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Las secuelas de la batalla por el dividendo de Repsol

27 nov 2009
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El presidente de Repsol ha logrado que el consejo de administración acepte un dividendo a cuenta más magro que el de 2008, en consonancia con la desfavorable evolución de los resultados de la petrolera, que cayeron a plomo durante los nueve primeros meses del año. Los accionistas recibirán poco antes de navidades 0,425 euros por título, lo que entraña una rebaja del 19%, muy inferior en todo caso a la merma de casi el 55% que los beneficios han sufrido hasta el 30 de septiembre.

Sin embargo, para sacar adelante esta decisión, ANTONIO BRUFAU ha tenido que dejarse algunos pelos en la gatera, habida cuenta la fuerte resistencia del socio mayoritario, Sacyr, a que el dividendo se viera perjudicado. LUIS DEL RIVERO, presidente de la constructora, no ha podido frenar de momento el recorte del dividendo (aún falta por establecer la cuantía del complementario), pero ha conseguido poner en solfa la gestión diaria de Repsol, en la que su grupo ni pincha ni corta, a pesar de que posee un 20% del capital y tiene tres consejeros.

Inevitablemente, después de lo ocurrido, el trabajo de Brufau va a estar sujeto al escrutinio de sus accionistas y de la opinión pública con más intensidad que antes. Incluso La Caixa, que fue quien lo nombró y que hasta ahora lo había respaldado abiertamente, le ha aconsejado que se ponga las pilas sin demora y, si hace falta, suelte lastre para compensar con desinversiones el notable empeoramiento de los márgenes operativos de la compañía.

Esta desafección ha debido de resultar especialmente dolorosa para Brufau, aunque ya había sido advertido de las intenciones de la entidad financiera por su presidente, con quien tuvo un cara a cara pocos días antes del consejo de administración del miércoles. ISIDRE FAINÉ, que hasta entonces había mantenido una postura calculadamente ambigua sobre el dividendo correspondiente a 2009, le apremió para que buscara la forma de satisfacer a Del Rivero y a la propia Caixa, que a fin de cuentas controla un 14% de Repsol a través de su holding Criteria.

Entre repetir el dividendo de 2008 (1,05 euros por título en total), de acuerdo con los deseos de Sacyr, y reducirlo alrededor del 20%, como pretende Brufau, hay una diferencia para los dos principales socios de unos 80 millones.

El poder autonómico y las cajas de ahorros

26 nov 2009
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Algunos gobiernos autónomos, en especial los del PP, están haciendo una exhibición de poder con motivo de la reestructuración de las cajas de ahorros impulsada por el Banco de España para atenuar los efectos de la crisis económica. La Generalitat valenciana y la Xunta de Galicia no han tenido empacho ninguno en salir a la palestra para indicarles a sus entidades lo que tienen que hacer, a despecho de cuál sea la salida profesional más recomendable para cada una de ellas. Tanto ALBERTO NUÑEZ FEIJóO como FRANCISCO CAMPS se oponen tajantemente a cualquier solución interregional y han ordenado a Caixa Galicia y Caixanova, por un lado, y a Bancaja y la CAM, por otro, que diseñen un futuro común dentro de sus respectivos territorios.

Está por ver que se salgan con la suya, porque el entendimiento entre vecinos nunca es fácil, sobre todo si además llevan años compitiendo a pecho descubierto. Pero el empeño que ambos vienen poniendo en dirigir el proceso demuestra que los llamamientos de MARIANO RAJOY a favor de la despolitización de las cajas de ahorros –cada vez menos insistentes, por cierto– no son más que un brindis al sol, porque en realidad a nadie le interesa. Basta recordar, si no, el espectáculo que han dado en Madrid ESPERANZA AGUIRRE y ALBERTO RUIZ-GALLARDÓN en torno a la sucesión de MIGUEL BLESA, que se ha zanjado tras imponer el propio presidente del PP la candidatura de RODRIGO RATO.

