La guerra como causa de los atentados

05 Sep 2017
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Pere Ortega, Centre Delàs d’Estudis per la Pau

Tras los atentados ocurridos en Barcelona y Cambrils el 17 de agosto se han producido múltiples interpretaciones, las más burdas relacionan los atentados con el Islam y el mundo árabe al haber sido reivindicados por Daesh. Nadie, que yo sepa, ha mencionado que eran unos jóvenes catalanes de Ripoll (algunos escribían y hablaban el catalán), eludiendo su religión y orígenes familiares. Ese tipo de análisis significa que hay una carga peyorativa negativa hacia el mundo musulmán que desgraciadamente induce a la islamofobia.

Si analizamos la reacción de la comunidad musulmana tras los atentados, tanto en Barcelona, Cambrils, Ripoll como en los atentados que han tenido lugar en otras ciudades europeas en los últimos tiempos, la comunidad musulmana siempre ha sido la primera en condenar los ataques y a los grupos, que en nombre del Islam los han cometido, y dejando muy claro que sus autores no debían asociarse con el Islam, pues representaban una aberración de su religión.

Las causas que motivan esos atentados se deben buscar fuera de la religión, pues ésta es solo utilizada como subterfugio por sus instigadores. Detrás de un atentado terrorista siempre hay una causa política y eso debería inducir a los analistas a intentar explicarla. El terrorismo cuando ataca de forma indiscriminada a civiles siempre ha estado vinculado a movimientos nacionalistas, revolucionarios o contra revolucionarios, al Estado (cuando lo practica), además de estar y siempre en todas las guerras. Entonces, deberíamos pensar cuáles son las causas que mueven a Daesh o Al Qaeda y los grupos que actúan en su nombre, que detrás de buscar objetivos políticos, la creación de un califato o la expulsión de “infieles” de sus territorios, quizás también están motivados por otras causas.

En la manifestación del sábado 26 de agosto en Barcelona de rechazo a los atentados, una de las pancartas rezaba “Vuestras guerras, nuestros muertos” que venía a denunciar la vinculación del Estado español en las guerras y ocupaciones militares en Afganistán, Irak y Libia. Denuncia que vinculaba los atentados de Barcelona y Cambrils con la denominada “Guerra contra el terrorismo” iniciada en su día por George Bush jr desde EEUU y sus aliados, entre otros España y que hoy tiene sus secuelas en Siria y Yemen.

Otra de las denuncias presentes en la manifestación de Barcelona fue la exhibición de múltiples banderolas donde se denunciaba la ventas de armas del Estado español a Arabia Saudí y otros países de Oriente Medio. Armas que bien podrían haber sido utilizadas por los diversos grupos que actúan en las guerras que se libran en Siria y Yemen, entre ellos el propio Daesh. En los últimos diez años, de 2007 a 2016, España ha exportado a Arabia Saudí por valor de 1.409 millones y a países de Oriente Medio como Emiratos Árabes Reunidos, Egipto, Omán, Irak, Bahréin, Jordania, Catar, Israel, Kuwait y Turquía (que a pesar de ser un país europeo está plenamente implicado en la guerra de Siria), por un importe de 4.233 millones en esos diez años. Buena parte de esos países están implicados en la guerra de Siria y Arabia Saudí, además, bombardeando Yemen.

Por tanto, entre las causas que motivan atentar en Barcelona y Cambrils y en otros países europeos, se encuentran las guerras que, con su horror y sufrimiento han desencadenado EEUU y sus aliados europeos en Oriente Medio. Entonces, tampoco debe sorprender tanto la respuesta yihadista de atacar indiscriminadamente a los países que dieron su apoyo a la guerra contra ellos.

Es hora de invertir el camino iniciado en 2001 que incendió Oriente Medio y que nos han traído estos lodos. No es tarea fácil pero no hay otra salida. La construcción de la paz es siempre una tarea a largo plazo, que se ha de implementar a diario, de manera paciente, con dialogo, de compartir, de cooperación, de respeto mutuo, de derechos humanos.


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