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El pirómano que apagó el incendio de Alitalia

29 sep 2008
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Cuando estaban a un solo paso de despeñarse, los sindicatos de Alitalia han detenido su loca carrera hacia el abismo. Unos retoques en el plan laboral les ha servido de excusa para aceptar la única oferta que estaba sobre la mesa. Si no surgen contratiempos, la compañía italiana de bandera tendrá una nueva oportunidad de la mano de CAI: el pool de empresarios capitaneado por el presidente de Piaggio, ROBERTO COLANINNO.

Éste había dado por imposible su empeño, ante las invencibles reticencias de los trabajadores a aceptar los sacrificios que la salvación de Alitalia requiere. Sin embargo, a finales de la semana pasada, los representantes de CAI volvieron a la mesa de negociación con algunas mejoras que les permitían a los sindicatos salvar la cara, y gracias a ello la aerolínea del país transalpino tiene hoy una oportunidad de reemprender el vuelo.

El arreglo ha sido producto de las intensas presiones de SILVIO BERLUSCONI, que no estaba dispuesto a pasar a la historia como el presidente del Gobierno bajo cuyo mandato desapareció Alitalia. Su tenacidad, empero, no debe tapar el hecho de que buena parte de la responsabilidad de que las cosas hayan llegado adonde han llegado es indudablemente suya.

Por pura conveniencia política, Berlusconi fue uno de los que mayor ahínco puso en estropear, hace cinco meses, la compra de Alitalia por el consorcio franco holandés Air France-KLM, que hubiera resuelto el problema. Así que, en este asunto, Il Cavalieri ha desempeñado el cínico papel del pirómano que apaga el incendio que él mismo contribuyó a provocar.

Para ello recurrió a su abultada agenda y convocó a otros hombres de negocio, con los que ha contraído una deuda de honor que algún día, sin duda, le pasaran al cobro. No obstante, Berlusconi les ha agradecido por adelantado el favor, al entregarles Alitalia limpia de polvo y paja, pues el Estado se quedará con el lastre financiero de la compañía, que no es poca cosa.

Los contribuyentes serán, por tanto, quienes a la postre apechuguen con el coste de años de abusos y de mala gestión, aunque eso estaba más que cantado. En los últimos tiempos se ha convertido en costumbre que las empresas, incluso las semi públicas como ésta, acaparen los beneficios y, cuando vienen mal dadas, socialicen generosamente sus pérdidas.

El socio industrial

El acuerdo ha propiciado que Air France-KLM y Lufthansa intenten de nuevo meter la cabeza en Alitalia. El Gobierno ve con mejores ojos la opción alemana, que carece de las aristas que la otra tiene. Air France-KLM nunca ha ocultado su deseo de retirarle al aeropuerto de Milano-Malpensa la condición de centro de distribución de vuelos (hub). Esa posibilidad pone los pelos de punta a los autonomistas de la Liga Norte, aliados de Berlusconi, por el serio quebranto que infligiría a su feudo electoral: la región de Lombardía.

El error de Zapatero y la liebre de Rajoy

29 sep 2008
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Nadie podrá saber ya la reacción del electorado si, después de reconocer las cosas como eran, Zapatero hubiera cogido por los cuernos desde el primer momento el toro de la crisis económica.
Pero lo que ahora sí está fuera de toda duda es que su inútil disimulo inicial y la consecuente tardanza en ponerse manos a la obra no le ha hecho la menor gracia a una parte nada despreciable de los votantes socialistas.
Los sesudos estrategas que marcan el paso político del Gobierno tendrán que anotar en su debe este considerable tropiezo.
Gracias a ellos, en el granero electoral del PSOE se ha abierto un importante agujero y, gracias a ellos, el resultado sería muy ajustado si los españoles tuvieran hoy una cita con las urnas.
Rajoy, sin embargo, no tiene motivos para echar las campanas al vuelo. Si la gestión de la crisis realizada por el Gobierno merece una reprobación mayoritaria, todo apunta a que la oposición entretanto tampoco ha brillado a gran altura.
Que no saque mayores réditos, con la que está cayendo y con los flancos que ha dejado al descubierto su rival, pone a las claras que el PP también tiene un problema.
Un problema en razón del cual Rajoy se parece cada vez más a la liebre de los cuentos, que por hache o por be nunca acaba de alcanzar a la tortuga.

