Con la incorporación de RODRIGO RATO a la presidencia de Caja Madrid se cierra uno de los capítulos menos edificantes de nuestra reciente historia financiera. Un capítulo que empezó a escribir ESPERANZA AGUIRRE hace año y medio, cuando se hartó de la falta de permeabilidad de MIGUEL BLESA a sus sugerencias. La negativa de este a gastarse un dineral en los derechos deportivos de los grandes clubes de fútbol de Madrid para que los explotara la televisión autonómica. Su determinación de vender el paquete que Caja Madrid tenía en Endesa contra la voluntad de la presidenta, enemiga de que los ENTRECANALES y la italiana Enel tomaran el control de la eléctrica. La insistencia de Aguirre en colocar a personas de su confianza en el consejo del holding Cibeles, como ÁNGEL ACEBES o MANUEL LAMELA… Todo ello fue envenenando poco a poco la relación entre Aguirre y Blesa, que al final ha pagado con el cargo la numantina defensa que en los últimos tiempos ha hecho de su independencia. Lo que, por cierto, no deja de ser paradójico teniendo en cuenta que él también llegó a Caja Madrid en 1996 gracias a una decisión política; en su caso, de JOSÉ MARÍA AZNAR, con quien había velado las primeras armas, recién aprobada por ambos la oposición a inspectores de Hacienda.
La guerra en Caja Madrid ha puesto en entredicho la sinceridad del mensaje liberal que algunos predican desde la derecha. No sólo Aguirre ha confirmado con su actitud que, cuando se gobierna, es difícil resistirse a la tentación intervencionista. También ALBERTO RUIZ-GALLARDÓN ha dado sobradas muestras de que sólo le interesaba impedir que su principal rival política se hiciera con semejante botín, aunque para ello tuviera que poner de nuevo en un brete a su partido. MARIANO RAJOY, en fin, no se ha quedado atrás en este festival de contradicciones, pues con una mano repartía consejos sobre la despolitización de las cajas, mientras que con la otra, en un alarde de coherencia, señalaba descaradamente a Rato como sucesor de Blesa.
Incomprensible actitud
Los socialistas madrileños tampoco han salido demasiado airosos de esta prueba. TOMÁS GÓMEZ, urgido a recuperar el poder en las próximas autonómicas, se alineó primero con Ruiz-Gallardón, para caer finalmente rendido en los brazos de Aguirre a cambio de un simple plato de lentejas. Con tal de conservar sus representantes en los órganos de gobierno de Caja Madrid, el líder del PSM estuvo a punto de aceptar incluso que alguien tan poco recomendable como IGNACIO GONZÁLEZ accediera a la presidencia.
Riesgo de ruptura
CCOO, el sindicato mayoritario en Caja Madrid, ha estado a punto de sufrir un cisma. Su federación de banca era partidaria de llegar a un acuerdo con la Comunidad, bajo el convencimiento de que Aguirre, inevitablemente, iba a ganar la guerra. CCOO de Madrid, en cambio, aunque a la postre cedió, prefirió durante bastante tiempo quedarse fuera del pacto que planteó la presidenta, por vergüenza torera.
Guardia de corps
A base de repartir prebendas, Rato ha conseguido ser presidente de Caja Madrid por unanimidad; pero, como veterano político que es, sabe de sobra que eso no le garantiza en ningún caso un camino de rosas. De ahí que haya tenido la precaución de formar un consejo bien nutrido de fieles (FERNÁNDEZ NORNIELLA, RODRÍGUEZ PONGA, ROMERO DE TEJADA…), que pueden protegerlo en el improbable caso de que algún día se le rebele tan condescendiente izquierda.
