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¿Qué vale de verdad British Airways?

29 ene 2009
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Mientras el consejero delegado de British Airways siga empecinado en que la Bolsa no refleja el valor real de su compañía, va a ser difícil que se ponga de acuerdo con Iberia. WILLIE WALSH lleva meses quejándose del duro castigo que los inversores están infligiendo a la aerolínea británica de bandera, cuya cotización ha caído casi un 50% desde finales de julio. Según él, eso no se corresponde ni con la situación actual ni con las perspectivas de British Airways y, en consecuencia, sería “inaceptable” que fuera la base para establecer la ecuación de canje de la futura fusión.

La pataleta de Walsh puede ser una simple estrategia dirigida a sacar el mayor partido posible de las negociaciones con Iberia, pero también una manera de justificar por anticipado su eventual ruptura. British Airways estaba llamada a llevar la voz cantante en el matrimonio de conveniencia apañado con los españoles este verano. De ahí que a su consejero delegado le escueza tanto verse abocado a desempeñar un papel menos preeminente del que esperaba, por culpa de la dispar evolución bursátil que desde entonces han trazado ambas compañías.

Iberia vale hoy más British Airways a precios el mercado, no por sus propios méritos sino por la cadena de calamidades que en los últimos meses se han cebado con los británicos. La brutal caída de la demanda, sobre todo en el segmento de los ejecutivos, donde se concentra una parte notable de su clientela. La depreciación de la libra esterlina frente al dólar, con el consiguiente sobrecoste de los combustibles. El afloramiento de un colosal agujero en el fondo de pensiones, fruto del retroceso de la renta variable, destino principal de sus inversiones… Todo ello explica por qué las cosas están como están sin que Iberia prácticamente haya movido un dedo.

Aunque no ha tenido que soportar tantas turbulencias como British Airways, 2008 tampoco ha sido un ejercicio glorioso para la compañía presidida por FERNANDO CONTE, como se verá cuando presente sus resultados anuales. Un adelanto conocido ayer cifra en el 90% la reducción de los beneficios, que apenas superarán los 32 millones de euros, aunque no está nada mal si se compara con la vuelta de British Airways a las pérdidas por primera vez desde 2002, un ejercicio que contaminado por los efectos del 11-S.

La ecuación de canje

Las bases de la fusión fijadas a finales de julio establecían una ecuación de canje del 65%-35% a favor de British Airways, que respondía fielmente a la capitalización bursátil de ambas compañías en aquel momento. Esa relación, obviamente, Iberia no la acepta ya, pues lo que la Bolsa refleja seis meses después es una situación, como mínimo, de paridad, cuando no beneficiosa para los españoles. El desacuerdo sobre el particular es uno de los elementos que lastran las negociaciones.

La maniobra de Qantas

Para encelar a Iberia y animarla a dar el paso definitivo, Walsh hizo en diciembre una jugada que amoscó al equipo de Conte: British Airways anunció por sorpresa que mantenía contactos paralelos con la australiana Qantas. Aquello quedó rápidamente en agua de borrajas, pero dejó en el ánimo de los españoles la sensación de que sus socios no habían jugado limpio. La desconfianza reina desde entonces en Iberia, lo que tampoco ayuda a que la operación avance.

El socio de referencia

Si sólo pensar en una ecuación de canje 50-50 causa sarpullidos a los británicos, que el primer accionista de la sociedad resultante de la fusión sea español tampoco les gusta nada. Ese accionista sería Caja Madrid, que lo es de referencia de Iberia, de la que tiene un 23%. La lucha por el control político de la institución financiera, que puede desembocar en un interminable pleito ante los tribunales, tampoco es lo más recomendable para mantener una posición de fuerza en las negociaciones que deberían alumbrar la tercera compañía aérea del mundo.

El camino hacia la fusión de Unión Fenosa y Gas Natural

27 ene 2009
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Aunque todo puede pasar, es poco previsible que la compra de Unión Fenosa por Gas Natural encalle en la escollera de la Comisión Nacional de la Competencia, último trámite antes de que el asunto recale finalmente sobre la mesa del Consejo de Ministros. Sin embargo, los muñidores de la operación andan con la mosca detrás de la oreja por la relativa lentitud con la que se está desarrollando el proceso y por la montaña de alegaciones que los potenciales perjudicados podrían presentar en el tramo final de su recorrido.