Las petroleras andan revueltas

27 sep 2008
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Desde que Sacyr colocó el cartel de se vende a su participación en Repsol hace un par de semanas, los dimes y diretes han menudeado sobre las grandes petroleras españolas. LUIS DEL RIVERO hizo aquel movimiento acuciado por el peso de la cuantiosa deuda que soporta (alrededor de 20.000 millones de euros). Pero los efectos que pueden derivarse de él van más allá del saneamiento de las cuentas del grupo constructor.

Cuando ACS decidió desprenderse del paquete de control de Unión Fenosa en el mes de julio, el sector eléctrico español recuperó parte del sosiego perdido desde que asomó la cabeza por allí FLORENTINO PÉREZ. Las tensiones generadas por su aparición en escena culminaron con el asalto fallido a Iberdrola, que quedó en agua de borrajas por la irreductible defensa de su territorio que acaudilló IGNACIO SÁNCHEZ GALÁN.

Si el desistimiento de ACS permitió que el sector eléctrico respirara con alivio, el anunciado mutis de Sacyr ha provocado convulsiones de imprevisible desenlace. El mundo de las petroleras es muy cerrado y, en consecuencia, cualquier pieza que se descoloca puede hacer que se tambaleen las demás.

En el mapa español, Repsol desempeña un papel preponderante, con más de 3.600 estaciones de servicio y cinco refinerías, si se cuenta la que tiene en el País Vasco su filial Petronor. Gracias a ello, proporciona pingües beneficios, que el año pasado superaron los 3.000 millones de euros. Por lo tanto, el 20% de la compañía en manos de Repsol es un bocado muy apetitoso.

Una de los interesadas en hacerse con esa participación es la francesa Total, cuya presencia directa en España carece de relevancia (media docena de gasolineras), pero que comparte con el Santander, Unión Fenosa y un fondo soberano de Abu Dhabi (IPIC) la propiedad de Cepsa, el segundo operador petrolero del país.

Su gran problema estriba en que difícilmente podría el Gobierno dar su plácet a que Total retuviera las dos inversiones, porque quedarían bajo su órbita nada menos que dos terceras partes de la red y toda la capacidad nacional de producción. Siendo además el petrolero un sector altamente sensible, esa concentración no sólo resulta inadmisible desde el punto de vista de la competencia, sino también para los intereses estratégicos de España.

Recomposición accionarial
Las fluidas relaciones entre los gobiernos de SARKOzY y ZAPATERO ayudarían a lubricar, llegado el caso, la entrada de Total en Repsol. Sin embargo, lo que difícilmente podrían evitar es que el gigante francés tuviera que salirse de Cepsa. Eso daría pie a una recomposición del accionariado de esta compañía, últimamente muy inestable por el deseo del Santander y de Unión Fenosa de vender su parte. De hecho, ambos han mantenido contactos con IPIC para intentar colocársela.

Posibilidades de opa
El 20% de Sacyr no da el acceso a la gestión de Repsol, que está en manos de La Caixa, de donde procede su presidente, ANTONI BRUFAU. En consecuencia, salvo que el paquete controlado por Luis del Rivero se trocee, quien lo compre tendría que lanzar una opa si aspira a tener alguna posibilidad de ponerse a los mandos de la petrolera. Eso encarecería notablemente la operación, ya que el valor bursátil de Repsol ronda actualmente los 26.000 millones de euros.

Otras opciones
Ante semejante perspectiva, la cotización de Repsol registró un alza significativa al conocerse las intenciones de Total de entrar en la puja por el 20% de Sacyr. Pero los franceses no son los únicos que miran con codicia esa participación. En el tablero sobre el que disputan sus propias batallas las grandes multinacionales petroquímicas, la propiedad de Repsol tiene su importancia. Así que otras opciones, como las de Shell, BP, Exxon o Gazprom, no conviene descartarlas.

