector, dependían enteramente de su evolución. Es el caso de Contsa, una firma sevillana que hizo bastante dinero cuando el viento soplaba a favor y que ahora zozobra, con claro riesgo para los inversores que apostaron por ella.
Fue fundada en 1989 como asesoría fiscal y contable por JOSÉ SALAS BURZÓN, un avispado empresario que años después lograría captar a miles de ahorradores con el señuelo de altas rentabilidades, que durante el boom de la vivienda llegaron hasta el 30%. Los fondos obtenidos se destinaban a la financiación de promociones con buenas perspectivas de venta, parte de cuyos beneficios servían go para atender los compromisos contraídos con los clientes de Contsa.
Centenares de familias no resistieron a la tentación de comprar duros a cuatro pesetas y ganaron mucho gracias a la habilidad de Salas, que además fue forjándose una reputación de hombre altruista y desprendido, sobre todo con los artistas jóvenes, para quienes creó un premio de pintura y, más recientemente, un espacio de exposiciones llamado La Galería.
Todo empezó a torcerse cuando hace un año la construcción residencial dio sus primeras muestras de agotamiento. Los réditos no daban suficientemente de sí y, según todos los indicios, Salas echó mano del dinero fresco que entraba en Contsa, aunque nadie ha podido demostrar aún que haya reproducido la operativa piramidal que en su día cavó la tumba de JUAN ANTONIO CANO (Afinsa) o FRANCISCO BRIONES (Fórum Filatélico).
Ya a la desesperada, Salas se dedicó a financiar a promotores que no ofrecían garantías al sistema bancario, a cambio, eso sí, de elevadísimos intereses que a la postre no todos han sido capaces de afrontar, con el consiguiente quebranto para Contsa. La sociedad, a día de hoy, reconoce un pasivo de 50 millones de euros, cifra considerable si se tiene en cuenta su reducido ámbito territorial. Pero el alcance real de este trasunto a mínima escala de la crisis subprime se desconoce todavía, aunque seguramente aflorará conforme avance el proceso concursal recién iniciado.
Los primeros indicios de que las cosas no iban demasiado bien en Contsa surgieron a finales del año pasado. Los rumores sobre hipotéticos problemas de liquidez se extendieron como la pólvora por la capital hispalense e inevitablemente acabaron llegando a los medios de comunicación. En diciembre, un diario local recabó la versión de Salas sobre la situación de su empresa. La respuesta que obtuvo, como suele ocurrir, fue displicente. “Es que en Sevilla hay mucha envidia”.
Contsa ha reconocido de forma oficial que su cartera de clientes la forman unas 1.200 personas. Sin embargo, en estos casos, el número exacto de damnificados resulta siempre difícil de precisar. Algunos prefieren no aparecer por ninguna parte para no quedar en evidencia y otros porque sus inversiones, total o parcialmente, proceden de dinero negro y, si las reclaman y la Hacienda pública se pone tras su pista, a la postre puede ser peor el remedio que la enfermedad.
Las aportaciones individuales oscilaban entre los 6.000 y los 200.000 euros, que Salas asegura que está en condiciones de devolver. Según él, los activos de Contsa rondan los 80 millones (30 más que el pasivo), aunque está por ver de qué tipo son y como han sido valorados. Salas administró una sociedad de tasación que en 2004 fue sancionada por el Banco de España por incumplir los requisitos exigidos en la ley.
Iberdrola está dispuesta a exprimir sus posibilidades para hacer frente a un más que previsible asalto acaudillado por ACS. Junto a la búsqueda de grandes inversores capaces de fortalecer el núcleo duro de la compañía, IGNACIO SÁNCHEZ GALÁN ha llamado a rebato a sus directivos y mandos intermedios. Entre todos controlan ahora en torno al 0,6% del capital, porcentaje que podría crecer si aceptan cobrar en acciones la retribución variable correspondiente a 2007, como les ha sugerido su presidente.
La oferta, que no es nueva en Iberdrola, recuerda a la que JAIME BOTÍN hizo recientemente a los empleados de Bankinter, al darles la opción de ejecutar por adelantado las obligaciones convertibles que estaban en sus manos. Con ese movimiento, pretendía consolidar su posición ante Crédit Agricole, que se coló de rondón en el banco a finales de año mediante la compra de la participación que tenía el multimillonario indio RAMCHAND BHAVNANI.