En el campo socialista también pueden desgranarse casos similares a los de la Comunidad Valenciana y Galicia, aunque es verdad que sus protagonistas al menos se han molestado, de momento, en ponerle sordina. GUILLERMO FERNÁNDEZ VARA, por ejemplo, ha levantado un muro alrededor de Caja Extremadura y de Caja Badajoz, y está empujando su fusión para negociar en mejores condiciones un eventual acuerdo posterior con la sevillana Cajasol, que le ha tirado los tejos varias veces –la última anteayer– descaradamente. Esta aspira a nuclear una superentidad que, junto con Unicaja, constituirían los pilares básicos de un conglomerado financiero controlado por el PSOE. Cajasol, que ya ha alcanzado un preacuerdo con Caja Guadalajara, pretendía quedarse también con la intervenida CCM, pero el Banco de España no le dejó presentarse a la subasta.

El futuro menguante de SOS

25 nov 2009
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Mientras sigue su curso el proceso judicial contra JESÚS y JAIME SALAZAR, que dará de comer durante bastante tiempo a más de un bufete de abogados, los nuevos gestores de SOS se han aplicado a la tarea de deshojar el grupo a conciencia hasta dejar sólo el cogollo de su potente división aceitera. El primer hachazo se lo darán cuando consigan traspasar toda la actividad relacionada con el arroz, por la que ya se han interesado algunos de sus competidores españoles y extranjeros, entre ellos Ebro. Pero también tienen previsto poner pronto en venta los negocios de aceitunas, salsas, vinagres y dátiles, aparte de buena parte de sus inmuebles, aunque continúen ocupándolos en régimen de alquiler, como han hecho muchos bancos.

El equipo directivo acaudillado por MARIANO PÉREZ CLAVER, hombre de confianza de Caja Madrid, que es el
accionista de referencia de SOS desde el apartamiento de los hermanos Salazar en abril, calcula que las desinversiones pueden proporcionar, entre pitos y flautas, más de 500 millones. Sin embargo, ese dinero representa menos de la mitad del endeudamiento del grupo, notablemente incrementado en el verano de 2008 como consecuencia de la compra al gigante alimentario Unilever de la italiana Bertolli, que reforzó el liderazgo de SOS en el mercado mundial del aceite, con una cuota del 20%.

Para hacer frente al crédito sindicado de 630 millones que sufragó aquella operación, Pérez Claver ha solicitado una moratoria de año y medio en la que sólo pagarían intereses. Ese respiro es vital para SOS, que necesita reponerse del serio quebranto causado en sus cuentas por los manejos de los Salazar (casi 400 millones de euros) y también por la crisis económica, que ha derivado hacia las marcas blancas una parte considerable de la demanda.

El grupo calcula que tiene, hoy por hoy, un exceso de capacidad de producción del 50%, lo que le ha llevado a plantear un ERE temporal y el cierre de cada una de sus fábricas durante seis meses a lo largo de los próximos dos años.

Quién la ha visto y quién la ve
La coincidencia del feo espectáculo protagonizado por Jesús y Jaime Salazar con una caída brutal de los ingresos amenaza con desdibujar SOS, que puede acabar siendo apenas una sombra del imperio que fue y, en sentido estricto, es todavía. Propietario de marcas tan populares como Carbonell o Koipe, cerró el último ejercicio con más de 1.300 millones de facturación y en el segundo puesto entre los grandes grupos españoles del sector.

Nuevos tiempos
Su desmembramiento, sin embargo, probablemente lo apeará de esa posición, aunque del proceso salga SOS claramente saneada, como desea el núcleo duro del accionariado, con Caja Madrid al frente, que asumió el mando poco después de entrar en el capital mediante la aportación de cien millones, hace de eso menos de un año. Los socios históricos, entre los que se encuentran, además de los Salazar, DANIEL KLEIN, LUCAS TORÁN y un puñado de cajas andaluzas, han perdido fuerza a raíz del escándalo de los hermanos.