Quien con más ahínco se ha propuesto poner a cavilar a la Comisión Nacional de la Competencia es Iberdrola, no por los efectos que sin duda tendrá en el mercado energético nacional la suma de Unión Fenosa y Gas Natural, sino por razones estrictamente corporativas. Su presidente, IGNACIO SÁNCHEZ GALÁN, teme que FLORENTINO PÉREZ utilice al menos parte del dinero de la venta de Unión Fenosa para consumar el asalto a la primera eléctrica española, que es objeto de su codicia desde hace bastante tiempo.

El grupo de construcción y servicios ACS, controlado por los ALBERTOS, la familia MARCH y el propio Florentino Pérez, nunca ha ocultado su deseo de subirse al carro de Iberdrola para influir después en la reordenación pendiente del sector… y llevarse un buen pellizco. Su entrada en Unión Fenosa, cuando la burbuja inmobiliaria estaba en plenitud y los bancos prestaban a manos llenas, fue la manera de garantizarse una plataforma desde la que dar el gran salto que convertiría a los socios de ACS en reyes del kilovatio.  

No contaban con la resistencia que Sánchez Galán iba a oponer a esta acometida, mediante una política de compras que ha elevado el volumen (y por ende el precio) de Iberdrola y reforzando los ya de por sí disuasorios mecanismos de blindaje de la compañía. De hecho, hoy por hoy, la entrada de Florentino Pérez en el consejo de administración de Iberdrola es una quimera, a pesar de que controla un 12% del capital y de que con su próxima salida de Unión Fenosa desaparece la incompatibilidad que hasta ahora la imposibilitaba.

Sánchez Galán y los suyos se han conjurado para impedir a toda costa que adquiera alguna influencia en la gestión un socio tan indeseado, aunque en el mundo de los negocios nada es imposible mientras haya dinero suficiente.

Una pesada deuda

El problema de ACS es que no anda sobrado efectivo, ni el mercado financiero es proclive a apoyar operaciones de este tipo con la que está cayendo. Además, la prioridad de Florentino Pérez, mal que le pese, es reducir la pesada carga de su deuda, que ronda los 12.000 millones una vez descontada la de Unión Fenosa. Otra cosa no sería bien recibida por sus acreedores, muy castigados ya por los grandes quebrantos que les ha deparado sobre todo el sector inmobiliario.

Otro campeón nacional

La venta de Unión Fenosa a Gas Natural, cuando se materialice, proporcionará a ACS la friolera de 7.600 millones, a razón de 18,33 euros por acción, un precio que está un 57% por encima de la cotización bursátil que tenía la eléctrica gallega antes de que a finales de julio se anunciara la operación. Los catalanes pagaron esta importante prima para no perder la oportunidad de montar el gran grupo energético que históricamente han añorado.

Justos por pecadores

Por eso, a Gas Natural le enerva la posibilidad de que los desencuentros entre Iberdrola y ACS acaben por fastidiarle el negocio o, al menos, lo demoren eternamente. El presidente, SALVADOR GABARRÓ, y el consejero delegado, RAFAEL VILASECA, ya han advertido públicamente a quien pueda interesarle que no están dispuestos a recibir en su trasero patadas que deberían tener otro destinatario. Van a arriesgar 17.000 millones y es lógico que pidan un respeto.

Una aventura que se acaba

26 ene 2009
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Puede querer la casualidad que el fin de la escapada energética de tres grandes constructores españoles acabe más o menos por las mismas fechas. JOSÉ MANUEL ENTRECANALES tiene a tiro de piedra la venta del 25% de Endesa. Para ceder el control de Unión Fenosa, a FLORENTINO PÉREZ sólo le falta ya el visto bueno de la Comisión Nacional de la Competencia y del Gobierno. Y LUIS DEL RIVERO, si atendemos los mensajes procedentes de su entorno, está a un paso de deshacerse del 20% de Repsol.

Lo más inminente, según todos los indicios, es el cambio en la propiedad de Endesa. Tanto Acciona como Enel dieron a entender la semana pasada que al acuerdo se encuentra a punto de caramelo. El consejo de administración de la eléctrica italiana abordó el asunto en su reunión del viernes, aunque no llegó a tomar una decisión definitiva al respecto. FULVIO CONTI, primer ejecutivo de Enel, se fijó el objetivo de rematarlo antes de que concluya este mes y todavía le queda tiempo, por tanto, para hacerlo.

ACS, como depende de cuándo haga público su informe el regulador y de la autorización posterior del Consejo de Ministros, no es dueña del calendario. Los cálculos más optimistas apuntaban a que el traspaso del 45,3% de Unión Fenosa podía consumarse en febrero, habida cuenta que Gas Natural tiene amarrada la financiación necesaria desde primeros de agosto. Pero esas previsiones partían de que el dictamen de Competencia estuviera listo inmediatamente después de Navidades, cosa que no ha ocurrido.