En ambos casos (el de Iberdrola y el de Bankinter), el objetivo es idéntico: despertar el temor de los trabajadores a un cambio de propiedad que probablemente rompa su statu quo y ponerlos de parte de los actuales gestores, garantes en última instancia de la continuidad, por contraposición a las incertidumbres de lo desconocido.
Sánchez Galán juega con ventaja en su propuesta de pagar la retribución variable en acciones porque, además, con la perspectiva de una opa (de la francesa EdF) o incluso de dos (si la alemana E.ON entra en danza), lo normal es que los títulos de Iberdrola se revaloricen, con lo cual, se mire por donde se mire, para los directivos y mandos intermedios el negocio sería redondo.
Su aportación al núcleo duro, no obstante, tendría un alcance limitado, pero en una tesitura como la que atraviesa la segunda eléctrica española resulta útil todo lo que suma. Cuando una guerra es larga nunca sobran los refuerzos, y ésta tiene pinta de serlo porque, de momento, ni siquiera se han desatado en serio las hostilidades, habida cuenta de que España está a menos de un mes de celebrar elecciones generales.
Unas elecciones muy reñidas, según todos los indicios, cuyo ganador seguramente necesitará el apoyo del nacionalismo vasco, que no va a tragarse sin más la pérdida de un símbolo de la edad de oro de su industria como es Iberdrola.
El empeño de Sánchez Galán por aumentar el núcleo duro obedece a la necesidad de mantener bajo control una porción del capital suficiente para evitar que sean levantados los blindajes antiopa previstos en los estatutos. El punto clave de esos blindajes es que nadie, cualquiera que sea su participación, puede ejercer derechos de voto superiores al 10% del total, una norma introducida al conocerse hace tiempo las intenciones de FLORENTINO PÉREZ respecto a Iberdrola.
Algunos de los actuales componentes del círculo de confianza del presidente de la compañía han ido arañando últimamente nuevos títulos en el mercado. Tal es el caso, por ejemplo, de Unicaja, Caja Castilla y León, Caja Duero y Caja Murcia. Por el contrario, ALICIA KOPLOWITZ, que está en Iberdrola a través de Omega Capital, ha reducido su posición aprovechando la reciente
El propio Sánchez Galán, cuando la cotización tocó suelo el pasado 23 de enero, compró 120.000 acciones, que le costaron algo más de un millón de euros. Es titular ya de un 0,044% del capital social de la eléctrica. Sin embargo, hay otros miembros del consejo de administración con un porcentaje mayor. Uno de los vicepresidentes, JUAN LUIS ARREGUI, tiene el 2,083%, valorado a precio actual en casi 1.100 millones.
Como los desesperados defensores de una ciudad sitiada, los directivos de Iberdrola han decidido emplear todas las armas a su alcance para ponerles difícil a EdF y ACS el asalto a la compañía. Con medias verdades al principio y abiertamente a finales de la semana pasada, la eléctrica francesa y la constructora española no han tenido más remedio que reconocer lo que están tramando. Y, a partir de ahí, IGNACIO SÁNCHEZ GALÁN y sus colaboradores han dado rienda suelta a una estrategia cuyo objetivo es convertir en pedregoso el camino que lleva hasta Iberdrola.
Primero intentaron despertar los instintos proteccionistas de la contradictoria derecha española, que es liberal de boquilla, pero no tuvieron demasiado éxito porque en ese ámbito Sánchez Galán perdió mucho crédito cuando se aprestó a pescar en el río revuelto de la fallida opa hostil de Gas Natural sobre Endesa. Además, el presidente de ACS, FLORENTINO PÉREZ, principal urdidor del ataque a Iberdrola, mantiene estrechas relaciones, incluso económicas, con algunos de los más histriónicos agitadores mediáticos del PP, que de momento no han puesto reparos a sus intenciones.
El siguiente paso acordado por el equipo de Sánchez Galán fue reforzar el núcleo duro de Iberdrola, sumando a él nuevos inversores de plena confianza, dispuestos a poner dinero para ganar una batalla que en el fondo no es la suya. Uno de los invitados fue ENRIQUE DÍAZ-TEJEIRO, dueño de Solaria, al que Sánchez Galán le ofreció unas condiciones tan ventajosas para participar de su lado en la operación que algunos accionistas de Iberdrola, al conocerlas, pusieron el grito en el cielo y amenazaron con llevar a su presidente ante los tribunales de justicia por administración desleal.