Llamados por el juez
La mayor parte de ellos tendrán que dar muchas explicaciones ante la Justicia por haber validado en su día el vaciamiento de las arcas de SOS, ya que han sido citados a declarar como testigos por el magistrado de la Audiencia Nacional encargado de la causa, FERNANDO ANDREU. Habrá que ver si su posterior marcha atrás los exime finalmente de todas las responsabilidades.

El esquivo pasajero de la clase ‘business’

24 nov 2009
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Las aerolíneas de todo el mundo se han embarcado en una cruzada cuyo objetivo es repescar a los usuarios de la clase business que han perdido por culpa de la crisis económica. Según los últimos datos facilitados por la IATA, el tráfico en ese segmento disminuyó un 13,9% sólo en el mes de septiembre, y los ingresos, nada menos que un 27%. Tan notable merma lastra los resultados de las compañías, toda vez que la clase business ha sido históricamente la más rentable con diferencia.

La estrategia para hacer frente a la situación pasa por aggiornar la oferta remozando los aviones y remarcando las distancias con la clase turista en cuanto a comodidad y servicio al pasajero. BRITISH AIRWAYS anunció hace poco su intención de invertir 148 millones de euros con ese objetivo e IBERIA tiene previsto gastarse también una cifra similar durante los próximos tres años. Más espacio entre asientos y nuevos sistemas de comunicación y entretenimiento son algunas de las mejoras planeadas.

Todo ello, sin embargo, se aplicará sólo en los viajes de largo radio, pues en los de corto y medio alcance la clase business está llamada a desaparecer simplemente por desuso. De hecho, hay aerolíneas que llevan meses sin ofrecerla a sus clientes. La necesidad de las empresas de reducir sus costes está teniendo un efecto demoledor sobre la demanda, menor en el caso de las low cost, que recogen buena parte de los pasajeros perdidos por las compañías tradicionales.

Para frenar la hemorragia en los vuelos de hasta tres horas, la opción mayoritaria es abaratar la clase turista. Pero eso entraña el riesgo cierto de una guerra de precios, que ya se ha producido, con el consiguiente quebranto para la cuenta de resultados de los operadores, cuya estructura de costes suele ser bastante rígida. Así se explica la decisión de Iberia de lanzar próximamente una nueva aerolínea, con menores servidumbres y que le permita adaptarse mejor a las exigencias del mercado.

La compañía española de bandera está presente desde hace unos años en el segmento del low cost a través de VUELING, de la que es el principal accionista.

Decisión coherente
La mejora de la clase business de Iberia en los trayectos largos es consecuente con su apuesta por el reforzamiento del servicio entre Europa y América Latina. Ese servicio será, además, su principal aportación a la alianza con British
Airways, que tiene ahí una importante deficiencia. Como los británicos son fuertes en el tráfico con Estados Unidos y
Canadá, la fusión alumbrará un grupo líder en los viajes
intercontinentales.

La nueva encrucijada de Repsol

23 nov 2009
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Pase lo que pase en el consejo del miércoles, llevará tiempo restañar las heridas abiertas en Repsol con motivo del debate sobre el dividendo correspondiente a este año. Puede prosperar el recorte propuesto por su presidente, ANTONIO BRUFAU, en atención a la fuerte caída de los beneficios. Puede que el principal accionista, Sacyr, se salga finalmente con la suya y convenza a los demás para repartir al menos el mismo dividendo de 2008. O puede que opten por una vía intermedia que les permita salvar la cara después de la escandalera mediática que se ha montado con el asunto. Pero parece claro que unos y otros  se han dejado demasiados pelos en la gatera como para pasar página alegremente.

Brufau ha visto cuestionada su gestión por el simple hecho de plantear la conveniencia de que los socios de Repsol se aprieten el cinturón ahora que vienen mal dadas. A LUIS DEL RIVERO, presidente de Sacyr, le han acusado de anteponer sus propios intereses a los de la petrolera, como si éstos últimos no fueran suyos también. Y de ISIDRE FAINE se ha dicho que mantiene una actitud ambigua con el solo propósito de pescar en río tan revuelto alguna ventaja para la Caixa.