Nunca ha visto con buenos ojos la fusión de Caixa Galicia y Caixanova y MIGUEL ÁNGEL FERNÁNDEZ ORDÓÑEZ. Por eso, provechó ayer una visita a Vigo para recordar que es al Banco de España al que, en última instancia, le corresponde aprobarla. La operación está alentada por el presidente de la Xunta, que desea blindar así a ambas entidades ante una eventual acometida de Caja Madrid cuando RODRIGO RATO se ponga al frente de ella. La larga batalla por la sucesión de MIGUEL BLESA ha obligado a Caja Madrid a mantenerse hasta ahora al margen de los movimientos en el sector. Pero, una vez resuelta, nada le impide aprovechar las oportunidades que las reestructuraciones ofrecen, con el objetivo declarado de crecer deprisa y entregarse por entero a la persecución de la Caixa.
Desde el pasado verano se sabe que hay dos bocados que despiertan especialmente el apetito de Caja Madrid: Caixa Galicia y la valenciana CAM. Y esa voracidad ha puesto en guardia a sus respectivos gobiernos regionales, pese a estar controlados también por el PP. La respuesta de ALBERTO NÚÑEZ FEIJOO y de FRANCISCO CAMPS ha sido la misma: promover sendas fusiones interterritoriales para que Caja Madrid se lo piense dos veces antes de lanzar su zarpazo, al toparse con estructuras de mayor tamaño.
Esta estrategia puramente política no sólo disgusta al Banco de España, sino incluso a la CECA, pues puede ser una fuente inagotable de problemas, sobre todo en el caso de Galicia, donde las dos cajas llevan años enzarzadas en una dura competencia. Como consecuencia de ello, sus redes son redundantes (sobrarían 280 oficinas y 1.300 trabajadores) y la integración de sus respectivos equipos requeriría un tiempo superior, teniendo en cuenta además que proceden de culturas empresariales bastante diferentes. Haciendo oídos sordos a todo ello, Núñez Feijóo sigue adelante con el proyecto y no ha tenido empacho ni siquiera en cambiar los aspectos legales que lo entorpecían, como ESPERANZA AGUIRRE hizo en su momento.
Dinero público
Fernández Ordóñez justificó las atribuciones del Banco de España sobre las fusiones de cajas de ahorros en el hecho de que, al acudir estas al FROB, utilizan dinero de todos los contribuyentes y, si el acuerdo no está asentado sobre bases solventes, puede haber complicaciones a la hora de recuperarlo. Caixa Galicia y Caixanova, caso de unirse, necesitarían ayudas del FROB por importe de unos 1.190 millones de euros, según confirmó recientemente la Xunta.
Dudas del Gobierno
Núñez Feijóo no sólo tiene en contra al Banco de España, sino también al Gobierno, que alberga serias dudas sobre la constitucionalidad de la nueva ley gallega de cajas que el presidente de la Xunta ha animado. En ella se reserva al Gobierno regional una serie de potestades que van desde el nombramiento de una cuarta parte de los representantes de las entidades de interés generales, hasta el registro de altos cargos y el reparto de los fondos de la obra social.
Contradicciones
El carácter intervencionista de la ley contradice el discurso del PP nacional, que a través de MARIANO RAJOY se ha declarado partidario reiteradamente de las despolitización de las cajas de ahorros. De todas formas, el propio líder del PP se encargó por sí mismo de arruinar ese discurso cuando impuso la elección de Rato como presidente de Caja Madrid para zanjar la disputa que mantenían Aguirre y el alcalde de la capital, ALBERTO RUIZ GALLARDÓN.
La última junta directiva de la CEOE puso de manifiesto que GERARDO DÍAZ FERRÁN ya no cuenta con el abrumador apoyo que hasta ahora tenía. En julio, a raíz de las críticas del presidente del Gobierno por la ruptura del diálogo social, y en diciembre, al aflorar los graves problemas de sus empresas, obtuvo un respaldo sin fisuras. Sin embargo, la acumulación de noticias adversas ha empezado a socavar de forma ostensible el crédito que Díaz Ferrán aún conserva entre los principales dirigentes de la patronal. El entusiasmo con que estos acogieron las explicaciones que dio en la junta de la semana pasada sobre la causa de sus desventuras fue perfectamente descriptible, a decir de quienes estaban presentes. Entre otras razones porque, lejos de hacer examen de conciencia, se dedicó a echar las culpas de cuanto le ocurre a las decisiones de la justicia británica, a una presunta cicatería del ICO y a las documentadas denuncias de este periódico.