El futuro del 20% que Sacyr tiene en Repsol es más imprevisible, aunque Del Rivero no puede dormirse en los laureles, pues debe afrontar serios problemas financieros. De los rusos de Lukoil, que fueron los primeros interesados en el paquete, no se ha vuelto a hablar desde hace tiempo. Sin embargo, la reciente aparición en escena del gigante chino Sinopec ha reavivado las especulaciones sobre una pronta solución, que choca con el precio que pide Sacyr y las dificultades de cualquier comprador para obtener préstamos.

La coincidencia de las tres operaciones encierra un alto contenido simbólico, ya que pone de relieve el carácter real de las inversiones en activos energéticos de los grandes constructores, que han optado por salir corriendo en cuanto les han venido mal dadas.

Un buen colchón

El único que pisaba sobre seguro era Entrecanales, que firmó un pacto muy ventajoso con Enel para tomar el control de Endesa. Asumió la presidencia, a pesar de que los italianos son los accionistas mayoritarios (67%), y ­­se garantizó la recompra de sus acciones al precio inicial. Las relaciones societarias no han funcionado bien, hasta el punto de que ni siquiera han sido capaces de ponerse de acuerdo sobre el plan estratégico de Endesa. De ahí que haya decidido seguir cada uno por su lado.

Castillos en el aire

El objetivo de Florentino Pérez era utilizar la plataforma de Unión Fenosa para dar el asalto a Iberdrola y convertirse junto con sus socios (los ALBERTOS y la familia MARCH) en protagonista de la reordenación del sector eléctrico. La negativa de IGNACIO SÁNCHEZ GALÁN a facilitar su entrada en el consejo de administración de Iberdrola y la hondura de la crisis inmobiliaria obligaron a ACS a desistir de sus intenciones originales.

Endeudados hasta las cejas

Si en el caso de Acciona y de ACS el peso de la deuda ha sido clave para su repliegue, la situación de Sacyr es tan asfixiante que la venta de Repsol se ha convertido en una cuestión de vida o muerte. A pesar de ello, Del Rivero se ha subido a la parra a la hora de poner precio a su participación (el doble del valor bursátil) para no anotarse minusvalías. Esa exigencia es lo que entorpece la operación, pues el 20% no lleva aparejado ningún derecho político que justifique la prima.

El telón de fondo de Caja Madrid

25 ene 2009
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Cualquiera que sea el desenlace del turbio asunto que tiene en jaque al Gobierno de Esperanza Aguirre, es lógico que la batalla de Caja Madrid pase momentáneamente a un segundo plano, suponiendo –claro está– que los episodios de espionaje denunciados no formen parte de ella.

La presidenta va a tener poco tiempo durante una temporada para mucho más que achicar agua, a pesar de su empeño inicial por hacer infructuosamente el don Tancredo y transmitir a la opinión pública la impresión de que todo es un simple invento de la prensa y de que aquí en realidad no pasa nada.

Este distraimiento relajará la presión sobre el otro bando en liza: el que se ha hecho fuerte en Caja Madrid con el propósito de repeler la acometida de Aguirre, cuyo objetivo declarado es impedir que Miguel Blesa continúe en la presidencia, para colocar en su puesto a alguien que le baile el agua.

La Comunidad de Madrid, además, sufrirá un inevitable desgaste político mientras se sustancia el caso, y eso –quiérase o no– mermará sus posibilidades de culminar con éxito el cerco al que tiene sometida desde hace varios meses a la cuarta entidad financiera más grande de España.

Por si fuera poco, lo que se ha sabido esta semana no allana precisamente el camino del delicado acuerdo que estaban cocinando en secreto Aguirre y Tomás Gómez a fin de repartirse el poder en la caja y que ahora resultaría todavía más difícil de justificar, si cabe, para los socialistas madrileños.

Eso no significa, sin embargo, que Blesa tenga motivos ya para cantar victoria, porque es de sobra conocida la tenacidad con la que Aguirre se aplica a cualquier empeño, sobre todo cuando está en juego algo tan
apetecible como el control de Caja Madrid.

Alberto Ruiz-Gallardón –que en esto camina de la mano de Blesa– tampoco le conviene fiarse por más que vea la meta al alcance de su mano, pues la presidenta debe de ser de las que mueren matando.