Los tres van a encontrarse de nuevo en el consejo del miércoles, en el que con bastante probabilidad volverán a abordar la espinosa cuestión del dividendo. En el anterior, celebrado en octubre, ya lo hicieron informalmente y eso bastó para alimentar la refriega que en las últimas semanas se ha desarrollado ante los ojos de la opinión pública. Todos se juegan mucho en el envite: Brufau, su autonomía; Del Rivero, su capacidad de influencia en una compañía en la que Sacyr es quien se juega más dinero, y Fainé, la creación del clima propicio para desprenderse de una inversión que quiere vender desde hace tiempo. Sólo un acuerdo puede evitar que salgan perdiendo los tres.

El forcejeo de los Cosmen en National Express

19 nov 2009
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Los COSMEN se han convertido de repente en socios incómodos de National Express, primer transportista del Reino Unido y uno de los mayores de Europa. Durante cuatro años han sido felices y han comido perdices, pero ahora están al borde de la ruptura por desavenencias graves sobre la fórmula para sacar de la crisis a la compañía.

Los compromisos derivados de la voluminosa deuda contraída para la compra de Alsa y Continental Auto (1.200 millones de euros) cada vez tienen un encaje más difícil en las cuentas de National Express y comprometen seriamente su futuro. Sobre todo en un momento en que el tráfico se encuentra bajo mínimos, tanto por lo que se refiere a mercancías como en pasajeros.

Los Cosmen, que tienen alrededor del 19% del capital, se ofrecieron este verano a quedarse con la totalidad de la compañía, junto con el fondo de inversión CVC Partners. Y Stagecoach, rival de National Express, mostró su disposición a llegar a un acuerdo corporativo beneficioso para ambas partes.

Sin embargo, los administradores, capitaneados por el presidente, JOHN DEVANEY, pusieron todo su empeño en que ninguna de estas opciones saliera adelante. Probablemente porque cualquiera de las dos era susceptible de romper el statu quo del que hoy por hoy disfrutan dentro de la compañía.

Ellos prefieren que los accionistas se rasquen el bolsillo y cubran una ampliación de capital de 400 millones, que servirían para cancelar parte de la deuda. De esa cantidad, a los Cosmen, conforme a su actual participación, les correspondería poner casi 70.

La familia asturiana cree que meter más dinero en National Express, sin un plan estratégico adecuado a las actuales circunstancias, no sirve absolutamente de nada. Pero el problema de los Cosmen es que, si no acuden a la ampliación, perderán peso en el accionariado, puede que su puesto en el consejo y, desde luego, capacidad de influencia en la gestión, si todavía les queda alguna.

Alto coste
Los administradores de National Express corren el riesgo de tener enfrente, no sólo a los españoles, sino también a otros socios. Eso lo saben los bancos también. De ahí que, para garantizar la ampliación de capital, hayan exigido una comisión muy elevada, de en torno al 4%, equivalente a 16 millones de euros. En el aseguramiento de la operación participarán, si no hay cambio de planes, BBVA y Merrill Lynch, entre otras entidades financieras.

El descuento
Tanta cautela de los bancos es más significativa si se tiene en cuenta que National Express ha fijado un precio muy competitivo: 105 peniques por título, lo que entraña un descuento del 69% sobre su actual cotización en la Bolsa de Londres, porcentaje bastante superior al 40% en que se sitúa la media de las ampliaciones de capital realizadas por empresas británicas en lo que va de año.

Ingresos extra
Quedarse al margen haría que la participación de los Cosmen bajara automáticamente del 19 al 6%. Pero también podría reportarle unos ingresos extraordinarios por la venta de sus derechos de suscripción. Todo ello le sería de gran ayuda en el supuesto de que en el futuro deseen intentar de nuevo el asalto a National Express. Los Cosmen y CVC Partners valoraron este verano el 100% de la compañía en 876 millones de euros, deuda aparte, después de mejorar su oferta inicial.

