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A los rusos les toca mover ficha

05 dic 2008
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Lukoil ya tiene sobre la mesa una oferta concreta para meter la cabeza en Repsol. Su entrada en el capital de la petrolera española se produciría mediante la compra de un 20% del capital. La mitad de ese porcentaje se lo proporcionaría Sacyr y el resto provendría de La Caixa, Caixa Catalunya y Mutua Madrileña. El precio total de la participación rondaría los 6.000 millones, a razón de 26,7 euros por acción. A pesar de la notable prima que pagaría (casi un 100%), los rusos tendrían una influencia muy limitada en Repsol, cuya españolidad quedaría así garantizada.

Esta fórmula es vista con buenos ojos por los miembros más reticentes del Gobierno. Éstos, no se sabe muy bien por qué, rechazaban de plano que Lukoil se hiciera con el 29,9% de Repsol y, sin embargo, consideran que el 20% resulta aceptable. Desde una perspectiva empresarial, la diferencia no es demasiado relevante. Pero debe de serlo políticamente, porque en otro caso no se entiende que lo que antes merecía una reprobación en toda regla entre ahora dentro de lo que un Estado sensato y responsable puede admitir, aunque no acabe de gustarle.

Para los vendedores, traspasarle el 20% de Repsol a los rusos, en vez delo 29,9%, no representa un inconveniente excesivamente grande. La Caixa, Caixa Catalunya y Mutua Madrileña se desprenderían del mismo paquete que tenían previsto y con unas ganancias similares. Sacyr soltaría sólo la mitad, pero con una ventaja: podría seguir anotándose por puesta en equivalencia parte de los beneficios de la petrolera. Y eso es le vendría muy bien, habida cuenta el quebranto que está infligiendo a sus cuentas la crisis del sector inmobiliario, en el que está metido hasta el cuello a través de Vallehermoso.

Cosa distintas es que a Lukoil le interese un pacto en el que pagaría una sustanciosa cantidad de dinero a cambio de algo que en el mercado vale poco más de la mitad. Y sin ninguna ventaja añadida, toda vez que la cesión del control de Repsol ni entra en los cálculos de sus accionistas de referencia (al menos de la Caixa) ni sería del gusto del Gobierno. Unos y otros quieren, según dicen, que la petrolera siga siendo privada, independiente y española, tres cualidades que durante los últimos días han estado en el aire.

El farol de Brufau

El compromiso adquirido públicamente el miércoles por el presidente de Repsol de que dejaría el cargo si no se daban esas condiciones tiene todas las trazas de un brindis al sol. ANTONIO BRUFAU ha sido uno de los grandes muñidores del acuerdo con los rusos, que siempre consideró su tabla de salvación para conservar su puesto. Que ahora abomine de ellos sólo puede ser fruto de su certeza de que Lukoil se va a retirar de la partida o de que está dispuesta a aceptar las condiciones que se le impongan.

Los olvidados accionistas minoritarios de Repsol

04 dic 2008
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Cualquiera que sea el desenlace del culebrón de Repsol, parece fuera de toda duda que sus actores principales no han dedicado ni un minuto a pensar en los accionistas minoritarios. A LUIS DEL RIVERO sólo le preocupa que no se lo trague la ciénaga en la que lleva meses chapoteando por culpa de la crisis del mercado inmobiliario y de su aplastante deuda. ISIDRE FAINÉ quiere aprovechar las dificultades de Sacyr para vender a buen precio un trozo de la participación histórica de La Caixa en la petrolera. ANTONIO BRUFAU no tiene otro interés que conservar la lucida y espléndidamente remunerada presidencia de Repsol, aunque ello le obligue a abrir la puerta a socios no demasiado recomendables. Y los bancos, en fin, buscan evitar a toda costa que engorde su oprobiosa nómina de morosos con un quebranto de la magnitud que tendría la insolvencia de Sacyr.

Mientras tanto, lo accionistas minoritarios deben conformarse con ser espectadores silentes de una operación de la que todos quieren sacar provecho sin compartirlo con ellos. Más aún: hasta ahora, las cosas se han hecho de manera que los interesados en el paquete de Sacyr pudieran evitarse el lanzamiento de una opa sobre el conjunto del capital de Repsol. De ahí que siempre se haya hablado de que Lukoil adquiriría hasta el 29,9%, límite a partir del cual es inevitable hacer partícipe a todos los socios de las mismas condiciones de compra. O sea que, en realidad, los Del Rivero, Fainé, Brufau y compañía sí han pensado en los minoritarios de Repsol, pero con el único propósito de dejarlos al margen del festín que entre unos y otros estaban preparando con esmero.