Aunque las muestras de solidaridad con Díaz Ferrán continúan sucediéndose de cara a la galería, cada vez son más los que, dentro de la organización, consideran que la situación es insostenible. De ahí que empiece a extenderse la idea de que el presidente de la CEOE tiene fecha de caducidad y de que esa fecha no va a andar muy lejos del momento en que se cierre un acuerdo con los sindicatos. En cualquier caso, lo que está claro es que tendrá que ser él quien se marche: una destitución en toda regla, por mucho que se deterioren las cosas, parece altamente improbable, puesto que resultaría bochornosa para todos.
La permanencia de Díaz Ferrán ha causado ya un daño importante a la imagen de la patronal, del que sin duda son corresponsables también los miembros de sus órganos de dirección, que tan alegremente le han apoyado. El comportamiento gremial que, al menos de momento, se ha impuesto en ellos casa mal, no sólo con la supuesta defensa por la CEOE del interés general de los españoles, sino también con la defensa del interés general de los propios empresarios.
Conformismo
Especialmente decepcionante está siendo la actitud de algunos vicepresidentes con cierto predicamento en la organización, que no han tenido empacho en apuntalar a Díaz Ferrán con sus manifestaciones, a veces discordantes de lo que dicen en privado. Otros, mientras tanto, prefieren mantener silencio, con el exclusivo propósito de no estropear sus opciones electorales para cuando llegue, más tarde o más temprano, el momento inevitable de resolver la sucesión.
Por propia conveniencia
A esto último parece responder, por ejemplo, el mutismo de los dos hombres que con más fuerza han sonado desde hace unas semanas como eventuales candidatos a presidir la CEOE después de Díaz Ferrán. SANTIAGO HERRERO y JUAN ROSELL, líderes de los empresarios andaluces y catalanes respectivamente, llevan tiempo eludiendo a los periodistas, conscientes del perjuicio que podría causarles en estos momentos una aparición pública inoportuna.
Dentro del guión
La pusilanimidad de unos y el tacticismo descarado de otros ponen claramente de manifiesto las enormes dificultades para salirse del guión en una organización mucho menos poliédrica que el colectivo al que teóricamente representa. Y en cuyo ánimo sigue pesando todavía un régimen tan poco proclive al disenso interno como el que impusieron durante un cuarto de siglo en la patronal JUAN JIMÉNEZ AGUILAR y el ya desaparecido JOSE MARÍA CUEVAS.
La declaración de bancarrota, presentada ayer ante el Tribunal del Distrito de Tokio, era un paso inevitable para acometer el salvamento de Japan AirLines (JAL). El gigante asiático de la aviación comercial arrastra una deuda cercana a los 18.000 millones de euros que la pésima evolución del negocio le impide pagar. Para ayudarla a salir del apuro, había recibido ofertas de un par de operadores americanos dispuestos a entrar en su capital. Pero, finalmente, el Gobierno ha preferido hacerse cargo de la situación poniendo sobre la mesa un montón de dinero público. El fondo paraestatal ETIC aportará 2.300 millones y el Banco de Desarrollo de Japón facilitará una línea de crédito por importe de otros 4.600.
Los contribuyentes, sin embargo, no serán los únicos paganos de la mayor quiebra de una empresa no financiera en el país. Los acreedores de JAL deberán perdonarle poco menos de un tercio de lo que les debe. Los accionistas prácticamente han perdido su inversión, al menguar un 90% el valor bursátil de la aerolínea sólo en los últimos seis días. Y el ajuste laboral, en fin, afectará a 15.000 trabajadores; es decir, a uno de cada tres de los miembros de la plantilla. Todo ello sin contar con el perjuicio inevitable para los usuarios de una reestructuración que incluirá la supresión de buena parte de los vuelos internacionales ahora en servicio.
