Hace justamente un año, aparecieron los primeros síntomas de que algo no iba deL todo bien entre los nuevos socios de Endesa, que sólo cinco meses antes se habían hecho con el control de la compañía en condiciones poco usuales. El grupo italiano Enel tenía en su poder el 67%, pero la última palabra en todas las decisiones correspondía a Acciona, propietaria del 25%. Razones políticas desaconsejaban que Endesa fuese percibida por la opinión pública como una empresa extranjera, después de que RODRÍGUEZ ZAPATERO hubiera defendido a capa y espada la formación de grandes “campeones nacionales” de la energía para justificar el rechazo del Gobierno a la pretensión de la alemana EON de quedarse con la primera eléctrica española.
El forzado equilibrio que se estableció en Endesa dio muestras de su inviabilidad cuando Enel, a mediados de marzo de 2008, presentó en Londres el plan estratégico de su participada, sin atender al pequeño detalle de que aún no había recibido el visto bueno de Acciona. Aquello dio paso a un tira y afloja que acabó por envenenar las relaciones entre los dos socios y que, andando el tiempo, derivaría en una ruptura pactada muy beneficiosa para el grupo capitaneado por JOSÉ MANUEL ENTRECANALES. Pero el anuncio que hizo entonces por su cuenta y riesgo el consejero delegado de Enel no fue sólo el inicio de la cuenta atrás para el divorcio con Acciona: dio también la medida de la apuesta de los italianos en Endesa.
El pánico aún no se había apoderado de los mercados financieros, y FULVIO CONTI cifró las inversiones hasta 2013 en nada menos que 24.000 millones. Doce meses después, sin embargo, semejante esfuerzo es impensable, porque debería afrontarlo casi íntegramente Enel, que posee ya el 92% de Endesa, y porque su capacidad de endeudamiento está muy mermada. De ahí que los italianos hayan decidido darle un tijeretazo a sus proyectos en España, que han recortado en 11.000 millones de euros (exactamente el importe del paquete que les han comprado a Acciona), con el consiguiente perjuicio para la creación de riqueza y de empleo.
Ganan Acciona y Enel
El cambio de propiedad de Endesa, a la postre, ha tenido dos únicos beneficiarios. Acciona se ha embolsado en año y medio una plusvalía de 1.800 millones y, gracias a los activos renovables que recibirá como parte del pago por su 25%, va a escalar a la segunda posición entre los mayores productores de electricidad eólica, sólo por detrás de Iberdrola. Enel, por su parte, ha asentado firmemente los pies en España, uno de los mercados más apetecibles para los gigantes europeos de la energía.
Ni siquiera la creciente violencia con que sopla el viento de la crisis ha sido capaz de doblegar, de momento, la tenaz resistencia de las cajas de ahorro a embarcarse en el proceso de fusiones que tanta tranquilidad llevarían al Ministerio de Economía y al Banco de España. Sólo dos de ellas, la de Castilla-La Mancha y la malagueña Unicaja, han aceptado unirse para evitar males mayores y lo han hecho con la resignada mansedumbre de quien sólo tiene por delante el camino que conduce al matadero.
En su caso ha funcionado el vínculo de sangre que les confiere la pertenencia a sendas comunidades administradas por un mismo partido, el socialista, que ha celestineado todo lo posible y más para que el matrimonio se lleve a cabo. Un matrimonio muy desigual, por cierto, al que Bancaja se ha avenido por pura disciplina y por la promesa del Gobierno de aportar la dote imprescindible para que no se le indigeste la absorción de una caja con las pesadas rémoras que tiene la de Castilla-La Mancha.
Otras iniciativas menos acuciadas por la necesidad, sin embargo, se han estrellado contra intereses políticos, territoriales y personales que nadie ha sido capaz de doblegar. MANUEL CHAVES, por ejemplo, lleva casi diez años empeñado en un gran proyecto de ámbito regional, cuyo único fruto es, a día de hoy, el nacimiento de Cajasol, resultado de la suma de El Monte y Caja San Fernando.
Tampoco tuvo éxito el PNV cuando en el ocaso de la última legislatura de JUAN JOSÉ IBARRETXE quiso darle el empujón definitivo a la gran caja vasca, que a la postre sólo contó con el apoyo de la BBK, pues ni la Kutxa de Gipuzkoa –en el último momento- ni Vital –desde el principio- lo vieron claro. JUAN VICENTE HERRERA, en fin, auspició recientemente un acuerdo de colaboración entre las entidades de Castilla y León, que no era una fusión pero se le parecía y que se saldó con otro estrepitoso fracaso.