El juego de Gallardón en Caja Madrid

17 nov 2009
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En la guerra por el poder en Caja Madrid, el objetivo prioritario de ALBERTO RUIZ-GALLARDÓN era que ESPERANZA AGUIRRE no se saliera con la suya. Si además conseguía que conservara su puesto MIGUEL BLESA, con el que se lleva a partir un piñón, pues miel sobre hojuelas. Para ello, el alcalde ha movido incansablemente los peones que todavía tiene dentro de Caja Madrid, hasta meter en un callejón de difícil salida la elección de presidente.

Sus continuas maniobras dilatorias en la Comisión de Control, encargada de poner en marcha el proceso, le han permitido ganar tiempo mientras cundía la impresión de que era necesario un golpe sobre la mesa. Pero lo que más réditos sin duda le ha dado es el recurso que presentó contra el nuevo reparto de los consejeros de designación real a los que tradicionalmente renuncia la Corona. Un reparto que, a tenor de lo dispuesto en la nueva ley regional de cajas, beneficia ahora descaradamente a la Comunidad de Madrid en perjuicio de otras entidades, entre ellas el Ayuntamiento.

El recurso fue justificado por la necesidad de defender “los intereses de los madrileños” y, tras su admisión a trámite, indujo la paralización cautelar de las elecciones hasta que los tribunales se pronuncien sobre el fondo del asunto. Sin embargo, aquel era un argumento puramente instrumental, como ha demostrado sin ningún género de dudas el desarrollo posterior de los acontecimientos.

Una vez que Aguirre ha quedado fuera de juego en Caja Madrid, merced a la candidatura de RODRIGO RATO, impuesta manu militari por MARIANO RAJOY, Ruiz-Gallardón no ha tenido el menor inconveniente en retirar su recurso. Sin importarle los perjuicios que en el futuro pueda sufrir el Ayuntamiento por tener una menor representación en la Asamblea de Caja Madrid. Cautiva y desarmada su principal rival política, parece que al alcalde le da igual qué pase después y el tiempo que ha hecho perder a una Justicia que no está en España precisamente como para distraerse con este tipo de juegos.

Desenlace incierto
De todas formas, una vez que las elecciones en Caja Madrid han entrado en la vía judicial, no es fácil predecir su desenlace. Aunque el Ayuntamiento de Barcelona –que se había sumado al recurso de Madrid– también ha tirado la toalla, CCOO todavía sigue en la brecha. Y habrá que ver si las presiones sobre el sindicato surten el mismo efecto que las que recibió el alcalde de la Ciudad Condal, Jordi Hereu, para que no obstaculizara la llegada de Rato.

Otra incógnita
Una de las grandes incógnitas que aún queda por despejar en la guerra de Caja Madrid es el destino de IGNACIO GONZÁLEZ, el hombre al que Aguirre le había prometido la presidencia con la complicidad de la izquierda, tan necesaria como incomprensible. Este revés lo ha encajado con aparente naturalidad el número dos de la Comunidad de Madrid, pero es evidente que desde el punto de vista político ha quedado muy tocado tras el veto de Rajoy.

Una inusual derrota
Aún así, la gran perdedora de esta guerra es la propia Aguirre, que hasta ahora, por cierto, siempre había salido airosa de sus numerosos órdagos a Rajoy y a Ruiz-Gallardón. El nombramiento de Rato le va a dejar muy cuesta arriba la posibilidad de hacer y deshacer a su antojo en Caja Madrid, con la mirada puesta en su vieja aspiración de liderar a la derecha española, para la que contaba con la inestimable colaboración de Ignacio González.