Seur se entrega al capital francés

26 sep 2008
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La atención que reclama la crisis económica ha hecho que pasen casi inadvertidos los movimientos que están produciéndose, desde finales de la pasada primavera, en el capital de Seur. Tras anunciar en junio un grupo mayoritario de accionistas su deseo de vender, la empresa ha sido objeto de las acechanzas de algunos importantes fondos de inversión y de las grandes multinacionales del sector. Sin embargo, solo uno de ellos ha formalizado a día de hoy la correspondiente oferta: el británico Doughty Hanson, que se ha mostrado dispuesto a pagar 600 millones de euros por el 52% de Seur.
Su representante en España, FRANCISCO GUTIÉRREZ CHUrTIAGA, no es la primera vez que lo intenta. Hace un lustro, siendo directivo de JP Morgan Partners, ya hizo amago de meter la cabeza en Seur, a través de su franquicia de Madrid, que controla el 21,7% de la matriz. Gutiérrez Churtiaga, que iba del brazo de la firma de capital riesgo Bridgepoint, puso entonces sobre la mesa 145 millones de euros. Geopost, filial de la empresa pública de correos de Francia (La Post), le ganó por la mano y, de la noche a la mañana, se convirtió en socio estratégico de Seur, condición que desde entonces no ha perdido.
La entrada de Doughty Hanson no resulta del agrado de algunos poderosos asociados de la compañía, que temen perder las ventajas del statu quo actual. El que con más ahínco está braceando para que Seur no cambie de manos es precisamente su presidente, MANUEL VALLE, propietario de la marca en Tenerife y Las Palmas y al que secunda, entre otros, su colega de la demarcación de Madrid. Por el contrario, los partidarios de salirse y hacer caja son los responsables de buena parte de Andalucía, las dos Castillas, Galicia y la comunidad catalana.
Manuel Valle, de momento, ha persuadido a Geopost para que le ayude a frenar a Dougthy Hanson haciendo uso del derecho de tanteo que los estatutos de Seur reconocen a los socios en caso de que otro decida desprenderse de su participación. De cualquier forma, sea quien sea el que finalmente se lleve el gato al agua, todo apunta a que, más pronto que tarde, el líder nacional líder de la mensajería y paquetería urgente se sumara a la nómina de empresas que en los últimos años han dejado de estar en manos españolas.

Una bomba de relojería bajo el sillón de Blesa

25 sep 2008
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Se ponga como se ponga, MIGUEL BLESA tiene los días contados al frente de Caja Madrid. ESPERANZA AGUIRRE quiere entregarle el codiciado cargo que ahora ocupa a alguien de su plena confianza. Caja Madrid, que administra depósitos de clientes por un valor superior a los 67.000 millones de euros y que el año pasado ganó 2.860 millones, es un instrumento demasiado poderoso para que esté en manos de un hombre con cierta propensión a funcionar por libre. Lo demostró a propósito de la opa sobre Endesa, cuando se negó a acudir en auxilio de MANUEL PIZARRO, como a la presidenta de la Comunidad le hubiera gustado. Y lo demostró también, al menos mientras pudo, con su tozuda resistencia a gastarse un montón de dinero para tomar el control de Iberia. En esa operación, Caja Madrid se dejó unos 450 millones de euros por un paquete de acciones que hoy vale en el mercado apenas la mitad de lo que costó.
Para Esperanza Aguirre, Caja Madrid debería ser el brazo financiero del proyecto político y económico que está ensayando en su Comunidad. Un proyecto de corte neoliberal, del que la privatización de algunos servicios públicos, como la sanidad o la enseñanza, sólo es la punta del iceberg. En ese contexto, la presidenta pretende que Caja Madrid sea su banco y el perfil de Blesa, que hace de cada sugerencia suya una cuestión de independencia, ya no le sirve. De ahí el nítido mensaje que le ha trasmitido, a través de uno de sus hombres en el consejo de administración, ESTANISLAO rodríguEZ PONGA, y de los medios de comunicación que le son afines.
El pretexto para exigirle a Blesa que ceda el paso estriba en que la normativa vigente no le permite continuar en el cargo, cosa más que discutible por lo visto. Pero, aunque pudiera, ¿hasta qué punto sería sostenible su situación si ha perdido, como parece, el apoyo de la primera autoridad de la Comunidad de Madrid? ¿Cuánto van a tardar en dejarlo en la estacada los vocales del consejo de administración de conocida sintonía con Aguirre y que ahora han cerrado circunstancialmente filas con él? ALBERTO RECARTE, MERCEDES DE LA MERCED, EDUARDO FERNÁNDEZ NORNIELLA y compañía, llegada la hora de la verdad, ¿se atreverían a contravenir sin más los deseos de la presidenta?