Los responsables de las cajas de ahorro, de todas formas, saben que su capacidad de oponerse a un proceso como éste no es infinita mientras sigan dejándose jirones en el vendaval de la crisis. De ahí su empeño por afrontar juntas, pero no revueltas, algunos de los desafíos que tienen por delante, cuyos efectos serían probablemente más devastadores si decidieran cargar con ellos en solitario.
En busca de liquidez
Las cajas andan dándole vuelta a la creación de una sociedad común, auspiciada por la CECA, con el objetivo de acudir en mejores condiciones a los mercados financieros a por recursos que ahora a veces se les niegan. Esa sociedad tendría una especie de súper comité de riesgos encargado de analizar las inversiones que sus miembros propusieran y de aprobar los que ofrecieran mayores garantías. El mecanismo exige una cierta cesión de soberanía, pero ya hay más de una veintena de cajas dispuestas a perderla.
Activos inmobiliarios
También se ha hecho de la necesidad virtud con la puesta en marcha de Ahorro Corporación Soluciones Inmobiliarias (ACSI), que se encargará de colocar en el mercado los activos que las cajas le confíen, procedentes de la cancelación de deudas por parte de promotores y propietarios. Para buscar compradores, se utilizarán las propias sucursales de las entidades, en el caso de los minoritas, y las divisiones de banca de inversiones, en el de las instituciones. ACSI gestiona ya más de 3.000 millones de euros.
Expansión internacional
Para lo que no hay alternativas por ahora es para la expansión internacional de las cajas, que se ha frenado en seco por la imposibilidad de atender la condición impuesto por el Banco de España. Éste exige que se creen instrumentos específicos para las compras en el extranjero, transparentes y sometidos a las reglas del mercado. Sólo lo ha hecho la Caixa, a través de Criteria, pero su fiasco en Bolsa ha sido de tal magnitud (60%de caída) que ha echado para atrás otros proyectos como el de Caja Madrid (Cibeles), Bancaja o Caja Navarra.
Pese a las rotundas negativas con que han sido acogidas hasta ahora las noticias que hablaban de ello, no puede darse por definitivamente cerrada la posibilidad de que las tres cajas de ahorro vinculadas con la Iglesia católica decidan unir fuerzas y continuar juntas en el futuro su camino. Las tres han enarbolado la bandera de la independencia cada vez que se especulaba sobre una eventual fusión entre sí o con otras entidades de sus respectivas regiones, pero está por ver que el creciente deterioro de la economía les permita mantener durante mucho más tiempo esa postura.
Uno de los efectos de la recesión está siendo el aumento de la morosidad bancaria, que se encuentra en el nivel más alto de los últimos diez años y que se ha cebado especialmente con las cajas de ahorro como consecuencia de su elevada exposición al sector inmobiliario. Sin ir más lejos, Cajasur, controlada por el Arzobispado de Córdoba, duplicó entre 2007 y 2008 las provisiones para insolvencias, hasta superar los 470 millones de euros a 31 de diciembre, con la consiguiente merma de sus resultados, que el pasado ejercicio se redujeron un 21% en términos de beneficio neto.
Precisamente es Cajasur la que con mayor ahínco se viene oponiendo al proceso de concentración impulsado en Andalucía por MANUEL CHAVES desde principios de la década y que de momento se ha traducido sólo en la unión de El Monte y Caja San Fernando, ambas de Sevilla, bajo la marca Cajasol. Los primeros choques fueron protagonizados por el cura MIGUEL CASTILLEJO, histórico presidente de Cajasur, temeroso de que la fusión difuminara su omnímodo poder en Córdoba, y MAGDALENA ÁLVAREZ, entonces consejera de Economía.
La salida del escenario de ambos personajes, él en 2002 para disfrutar de una generosa jubilación (210.000 euros anuales) y ella en 2004 para hacerse cargo de la cartera de Fomento en el primero Gobierno de JOSÉ LUIS RODRÍGUEZ ZAPATERO, no enderezó las cosas. Hoy, Cajasur sigue dando la batalla por su cuenta mientras la Junta no acaba de encontrar las complicidades suficientes para desempantanar un proyecto que choca con muchos intereses políticos, territoriales y personales y que se ha complicado aún más a raíz de la recientemente acordada absorción de Caja Castilla-La Mancha por parte de la malagueña Unicaja.