La Ley del Mercado de Valores, sin embargo, no obliga a plantear una opa sólo cuando se supere el 30%, como acaba de recordar el abogado JAVIER CREMADES. También es exigible si dos o más accionistas actúan concertadamente para tomar el control de la sociedad, aunque por separado tengan particiones inferiores a ese porcentaje. En dicho supuesto podría incurrir Repsol si la operación se llevase a efecto en los términos conocidos, pues es evidente que La Caixa y Lukoil actuarían de consuno en el probable caso de que la primera, además de despejar la pista de aterrizaje, proporcionaran parte de las ingentes cantidades de dinero que los rusos necesitan.

El silencio del regulador

La Comisión Nacional del Mercado de Valores, cuya diligencia es en general manifiestamente mejorable, todavía no ha dicho ni pío sobre una operación de esta envergadura. Se limita a recibir sin inmutarse los hechos relevantes que les remiten las sociedades concernidas, como si en vez de un organismo regulador fuese un simple buzón de correos. Cuando decida actuar (si es que en algún momento opta por ello), puede que sea ya demasiado tarde.

La familia Del Pino no se resigna con Habitat

03 dic 2008
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Como era previsible, RAFAEL DEL PINO ha dispuesto a sus abogados en formación de combate para repeler con contundencia los efectos indeseables de la suspensión de pagos de Habitat. Y como la mejor defensa es un buen ataque, la primera decisión de los servicios jurídicos de Ferrovial ha sido impugnar el concurso de acreedores solicitado por la inmobiliaria que preside BRUNO FIGUERAS. El titular del juzgado de lo mercantil número 3 de Barcelona tendrá que decidir, pues, si continúa adelante con el proceso o hace caso a quienes sostienen que se ha instando prematuramente.

Ferrovial arguye a su favor que Habitat todavía tiene margen de maniobra para atender sus compromisos financieros y que sus principales accionistas han tirado la toalla antes de tiempo. Según el grupo controlado por la familia Del Pino, las negociaciones con los bancos acreedores no se habían agotado, a pesar de la cerrada negativa del propio Figueras y de JOSEP SUÑOL, que suman el 55% del capital, a meter ni un solo euro más en la empresa.

La impugnación es reveladora de la preocupación de Ferrovial ante la posibilidad de que se ponga en marcha el artículo 71 de la ley concursal, que prevé la nulidad de todos los actos realizados en los dos años previos a la declaración de insolvencia. El juez puede acogerse a ese precepto si considera que, como consecuencia de ellos, se ha producido un perjuicio patrimonial, aun en el caso de que se demuestre la inexistencia ánimo fraudulento.

En tal supuesto podría estar la compra de la división inmobiliaria de Ferrovial el 28 de diciembre de 2006 por 2.200 millones de euros, causa directa de la mayor parte de los males que aquejan a Habitat. La operación no sólo permitió a los Del Pino desembarazarse de una actividad que empezaría a declinar apenas unos meses después, sino que le reportó también importantes plusvalías. De ahí que intenten retrasar a toda costa el concurso de acreedores, habida cuenta el notable quebranto que les causaría la invalidación de la venta.

Ferrovial, que recibió como parte del pago un 20% de Habitat, exige además que la declaración de la suspensión de pagos se acuerde en junta general, donde tendría mucho que decir, aunque allí puede tropezar con el firme rechazo a sus planes de los accionistas minoritarios.

Apellidos ilustres

Entre ellos hay personajes muy conocidos en la alta sociedad catalana, como el abogado EMILIO CUATRECASAS, LEOPOLDO RODÉS, fundador de Media Planning, o ISAK ANTIC, propietario de la cadena de moda Mango. Estos, junto con DOLORES ORTEGA, sobrina del dueño de Inditex, y JOSÉ ANTONIO CASTRO (Hesperia) acumulan un 25% de Habitat, en la que fueron invitados a participar por Figueras justo antes de la adquisición de Ferrovial Inmobiliaria.