La nueva JAL que salga de ese proceso tendrá muy poco que ver con la que conocemos y probablemente pierda incluso su primacía en el mercado doméstico en beneficio de la segunda: ANA. Tocaría fondo así el proceso iniciado en 1987 con la privatización de la compañía, dentro de la apertura parcial del sector aéreo japonés alentado por Estados Unidos. Desde entonces, JAL ha tenido una existencia muy azarosa, hasta el punto de que esta es la tercera ocasión en la que el Gobierno se ve obligado a salir en su auxilio. Pese a ello, ha conseguido mantener el liderazgo en Asia, con un volumen de tráfico del orden de 45 millones de pasajeros al año.
Socio comercial
Una de las decisiones que sus gestores deberán dilucidar pronto es qué socio comercial le interesa a JAL en el futuro. Desde 2007, pertenece a Oneworld, la alianza en la que están integradas también Iberia, British Airways y American Airlines. Esta última fue una de las que optó a entrar en JAL, pero su oferta económica (1.378 millones de euros) fue considerada insuficiente por las autoridades económicas de Japón.
Guerra de alianzas
Otro tanto le ocurrió a Delta Airlines, la mayor compañía del mundo, que tiene un enorme interés por arrastrar a JAL a su alianza, Skytime. De ahí que, una vez descartada –al menos de momento– la entrada de nuevos socios financieros, es muy posible que se abra una puja para ver con quién comparte código JAL. Entre sus activos más valiosos figuran 400 derechos de vuelos (slots) semanales en el aeropuerto internacional de Tokio.
Negro panorama
El Gobierno ha hecho insistentes llamamientos para que los consumidores japoneses mantengan la calma, así como para que se permita a JAL seguir operando como hasta ahora en otros países. Sin embargo, el ministro de Transportes se ha cuestionado en los últimos días la necesidad de que existan dos aerolíneas como JAL y ANA en Japón, lo que puede ser un aviso para navegantes sobre el negro panorama que tiene ante sí la primera de ellas.
Las dos grandes cajas de ahorros valencianas están siendo privadas del sosiego necesario para buscar su acomodo en el nuevo mapa del sector. Pese a que el estallido de la burbuja las ha debilitado, igual que a tantas otras, Bancaja y la CAM se han convertido en pasto de las luchas políticas regionales. Los 180.000 millones de euros que suman en activos dan para mucho y de ahí la codicia que despiertan.
Especialmente ansioso por reforzar su control sobre las cajas se viene mostrando FRANCISCO CAMPS, como si pudiera resarcirse así de las penalidades que durante meses le ha procurado el caso Gürtel. La última muestra de esa obsesión la ofreció hace sólo unos días, con motivo de la renovación de los órganos de gestión de Bancaja. El presidente de la Generalitat dio severas instrucciones para que fueran excluidos de ellos los representantes del PSOE y sus afines.
Lo consiguió gracias a la complicidad del máximo responsable de Bancaja, JOSÉ LUIS OLIVAS, miembro destacado del PP valenciano y antecesor suyo. En consecuencia, a partir de febrero, la oposición estará ausente de la comisión ejecutiva, con la pérdida de poder que inevitablemente eso supone. Para justificar la actitud de su presidente, la Generalitat ha aludido a la beligerancia de los socialistas en los escándalos de corrupción que le han salpicado.
En la CAM, las cosas no han sido tan fáciles, ya que el PP de Alicante continúa en manos de dirigentes vinculados a EDUARDO ZAPLANA, adversario de Camps dentro del partido. Este no ha conseguido colocar a nadie en la cúpula de la caja y el ex director del Instituto Valenciano de Finanzas, JOSÉ MANUEL UNCIO, su candidato para el consejo, ha tenido que conformarse con ser miembro de la comisión de control.