La eficaz alianza entre Vázquez y Blesa

13 nov 2009
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RODRIGO RATO se va a encontrar hecha la fusión entre Iberia y British Airways. MIGUEL BLESA se ha cuidado de zanjar ese asunto antes de que las campanas de Caja Madrid doblen por él. El empujón definitivo se lo ha dado en apenas cuatro meses Antonio Vázquez, que a principios de julio sustituyó a FERNANDO CONTE al frente de la compañía española de bandera. Este se había encasquillado con los británicos y Blesa tenía prisa porque era consciente ya de que sus días como presidente de Caja Madrid estaban contados. A Vázquez lo conocía bien, sabía de su carácter resolutivo y ambos mantenían una buena sintonía personal desde los tiempos en que coincidieron en el consejo de Iberia. Cuando hace dos años Caja Madrid le compró a Logista, filial de Altadis, su parte en la línea aérea, todo fue miel sobre hojuelas. Vázquez todavía estaba a los mandos de la antigua Tabacalera y no dio más que facilidades para que la entidad financiera se convirtiera en el mayor accionista de Iberia. Por eso, su elección para ocupar la silla de Conte no parecía una simple coincidencia. Tras vender Altadis a Imperial Tobacco, Vázquez estaba en paro cuando Blesa lo llamó este verano. Ahora, llegado el caso, tendrá ocasión de devolverle la deferencia.

El debate sobre el dividendo de Repsol

12 nov 2009
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La filtración del debate habido en el último consejo de Repsol sobre el dividendo correspondiente a 2009 ha roto la calma accionarial que se respiraba desde que declinó el interés de Lukoil por la petrolera española, conocido hace ahora un año. Aquel episodio puso de manifiesto algunas diferencias de criterio entre los dos principales socios, por un lado, y los responsables de la gestión de Repsol, con ANTONIO BRUFAU a la cabeza, por otro. Sacyr y la Caixa, aunque por motivos distintos, estaban dispuestos a vender a los rusos sus respectivas participaciones (20% y 14%) siempre que las pagaran a buen precio. La constructora presidida por LUIS DEL RIVERO necesitaba reducir su cuantiosa deuda, que rondaba entonces los 18.000 millones de euros, mientras que la entidad catalana se había embarcado en un proceso de desinversión en activos industriales para reafirmar el carácter de Criteria como holding financiero. Pero Brufau y su equipo no veían con buenos ojos la operación y pusieron sobre la mesa una serie de condiciones para franquearle la entrada que contribuyeron a desalentar a Lukoil.

Ahora, las disensiones no tienen nada que ver con la existencia de un potencial comprador, sino con la forma de entender la estrategia de la compañía que unos y otros tienen. Del Rivero es partidario de mantener la remuneración a los accionistas al menos en el nivel del año pasado (1,05 euros por título), incluso si para ello Repsol tiene que desprenderse de actividades que no forman parte de su almendra central, como la prospección y el refino. Brufau, sin embargo, opina que la evolución del sector, con caídas del beneficio superiores al 50%, exige un recorte del dividendo y considera imprescindible mantener una estructura integral del negocio, no volcada sólo en el punto fuerte de la petrolera, que es la extracción. La Caixa, en fin, se debate entre su carácter de socio, deseoso en consecuencia de sacarle el mayor rendimiento posible a la inversión, y la de sostén de la gestión de Repsol, de la que se siente corresponsable.

Comprensivos a la fuerza
En su intervención del último consejo de Repsol, ISIDRE FAINÉ se mostró comprensivo con el planteamiento de Brufau, igual que el representante de la mexicana Pemex, que está sufriendo en carne propia los estragos derivados de la crisis económica. Ambos se avinieron a seguir discutiendo sobre el dividendo a partir de la propuesta del presidente de aplicarle este año una rebaja del 20% respecto al repartido en 2009, que lo dejaría en poco más del 0,80%.

Como mínimo
Del Rivero, entre tanto, prefiere que el punto de partida sean los 1,05 euros por título del ejercicio anterior, en el que obtuvo de Repsol por esa vía casi 260 millones, que le dieron de sobra para pagar los intereses del crédito con el que sufragó sus acciones. Perder de golpe 50 millones de euros sería sin duda un trastorno, aunque Sacyr disfruta hoy de una posición financiera mucho más desahogada que hace un año, gracias a la venta de Itínere.