Las opciones de Pizarro
Aguirre cuenta con una importante nómina de candidatos a sustituir a Blesa. La encabeza un hombre que conoce bien las cajas de ahorro, porque durante un tiempo fue incluso presidente de la CECA: Manuel Pizarro. La presidenta, además, cree que su partido tiene una deuda de honor con el anterior responsable de Endesa, a quien Rajoy arrastró a la política en las últimas elecciones generales para luego, tras la derrota, dejarlo tirado en la cuneta.

Tres consejeros con posibilidades
Dos miembros del equipo económico de RODRIGO RATO en su época de vicepresidente figuran también entre los pretendientes. Los nombres de Rodríguez-Ponga y Fernández Norniella ya se barajaron con motivo de anteriores refriegas de Aguirre con Blesa. Ahora se les ha unido otro: el de Recarte, inspirador de los neocon españoles y socio del locutor de la Cope FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS.

El tapado está en la Comunidad
Sin embargo, ayer se consideraba altamente probable que Aguirre opte por alguien que no sólo comparte plenamente su proyecto político, sino que le guarda una lealtad sin fisuras. Con IGNACIO GONZÁLEZ al frente, la presidenta podría hacer y deshacer a su antojo en Caja Madrid, aunque para ello tuviera que ceder a su mano derecha en la Comunidad. Las declaraciones de MARIANO RAJOY, que se desentendió completamente del asunto, dejan a Aguirre las manos libres para proceder como más le convenga.

Esperanza Aguirre, así en la tierra como en los cielos

23 sep 2008
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Iberia y British Airways, que tan felices se las prometían cuando en julio anunciaron por sorpresa su fusión, están encontrando algunas dificultades para rematar aquel acuerdo de principios. Una de las más espinosas se refiere al papel de Caja Madrid en el holding que agrupará las acciones de las dos aerolíneas y cuyo consejo de administración será el principal órgano de gobierno del nuevo grupo.

La idea inicial de los muñidores de la operación, WILLIE WALSH y FERNANDO CONTE, era que British tuviera un peso mayor en razón de su volumen, que en términos de capitalización bursátil (3.800 millones frente a 2.000) casi dobla al de Iberia. Sin embargo, Caja Madrid, socio de referencia de la aerolínea española, discrepa radicalmente de esa fórmula, que a la postre diluiría su participación igual que un azucarillo en un vaso de agua.

En un audaz golpe de mano, la entidad financiera se hizo con el control de Iberia a finales del año pasado, después de comprar su parte al BBVA y a Logista. Ese paso lo dio para disponer a su antojo el futuro de Iberia y no para ser un mero comparsa, como teme su presidente, MIGUEL BLESA, a tenor de los compromisos contraídos con British Airways antes de las vacaciones de verano.

Caja Madrid ha tomado cumplida nota de que, aprovechando la apreciación bursátil de la compañía británica de bandera generada por las perspectivas de fusión, su principal accionista, Invesco, haya vendido 13 millones de títulos. La gestora de activos estadounidense tiene ahora un 10,95% de British Airways, equivalente al 7,28% del capital conjunto de las dos líneas aéreas.

Como consecuencia de ello, cuando se constituya la sociedad resultante de la fusión, nadie poseerá un paquete mayor que el de Caja Madrid, salvo que entretanto varíe la actual relación de fuerzas, cosa que hasta el último momento no puede descartarse.

Llevar la voz cantante en la compañía que está llamada a ocupar el tercer puesto del ránking mundial de la aviación comercial es una golosina muy tentadora. Y esa posibilidad seguro que no ha pasado inadvertida para ESPERANZA AGUIRRE, que por su condición de presidenta de la Comunidad mueve los hilos de Caja Madrid y que en su día empujó a Blesa para que se hiciera con el poder en Iberia.

La patata caliente de Spanair

Aunque no suele hacer alarde de ello, al menos en público, Esperanza Aguirre es una persona clave en el sector aéreo desde que Caja Madrid cogió las riendas de Iberia. De hecho, en el último mes se le han enviado mensajes para que arrime el hombre en la salvación de Spanair, que no levanta cabeza desde el terrible accidente del 20 de agosto. De momento, la presidenta se deja querer, sabedora de que esa patata caliente, en todo caso, es más del Gobierno que suya.