Cada una a lo suyo
Las dos restantes entidades de ahorro vinculadas a la Iglesia también han sido tentadas para fusionarse con otras de sus comunidades autónomas. A Cajacírculo le tendió la mano Caja de Burgos hace unas semanas, pero la rechazó tajantemente como antes había rechazado una propuesta de alcance regional del gobierno presidido por JUAN VICENTE HERRERA. Caja Inmaculada (CAI), de Aragón, tampoco quiso saber nada en su momento de un emparejamiento con su histórico competidor: Ibercaja.
Pocos inconvenientes
La hipotética fusión de las cajas de ahorro católicas tendría la ventaja de que no daría lugar a solapamientos, habida cuenta de que operan en zonas geográficas distintas, y eso evitaría consecuencias traumáticas desde el punto de vista laboral. Su especialización por segmentos de mercado es también diferente, pues una parte notable de los clientes de CAI son grandes empresas y Cajacírculo da servicio sobre todo a las pymes, lo que ayudaría a diluir los riesgos de Cajasur por la crisis del ladrillo.
El factor político
Aunque el matrimonio de conveniencia entre Unicaja y Caja Castilla-La Mancha ha roto el tabú de las fusiones interregionales, en su caso los gobiernos autónomos son del mismo signo, lo que no ocurre con Cajasur, CAI y Cajacírculo. Las dos primeras pertenecen a comunidades controladas por los socialistas y la tercera a una donde el PP cuenta con mayoría absoluta. Así las cosas, el entendimiento político no se presenta fácil, aunque los designios del Señor son inescrutables.
La situación ambiental no favorecía este año las negociaciones para un acuerdo marco que sirviera de referencia a los convenios colectivos, y nada tiene de particular que hayan concluido con un rotundo fracaso. El nudo gordiano ha sido aparentemente la subida salarial: los sindicatos aspiraban a un 2% con carácter general y la patronal pretendía que en las empresas más castigadas por la crisis no hubiera revisión alguna. Pero la ruptura no puede desvincularse de factores externos que han pesado en el ánimo de los interlocutores y que han dado al traste con cualquier posibilidad de que levantaran la mesa con un apretón de manos.
CEOE está en inmersa en un proceso electoral cuya culminación será el próximo 2 de abril, cuando su presidente, que aspira a un segundo mandato, se someta al veredicto de las urnas. A GERARDO DÍAZ FERRÁN le conviene llegar a la Asamblea General convocada para ese día con una imagen de firmeza, a la que no contribuiría un pacto contemporizador con los planteamientos sindicales. Aunque su reelección está prácticamente asegurada (no hay previsto ningún candidato alternativo), de lo que se trata es de conseguir el mayor respaldo posible para compensar el déficit democrático con que se saldó la llegada de Díaz Ferrán al cargo en 2007.
Éste fue designado para sucederle por el propio JOSÉ MARÍA CUEVAS, tras su decisión de retirarse anticipadamente aquejado de serios problemas de salud. Los órganos de gobierno de CEOE se limitaron entonces a decir amén, sin dar la menor ocasión a otras opciones, como la que representaba SANTIAGO HERRERO, presidente de la patronal andaluza, que prefirió plegar velas ante sus nulas posibilidades de éxito. Todo ello le ha valido a Díaz Ferrán el reproche de sus detractores desde que tuvo los primeros encontronazos con la parte de la organización más refractaria a los cambios de fondo que iba planteando.
Para soltar lastre, decidió cortar por lo sano y defenestrar a quien había sido secretario general durante 23 años, JUAN JIMÉNEZ AGUILAR, en un proceso traumático que le obligó a dejarse bastantes pelos en la gatera. Díaz Ferrán tuvo que adelantar las elecciones, y su principal empeño es ahora pasar esa prueba con nota para tapar muchas bocas, aunque sea a costa de renunciar al acuerdo marco… por ahora.
La perspectiva de UGT
No sólo Gerardo Díaz Ferrán soporta la inevitable presión que toda perspectiva electoral ocasiona. CÁNDIDO MÉNDEZ también tiene a la vuelta de la esquina un congreso, el que hace el número 40 de UGT. Presentarse en él después de una claudicación frente CEOE, sobre todo cuando la inseguridad laboral ha hecho presa de la inmensa mayoría de los trabajadores, no parece demasiado conveniente para Cándido Méndez.