La última iniciativa, por ahora, de los responsables de la segunda eléctrica española ha consistido en solicitar a la CNMV la revocación de las autorizaciones concedidas a ACS para que elevara su presencia en Iberdrola, que ahora ronda el 12%, aunque puede llegar hasta el 24,99%. El principal argumento esgrimido estriba en que la constructora participada mayoritariamente por Corporación Alba, de la familia MARCH, tiene aspiraciones de control, cosa que no encaja en la normativa energética, habida cuenta de que ACS ya domina Unión Fenosa, donde posee un paquete del 46%.
El presidente de la CNMV, JULIO SEGURA, tiene una difícil papeleta porque acceder a esta petición sería el reconocimiento de que ACS se la dio con queso al organismo regulador cuando pidió permiso para comprar más acciones de Iberdrola. Entonces se comprometió a respaldar la gestión de la compañía y a mantenerla en manos españolas, sin más pretensiones, lo que, desde luego, poca relación guarda con el desarrollo posterior de los acontecimientos, al menos de un tiempo a esta parte.
Mientras la CNMV no se pronuncie, Florentino Pérez puede seguir avanzando hacia su objetivo, aunque deberá observar ciertas cautelas, toda vez que EdF ha decidido levantar el pie del acelerador hasta que se aclare el panorama político en España, pendiente como está de las elecciones general del 9 de marzo. De hecho, su presidente, PIERRE GADONNEIX, ni siquiera ha querido llevar el asunto al consejo de administración, que no tiene más información que la que publica la prensa.
El cualquier caso, un eventual cambio del actual statu quo de Iberdrola requiere de la complicidad del Gobierno, que se ha dedicado a echar balones fuera, ya que, si ZAPATERO precisa de apoyos externos para una segunda investidura, los nacionalistas vascos probablemente exijan a cambio del suyo que no se toque a la eléctrica, pues de lo contrario pueden perder uno de los pocos puntales que le queda a su economía.
El mutis de JOSÉ MARÍA RAMÍREZ POMATTA, que el mes pasado abandonó la presidencia de Mutua Madrileña muy a su pesar por motivos de salud, va a desatascar uno de los contenciosos más enconados que tiene abiertos la compañía.
Ramírez Pomatta, durante los cinco años y ocho meses que permaneció al frente de la Mutua, convirtió la vieja aseguradora de automóviles en un actor destacado de la economía española. Amplió notablemente su oferta de productos y su presencia territorial, hasta entonces muy centrada en la comunidad de Madrid, y utilizó el dinero que empezó a entrar a chorros en la Mutua (sus beneficios anuales superan los 600 millones de euros) para meter la nariz en ACS, Sacyr Vallehermoso, Repsol y Banco Santander, lo que le proporcionó un protagonismo del que antes carecía.
Sin embargo, el carácter a veces explosivo de Ramírez Pomatta tuvo efectos colaterales indeseados; entre ellos, el enfrentamiento público con Mapfre, primera aseguradora del país, con casi 8.000 millones en primas el año pasado, y principal competidora de la Mutua, sobre todo en la capital de España, donde mantienen una antigua pelea a cara de perro por la cuota de mercado.
Comenzó hace un año, cuando Ramírez Pomatta puso de hoja de perejil a Mapfre por haber presentado sus resultados correspondientes a 2006 en la modalidad pro forma, es decir, a título provisional, según él para ocultar que había ganado menos de lo que esperaba. Rompiendo todos los usos y costumbres, vino a decir que eso era impresentable e instó a la CNMV a tomar medidas que garantizaran la transparencia en el sector.
Los responsables de Mapfre, como era de esperar, pusieron el grito en el cielo por lo que les pareció una agresión injustificada y sin precedentes, y llevaron su enfado hasta la patronal de seguros, Unespa, a cuyo comité ejecutivo se negaron a volver hasta que la Mutua se desdijera o fuera apartado de él. Ramírez Pomatta no quiso dar marcha atrás, pese a las muestras de solidaridad que su rival recibió, y acabó por salirse de Unespa, donde le ambiente se le hizo irrespirable después de aquel desgraciado incidente.