Las deseadas (y deseables) elecciones en CEOE

22 ene 2009
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Después de resistirse como gato panza arriba durante meses, a pesar de los insistentes requerimientos que se le hacía desde algunos sectores empresariales, GERARDO DÍAZ FERRÁN ha decidido ponerle fecha ya a las próximas elecciones en CEOE, que serán finalmente el jueves 2 de abril.

La convocatoria de elecciones no es una decisión autónoma de Díaz Ferrán, sino fruto del pacto que se vio obligado a aceptar tras la destitución en septiembre de JUAN JIMÉNEZ AGUILAR, secretario general desde 1984. Éste era un hombre de la total confianza del anterior presidente, JOSÉ MARÍA CUEVAS, y venía poniendo constantes reparos a los cambios que su sucesor pretendía introducir en la organización sin encomendarse a Dios ni al diablo.

El tira y afloja entre ambos se saldó tras las vacaciones de verano con el fulminante despido de Jiménez Aguilar, que destacados dirigentes de CEOE interpretaron como un intento de Díaz Ferrán de quedarse con las manos libres para hacer y deshacer a su antojo. La escandalera fue tal que el presidente no tuvo más remedio que avenirse a anticipar las elecciones, previa reforma de los estatutos, aprobada a finales del año pasado.

En aquel momento no hubo un compromiso explícito sobre cuándo sería la convocatoria, razón por la cual Díaz Ferrán ha escogido el momento que sin duda más conviene a su declarado propósito de presentarse a la reelección. Seguramente habrá pesado en su ánimo el hecho de que, mientras antes sea la votación, menos tiempo hay para que se formen y consigan recabar suficientes apoyos otras candidaturas alternativas a la suya.

Díaz Ferrán, además, ha puesto en circulación la idea de que sería buena para CEOE que hubiera un solo aspirante (se supone, claro, que él) y que en su lista se integraran los dirigentes que podrían aspirar a disputarle el cargo. Entre ellos se han citado a SANTIAGO HERRERO, presidente de los empresarios andaluces y uno de los principales detractores de Díaz Ferrán, y JOAN ROSELL, líder de la poderosa patronal catalana Fomento del Trabajo Nacional. De momento, ninguno de los dos ha desvelado cuáles son sus intenciones.

Intento fallido

Santiago Herrero, sucesor en la CEA del recientemente fallecido RAFAEL ÁLVAREZ COLUNGA, ya intentó encaramarse a la presidencia de CEOE cuando Cuevas anunció su retirada por motivos de saludo a principios de 2007. Éste, sin embargo, prefirió apoyar a Díaz Ferrán, por considerar que era quien mejor podía salvaguardar su legado, lo que carecía de todo fundamento, como el tiempo se encargó pronto de demostrar.

Retirada a tiempo

Joan Rosell también quiso echar entonces su cuarto a espadas, pero se retiró a tiempo. El año pasado, Díaz Ferrán le ofreció una las vicepresidencias, que Rosell aceptó en aras de normalizar las relaciones institucionales entre Fomento y CEOE, muy deterioradas desde que Cuevas tachó despectivamente de “opa a la catalana” la que Gas Natural lanzó sobre Endesa en septiembre de 2005 y que tanta controversia generó en su día.

Con todas las de la ley

Díaz Ferrán, con las elecciones del 2 de abril, aspira también a sacudirse el estigma del déficit democrático del que adoleció su ascenso a la cúpula de CEOE. El nombramiento, a propuesta de Cuevas, fue acordado por los vicepresidentes, cuya decisión se limitaron a ratificar el Comité Ejecutivo y la Junta Directiva. Díaz Ferrán, copropietario del grupo Marsans, procedía de la patronal madrileña CEIM y mantenía unas estrechas relaciones con ESPERANZA AGUIRRE.

La hora de la verdad para British e Iberia

21 ene 2009
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Conforme declina el mes de enero lo hace también el plazo que British Airways e Iberia se dieron para tener encarrilada su fusión, que debería alumbrar la tercera mayor línea aérea del mundo. Ha transcurrido ya casi medio año desde que el compromiso se anunció, a finales de julio; tiempo más que suficiente para que ambas compañías sepan definitivamente qué es lo que quieren.  

En su camino, sin embargo, se han cruzado varias circunstancias que dificultan una operación que al principio parecía pan comido. La más imprevista de todas es sin duda el vuelco que se ha producido en el precio mundial de los combustibles, cuya escalada fue uno de los grandes argumentos originales de la fusión. De los 140 dólares que llegó a costar el barril de petróleo en verano se ha pasado a menos de 50, y como consecuencia de ello el matrimonio, desde luego, sigue siendo interesante, pero ya no es tan urgente como antes.