Aunque se calcula que harán falta no menos de tres meses para llevar a efecto el acuerdo entre Acciona y Enel, el grupo español ha iniciado ya su progresivo desenganche de Endesa. Mientras el proceso culmina, el mismo JOSÉ MANUEL ENTRECANALES ha renunciado al voto de calidad que tenía en su condición de presidente de la eléctrica. Y algunos de los colaboradores que le acompañaron cuando hace año y medio desembarcó en Endesa están preparando las maletas para emprender el camino de vuelta.
Con Entrecanales se fueron, entre otros, su director financiero, VALENTIN MONTOyA, y dos altos ejecutivos del área energética: CARMEN BECERRIL y ESTEBAN MORRÁS. Es previsible que todos tendrán de nuevo acomodo en Acciona, adonde acarrearán la experiencia adquirida en un área que a partir de ahora será crucial para la empresa. Sus huecos los rellenarán profesionales de la confianza de Enel, que por fin podrá formar un equipo de gestión propio, después de haber hecho acopio del 93% Endesa.
Al frente de ese equipo tiene muchas probabilidades de situarse ANDREA BRENTAN, álter ego en España del consejero delegado de Enel, FULVIO CONTI. Él fue quien llevó la voz cantante en las negociaciones con Acciona que culminaron en la opa de 2007; él ha defendido los intereses italianos en Endesa desde entonces hasta ahora y a él se debe en buena parte la urdimbre del reciente acuerdo para la salida de los españoles.
Ingeniero de origen marroquí, Brentan se ha encargado de materializar la expansión internacional de Enel concebida por Conti. Su campo de operaciones se ha extendido en los últimos años por Rusia, Francia, Eslovaquia, Rumanía y varios países de América Latina. En España asomó la cabeza por primera vez cuando Enel decidió compartir con Unión Fenosa la sociedad de renovables Eufer, que canaliza sus inversiones en la península Ibérica.
Brentan, probablemente, sucederá como consejero delegado a RAFAEL MIRANDA, un veterano de la casa, superviviente de la batalla que se libró en torno a Endesa siendo presidente MANUEL PIZARRO y del
desembarco final de Acciona y Enel. Miranda retuvo su puesto gracias a los italianos y ha actuado de contrapeso de Entrecanales, lo que les ha llevado a tener algún que otro roce.
Una presencia perturbadora
Es posible que Miranda continúe vinculado de alguna manera con Endesa. Incluso se ha llegado a barajar la opción de que Enel le ofreciera una presidencia meramente representativa, no ejecutiva, como la que ha ejercido Entrecanales. Sin embargo, hay quien entiende que para Brentan podría resultar perturbadora su presencia, dados los lazos profesionales (y afectivos en muchos casos) que unen a Miranda con la cúpula de Endesa después de tantos años.
Presidente español
Lo que se da prácticamente por seguro es que el nuevo presidente de Endesa será español y no italiano, a fin de velar el hecho, no siempre fácil de digerir por la opinión pública, de que una compañía así haya caído en manos extranjeras. Se trata, además, de una compañía privatizada y que ahora vuelve al sector público, pero de otro Estado, que, por si fuera poco, está controlado desde su triunfo en las elecciones de abril por un personaje con el historial de SILVIO BERLUSCONI.
Consultas políticas
Entrecanales ya ha sido un presidente de conveniencia. Obtuvo el cargo a pesar de que Acciona adquirió sólo el 25% de Endesa, frente al 67% de Enel. A los italianos no les quedó más remedio que transigir para evitar problemas políticos. Ahora, seguramente, tendrán la precaución de consultar con los grandes partidos antes de tomar una decisión. Alguien a quien no pusieran demasiados reparos ni el PSOE ni el PP sería, sin duda, una garantía para el futuro.
Las rebajas del precio oficial del dinero, establecidas de un tiempo a esta parte muy a su pesar por el Banco Central Europeo, no acaban de actuar como el eficaz estimulante que la afligida economía necesita. El instrumento por excelencia de la política monetaria, el más socorrido cuando hacen falta cortafuegos de emergencia para impedir el avance devastador de una crisis, está demostrando escasa utilidad en ésta. De ahí el comedido alborozo con que han sido recibidos los descensos de los tipos de interés de las últimas semanas, a pesar de que en algún caso marcan ahora mínimos históricos.