Querella por estafa

Desde que afloraron los problemas de Habitat, transcurrido un año de su entrada en el capital, los accionistas minoritarios se han quejado del mal uso hecho de su inversión (150 millones de euros) y algunos (en concreto, Dolores Ortega y José Antonio Castro) incluso han presentado la correspondiente querella por estafa. En tales circunstancias, la activación por el juez del artículo 71 de la ley concursal constituiría para ellos una buena noticia, aunque son conscientes de la dificultad objetiva de aplicarlo.

Un esclarecedor antecedente

Ferrovial ya logró evitar a principios de este año que la situación de Habitat acabara en los tribunales y, por tanto, que se abriera la posibilidad de deshacer la venta de su división inmobiliaria. Para facilitar la renegociación de la deuda, los Del Pino se avinieron a convertir 250 millones de créditos subordinados en participativos y a quedarse con activos de Habitat por importe de otros 100 millones. Como algunos banqueros temían, aquello a la postre no sirvió para nada.

Un paliativo que no cura la enfermedad de Sacyr

02 dic 2008
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La prolija venta de Intínere, que ha obligado a hacer auténtico encaje de bolillos, alivia los graves problemas financieros que aquejan a Sacyr Vallehermoso, aunque no los resuelve. La operación permite reducir su deuda en los 5.000 millones asociados a la empresa de concesiones de la que se acaba de deshacer, pero aún le quedan otros 12.500, que no es moco de pavo.

Más de la mitad de esta última cifra corresponde a los créditos obtenidos hace dos años para sufragar la compra del 20% de Repsol, que están respaldados con acciones de la propia petrolera. Como el valor de los títulos es hoy muy inferior al de entonces, LUIS DEL RIVERO tuvo que entregarles recientemente en prenda a los bancos su filial patrimonialista Testa.

En el caso de que la cotización de Repsol continúe cuesta abajo y de que fuesen necesarias nuevas garantías, Itínere era el único activo de verdadera enjundia que se podía aportar. Una vez que lo ha comprado la división de infraestructuras de Citigroup, esa posibilidad desaparece, lo que deja a los acreedores de Sacyr en una posición poco airosa.

Precisamente por ello, no parece probable que Luis del Rivero pueda olvidarse ahora alegremente de su salida de Repsol, a pesar del indudable quebranto que supondría para las cuentas de su grupo. De los 410 millones que Sacyr ganó a lo largo de los nueve primeros meses del año, 303 procedían de la petrolera que preside ANTONIO BRUFAU.

Eso no es óbice para que Luis del Rivero pueda afrontar cualquier negociación sobre el particular sin la humillante debilidad que mostraba hasta el momento. De ahí que la enajenación de Itínere sea un importante balón de oxígeno al que Sacyr sin duda sabrá sacarle partido para abandonar Repsol de la mejor forma posible.

Luis del Rivero ya había puesto el listón muy alto, pues pretendía que le pagaran su paquete del 20% al precio medio al que compró, unos 27 euros, el doble de lo que valen actualmente las acciones en Bolsa. Pero era poco probable que se saliera con la suya, sobre todo si la participación no llevaba aparejada los derechos políticos que justificasen una prima del 100%.

Ahora, con menos premura, Sacyr está en condiciones de plantear las cosas de otra manera.

La estrategia de Brufau

Durante las dos últimas semanas, ha circulado con profusión el mensaje de que era Brufau quien estaba buscando comprador para el paquete de Luis del Rivero en Repsol. Le animaría un doble propósito: desembarazarse de un socio que sólo aporta inestabilidad y afianzarse en el cargo. La venta de Itínere no afecta a esos dos objetivos, por lo que, en principio, el presidente de Repsol podría continuar adelante con su estrategia.

El fantasma de Endesa

Otra cosa es que La Caixa le deje. La opción de Lukoil ha levantado una espesa polvareda política, que recuerda la que se montó cuando Gas Natural quiso tomarse al asalto Endesa. Aquel episodio causó muchos quebraderos de cabeza a la Caixa, y es probable que su presidente, ISIDRE FAINÉ, no quiera pasar de nuevo por la misma experiencia, aunque las plusvalías que obtendría por la venta de parte de sus acciones en Repsol son una tentación demasiado fuerte.