Esa anomalía, que dura desde septiembre, parece a punto de subsanarse ahora que la presidencia de la Mutua está ocupada por IGNACIO GARRALDA, un hombre más templado que Ramírez Pomatta y que no tiene las ataduras de éste por lo que al conflicto de marras se refiere. De hecho, uno de los primeros gestos de Garralda fue telefonear a su homólogo de Mapfre, JUAN MANUEL MARTÍNEZ, lo que en Mapfre fue recibido con agrado.
Hoy, Ignacio Garralda y Juan Manuel Martínez han quedado a almorzar acompañados de sus colaboradores más cercanos: CARLOS MARTÍNEZ PÉREZ, JAVIER MIRA, ALBERTO MANZANO… Seguramente, firmarán la pipa de la paz. Y luego, si las cosas no se tuerce, la Mutua volverá al redil de Unespa.
Resulta difícil de creer que el revuelo que se formó el martes en torno a Iberdrola naciera de un malentendido. CARLOS MARCH es un hombre de negocios suficientemente avezado como para decir lo que no quería decir. Y que todos los periodistas que lo escucharon erraran al interpretar sus palabras no se lo cree nadie.
Los comentarios en torno al interés de ACS por la segunda eléctrica española surgieron en la presentación de los resultados de la Banca March y de Corporación Alba correspondientes al último ejercicio. Por lo tanto, el financiero mallorquín tenía la excusa perfecta para esquivar cualquier pregunta ajena a la convocatoria, si lo
hubiera deseado.
Por otra parte, aunque él es el mayor accionista de la constructora, las participaciones de los ALBERTOS y del propio FLORENTINO PÉREZ tienen un peso considerable, y podría haber argüido razones de cortesía para no pronunciarse sobre un asunto que atañe de lleno también
a sus socios.
Carlos March, sin embargo, entró al trapo con cierta alegría, como si en el fondo lo estuviera deseando, y organizó una escandalera que obligó a retratarse, no sólo a ACS, sino también a otros importantes actores del sector energético; entre ellos, antonio Brufau, presidente de Repsol YPF, que se desmarcó públicamente de los movimientos que afectan
a Iberdrola.
Para Florentino Pérez, principal promotor de una macro fusión que integraría en Unión Fenosa los activos españoles de Iberdrola, las declaraciones de Carlos March representan un revés notable, sobre todo si en sus planes entra sumar otras grandes compañías energéticas a la operación.
Los que el martes aseguraron, incluso a la CNMV, que nada tenían que ver con eso deberán ofrecer muchas explicaciones en el caso de que finalmente decidan dar un paso adelante, lo que complicaría bastante un eventual acuerdo
de ACS con ellos.
Carlos March, por supuesto, era consciente de que todo lo anterior podía suceder y no tendría ninguna lógica que hubiera lanzado piedras sobre su propio tejado. Salvo que se le calentara la boca y no pudiera resistir la tentación de sacar pecho para no quedarse como simple actor secundario de una operación de tanta relevancia empresarial y política.
Se lleve o no finalmente el gato al agua, después de las reciente declaraciones de PIERRE GADONNEIX a Le Figaro nadie puede llamarse a engaño sobre las intenciones de EdF respecto a Iberdrola. Aunque el presidente de la compañía pública gala (el Estado controla un 85% del capital) ha sido críptico en alguna de sus manifestaciones, está claro que, salvo imponderables políticos, intentará sacar tajada del grupo energético español.
El otro gran misterio (la participación de ACS en la operación) también ha quedado aclarado. Tras el revuelo que organizó ayer CARLOS MARCH, la constructora que dirige FLORENTINO PÉREZ admitió sus contactos con EdF y proclamó su objetivo de garantizar la españolidad de los activos españoles de Iberdrola con la mente puesta en cumplir sus planes de fusión con Unión Fenosa, de la que ACS es el primer accionista.
