China y maniobras en el Báltico

26 Jul 2017
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Pere Ortega, Centre Delàs d’Estudis per la Pau

En el ambiente enrarecido que se vive en Cataluña y España debido al conflicto catalán, cualquier posicionamiento provoca reacciones encontradas. Este ha sido el caso de mi artículo anterior “Identidades compartidas y el brexit catalán” publicado en este Blog, que ha suscitado, como era de esperar, controversia, y que algunas personas se hayan dirigido al Centro Delàs, preguntando si mi artículo, que siempre firmo como miembro del Centro, representaba la posición oficial de la institución. Pues no, ese, como cualquier otro artículo mío, solo representa mi posición personal y nunca la del Centro Delàs.

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Unas maniobras militares siempre son una demostración de fuerza por parte del Estado que las lleva a cabo. Con ellas, siempre se trata de demostrar, especialmente a países rivales, la capacidad de proyectar fuerza armada para hacer frente a cualquier eventual crisis. Con ellas, los Estados, pretenden advertir a otros Estados que están preparados para intervenir en cualquier conflicto que ponga en peligro sus intereses, y en ese sentido, disuadir e infundir temor a cualquier otro Estado de entrometerse en esos intereses. Es por ello, que cualquier despliegue de fuerzas militares llevando a cabo ensayos de guerra, debe ser entendida como un hecho contrario a la convivencia entre Estados, pues desestabiliza la paz de la región donde se llevan a cabo.

Esto viene a cuento, porque estos días, en el Báltico, Rusia y China, están llevando conjuntamente unas maniobras militares en las aguas territoriales de Kaliningrado, un territorio bajo jurisdicción rusa con salida al Báltico, alejado de su frontera y enclavado entre Polonia y Lituania, ambos países miembros de la OTAN. Estas maniobras militares han alarmado a la OTAN, en especial a las tres repúblicas bálticas y Polonia, pues dicen sentirse amenazadas por ese despliegue militar en sus fronteras. Que Rusia proyecte su fuerza militar en Kaliningrado es cosa sabida, allí tiene desplegados misiles Iskander de alcance medio con capacidad de portar cabezas nucleares, unos misiles dispuestos por Rusia como respuesta al despliegue del Escudo Antimisiles que Estados Unidos situó en Polonia y Rumania. Pero, que China se vaya de maniobras a Kaliningrado, un territorio tan alejado de sus fronteras y donde no se le conocen intereses es como para alarmarse. Precisamente un país, China, poco proclive a crear tensiones en la geopolítica internacional.

La respuesta a esa pregunta no puede ser otra que China ha decidido dar apoyo a Rusia frente a Estados Unidos y la OTAN en Europa del Este. Por un lado, porque China se siente intimidada en su propia área geográfica en el sudeste asiático. Pues allí, EEUU, ha estado incrementando su presencia, reforzando sus bases militares repartidas por toda la región, dónde a acrecentado su potencial naval. Si se observa el mapa de bases militares de EEUU, éstas forman un abanico que envuelven los mares en torno a China. Además, existe una gran tensión entre Corea del Norte y EEUU y sus aliados, Corea del Sur y Japón. Una tensión que China desea disminuir, pues su aumento o posible explosión armada afectaría de lleno a su interés por mantener la paz en sus fronteras. Además de considerar que la tensión con Corea del Norte es una excusa para situar la armada de EEUU frente a sus costas, lo cual, seguro que preocupa a China.

Desde luego las maniobras militares en el Báltico por parte de Rusia y China no son una buena noticia, pues agravan las tensiones en una zona donde se confrontan los intereses de Rusia y de los diversos países de la zona que son miembros de la UE y la OTAN. Países, que además, albergan a minorías importantes de origen ruso, donde, también y con regularidad, se llevan a cabo maniobras de la OTAN, tanto en Polonia como en las repúblicas de Estonia, Letonia y Lituania. España misma tiene previsto desplegar hasta 635 militares, aviones F-18, una fragata y blindados Pizarro y Leopardo en misiones de la OTAN. Los F-18 para “proteger” el espacio aéreo báltico de incursiones rusas, y en Polonia para “reforzar” su defensa frente a Rusia. Un refuerzo y protección, que Rusia ve como una intimidación en sus fronteras por parte de la OTAN. Vladimir Putin, puede ser un nacionalista dispuesto a defender a la población de habla rusa repartida fuera de sus fronteras, como demostró con la anexión de Crimea y las repúblicas del Donbás frente a Ucrania para que quedaran bajo su influencia rusa. Pero desencadenar una intervención en territorio polaco o en las repúblicas bálticas, miembros de la OTAN, desembocaría en un conflicto de amplía magnitud y quizás armado.

Desde luego las maniobras militares conjuntas entre Rusia y China en la Europa báltica no son una buena noticia, pues pronostican tensiones y quizás enfrentamientos futuros. Pero a la vez demuestran que Rusia y China, como socios, no están dispuestos a dejar que EEUU y sus socios marquen la agenda de la geopolítica mundial. Y avisan, a Donald Trump, que se debe contar con ellos en cualquier actuación que pueda trastocar el orden mundial.

Nunca fueron buenos los tiempos para la lírica, pero la llegada del belicista Donald Trump a la Casa Blanca nos obliga a redoblar los esfuerzos para hacer las paces.


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