Una situación distinta

Iberia se interesó por Spanair cuando su propietario, SAS, la puso en venta. A última hora, sin embargo, retiró la oferta, harta de las vacilaciones del consorcio escandinavo y por temor a los efectos de la por entonces brutal escalada del petróleo. Ahora que el precio de los combustibles ha dado un respiro, sería posible retomar la operación, pero en unas condiciones distintas. A fin de cuentas, Iberia está más fuerte, gracias a su anunciado matrimonio con British, y Spanair permanece en coma desde la terrible catástrofe de Barajas.

El Londres no gusta la operación

A los británicos, sin embargo, no les hace maldita la gracia que su nueva pareja se lastre con un activo que puede distraerla del objetivo principal: que la fusión llegue a buen puerto. Por eso, al enterarse del interés del Gobierno español por que Iberia cargue con Spanair, los directivos de Britsh Airways fruncieron el ceño. Muy claras deben tener las ventajas para que den su bendición a tan arriesgada compra.

Habitat vuelve al corredor de la muerte

22 sep 2008
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Los acreedores se resistieron en su día como gatos panza arriba a refinanciar la deuda de Habitat, y el tiempo lamentablemente ha acabado por darles la razón. Siete meses han sido suficientes para que la empresa consumiera el balón de oxígeno que los bancos le concedieron a regañadientes a principios de año. Ahora, al borde de la asfixia, su presidente, BRUNO FIGUERAS, no ha tenido más remedio que pedir árnica de nuevo, aunque las posibilidades de que vuelvan a dársela son muy remotas.

Habitat, según los acuerdos alcanzados en febrero, debe hacer frente antes de finales de 2008 a la amortización de 35 de los 1.586 millones de euros que adeuda, correspondientes al crédito sindicado que pidió para la sonada compra de Ferrovial Inmobiliaria. Sin embargo, la brutal crisis del ladrillo le está impidiendo generar los recursos que exige el puntual cumplimiento de sus cuantiosos compromisos financieros.

Figueras, su socio de toda la vida, JOSÉ SUÑOL, y la propia Ferrovial, que se quedó con un 20% de Habitat tras colocarle su división inmobiliaria, vuelven a estar en manos de la banca, que ha acogido la nueva solicitud de ayuda con un entusiasmo perfectamente descriptible. No sólo albergan serias dudas de que prestársela sirva para algo, sino que varias entidades financieras han empezado a provisionar el posible quebranto de un concurso de acreedores que se atisba cada vez más cerca.

Desde los acuerdos de febrero, los accionistas minoritarios de Habitat han hecho poco ruido en comparación con la notoriedad que adquirieron mientras la negociación se estaba desarrollando, resignados quizás a que su inversión se evapore irremisiblemente, si no se ha evaporado ya.

DOLORES ORTEGA, EMILIO CUATRECASAS y compañía pusieron dinero en Habitat con la creencia, alimentada por Bruno Figueras, de que iban a hacer el negocio de sus vidas. A lo que parece, ninguno de ellos cayó en la cuenta de que, cuando el pez chico se come al grande, la digestión raramente es buena. La facturación de Habitat en 2006 no llegaba a los 200 millones de euros, lo que no fue óbice para que se metiera de hoz y coz en una operación cuyo coste multiplicaba por diez esa cantidad.

La banca no siempre gana

Si los compradores de Ferrovial Inmobiliaria fueron unos incautos, ¿qué decir de las 39 entidades financieras que le proporcionaron a Habitat los fondos que necesitaba? Por lo visto, ni sus gabinetes de estudios fueron capaces de prever la debacle que se avecinaba ni los analistas de riesgo pusieron graves pegas a la operación. O quizás sí lo hicieron, pero alguien desde más arriba decidió que era una buena oportunidad para sacar tajada y que no podía desaprovecharse.

La interminable agonia de Alitalia

21 sep 2008
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El guión que desembocó en la renuncia de Air France-KLM a la compra de Alitalia se ha repetido, casi letra por letra, en las negociaciones con CAI. Esta sociedad fue formada recientemente por 18 grandes empresarios locales a los que SILVIO BERLUSCONI había metido a empujones en el proceso para la salvación de la aerolínea transalpina, a cambio de Dios sabe qué favores. El presidente cumplió así uno de los grandes compromisos que contrajo en la campaña previa a las elecciones generales de abril: evitar que Alitalia cayera en manos extranjeras. Sin embargo, la jugada le ha salido mal debido a la pésima situación de la compañía aérea de bandera, a la indómita actitud de los sindicatos y al escaso interés real de esos empresarios por meter la mano en un avispero del que pocas ganancias podían sacar.