Los huevos en otra cesta

Ese dinero, además, le vendría de perillas para sufragar una de las grandes operaciones en las que La Caixa está metida: la compra de Unión Fenosa por Gas Natural. Para ello, la gasista debe proceder en los próximos meses a una importante ampliación de capital, a la que tiene que acudir La Caixa para no perder su condición de socio de referencia. Las plusvalías de Repsol serían, a tal efecto, una ayuda impagable.

Habitat: lo que mal empieza mal acaba

01 dic 2008
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La bomba de relojería en que se había convertido Habitat le ha estallado en la cara a todos los que con tanto ahínco contribuyeron a cebarla. A su presidente, BRUNO FIGUERAS, que se embarcó en la compra de Ferrovial Inmobiliaria en el momento más inoportuno. A sus accionistas minoritarios, que no pretendían otra cosa que arramblar con unas ganancias supuestamente seguras. Y a sus bancos acreedores, que quisieron apurar hasta las heces los pingües beneficios del boom del ladrillo.

Figueras creyó a finales de 2006 que la disposición de los DEL PINO a vender su división inmobiliaria era una oportunidad que no podía desaprovechar. Cegado por una desmedida ambición, no alcanzó a comprender que debían de tener muy poderosas razones para desprenderse de un trozo de la joya de su corona. Habían previsto con suficiente antelación que la burbuja estaba a punto de pincharse, y todo apunta a que encontraron en él al incauto más propicio para encasquetarle el muerto.

Tampoco demostró una gran visión de futuro el puñado de apellidos ilustres al que Figueras invitó a participar del prometedor futuro que la compra de Ferrovial Inmobiliaria iba a depararle a Habitat. EMILIO CUATRECASAS, DOLORES ORTEGA, ISAK ANDIC, JOSÉ ANTONIO CASTRO y LEOPOLDO RODÉS entraron al trapo sin encomendarse ni a Dios ni al diablo. Confiaban en obtener por su inversión una rentabilidad sustanciosa, persuadidos por Figueras de que ganar dinero con aquella operación era pan comido.

La banca, en fin, no tuvo el menor reparo en soltar los casi 1.800 millones que hacían falta para que unos y otros se salieran con la suya, sin caer en la cuenta de que pronto el negocio inmobiliaria no sería el que era. Sus servicios de estudios no atisbaron el cambio de ciclo que se avecinaba o, si lo hicieron, fue inútil porque la advertencia obviamente cayó en saco roto. Tampoco los analistas de riesgo supieron o pudieron convencer a quienes conceden los créditos de que no es natural que al pez grande se lo coma el chico.

Ahora, todos (Figueras, sus socios y sus acreedores) están a expensas de lo que decida el juez encargado de tramitar el concurso de acreedores de Habitat, aunque seguro que alguna penitencia tendrán que cumplir por haber actuado con tan mala cabeza.

Anulación de la compra

Una de las posibilidades que tiene el juez es activar el artículo 71 de la ley concursal, que permite anular todos los actos que pudieran haber contribuido a la insolvencia de Habitat en los dos últimos años. Dentro de ese plazo se halla la compra de Ferrovial Inmobiliaria, acordada el 28 de diciembre de 2006 y que es la principal causa de la situación a la que se ha llegado.

Ferrovial va a resistirse

De todas formas, invalidar la operación no es fácil, sobre todo porque cuenta con el natural rechazo de los Del Pino, que ya se encargarán de movilizar a su favor todos los resortes jurídicos necesarios. Hay que tener en cuenta que Ferrovial, al desembarazarse de su división inmobiliaria, no sólo se quitó un más que previsible problema de encima, sino que obtuvo unas plusvalías cercanas a los 800 millones de euros, a las que no tiene el menor propósito de renunciar.

Una opción para los minoritarios

Los minoritarios, por su parte, intentarán salvar los muebles recuperando el dinero que puedan. La que más tiene que perder es Dolores Ortega, cuya inversión fue de 54 millones de euros, a cambio de los cuales es titular del 9% de Habitat, lo que la sitúa como tercera principal accionista, después de las familias Figueras y SUÑOL (55%) y de la propia Ferrovial (20%). Emilio Cuatrecasas, Isak Andik y José Antonio Castro pusieron 30 millones de euros (5%) cada uno y Leopoldo Rodés, 6 millones (1%).