Todos estos movimientos se han sumado a los intentos de Camps por forzar la fusión de Bancaja y la CAM, a fin de estar en mejores condiciones ante una eventual negociación con Caja Madrid, que el Banco de España vería con muy buenos ojos.
Rechazo frontal
El presidente de la Generalitat es reacio a acuerdos con entidades de fuera de la comunidad y opondrá resistencia a cualquier propuesta que entrañe una pérdida de valencianidad para Bancaja y la CAM, la apadrine quien la apadrine. RODRIGO RATO se pondrá a los mandos de Caja Madrid la semana próxima y todos los indicios apuntan a que su idea es aprovechar la reordenación en ciernes del sector para acortar distancias con la Caixa.
La llave la tiene Rato
El Banco de España espera que Caja Madrid desempeñe un papel importante en ese proceso cuando su futuro esté despejado, después de más de un año en el ojo del huracán. De momento, sin embargo, todo depende de los planes que realmente traiga Rato. Incluso el proyecto de integración con Caja Ávila y Caja Segovia, que los colaboradores de
MIGUEL BLESA tenían muy avanzado, está en suspenso a la espera de que llegue el nuevo presidente.
El caso gallego
Lo ocurrido en Valencia tiene similitudes con el caso de Galicia, donde ALBERTO NÚÑEZ FEIJóO también teme un zarpazo de Caja Madrid a Caja Galicia. Su reacción, como la de Camps, ha sido promover una fusión intrarregional con Caixanova, pese al rechazo que despertaba entre sus responsables. Para allanarse el camino, Núñez Feijoo ha empujado a la jubilación al presidente de esta última entidad, JULIO FERNÁNDEZ GAYOSO.
Por si cabía alguna duda, LUIS DEL RIVERO dejó meridianamente claro el viernes que no apoya la continuidad de ANTONIO BRUFAU al frente de Repsol. Su ausencia del consejo extraordinario convocado deprisa y corriendo con el exclusivo propósito de ratificar en el cargo al presidente de la petrolera es muy elocuente. Ni Del Rivero ni los otros dos representantes de Sacyr en Repsol, JUAN ABELLÓ y JOSÉ MANUEL LOUREDA, quisieron darle ese gusto a Brufau, con el que mantienen serias diferencias.
La principal de ellas se refiere al dividendo correspondiente a 2009 y afloró en octubre, cuando Brufau planteó un recorte del 19% a la vista del fuerte descenso de los beneficios de la compañía. Del Rivero, que paga con ese dinero la deuda contraída para comprar su participación en Repsol, protestó abiertamente y propuso, como alternativa, algunas desinversiones. Escudándose en el plan estratégico, Brufau se negó, no sin antes poner de manifiesto que contaba con el respaldo del resto del consejo.
Antes de Navidad, y pese a ser el primer accionista (20%), Sacyr tuvo que comulgar con ruedas de molino y votar a favor de la reducción del dividendo a cuenta para no quedar en minoría. Pero las aguas, que habían permanecido remansadas durante las fiestas, volvieron a agitarse después de Reyes, al hacerse eco los medios de comunicación de supuestos movimientos para descabalgar a Brufau. Fue entonces cuando este convocó de urgencia al consejo de Repsol a fin de forzar su ratificación formal como presidente.
Brufau sabía que, en tales circunstancias, era altamente improbable que saliera adelante una eventual desautorización promovida por Sacyr. La Caixa, que tiene el segundo paquete más importante de Repsol (14,3%), no iba a secundar ninguna operación que contribuyera a desestabilizar la compañía y Pemex (4,8%) le había prometido su apoyo. Lo que quizás no calculó Brufau es que la convocatoria del consejo sólo serviría para empeorar las cosas, a no ser que hubiera decidido morir matando.
Malestar de la Caixa
La posición del presidente de Repsol resulta ahora más delicada que nunca, pues ya es público y notorio que su primer accionista no le apoya. Además, el hecho de que Brufau pretendiera doblarle el brazo a Sacyr en el consejo del viernes no ha gustado a ISIDRO FAINE, que es partidario de resolver estas situaciones de otra forma. El máximo responsable de la Caixa vería mejor, si ha de producirse el relevo al frente de Repsol, que fuese de manera sosegada.