Iberia, además, se ha encontrado durante estos seis meses con alguna desagradable sorpresa con la que no contaba. El reconocimiento por British Airways de un profundo agujero en el costoso fondo de pensiones de sus empleados puso en alerta a los españoles, que no tenían cabal conocimiento de un lastre que ronda los 2.000 millones de euros. También minó el ánimo de de Iberia la noticia, conocida a principios de diciembre, de que los británicos, sin previo aviso, habían decidido negociar en paralelo con la australiana Qantas.

Esas negociaciones fueron flor de un día, pero dejaron a los directivos de Iberia con la mosca detrás de la oreja, a pesar de las tardías explicaciones que recibieron. El consejero delegado de British Airways sostenía que una fusión a tres bandas era perfectamente viable, pero FERNANDO CONTE opinaba de otra manera, lo obligó a elegir y WILLIE WALS optó finalmente por continuar sólo con Iberia.

Pese a este rápido quiebro, que para algunos constituye la prueba irrefutable de que Qantas fue un simple instrumento para encelar a Iberia, la desconfianza habita desde entonces entre los españoles. De ahí que toda información que reciben de Londres la sometan a la prueba del nueve, lo que sin duda ralentiza un proceso siempre complicado, pero que a estas alturas, en condiciones normales, debería estar ya visto para sentencia.  

Dispar trayectoria bursátil

Mientras todo esto sucedía, las dos aerolíneas describían trayectorias divergentes en Bolsa. British Airways, que cuando se anunció la fusión valía prácticamente el doble que Iberia, se ha visto arrastrada por la crisis de los mercados financieros. Sin embargo, la compañía española de bandera ha aguantado bastante bien el tirón, de modo que, desde otoño, la cotización de una y otra corre casi pareja.

La clave de la ecuación de cambio

Ese hecho afecta a la base misma de los acuerdos de julio, en los que se previó una ecuación de cambio de 65-35 a favor de British Airways. Por más que Walsh insista en que la Bolsa no refleja ahora el auténtico valor de su compañía, esa relación es ya insostenible, como los españoles, con razón, no se cansan de repetir a todo el que quiera escucharles. Un 50-50 respondería mejor a la realidad, aunque en Iberia son conscientes que la paridad sería prácticamente imposible de digerir por los británicos.

El reforzamiento de Iberia

El incremento de la actividad en América Latina, como consecuencia de las interminables penalidades de Aerolíneas Argentinas, y la mejora objetiva de su posición en el segmento de bajo coste, tras recibir todas las bendiciones la unión de Vueling y Clickair, hacen que Iberia tenga una mejor posición negociadora frente a British Airways, aunque eso no necesariamente es una garantía de que la fusión salga adelante, sino que puede tener incluso el efecto contrario.

¿Quién piensa en los minoritarios de Endesa?

20 ene 2009
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Los minoritarios de Endesa están que fuman en pipa ante la posibilidad de no ser invitados a la fiesta que Acciona y Enel llevan tiempo organizando. Las expectativas que sus preparativos han despertado son muy grandes, y la eléctrica española se ha revaluado un 30% en Bolsa desde que hubo noticia de ellos. Pero el gozo de los minoritarios puede acabar en un pozo si finalmente se reserva el derecho de admisión, como a los italianos les gustaría.

Enel, que es el principal socio de Endesa con un 67% del capital, tomó a finales de otoño la decisión de plantearle a Acciona la compra de su 25%. No al precio de mercado, situado ahora algo por encima de los 25 euros, sino al de la opa que ambos lanzaron en 2007; o sea, a 40,16, más intereses. Esa posibilidad estaba prevista en el pacto de accionistas que ambos firmaron entonces, pero con la idea de que fuese activada sólo a partir de 2010.

Las relaciones entre Acciona y Enel en el último año y medio no han sido fluidas, lo que no es de extrañar habida cuenta que la gestión del día a día recae el socio con una participación menor. Los italianos tuvieron que aceptar en su día esa condición para mantener la apariencia de que Endesa continuaba en manos españolas. De hecho, su presidente es JOSÉ MANUEL ENTRECANALES, que ocupa el mismo cargo en Acciona.

Este, cuyo grupo arrastra un pesada deuda, correspondiente en buena parte a la financiación de su entrada en Endesa, lleva meses acariciando la idea de dar marcha atrás y hacer caja para centrarse en otros negocios. Cosa que no ve con malos ojos el primer ejecutivo de Enel, FULVIO CONTI, quien se siente cada vez más incómodo en el resignado papel de comparsa que desde el principio le ha deparado su cuantiosa inversión en España.