La retirada de la oferta ha cogido con el pie cambiado a los trabajadores, cuyos representantes habían mantenido viva su esperanza, a pesar de que el desarrollo de los acontecimientos en los últimos días no permitía presagiar nada bueno. Los líderes sindicales confiaban en que, por su origen político, este postrero intento para que Alitalia no se despeñara saldría finalmente adelante, y por ello tensaron la cuerda más de la cuenta. Tal fue su confiada arrogancia que, poco antes de levantarse de la mesa, el cabeza visible de CAI, ROBERTO COLANNINO, presidente de Piaggio, tuvo que recordarles que no estaban tratando sobre la compra de “una joya” sino de una empresa en quiebra. La satisfacción con que algunos colectivos, entre otros el de pilotos, acogió la ruptura de las negociaciones es una muestra palpable de su inconsciencia.

La opinión más extendida entre ellos es que la última palabra sobre no se ha dicho y que el Gobierno impedirá que todo se vaya al garete. En sus cálculos cuentan con que Berlusconi, que montó en cólera al conocer lo ocurrido, no querrá pasar a la historia como el hombre bajo cuyo su mandato Alitalia desapareció de la faz de la tierra. Y puede que el tiempo les dé la razón. Lo que no tiene vuelta de hoja, pase lo que pase, es que al final los trabajadores tendrán que arrostrar los sacrificios a los que se niegan, ya sea para que la compañía sobreviva o después de muerta.

Berlusconi no es inocente

La airada reacción de Berlusconi tras la ruptura de las negociaciones no deja de ser paradójica, toda vez que él es uno de los principales culpables de que Alitalia no forme parte hoy del principal grupo aéreo del mundo. El ahora presidente hizo cuanto estuvo en su mano, antes de las elecciones de abril, para torpedear la opción de Air France-KLM por pura conveniencia política. Y de aquellos polvos vienes estos lodos.

Un callejón sin salida

Resulta paradójico que, después de aquel lamentable episodio, Berlusconi se queje ahora de que “no hay ninguna alternativa a CAI para evitar la bancarrota de Alitalia”. ¿Cómo iba a haberlo, a la vista de la irresponsabilidad manifiesta con la que están conduciéndose en esta materia Il Cavaliere y los sindicatos de la aerolínea? ¿Quién va a ir a por agua ahí, con el alto riesgo que existe de salir escaldado?

Cuestión de días

Al administrador de la compañía se le acaba el tiempo para encontrar una solución, que cada vez parece más remota. Las autoridades de aviación civil le dieron el viernes a AUGUSTO FANZONI un plazo de diez días, antes de retirarle a Alitalia la licencia de vuelo. Una de las condiciones para conservarla es disponer de liquidez suficiente para tres meses, algo que la aerolínea, hoy por hoy, está muy lejos de cumplir

El día que Bush abrió el paréntesis de Díaz Ferrán

20 sep 2008
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George W. Bush dejó a un lado la tonelada de malas noticias que le sirvieron con el desayuno. Se retrepó en su sillón y puso distraídamente los pies sobre el escritorio Resolute, una magnífica pieza, regalo de la reina Victoria al presidente Hayes.

Del copioso dossier de prensa había retenido una frase escondida en algún hueco recóndito de The Wall Street Journal. No se le iba de la cabeza desde que la leyó justo antes de untar con abundante crema de cacahuete la rebanada de pan que quedaba en su bandeja. “We can open a parenthesis in the free market economy”. ¡Cómo diablos no se le había ocurrido antes!

Los mercados hacía días que se desangraban a chorros por la herida de una crisis financiera que no parecía tener fin. Lehman Brothers ya había sucumbido y otras grandes firmas (AIG, Morgan Stanley, Merrill Lynch)podían correr pronto la misma suerte. Y él, el hombre más poderoso del mundo, ¿qué podía hacer? Manejando adecuadamente una porción de los fondos federales era fácil frenar aquello. Pero, ¿en qué quedarían sus principios? “We can open a parenthesis…”¡Claro! Parecía mentira que ese tipo hubiera dado con la clave que la legión de asesores de la Casa Blanca no había sido capaz de encontrar.