El tiro por la culata
La fallida maniobra de Brufau, a la postre, puede ser beneficiosa para Sacyr, contrariamente a lo que con ella se pretendía. Del Rivero tiene ahora un argumento más para pedir su cabeza, después de la afrenta que el presidente de Repsol le ha intentado infligir. Eso no significa que los demás socios y, en particular, la Caixa vayan a aceptar a cualquier candidato que proponga y menos aún en el hipotético caso de que sea él mismo quien se postule.
Ni uno ni otro
Repsol celebrará junta general de accionistas el próximo mes de mayo, como es tradicional, y para entonces debe estar zanjado el problema. A día de hoy, no parece que haya más de dos salidas: que Sacyr venda su participación (en el supuesto de que encuentre comprador) o que Brufau se marche de la compañía. A no ser que surja un mediador con suficiente predicamento en ambas partes para restaurar su deteriorada convivencia.
La CEOE puede verse abocada a recurrir, por segunda vez en menos de tres años, al procedimiento extraordinario de elección previsto en sus estatutos para el caso de renuncia del presidente. Ya lo hizo a principios de febrero de 2007, cuando JOSÉ MARÍA CUEVAS presentó su dimisión irrevocable aquejado de serios problemas de salud que veinte meses después le procuraron la muerte. Y es posible que tenga que repetir la experiencia ahora si GERARDO DÍAZ FERRÁN decide tirar la toalla para dedicarse en exclusiva a remedir las cuitas de sus empresas.
Ese procedimiento extraordinario deja en manos de los vicepresidentes la elección de un sustituto que necesariamente debe salir de entre ellos. Igual que, salvando las distancias, ocurre de hecho con los cardenales de la Iglesia católica que se constituyen en cónclave tras el fallecimiento del Papa.
De los 21 vicepresidentes con que cuenta la CEOE, dos vienen siendo citados en los últimos días como los candidatos con más posibilidades de suceder a Díaz Ferrán. Se trata de SANTIAGO HERRERO y de JOAN ROSELL, líderes de los empresarios andaluces y catalanes, respectivamente. El primero de ellos ha cobrado cierto protagonismo al haber recibido el encargo de representar a la patronal en las negociaciones con los sindicatos, en su calidad de presidente de la Comisión de Relaciones Laborales. Rosell, mientras tanto, prefiere permanecer en un segundo plano, aunque son públicos y notorios sus recientes movimientos para desalojar de Cepyme a JESÚS BÁRCENAS por encargo de Díaz Ferrán.
Apurando el símil vaticano, ambos pueden ser los grandes electores (los más influyentes) en el supuesto de que resulte necesario poner antes de tiempo a otra persona al frente de la CEOE. Desde luego, por el peso de sus organizaciones, la CEA y Fomento del Trabajo, ese papel estaría más que justificado. Pero hay otros que también tienen legítimas aspiraciones. Y, de todos modos, ya se sabe que en la Capilla Sixtina, la mayor parte de las veces, el que entra Papa sale cardenal.
De crítico a aliado
Herrero fue muy crítico con Díaz Ferrán durante su primer año de mandato, debido a los cambios que introdujo en la CEOE después de la marcha de Cuevas. El hostigamento cesó gracias a la tregua que alcanzaron en vísperas de las últimas elecciones para la renovación de los órganos directivos de la patronal, celebradas el 2 de abril del año pasado. La potente Comisión de Relaciones Laborales está controlada por Herrero desde entonces.
Un viaje de ida y vuelta
Rosell estuvo dos años alejado de la CEOE, tras renunciar en 2006 a la vicepresidencia que le correspondía en medio de la controvertida opa de Gas Natural sobre Endesa. Cuevas dijo de ella, por su precio, que era “una opa a la catalana”, cosa que irritó profundamente al empresariado que Rosell representa. Este recuperó el cargo en 2008 después de que Díaz Ferrán, siendo ya presidente de la patronal, le pidiera con insistencia que volviera.