La explicación a ese fenómeno hay que buscarla en la exasperante lentitud con que el abaratamiento se traslada a los ciudadanos, sobre todo a aquellos que suscriben préstamos nuevos. El dinero es un bien cada vez más escaso y muchos bancos están aprovechándolo sin ningún reparo para aumentar sus diferenciales, lo que neutraliza automáticamente el efecto benéfico de unos tipos de referencia menores. Ese fenómeno fue denunciado hace un par de meses por lo que se refiere a los créditos a las empresas y al consumo, pero hoy por hoy se trata de una moneda corriente también entre los de carácter
hipotecario.
A causa de ello, el nivel en el que se encuentra el Euríbor no es ya un elemento tan determinante como hace cinco o seis años a la hora de acometer la siempre comprometida compra de una vivienda. Pesan más las abusivas condiciones (garantías, tarjetas, seguros) que algunos bancos y cajas de ahorros imponen y que suelen encarecer notablemente los costes financieros de la operación. Eso, claro está, en el hipotético caso de que accedan a concederle el préstamo a quien confiadamente se lo solicita, después de escrutar a conciencia, del derecho y del revés, hasta la última costura de sus bolsillos.
Sacyr aún mantiene a la venta su 20% de Repsol, a pesar de las dificultades con que está tropezando para encontrar comprador al precio que pide. Desde que anunció su propósito de desprenderse de esa paquete, LUIS DEL RIVERO no se ha apeado de los 26,7 euros por acción, que es el coste medio que él pagó. Los títulos de la petrolera española cotizan ahora ligeramente por encima de los 11 euros; es decir, casi a una tercera parte.
Las declaraciones realizadas el lunes por el presidente de Criteria, que controla un 12,7% de Repsol, han puesto las cosas todavía más difíciles. Según RICARDO FORNESA, Repsol está subestimada en Bolsa, como Sacyr lleva predicando desde hace meses; pero su valor actual no son 26,7 euros, sino 20. A ese precio, al holding de la Caixa incluso no le importaría vender en el supuesto de que alguien se mostrara interesado en su participación.
Razones políticas aparte, el precio fue una de las principales razones por las que fracasó la opción de Lukoil, aunque sobre ella probablemente no se haya dicho la última palabra. De hecho, el presidente ruso, DIMITRI MEDVÉDEV, durante su reciente visita a España, ha puesto mucho cuidado en allanar el camino para futuras operaciones en el ámbito energético, y quién sabe si gracias a ello Lukoil podría volver en algún momento a la palestra.
El empecinamiento de Sacyr no es gratuito, pues cada euro por debajo de los 26,7 le endosaría una minusvalía de 230 millones en números redondos. Además de por el dinero, para Luis del Rivero no debe de ser plato de buen gusto ser el único de los grandes constructores que llegan con pérdidas al final de su escapada energética. Tanto FLORENTINO PÉREZ, que acaba de vender Unión Fenosa a Gas Natural, como JOSÉ MANUEL ENTRECANALES, a quien los italianos de Enel le han recomprado su 25% en Endesa, han salido del sector con pingües ganancias.
Luis del Rivero cuenta ahora también con más capacidad de resistencia, tras el acuerdo con Citi para la venta de Itínere por cerca de 8.000 millones, que se materializará previsiblemente en el segundo trimestre del año. La expectativa de los acreedores de Sacyr de cobrar parte de la deuda que el grupo tiene les ha animado a rebajar su presión y a darle el margen de tiempo necesario para poner en orden sus cuentas.
Rebaja del endeudamiento
No es Sacyr el único que ha mejorado en los últimos tiempos su situación financiera, que sigue siendo, no obstante, muy compleja. Todos los grandes del sector redujeron en 2008 su endeudamiento a base de desinversiones, excepción hecha de OHL y de Acciona. En este último caso se trata de una situación temporal, pues Entrecanales se ha comprometido a devolver a los bancos buena parte de lo que les debe cuando próximamente cobre el importe del 25% de Endesa que ha traspasado a Enel.