El problema, como siempre, estriba en el precio y en las dificultades que existen en este momento para obtener la financiación necesaria. EMILIO BOTÍN, que tanto dinero ha puesto para que los grandes constructores emprendieran su fallida aventura eléctrica, parece dispuesto a facilitar el desembarco definitivo de Enel en Endesa. Pero eso no es suficiente, y de ahí que la operación todavía no se haya cerrado, por más que todas las partes interesadas estén deseosas de ello, aunque en público sostengan lo contrario.

Los protagonistas siempre ganan

Enel necesita reunir alrededor de 8.000 millones de euros, cifra que podría elevarse si Acciona no acepta recibir como parte del pago por su 25% los activos de energía renovable que tiene en funcionamiento Endesa, cuyo valor ronda los 3.000 millones. Si esto cuaja, Entrecanales tendría la posibilidad de eliminar de un plumazo en torno al 70% de la deuda de su grupo y, por tanto, de afrontar la crisis en mejores condiciones que la mayoría de sus competidores.

Mientras más barato, mejor

Los italianos, sin embargo, quieren condicionar su oferta por el paquete de Acciona a que las autoridades les eximan de lanzar una opa sobre el resto del capital: el 8% que está en Bolsa, repartido entre pequeños inversores y algunos fondos. Ese porcentaje encarecería la operación en unos 3.000 millones de euros, que Enel preferiría ahorrarse, pues su endeudamiento es ya muy alto (sólo en 2010 tiene que hacer frente a vencimientos por importe de 14.000 millones).

Conflicto en el horizonte

A los minoritarios de Endesa, lógicamente, no les atrae la perspectiva de quedarse sin su trozo del pastel y han anunciado que moverán cielos y Tierra si es necesario para salirse con la suya. Cuentan a tal fin con el asesoramiento de especialistas en la materia que ya demostraron su capacidad de persuasión cuando La Caixa llegó a un pacto excluyente con Sacyr para colocarle a Lukoil el 30% de Repsol.

Caja Madrid: retrato de familia

19 ene 2009
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Si algo ha puesto de manifiesto la descarnada lucha por el poder que tiene en vilo a Caja Madrid es que a los contendientes no les mueve el interés general, como algunos todavía sostienen sin pudor, sino sola y exclusivamente el suyo propio.

ESPERANZA AGUIRRE anhela manejar la institución y para ello está utilizando toda la potencia de fuego que su cargo le ofrece. Ha cambiado la ley regional para impedir la reelección del presidente, poco permeable a sus sugerencias. Y ha amenazado con la inhabilitación a los miembros de los órganos de gobierno de Caja Madrid que hacen piña con MIGUEL BLESA.

Este se ha encastillado y pretende eludir la nueva normativa electoral, so pretexto de mantener la entidad al salvo de influencias políticas, como si el codiciado sillón que ocupa lo hubiese conseguido en 1997 por méritos propios y no expreso deseo de su viejo amigo JOSÉ MARÍA AZNAR, inquilino entonces de la Moncloa.

Cuenta Blesa con un aliado circunstancial: el alcalde de Madrid, que ha puesto incondicionalmente su artillería al servicio del presidente de Caja Madrid. ALBERTO RUIZ-GALLARDÓN no quiere que Aguirre gane esta batalla, pues cogería ventaja en la disputa particular que ambos mantienen a cara de perro por el liderazgo futuro de la derecha española.

Los socialistas madrileños han descrito una trayectoria zigzagueante desde que se abrieron las hostilidades hace ya cinco meses. Su secretario general se colocó inicialmente al lado de Aguirre, en la confianza de que un cambio en el statu quo le permitiría recuperar el terreno perdido por el PSM en Caja Madrid durante el mandado de Blesa. TOMÁS GÓMEZ, por indicación de Moncloa, optó luego por la neutralidad.

En los últimos días, sin embargo, los socialistas han vuelto a ponerse de parte de la presidenta de la Comunidad. Según sus cálculos, Ruiz-Gallardón tiene ahora mismo más papeletas que Aguirre para suceder a MARIANO RAJOY si éste no llega al final de la carrera de obstáculos que precederá a su nominación definitiva como cabeza de cartel del PP para las próximas generales. De ahí que el PSOE se resista a darle un triunfo en Caja Madrid al alcalde.

Todos, como se ve, intentan barrer para casa. Qué conviene más a la entidad, a sus clientes y a sus trabajadores no parece importarle demasiado a nadie.   