Una inconveniencia
De todas formas, que haya saltado a los medios de comunicación la existencia en el seno de Repsol de un debate como este no beneficia en absoluto ni a la compañía, que vuelve a estar así en boca de todos, ni a sus gestores ni probablemente a sus socios. La Bolsa, en cambio, lo ha acogido con absoluta indiferencia, como demuestra el hecho de que la cotización, a pesar de los dimes y diretes, apenas se haya movido en los últimos días.

La fusión preventiva de la CAM y Bancaja

11 nov 2009
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Aprovechando la relativa calma de la que ha disfrutado en los últimos días, después del devastador temporal del caso Gürtel, FRANCISCO CAMPS ha dejado meridianamente claros sus planes para las dos grandes cajas valencianas. No está dispuesto bajo ningún concepto a que la CAM, como le gustaría a su presidente, MODESTO CRESPO, avance hacia una fusión interterritorial con Caja Murcia y va a poner en juego toda su capacidad de persuasión para engrasar un acuerdo, sin duda complicado, con Bancaja.

Esta inequívoca toma de posición se produce una vez que parece despejado el camino de RODRIGO RATO a la cumbre de Caja Madrid, pese a los palillos que ESPERANZA AGUIRRE ha metido en las ruedas de su candidatura. Camps supone, probablemente con razón, que la llegada del factótum de la política económica de JOSÉ MARÍA AZNAR va a darle otra perspectiva a la cuarta institución financiera de España. Y nada tendría de particular que se recrudeciera su vieja rivalidad con La Caixa, líder del sector desde hace años, a notable distancia de su inmediato perseguidor.

Caja Madrid tiene sólo la mitad de oficinas que la entidad catalana y, al menos durante los últimos años de la presidencia de MIGUEL BLESA, prácticamente se ha limitado a alimentar el crecimiento vegetativo de la red. Este proceso, tan costoso como lento, no basta para acortar de forma significativa su retraso respecto a la Caixa, que sólo podría eliminarse de golpe mediante una fusión potente, en la que no hubiera duplicidades excesivas.

Por razones políticas y por tamaño, Bancaja y la CAM tienen muchas papeletas para ser invitadas a unirse a Caja Madrid cuando Rato se ponga finalmente a los mandos de esta. Tener en su ámbito de influencia un gigante financiero de semejante magnitud seguramente sería bien visto por MARIANO RAJOY, en el caso, claro está, de que supiera abstraerse de la indudable amenaza que para él puede representar el reforzamiento de su antiguo compañero de Gobierno.

Voracidad contenida
Camps no es ajeno a esta posibilidad, pero le preocupan el ánimo depredatorio de Caja Madrid y las presiones de todo tipo de las que puede ser objeto a fin de que no ponga demasiadas trabas a un proyecto muy goloso para el PP. De ahí el interés del presidente de la Generalitat valenciana en que, llegado el momento, Bancaja y la CAM estén fusionadas y en condiciones, por tanto, de negociar en plano de igualdad con Caja Madrid.

Ayudas públicas
La unión de Bancaja y la CAM, además, les permitiría recurrir a las ayudas del FROB, siempre y cuando no se duerman en los laureles, porque hay un riesgo cierto de que la Unión Europea, más bien pronto que tarde, las desapruebe. Ese dinero puede ser recibido como agua de mayo, sobre todo por Bancaja, debido a su elevada exposición al sector inmobiliario, cuyo desarrollo en buena parte de la comunidad financió durante los años del boom a manos llenas.

El problema de las duplicidades
El principal inconveniente con el que tropieza el plan de Camps es el solapamiento de las redes de Bancaja y la CAM, que obligaría a hacer una criba importante de oficinas y personal, con el desgaste político y social que eso siempre conlleva. Sin embargo, la alternativa debe de parecerle aún peor al presidente de la Generalitat, porque dejar que le desmonten el sector financiero valenciano, sin hacer nada por evitarlo, también tendría un coste elevado.