Refinanciación
En este nuevo contexto, los acreedores de Sacyr están dispuestos a renegociar su deuda mediante un acuerdo a largo plazo que a todos conviene. El grupo, con ese respiro, podría aguantar el tipo hasta que amaine el temporal de la crisis. La banca, por su parte, evitaría anotarse un quebranto importante. Y el Gobierno, en fin, que con tan buenos ojos vio en su momento la entrada de Luis del Rivero en Repsol, salvaría la cara. De todas formas, las negociaciones son incipientes y requieren su tiempo.
Un precedente peligroso
Las entidades financieras concernidas, sin embargo, tienen que medir muy bien sus pasos, pues otras grandes empresas podría exigir luego el mismo trato que Sacyr. Sólo las seis grandes constructoras deben 75.510 millones de euros, una cifra de vértigo pese a ser un 20% inferior a la correspondiente a 31 de diciembre de 2007. Y su refinanciación sea, tendría un impacto notable en los resultados de la banca, aunque no tan grande como si los deudores dejan de pagarla.
Cuando a finales de noviembre se frustró la prevista fusión entre la BBK y la Kutxa de Gipuzcoa, hubo quien vaticinó que se había perdido una oportunidad de oro para crear la herramienta que el progreso económico de Euskadi demanda. Especialmente contrariado se mostró entonces JOSEBA EGUIBAR, uno de los muñidores de la operación junto con la vicelehendakari, IDOIA ZENARRUZABEITIA, identificados ambos con la vieja aspiración del PNV de darle forma a un gran banco vasco. Una aspiración más acuciante si cabe desde que el BBVA se españolizó tras la mezcla del antiguo Bilbao Vizcaya con Argentaria y el ascenso a la presidencia de FRANCISCO GONZÁLEZ, bajo cuyo mandato se han terminado de desdibujar las señas originales de la entidad.
La fusión de la BBK y la Kutxa de Gipuzkoa no salió adelante porque la asamblea de esta última la echó para atrás gracias a los votos de los dos grandes partidos de la oposición y del sindicato ELA y a la abstención de los representantes de Ezker Batua, que desoyeron las instrucciones de su líder, JAVIER MADRAZO. Para PP y PSE fue una victoria importante, pues ambos recelaban de que un proceso de esta trascendencia lo pilotasen sus adversarios nacionalistas, sobre todo en vísperas de unas elecciones que podían darle la vuelta a la situación, como así ha ocurrido. ELA, por su parte, temía que la fusión reforzase a CCOO, mayoritaria en BBK y Kutxa de Gipuzcoa, y prefería sumar a Caja Vital, donde su posición es mejor.
Una fusión a tres también la han defendido los socialistas y en particular PATXI LÓPEZ, y consecuentemente no se puede descartar que esa posibilidad sea tanteada de nuevo si este consigue ponerse al frente del Gobierno vasco, cosa probable con la aritmética parlamentaria surgida el domingo de las urnas. La incorporación de Caja Vital, en cualquier caso, garantizaría que no se quedan al margen de la operación el PP y el PSE, que la controlan (su presidente es GREGORIO ROJO, hermano del presidente del Senado). Si los nacionalistas conservaran el poder, ya sin la holgura de antes, tendrían que negociar el futuro de las cajas, que era exactamente lo que querían evitar cuando en otoño, a la vista de unas encuestas electorales poco halagüeñas, concertaron de prisa y corriendo el fallido matrimonio de la BBK y la Kutxa de Gipuzcoa.
Indudables ventajas
A dos o a tres bandas, la fusión de las cajas vascas, aparte de alumbrar un nuevo gigante financiero y reunir la segunda mayor cartera industrial del sector, tendría indudables ventajas. Una de ellas es que permitiría plantar cara en mejores condiciones a otras instituciones, como la Caixa, que en los últimos años se ha expandido notablemente por Euskadi. También serviría para dar un balón de oxígeno a la Kutxa de Gipuzcoa, que tiene una alta concentración de riesgo en el sector inmobiliario.
Red, informática y sede
Las redes de oficinas de la BBK, la Kutxa de Gipuzcoa y Caja Vital, además, apenas se solapan, pues sólo coinciden en Madrid, la costa mediterránea y algo en el sur de Francia. En cambio, sus plataformas tecnológicas tendrían que unificarse, pues la Kutxa y Caja Vital comparten la de Ibermática, mientras que la BBK utiliza una propia, desarrollada por Informática de Euskadi. La ubicación de la sede central podría ser también objeto de controversia, aunque lo más probable es que estuviera en Bilbao.