El que se mueva no sale en la foto
El próximo miércoles 20 de enero hay convocada en Madrid una Junta Directiva ordinaria de la CEOE, que puede ser clarificadora. Herrero, pero sobre todo Rosell, han negado públicamente que en su mente esté postularse para suceder a Díaz Ferrán en el hipotético caso de que este finalmente dimita. Sean cuales sean sus verdaderas intenciones, ambos saben que el que saque ahora la cabeza corre bastantes riesgos porque se la pueden volar.
El Gobierno japonés está dispuesto a poner un montón de dinero encima de la mesa para evitar que la principal compañía aérea del país caiga en la órbita de los gigantes estadounidense interesados en ella: DELTA y AMERICAn AIRLINES. Un fondo paraestatal cuyo objetivo es el rescate de empresas va a dedicar el equivalente a 5.252 millones de euros al salvamento de JAPAN AIRLINES, que atraviesa serias dificultades financieras como consecuencia del brutal descenso de la demanda. Previamente, la compañía tendrá que declararse en bancarrota y, conforme a la legislación local, solicitar una exención o al menos una moratoria en el pago de parte de su deuda, cercana a los 11.500 millones.
Los problemas de Japan Airlines, que en marzo cerrará su cuarto ejercicio consecutivo con pérdidas, habían despertado la voracidad de varios consorcios extranjeros, inmersos en una lucha sin cuartel para ganar tamaño y afrontar mejor la crisis. Además de Delta y American Airlines, mostró su deseo de acudir a una eventual ampliación de capital el grupo francoholandés AIR FRANCE-KLM, tras el fracaso cosechado a principios del año pasado cuando intentó hacerse con el control de ALITALIA. Japan Airlines es líder en el mercado asiático por ingresos, mueve del orden de 60 millones de pasajeros al año y tiene una de las mayores flotas de Boeing 747 del planeta. Hasta 1987, era de titularidad estatal.
Aunque en dinero resultaba mayor la de American Airlines (mil millones de euros frente a 700), la oferta globalmente más atractiva la había formulado Delta, que pertenece a una alianza distinta, Sky Team, deseosa de ampliar su área de influencia. Por eso, la decisión de que Japan Airlines siga siendo independiente, gracias a la movilización de ingentes recursos públicos, es un alivio para sus compañeros de Oneworld, entre los que se encuentra IBERIA y que no veían con buenos ojos que el gato al agua se lo llevara Delta. Sólo en Narita, el aeropuerto internacional de Tokio, Japan Airlines cuenta con 400 derechos de vuelo (slots) a la semana.
Cuestión de interés
De todas formas, la última palabra sobre la alianza de la que finalmente formará parte Japan Airlines aún no se ha dicho. El fondo paraestatal encargado de su reflotamiento tiene el propósito de escoger el socio comercial más adecuado, sea cual sea. De ahí que la posibilidad de un cambio de alianza continúe abierta. Japan Airlines está integrada en Oneworld desde 2007 y por abandonarla incurriría en un coste de 14 millones de euros, que Delta y Sky Time podrían sufragar.
Sacrificio laboral
Sacar adelante Japan Airlines va a exigir el despido de 15.600 empleados; es decir, casi un tercio de la plantilla. Eso empeora las previsiones anteriores, realizadas en septiembre, que cifraban en un 14% el volumen de trabajadores afectados. El Gobierno nipón ha pedido la cabeza del presidente de la compañía, Haruku Nishimatsu, cuyo puesto probablemente será ocupado por Kazuo Inamori, fundador del fabricante de componentes electrónicos Kyocera.