El escudero sumiso

En el segundo nivel, también hay quien se ha retratado en esta batalla. El consejero de Hacienda de la Comunidad se ha limitado hasta ahora a secundar servilmente la estrategia de Aguirre, utilizando sin disimulo sus facultades de supervisión de la caja en beneficio de la presidenta. ANTONIO BETETA, quizás para ser más papista que el Papa, reconoció públicamente el viernes que lo que le gustaría de verdad es que Caja Madrid fuera privatizada.

La revancha facilitada

El consejero sirvió en bandeja un argumento perfecto para que uno de los socialistas se saliera de la disciplina del partido y le diera un respiro a Ruiz-Gallardón y a Blesa. FRANCISCO PÉREZ, anterior secretario de organización del PSM, se cobró de paso un par de facturas pendientes. Por un lado, el tamayazo, que permitió en 2003 el acceso de Aguirre a la presidencia de la Comunidad en perjuicio de su antiguo jefe de filas, RAFAEL SIMANCAS. Y por otro, la defenestración de que fue víctima a manos de Tomás Gómez en el último Congreso regional.    

El silencio de los líderes

Mientras, tanto ZAPATERO como RAJOY mantiene, al menos en público, una displicente distancia, a pesar de que está en juego la estabilidad de la cuarta entidad financiera del país. Ni uno ni otro han hecho otra cosa que apelaciones genéricas a la necesidad de que en Caja Madrid las aguas vuelvan a su cauce. Cuál es ese cauce todavía no se han dignado decirlo.

Ya tiene Berlusconi la Alitalia que quería

16 ene 2009
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Cuando en plena campaña electoral saboteó la venta a Air France-KLM para no contrariar a sus aliados de la Liga Norte, SILVIO BERLUSCONI debió de pensar que la salvación de la Alitalia sería pan comido si volvía al Gobierno. Sin embargo, han transcurrido ocho interminables meses hasta que la compañía ha vuelto a volar en condiciones normales; eso sí, con una propiedad distinta y menos plomo en las alas del que tenía en abril.

Alitalia pertenece hoy a un variopinto grupo de empresarios locales, sin la menor experiencia en el negocio de la aviación comercial, que acudieron al toque de silbato de Berlusconi el día que éste recuperó el poder. Se encuentran entre ellos ROBERTO COLANINNO, dueño de Piaggio; la familia BENETTON, varios conocidos constructores e incluso ENMA MARCEGAGLIA, presidenta de Confindustria, versión italiana de la CEOE.

Esa suerte de accionariado de concentración nacional no se ha quedado con la Alitalia que el año pasado estuvo varias veces al borde de la quiebra, sino con una versión mucho menos indigesta, gracias a la magnificencia del Estado. Por decisión de Berlusconi, las arcas públicas han hecho frente a un coste de 2.000 millones de euros para que la aerolínea suelte lastre, pues de otro modo su futuro no estaba asegurado la comprase quien la comprase.

Por la parte mollar de Alitalia, sus nuevos propietarios han pagado poco más de 1.000 millones, de los que van a recuperar un tercio tras la reciente venta del 25% a Air France-KLM con una fuerte prima. El consorcio franco holandés se convertirá así en el socio industrial que tanto necesitan y puede que más adelante se quede con el control total, una vez que caiga en el olvido la promesa de Berlusconi de que Alitalia nunca estaría en manos extranjeras.

La forma en que la salvación se ha producido no satisface a los representantes de los trabajadores, atrincherados en la defensa de los privilegios laborales de una compañía donde el clientelismo político ha hecho estragos. Aunque han tenido que aceptar 3.250 despidos y la no renovación de 2.000 contratos temporales, algunos sindicatos han advertido que no están dispuestos a asumir ni un solo sacrificio más, lo que es un pésimo augurio para el buen fin de la etapa que Alitalia acaba de iniciar en un sector muy maleado por la crisis.

El enemigo político

La Liga Norte nunca ha visto con buenos ojos la entrada de Air France-KLM en el capital de Alitalia, pues es conocido su interés por beneficiar al aeropuerto de Roma-Fiumicino en perjuicio de Milano-Malpensa, auténtico motor económico de la región de Lombardia. La oposición a esa posibilidad fue una de las banderas que enarboló el líder de la Liga, UMBERTO BOSSI, en las elecciones generales del 15 de abril y arriarla ahora tendría para él un indudable coste político.