La cúpula
En noviembre estaba pactado incluso el nombre de la entidad resultante (Caja de Ahorros de Euskadi) y el reparto de cargos: XABIER DE IRALA (BBK) sería el presidente y XABIER ITURBE (Kutxa de Gipuzcoa), el vicepresidente. De todas formas, el hombre con más papeletas para coger el timón de la entidad, una vez concluido el proceso, era IGNACIO SÁNCHEZ ASIAÍN. El nuevo mapa político de Euskadi, sin embargo, obligará a renegociarlo todo, si es que hay voluntad política de hacerlo.
Con el inminente desembarco de GAS NATURAL en UNIÓN FENOSA y de ENEL en ENDESA culminan dos grandes operaciones corporativas que van a trastocar de forma notable el mapa eléctrico español que actualmente conocemos.
Gas Natural tiene ya en su poder más del 60% de Unión Fenosa, después de haber adquirido de dos tacadas el paquete de ACS y un buen puñado de acciones en el mercado durante los últimos meses. Aunque todavía debe sustanciarse la opa sobre el resto del capital, nada puede frenar ya la fusión entre ambas compañías, que cuenta incluso con el beneplácito de los reguladores, de la Unión Europea y del Gobierno. Cuando se materialice, el grupo resultante pasará a ocupar el tercer puesto dentro del ránking nacional, justo por detrás de Endesa.
Esta compañía, que durante bastante tiempo retuvo el liderazgo del sector, ha retrocedido una posición debido al creciente empuje de IBERDROLA y a la drástica cura de adelgazamiento de la que ha sido objeto desde la última vez que cambió de propietario, en 2007. La venta de un trozo a la alemana EON, primero, y el desgajamiento ahora de su negocio de renovables en beneficio de ACCIONA han desdibujado el poderoso perfil que Endesa tenía en 2005, el año en que Gas Natural intentó comprarla sin éxito.
Aquel fallido asalto supuso el disparo de salida de una reñidísima carrera por el control de la que todavía era la primera eléctrica española y que, en realidad, terminará el cercano día en que los italianos de Enel pasen a dominarla definitivamente. Tomará cuerpo entonces el augurio de que Endesa acabaría en manos extranjeras y sería una pieza más de la interminable partida que los gigantes europeos de la energía disputan sobre el vasto territorio continental.
Pero no es Endesa la única que ha perdido su españolidad recientemente. La cuarta y la quinta del ránking, CANTÁBRICO y VIESGO, pertenecen respectivamente a la portuguesa EDP y a EON. De tal modo que, del top five eléctrico, sólo Iberdrola y Gas Natural conservan a fecha de hoy su carácter nacional, aunque está por ver qué puesto ocupa Acciona, llamada a desempeñar un papel relevante tras anexionarse los activos verdes de Endesa como parte del pago por su 25% de la empresa, que se sumará al 67% que atesoraba Enel desde hace casi dos años.
De Estado a Estado
Se da la circunstancia de que los grupos europeos que han sacado provecho del sector eléctrico español son, al menos parcialmente, de titularidad pública. Es el caso de Enel, lo que ha dado lugar a alguna curiosa paradoja, como que Endesa, privatizada en España, haya vuelto a estar controlada por un Estado, sólo que ahora extranjero. Aunque los italianos eran sus principales accionistas desde 2007, se habían guardado las apariencias delegando la gestión en Acciona.
¿Un español al frente de Endesa?
Para atenuar los efectos adversos de ese cambio, es probable que la cara visible de Endesa sea de momento Rafael Miranda, que puede ceder a un italiano su puesto de consejero delegado y obtener a cambio otro de carácter representativo. Miranda, veterano ejecutivo de la compañía, ha actuado como persona de confianza de Enel y, en condición de tal, ha tenido que bregar con José Manuel Entrecanales, que ha ejercido a fondo los poderes que Acciona tenía en Endesa pese a ser el socio minoritario.
Conflictos a la italiana
Enel, por cierto, va a intentar pescar en el río revuelto de la otra gran operación energética en curso: la fusión de Gas Natural y Unión Fenosa. Los italianos son socios al 50% de esta última en EUFER, una empresa que canaliza sus inversiones en renovables tanto en España como en Portugal. Con el pretexto de la fusión, Enel pretende hacerse con el 100% de Eufer, caso parecido al que ha planteado otra italiana, ENI, con Unión Fenosa Gas.