Por qué tenemos que defender La ingobernable

09 May 2017
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Isidro López (@suma_cero),

Diputado por Podemos en la Asamblea de Madrid

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El centro de Madrid tiene un nuevo centro social autogestionado “La ingobernable”. En una ciudad sometida a la lógica implacable de las finanzas y los intereses inmobiliarios; en una coyuntura donde los centros urbanos son las presas preferidas de estas mismas élites, un centro social autogestionado es simplemente un tesoro. Son innumerables las formas —materiales, organizativas y, sobretodo, subjetivas— en que un Centro Social opera como contratendencia cotidiana al sometimiento a la hegemonía inmobiliario-financiera. Y no, un centro social no se puede sustituir por otras instituciones. Del mismo que un centro social no es una ONG, ni un partido político tampoco es un ayuntamiento, ni una comunidad autónoma.

Esta última puede parecer una sentencia absurda y trivial, pero es una de las lecciones que hemos aprendido en estos dos últimos años. Una entre otras, como que el “poder” no reside sólo en las instituciones del Estado o que por vía electoral sólo se accede a una parte (a veces muy pequeña) del poder del Estado. Otras de este estilo, que ya deberían haberse asimilado, es que la política centrada en los medios de comunicación no es lo mismo que la política propiamente dicha.

En un entorno como el de la Nueva Politica, condenado al tacticismo sin estrategia, que vive en una especie de golpe de efecto perpetuo para situarse una y otra vez en un campo móvil que delimitan los medios de comunicación, lo sucedido este fin de semana es un hecho que supone grandes dificultades de análisis. Las declaraciones de la alcaldesa Manuela Carmena de esta mañana diciendo que “se cumplirá la ley” son un caso extremo de esta parálisis analítica, un formalismo vacío que se cuela en el mismo lugar en el que tendría que haber una posición reflexionada, y que a día de hoy no existe.

En términos concretos, la ausencia de estrategia, de puntos de referencia fijados para tener una mínima idea de cuales son los pasos necesarios para la transformación de la ciudad, puede llevar a perder la capacidad de discernir si es mas importante un centro social operativo en plena almendra central o una pregunta en pleno del PP. O una serie de titulares de prensa. Quienes vean como una amenaza la emergencia de La Ingobernable, posiblemente estén bien metidos en este pantano de confusión política.

Pero estoy convencido de que la gran mayoría de mis compañeros y compañeras, y no estoy hablando solo de los ejemplos mas evidentes, echa la vista atrás, a sus propias trayectorias y ven algo perfectamente claro. Sin su participación y su militancia en centros sociales no serían quienes son, al menos en términos de socialización política y construcción personal. Y, si se detienen un poco más, verán que esa interrelación entre socialización política y construcción personal, ha sido también fundamental en la construcción de los partidos y los entes semejantes que pueblan el universo “cambio”. Es legitimo entonces preguntarse si el silencio atronador de los nuevos políticos ante la okupación del sábado no es el síntoma de los límites de la Nueva Politica.

La Nueva Politica parece, en gran medida, estancada en la pregunta quizá mas sencilla de responder cuando existe un mínimo planteamiento estratégico. Una pregunta que se refiere a las relaciones entre el nuevo Centro Social y el equipo de gobierno del Ayuntamiento. Para aclarar si se comparten objetivos políticos, y pueden existir complementariades y refuerzos, entre este y otros proyectos autónomos, de un lado, y la esfera institucional, de otro, es indispensable esclarecer cuáles son los objetivos a corto, medio y largo plazo de la apuesta institucional. Objetivos que van mas allá de la autoconservación. En el caso de Madrid, la respuesta difícilmente puede ser otra que la transformación de la ciudad en un espacio democrático e igualitario frente a la maquina mercantilizadora del poder inmobiliario financiero.

En las próximas semanas sería un buen comienzo empezar por aquí.


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