Descolgó el teléfono, mandó abrir un paréntesis en el libre mercado y le ordenó a su secretaria que le enviara un tarjetón de agradecimiento a  mister Díaz Ferrán.

Los personalismos se imponen en CEOE

19 sep 2008
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Nada será lo mismo en CEOE tras la reciente refriega en su presidente y su secretario general, que se saldó el miércoles con la dimisión de este último. GERARDO DÍAZ FERRÁN y JUAN JIMÉNEZ AGUILAR, con su empecinamiento, han puesto a la patronal en un brete del que le será difícil recuperarse. Ambos eran conscientes de que podían causar una quiebra en la organización a la que representan, pero antepusieron sus propios objetivos al mantenimiento de la unidad. Uno quería soltar lastre y embarcarse, libre de hipotecas, en la refundación de CEOE; el otro no estaba dispuesto a consentir la demolición de la obra en la que lleva un cuarto de siglo trabajando. Ninguno de los dos ha tenido la altura de miras suficientes para evitar que las cosas llegaran al punto al que han llegado.

Jiménez Aguilar ha querido interpretar el papel de vicario del anterior presidente y mentor suyo, JOSÉ MARÍA CUEVAS, con el mismo desparpajo que si CEOE fuera propiedad de los dos. Es evidente que no ha podido hacerlo, bien porque midió mal sus fuerzas, bien porque le prometieron apoyos finalmente no concedidos, o por ambas circunstancias a la vez. En cualquier caso, Jiménez Aguilar ya no pasará a la historia sólo como el eficaz funcionario que sin duda es, sino también como el hombre que al final de su carrera tensó la cuerda más de lo aconsejable por no apearse del machito.

Díaz Ferrán también ha salido muy tocado de este lance, en el que ha demostrado una preocupante falta de tacto, indispensable en alguien obligado a lidiar con las situaciones que le depara su cargo. Hoy más que nunca menudean las dudas sobre la capacidad del presidente para liderar CEOE, que vienen de antiguo y que tienen su origen en la naturaleza de alguno de los negocios de los que vive. Díaz Ferrán, junto con GONZALO PASCUAL, lleva las riendas del Grupo Marsans, al que pertenece de momento Aerolíneas Argentinas, una compañía cuyo futuro depende en buena medida de la mediación del Gobierno español antes el de CRISTINA KIRSCHNER, que quiere merendársela pagando cuatro perras a cambio.

¿Puede alguien con esa dependencia del poder político acaudillar con independencia de criterio a los empresarios, sobre todo en la compleja situación que atraviesa la economía? En CEOE cada vez son más los que piensan que no.

Un presidente condicionado

Los peor pensados arguyen esa circunstancia para explicar la tibieza con la que Díaz Ferrán se pronunció hasta hace unos meses sobre el comportamiento del Gobierno ante la crisis. Fueron necesarios muchos reproches privados y alguno público para que modulara su posición. Sin embargo, ese leve cambio no tuvo el efecto reparador de las aguas bautismales y, hoy por hoy, Díaz Ferrán sigue arrastrando el pesado estigma de su pecado original.

El papelón de Cuevas

Si él y Jiménez Aguilar no han salido bien parados de su sonado rifirrafe, Cuevas tampoco puede ponerse por ello ninguna medalla. Él fue, a fin de cuentas, quien posó su dedo sobre Díaz Ferrán cuando creyó llegada la hora de encontrar un sustituto. Tenía otras posibilidades, como el presidente de los empresarios andaluces, RAFAEL HERRERO, que también optaba a la sucesión. Pero eligió a quien eligió cometiendo, a juicio de quienes lo conocen, el mayor error de toda su carrera.

Un insoportable tufo a venganza

La inesperada presencia de Cuevas el miércoles en la reunión de la Comisión Ejecutiva, sin que mediara la preceptiva invitación del presidente, tuvo un aire entre esperpéntico y chulesco, y a la postre sólo sirvió para poner de manifiesto que carece ya de la influencia que tuvo durante años. Ni siquiera con él allí delante, 24 de los 36 miembros de la Comisión Ejecutiva se privaron del placer, quizás largamente acariciado, de darle una patada en el trasero de Jiménez Aguilar.