El antiguo presidente del Real Madrid cuenta, según todos los indicios, con la anuencia de parte del Gobierno y del PSOE: los que comparten la teoría de ZAPATERO sobre los “campeones nacionales”; es decir, sobre la conveniencia de que España tenga grandes corporaciones capaces de pisar fuerte en el mundo. Más aún: puede que Florentino Pérez incluso haya contribuido a formularla, habida cuenta las fluidas relaciones que mantiene con destacados dirigentes socialistas y en particular con JOSÉ BLANCO.
Gadonneix, en cualquier caso, no se hace ilusiones sobre un proceso que, partiendo de la traumática experiencia de Endesa, será necesariamente largo. Él calcula no menos de 18 meses, aunque eso está por ver, pues a la vuelta de la esquina hay unas elecciones generales que pueden condicionarlo todo. Si Zapatero vuelve a formar Gobierno, EdF lo tendrá más fácil. Pero RAJOY ya se ha mostrado en contra de que la eléctrica española sea troceada, como al parecer pretenden los franceses y seguramente exijan los encargados de impedir las concentraciones empresariales contrarias a la competencia.
Hay que tener en cuenta, no obstante, que los aliados mediáticos de la derecha están tratando, al menos de momento, con bastante frialdad los movimientos en torno a Iberdrola. Primero, porque su presidente, IGNACIO SÁNCHEZ GALÁN, se aprestó a pescar en el río revuelto de Endesa. Y, segundo, porque Florentino Pérez apoya financieramente alguno de ellos.
En la cacería que se ha organizado en torno a Iberdrola, la principal pieza a batir es su presidente y él, que de vez en cuando se echa la escopeta a la cara para pegar unos tiros en el campo, lo sabe perfectamente.
IGNACIO SÁNCHEZ GALÁN se ha convertido en un estorbo para los planes de FLORENTINO PÉREZ y sus socios (los ALBERTOS y la familia MARCH), que pretenden alzarse con el santo y la limosna de la reordenación del sector eléctrico, donde tienen importantes intereses. Ya controlan Unión Fenosa y aspiran a fusionarla con Iberdrola, de la que poseen alrededor del 12%, aunque no pinchan ni cortan nada porque Sánchez Galán, consciente de sus pretensiones, se niega en redondo a darles cancha.
Éste cuenta para ello con un núcleo duro formado a su imagen y semejanza, en el que militan desde ALICIA KOPLOWITZ (a la que se le acaba de abrir un nuevo frente por la posible entrada del fondo soberano de Dubai en FCC a través de Colonial) hasta varias cajas de ahorros, algunas situadas en la órbita del PSOE, como la de Castilla La Mancha, que capitanea JUAN PEDRO HERNÁNDEZ MOLTÓ, martillo de herejes de MARIANO RUBIO en el Congreso de los Diputados cuando estalló el escándalo de Ibercorp.
Con este panorama, Florentino Pérez tenía sólo dos opciones: rascarse el bolsillo y aumentar la participación de ACS en Iberdrola hasta superar los obstáculos que Sánchez Galán había puesto en su camino (cosa que le costaría mucho más dinero del que probablemente esté en condiciones de reunir) o echar mano de alguien con el músculo financiero necesario para tomar al asalto la compañía.
Todo apunta a que, después de darle muchas vueltas, ha elegido el papel de caballo de Troya y facilitará desde dentro la entrada de la francesa EdF en Iberdrola, con la esperanza de que, si todo sale bien para ambos, su sueño pueda cumplirse, aunque quizás en condiciones algo distintas de las que había deseado. Siempre y cuando, como es natural, el resto de los accionistas se dejen y las autoridades reguladoras no pongan ninguna objeción, lo que está por ver.
De hecho, PEDRO SOLBES ya ha adelantado su desacuerdo con un eventual troceo de Iberdrola, y MARIO RAJOY, que a fin de cuentas es candidato a la Presidencia del Gobierno, se ha quejado de que otra gran empresa española pueda pasar a manos extranjeras.
En General Electric deben de estar que fuman en pipa con LUIS PORTILLO y la familia NOZALEDA, los dos accionistas mayoritarios de Colonial, que han dejado con un palmo de narices a los americanos al conocerse su firme decisión de vender la inmobiliaria al fondo soberano del pequeño emirato de Dubai.
La existencia de un preacuerdo con los árabes se desveló el viernes, después de permanecer cinco días en secreto, tiempo en el que General Electric, ajena a lo que estaba cociéndose a sus espaldas, mantuvo viva la esperanza de comprar Colonial, pese a que el consejo le había negado la víspera el preceptivo acceso a las cuentas.