De nuevo en casa
El rescate supone que, de hecho, Japan Airlines volverá a estar supeditada a los designios del Estado, como antes de su privatización. Tradicionalmente, el sector aéreo ha sido objeto de una fuerte intervención en Japón, a tal punto que, hasta la década de los ochenta, el Gobierno debía autorizar las licencias, las tarifas y los planes de negocio de las compañías. La presión de EEUU logró cierta apertura a la competencia, que ahora puede experimentar un paso atrás.
La nueva ley de cajas de Galicia, aprobada el último día de 2009 con los votos del PP y del BNG, ha puesto de manifiesto, una vez más, la falta de voluntad real para liberar de sus ataduras políticas a esa parte del sector financiero. El Parlamento regional, que hasta ahora no tenía representación, se ha atribuido un 20% de los miembros de las asambleas de las cajas, a semejanza de lo que ya sucede en la Comunidad Valenciana, Cantabria, Aragón o Andalucía. Como las corporaciones locales tendrán otro tanto, el peso de los partidos será abrumador, al corresponderles, directa o indirectamente, el nombramiento de cuatro de cada diez consejeros generales.
El impulsor de la reforma ha sido ALBERTO NÚÑEZ FEIJOO, que gracias a ella podrá remover los obstáculos que se habían cruzado en el camino de su proyecto de fusión de las dos cajas gallegas. Uno de esos obstáculos era JULIO FERNÁNDEZ GAYOSO, primer ejecutivo de Caixanova, contrario a emparejarse con su competidor de toda la vida. El presidente de la Xunta se lo ha quitado de en medio por el expeditivo procedimiento de situar la edad de jubilación en los 70 años (Fernández Gayoso tiene 76). Significativamente, el PP rechazó una propuesta del BNG para rebajarla a los 65, que hubiera forzado la salida de JOSÉ LUIS MÉNDEZ, director general de Caixa Galicia, más permeable a los planes de Núñez Feijoo.
Para adaptarse a la nueva ley, que exige la renovación del 75% de las asambleas generales, el plazo es de sólo dos meses porque hay prisas en sacar adelante la fusión. Sin embargo, esta también cuenta con detractores muy poderosos fuera de Galicia: MIGUEL ÁNGEL FERNÁNDEZ ORDÓÑEZ nunca ha visto con buenos ojos el matrimonio entre Caixanova y Caixa Galicia, que son dos entidades más redundantes que complementarias. El gobernador del Banco de España preferiría una operación interregional, de la que Núñez Feijoo no quiere oír hablar, al menos hasta haber reforzado su posición lo suficiente para negociar de tú a tú con aspirantes de otras autonomías.
Amenaza de Rato
Uno de esos aspirantes es Caja Madrid, que probablemente meterá la cabeza en el proceso de reestructuración del sector cuando RODRIGO RATO tome el relevo de MIGUEL BLESA. Según todos los indicios, el antiguo vicepresidente económico intentará aprovechar el río revuelto de las cajas para disputarle el liderazgo a la Caixa. Y la vía más rápida es la absorción de otra u otras entidades, entre las que con frecuencia se ha citado a Caixa Galicia y a la valenciana CAM.
Incongruencia del PP
Precisamente por ello, FRANCISCO CAMPS está intentado también que se unan las dos grandes cajas de su región, con dificultades parecidas a las que Núñez Feijoo ha resuelto de un plumazo. Los barones del PP han demostrado a este respecto una vocación intervencionista que cuadra muy mal con su supuesto credo liberal. ESPERANZA AGUIRRE estuvo a punto de colocar al frente de Caja Madrid a IGNACIO GONZÁLEZ, cuyo único mérito es ser la mano derecha de la presidenta.
A la espera de la auditoría
La fusión de las cajas gallegas está a expensas, no obstante, de la due diligence que prepara la auditora KPMG por encargo de la Xunta. La recogida de datos comenzó el 5 de diciembre, bajo el compromiso de entregar los resultados del estudio en el plazo aproximado de un mes. Un informe previo de la Consellería de Facenda hablaba del cierre de 300 sucursales, un excedente laboral de 1.300 empleados y ayudas del FROB por importe de 1.200 millones de euros.