El socio imposible

Hasta el último momento se barajó la alternativa de Lufthansa como socio industrial de Alitalia; sin embargo, los alemanes nunca llegaron a formalizar una oferta que estuvieron sopesando durante meses. Elegir como pareja a Lufthansa tenía un serio inconveniente para Aliatalia, que hubiera debido abandonar la alianza internacional Sky Team, previo pago de una penalización de 200 millones de euros. Air France-KLM pertenece a Sky Team, pero Lufthansa no.

El pagano

El llamamiento que hizo Berlusconi en la campaña electoral para mantener la italianidad de la compañía de bandera tuvo eco en amplios sectores de la población. Lo que nunca se dijo es que ello fuese a endosarle al Estado el coste que finalmente ha tenido. Está por ver si, en caso de saberlo, la respuesta de los ciudadanos hubiera sido la misma o si su enardecido nacionalismo empresarial se habría templado.

¿Quién compra a Repsol el 20% de Sacyr?

15 ene 2009
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Las negociaciones para la entrada de Lukoil en el capital de Repsol han perdido el brío que llegaron a tener a finales de otoño. En el mercado está muy extendida la impresión de que los rusos han perdido todo interés por la petrolera española. Sin embargo, hay quien sostiene que la operación se ha empantanado, pero no irremediablemente, y que el acuerdo todavía es posible.

Sacyr asegura que la última palabra sobre Lukoil no está dicha, a pesar de que los contactos entre ambas compañías no menudean desde antes de Navidad. El grupo de LUIS DEL RIVERO necesita vender cuanto antes el 20% que tiene en Repsol para aliviar el peso de su voluminosa deuda (18.000 millones de euros), y no va a tirar la toalla fácilmente, aunque el elevado precio que pide juega en su contra.

Pretende Sacyr que le paguen esa participación a 26,7 euros, es decir, a lo mismo que le costó hace algo más de dos años, a pesar de que la acción de Repsol ronda actualmente los 15 euros en Bolsa. Una prima tan alta estaría justificada si la compra llevara aparejada alguna ventaja adicional, que Del Rivero no está en condiciones de ofrecer, al menos en este momento.

Así se explica el creciente desapego de Lukoil, que tampoco ha obtenido demasiadas facilidades de los potenciales financiadores de la operación y a la que algunos dirigentes políticos recibieron a pedradas. Acontecimientos recientes, como la caída del petróleo y la discutida postura de Rusia en el conflicto del gas con Ucrania, han contribuido también a enfriar las negociaciones.

Darlas definitivamente por rotas no conviene en ningún caso a Sacyr y menos aún transmitir al mercado la sensación de que Lukoil es su único candidato. Por eso el grupo español insiste con vehemencia en que han llamado a su puerta algunos importantes fondos de inversión extranjeros, y por eso siguen apareciendo de vez en cuando nombres de posibles compradores, como ayer saltó a la prensa el del Sinopec, uno de los mayores consorcios petroleros de China.

El problema de fondo, en todo caso, sigue siendo el mismo que hace unos meses: ¿quién está dispuesto a pagar lo que Sacyr pretende que le paguen? Teniendo en cuenta, además, que obtener la financiación necesaria en unas condiciones aceptables no se encuentra, hoy por hoy, al alcance de cualquiera.

Renegociación de la deuda

Los acreedores de Sacyr, que en algún momento llegaron a creer que Lukoil sería su rey Midas, tienen plena conciencia de que la venta del 20% del Repsol puede ser imposible en las actuales condiciones, y se han puesto manos a la obra para renegociar la deuda de la constructora. Después de los quebrantos que han sufrido ya por culpa de la crisis del ladrillo, la eventualidad de sumar otro de esta envergadura sencillamente les aterra.

Efectos en Bolsa

Si a Sacyr no le viene bien aparecer como propietario de un paquete accionarial que nadie compra, para Repsol tampoco es una grata noticia porque puede perjudicar su cotización, que se animó bastante cuando salieron a la luz las negociaciones con Lukoil, por la perspectiva de una opa. Esa posibilidad nunca ha entrado en los cálculos de los rusos y se desvaneció el día en que La Caixa decidió no participar en la operación.

Una retirada a tiempo

Inicialmente, La Caixa quiso aprovechar la venta de la participación de Sacyr para desprenderse también de una parte de la suya y hacer caja. Sin embargo, renunció a sus planes ante la amenaza de una acción judicial si, en ese caso, no se hacía partícipes de la oferta a los minoritarios. Las presiones de una sector del Gobierno para que Lukoil se quedara con una porción lo más pequeña posible de Repsol también influyó en el ánimo de La Caixa.