La impresión general es que Portillo y los Nozaleda han utilizado a General Electric como señuelo para despertar el interés de otros inversores y cerrar la operación cuanto antes, salvándose así de la hoguera que los bancos acreedores hubieran encendido si la crisis de la inmobiliaria se alargaba.
Salvo que las cosas se tuerzan, el dinero procedente de la explotación de los recursos petrolíferos del Estado de Dubai sacará a los dos socios principales de Colonial del aprieto en que están metidos, pero tendrá un par de efectos colaterales que no conviene perder de vista.
El primero es que el fondo, al hacerse de golpe con más de un 30% del capital (Portillo y los Nozaleda controlan el 54%), deberá lanzar una opa, que seguramente infligirá un fuerte quebranto a los pequeños accionistas; sobre todo, a aquellos que entraron cuando todo iba viento en popa y nada permitía prever el descalabro del valor en bolsa.
Otra consecuencia del cambio de manos de Colonial estriba en que los dubaitíes se van a colar de rondón nada menos que en FCC, de la que posee un 15% la inmobiliaria, que no ha querido desprenderse de ese paquete ni siquiera en los peores momentos de su brusco declive de las últimas semanas.
Probablemente eso removerá los recuerdos de ESTHER KOPLOWITZ y devolverá a su memoria una vieja historia, con KIO de por medio, que acabó como el rosario de la aurora: el fallido asalto al Banco Central protagonizado por su esposo, ALBERTO ALCOCER, y el primo de éste, ALBERTO CORTINA, a finales de los ochenta. Aquel episodio tuvo insospechadas derivaciones incluso familiares, que marcaron un antes y un después en la vida de la principal propietaria de FCC y de su hermana ALICIA.
Nada tendría de particular, por tanto, que el trato entre Portillo, los Nozaleda y el brazo inversor de Dubai le haya puesto los pelos de punta a la mayor de las Koplowitz.
En torno a Iberdrola se están conjuntando los elementos necesarios para formar una tormenta perfecta. Certezas no hay muchas todavía. Se sabe que dos grandes compañías energéticas europeas, la francesa EdF y la alemana E.ON, estarían encantadas de darle una buena dentellada. También parece evidente que una acción corporativa rompería la situación de bloqueo de ACS, que a día de hoy no pincha ni corta nada en la eléctrica española pese a controlar, entre acciones y derivados, un 12% de su capital social. Y, por último, a nadie le cabe duda, tras las declaraciones realizadas hace 48 horas por IGNACIO SÁNCHEZ GALÁN, de que cualquier muestra de hostilidad recibirá una respuesta contundente. Es decir, que seguramente nos hallamos en vísperas de un nuevo culebrón, de características similares
al de Endesa.
El hecho de que el Gobierno, o al menos su presidente, estuviera al corriente de las intenciones de EdF de meter la cabeza en el apetitoso mercado español añade picante a un puchero que, tarde o temprano, acabará derramándose sobre la arena política. Pero ahora, desde luego, no se le podrá reprochar a ZAPATERO que en asuntos de tanta trascendencia está a la
luna de Valencia.
De todas formas, de momento, el PP no ha dicho esta boca es mía ante la acumulación de nubarrones que se está produciendo sobre Iberdrola. La explicación de esa desidia probablemente estribe en la falta de interés de sus aliados mediáticos por encender la mecha, habida cuenta las estrechas relaciones que el más activo de ellos tiene con uno de los personajes directamente beneficiados por un eventual cambio en el actual statu quo de Iberdrola. FLORENTINO PÉREZ, presidente de ACS, es accionista de Libertad Digital, la plataforma desde la que FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS amplifica en Internet y televisión sus soflamas matinales
de la COPE.
Sánchez Galán, además, nunca ha sido santo de su devoción por el papel que desempeñó en la fallida opa de Gas Natural sobre Endesa, en la que tomó partido a favor de los catalanes, que le prometieron repartir con él los frutos de su requisa. Entonces, el presidente de Iberdrola no tuvo inconvenientes en participar en el troceo de Endesa, algo por lo que ahora, en cambio, no está dispuesto a pasar,
según ha dicho.