Opinion · Crónicas insumisas

El atentado islamofóbico de Londres

Tica Font, Directora del Instituto Catalán Internacional por la Paz

La semana pasada hubo un “acto terrorista” en Londres distinto de otros atentados sobre los que los medios de comunicación han hablado extensamente. En este atentado un hombre británico con una furgoneta invadió la acera próxima a una mezquita arrollando a un grupo de viandantes que regresaban del rezo nocturno, como consecuencia del atropello hubo un muerto nueve heridos. El autor de estos hechos en ser detenido gritaba “quiero matar musulmanes”.

El Consejo Musulmán Británico (MCB) calificó este acto o como un acto de islamofobia. Esta clase de actos hace años que se están llevando a cabo, según Tell Mama, organización que registra los ataques contra musulmanes en Reino Unido y apoya a sus víctimas, cien mezquitas han sido atacadas desde 2013 y el número de ataques cada vez es mayor, los ‘delitos de odio’ se multiplicaron por dos en Mánchester en los días posteriores a la matanza en el concierto musical juvenil y por cinco en Londres tras el atentado en el puente.

Los delitos de odio tienen lugar cuando una persona ataca a otra por razones de su pertenencia a un grupo social, por su orientación sexual, su identidad de género, por su origen étnico, religioso, afiliación política o discapacidad. En definitiva los delitos de odio no dejan de ser delitos por intolerancia, por lo general los medios de comunicación solamente los mencionan como noticia cuando el acto cometido es grave, es decir cuando el acto produce lesiones muy graves sobre las personas atacadas, sea el caso de asesinatos u homicidios.

En el día a día hay mujeres que explican que en la calle o en el metro se les recriminan vestirse de una cierta manera (manifiesta una práctica religiosa determinada) o a los niños en la escuela se les insultan y se les dice que se vayan a su casa. De manera frecuente se producen pintadas vejatorias en centros religiosos mezquitas o sinagogas, se llevan a cabo daños físicos en comercios, cementerios, centros religiosos o propiedades particulares. Estos actos y daños físicos y emocionales pretenden atemorizar a todo un colectivo y a la sociedad en general.

De hecho los musulmanes que viven en Europa experimentan diversos grados de discriminación y marginación en materia de trabajo, educación o vivienda, a menudo las políticas y programas de lucha contra el terrorismo o la radicalización, así como el abordaje en los medios de comunicación, facilitan o fomentan una visión estereotipada negativa y llena de prejuicios hacia estos colectivos.

La discriminación hacia los musulmanes se puede atribuir tanto a actitudes islamofobicas como a sentimientos racistas y xenófobos. Estos actos islamofobicos, racistas y xenófobos contra musulmanes tendríamos que enmarcarlos en un contexto más general de hostilidad hacia los inmigrantes y las minorías. Lo más preocupante es que estas actitudes y estas ideas anti islámicas, xenófobas y racistas han penetrado en el discurso político europeo, apuntalando estereotipos que califican a los musulmanes de intolerantes, misóginos, violentos, crueles y diferentes.

Los medios de comunicación recogiendo y difundiendo las proclamas de los grupos yihadistas, que no dejan de ser minorías alejadas de la centralidad del islam, acaban transmitiendo una imagen del islam como una religión intrínsecamente violenta, misógina y opuesta a los valores y cultura occidental.

Temas como el burka, el velo, el nicab, la construcción de mezquitas, entre otros, crean debates sociales y políticos envenenados, en los cuales las mujeres tanto si son europeas como no, por el hecho de usar estas prendas son presentadas como mujeres oprimidas a las que hay que liberar de la opresión, lo que conlleva una victimización y deshumanización de un colectivo.

El debate que generan los partidos políticos xenófobos y la manera en que los medios de comunicación suelen abordar ciertas actuaciones, generan en la sociedad un clima de miedo e inseguridad hacia las minorías y “los distintos”, provocando en ciertos perfiles personales que actúen contra estos colectivos.